Respecto a esta carta citada, Christopher Tolkien va más allá… Las dudas, lo que estaba en cuestión para su padre, «era el hecho de publicarlo después de la aparición de El Señor de los Anillos, cuando, como él pensaba, el momento oportuno ya había pasado» (El libro de los Cuentos Perdidos I, p.10).
Pero, aunque se han nombrado probables causas por las que Tolkien no trabajó en El Silmarillion en estos años, en sus cartas él transmitía la intención de hacerlo. Sus actos y sus palabras divergían. A Dick Plotz, «Thain» de la Tolkien Society of America, le decía en septiembre de 1965:
«En cuanto al «Silmarillion» y sus apéndices: todo eso está escrito, pero en un estado de confusión que es consecuencia de alteraciones y ampliaciones hechas en diferentes fechas (incluyendo «reescrituras» que confirmen los vínculos entre él y El S. de los Anillos). Falta un hilo del que pendan sus diversidades. Presenta además en forma más aguda todavía las dificultades con que me topé en El S. de los A.: la necesidad de familiarizar a una audiencia con una mitología desconocida sin referencia a los cuentos y la de relacionar varias leyendas largas que dependen de la mitología sin demorarlas con digresiones explicativas. Había tenido esperanzas de estar ya profundamente inmerso en el trabajo necesario para presentar parte del material en forma publicable… Creo que lo sacaré por partes. Puede que la primera, si tengo todavía la salud y el vigor requeridos, esté en prensa el próximo año».
Cartas. Carta 276. p.418
Ese septiembre de 1965 escribía a Rayner Unwin: «Quiero terminar Gawain y Pearl y trabajar en el Silmarillion» (Cartas, carta 277, p.422). Y en diciembre de ese año respondía a Clyde S. Kilby, profesor del Wheaton College, Illinois, que se ofrecía ayudarlo para terminar El Silmarillion:
«Está ahora en un estado de confusión, pues ha sido alterado, ampliado y trabajado por intervalos de vez en cuando. Si tuviera la ayuda de un erudito favorablemente dispuesto y a la vez crítico, siento que parte de él podría volverse publicable. Necesita la presencia concreta de un amigo y consejero al lado, que es precisamente lo que usted ofrece. Según me parece, pronto estaré en libertad de volver sobre él, y junio, julio y agosto están disponibles».
Cartas. Carta 282. p.425-426
La correspondencia de los meses siguientes muestra a un Tolkien más parco en palabras con sus lectores, abrumado de trabajo y necesitado de tiempo (Cartas, carta 286, 291, 294, p.428, 431, 433). Su casa de Sandfield Road había recibido cierta publicidad y su número de teléfono figuraba en la guía de Oxford, de modo que en ocasiones se presentaban visitantes sin cita previa o el teléfono sonaba a cualquier hora (Biografía, p.289). Durante esa época Tolkien escribió El herrero de Wootton Mayor, que se publicaría en 1967.
A comienzos de 1968 decidieron mudarse a otra casa más adecuada. La artritis de Edith empeoraba y la vivienda era demasiado grande para las ocupaciones diarias. Se trasladaron a Bournemouth manteniendo en secreto su nueva dirección, y así dejaron atrás las interrupciones por los admiradores y curiosos. Tenía más tiempo libre para trabajar. Y lo hizo, pero no en el Quenta Silmarillion. Decía Humphrey Carpenter que «la sub-creación se había convertido en un pasatiempo gratificante en sí, al margen del deseo de ver la obra editada» (Biografía, p.309). En los años de Bournemouth Tolkien escribió el largo ensayo De los Enanos y los Hombres, el conocido como Los ríos y las almenaras de Gondor, el texto que Christopher llamó La marca de Fëanor, el filológico Manos, dedos y números de los Eldar, y otros tantos…
Sin embargo, en marzo de 1971 respondía una carta a William Cater, periodista que había entrevistado a Tolkien con anterioridad:
«En lo que respecta a mi obra, las cosas ofrecen un mejor aspecto ahora que el que han ofrecido por algún tiempo, y es posible que dentro de no mucho pueda enviar una parte del Silmarillion a Allen & Unwin este mismo año».
Cartas. Carta 322. p.474
Llama mucho la atención que Tolkien considerara (o quisiera creer) que la publicación de El Silmarillion estaba próxima. En realidad, según lo que sabemos por Christopher Tolkien, por el estado de los textos de su padre, apenas había avanzado significativamente desde finales de los años 50. Únicamente la revisión del relato de la historia de Maeglin de 1970 puede valorarse un «trabajo» para la publicación de El Silmarillion (en realidad esta historia quería incorporarla en una nueva versión de La Caída de Gondolin). Decía Christopher, sobre el estado en que se encontraba el Quenta Silmarillion, en particular sobre su parte final:
Parece mucho más remarcable, y difícil de interpretar, el hecho de que mi padre lo tratara como si solo precisara una revisión superficial después de que hubiera transcurrido tanto tiempo.
La Guerra de las Joyas, pp.292-293
El 29 de noviembre de 1971 Edith murió, y unos meses más tarde Tolkien dejó Bournemouth y se instaló en una vivienda que le ofreció el Merton College de la Universidad de Oxford. Los dos últimos años de Tolkien transcurrieron sin avances para ofrecer un texto publicable de El Silmarillion. No obstante, escribió varios textos sobre asuntos de su mitología: Glorfindel, los cinco magos, Círdan, o Galadriel y Celeborn.
Tolkien murió el 2 de septiembre de 1973, a los 81 años.