Ósanwe-kenta. La Naturaleza de la Tierra Media. p.224-225
En este segundo párrafo se dice que parece claro que no había ninguna ley, regla en contra de estas cosas (párrafo anterior, usar el hröa para sus intereses: comer, beber, engendrar o concebir, llamémosle cosas “terrenales”), pero como consecuencia se tendía al estado de la encarnación, como vimos en el primer párrafo. Aunque vuelve a citar a Melian como el único caso que se conoce (el estar bajo las mismas necesidades que los encarnados) en las historias de los Eldar, como aquella nota 53. ¿No hemos visto la “encarnación” de Melkor o los Istari?, ¿o la clave es que las historias de los Eldar no contemplan estos últimos casos? En cualquier caso, esta excepción corresponde a su encarnación, no a su reproducción, de la que no se dice nada, y que, como hemos visto, no había ley en contra de ello y tampoco necesitaba de estar encarnado, en cualquiera de sus grados o tipos.
“Los grandes Valar no hacen las siguientes cosas: no engendran, comen ni beben, salvo en los asari [‘festivales’], más solemnes, en señal de su señorío y vida en Arda, y para bendecir el sustento de los Hijos. De entre los Grandes solo Melkor quedó atado a una forma corpórea; pero esto se debió al uso que hizo de la misma para convertirse en Señor de los Encarnados, y a los grandes males que cometió con su cuerpo visible. Además, sus poderes innatos se habían desvanecido a través de su control sobre sus agentes y sirvientes, de modo que al final se convirtió, en sí mismo y sin ayuda de ellos, en algo debilitado, consumido por el odio e incapaz de recuperarse del estado en el que había caído. Ni siquiera era capaz de controlar su forma visible, por lo que ya no podía enmascarar su fealdad y mostraba la malignidad de su mente. También sucedió lo mismo con algunos de sus sirvientes más poderosos, tal y como estamos comprobando en los últimos tiempos: se funden con las formas de sus malas acciones, y si se les quitan o se les destruyen los cuerpos, quedan anulados hasta que puedan reconstruir algo que se parezca a sus anteriores vestiduras, con las que puedan seguir los malvados rumbos que les han quedado fijados” (Evidentemente, aquí Pengolodh se refiere a Sauron, debido a cuyo resurgir tuvo que huir de la Tierra Media. Pero la primera destrucción de la forma corpórea de Sauron fue recogida en las crónicas de los Días Antiguos, en la Balada de Leithian.)”
Ósanwe-kenta. La Naturaleza de la Tierra Media. p.224-225
En este último párrafo Tolkien nos dice que los Valar no hacían estas cosas “terrenales”, pero no porque hubiera alguna ley o regla (párrafo 2). Hemos de suponer pues que es una cuestión moral, como seres espirituales que no deben utilizar su cuerpo para sus propósitos o su disfrute. Salvo aquellos corrompidos, que sí que lo hacen: en este párrafo habla de Morgoth como Señor de los Encarnados y algunos de sus sirvientes que quedaron atados a su cuerpo (Maiar como Sauron). Pero esto tiende a la confusión por la afirmación del párrafo 2 sobre Melian y su encarnación (caso único en las historias de los Eldar), aunque ese caso no fue malvado o en contra de la voluntad de Eru.
Es verdad que en todo lo que llevamos de ensayo aún no hemos encontrado una cita en la que se nombre a otros Ainur, además de Melian, que tuvieron hijos. Aunque hemos visto que no había ninguna ley o regla para engendrar y que este acto es uno más que lleva a la “encarnación”, nos faltaría algún texto que corroborase todo esto. Ahora es el momento… si hemos llegado hasta aquí, entenderemos mucho mejor el que considero el texto definitivo para aclarar la pregunta inicial.
“Solo los Valar y los Maiar son inteligencias que pueden asumir formas de Arda a voluntad. Huan y Sorontar podrían ser Maiar, emisarios de Manwë. Pero por desgracia en El Señor de los Anillos se dice que Gwaehir y Landroval son descendientes de Sorontar.
En cualquier caso, es probable o posible que aun los menores de los Maiar se convirtieran en Orcos….Melkor había corrompido a muchos espíritus, algunos grandes, como Sauron, o menos, como los Balrogs. Los menores podrían haber sido Orcos primitivos (y mucho más peligrosos y poderosos); pero la práctica de la procreación corpórea (cf. Melian) los haría cada vez más terrestres, quitándoles la capacidad de volver al estado espiritual (aun en forma de demonios) hasta que la muerte (asesinato) los liberara, y su fuerza disminuiría.”
c.f. confrontar.
Texto VIII. La Transformación de los Mitos. El Anillo de Morgoth. p. 466
Este fragmento forma parte de un texto de 1959 (aprox.) en el que Tolkien escribía sus pensamientos acerca del origen de los Orcos. En este pasaje Tolkien comienza descartando a las Grandes Águilas (Sorontar es el nombre quenya de Thorondor) como Maiar por tener descendencia. Y a continuación habla de la reproducción de los Orcos Maiar (a los que Tolkien les puso el nombre de Boldogs*) de manera explícita y además alude a Melian, lo que sin duda significa que Tolkien la tenía presente al escribir ese párrafo. Esto parece confirmar que si había un impedimento para la reproducción, sería moral (pecado) y no real/físico. Los seres angélicos “puros”, no corrompidos, no utilizaban su cuerpo para ese tipo de cosas.
*[Nota a pie de texto] Boldog, por ejemplo, es un nombre que aparece muchas veces en las historias de la Guerra. Pero es posible que Boldog no fuera un nombre de persona, ni un título, sino el nombre de un tipo de criatura: los Maiar con forma de orco, sólo menos formidables que los Balrogs.
Texto X. La Transformación de los Mitos. El Anillo de Morgoth. p. 475
Tiempo más tarde Tolkien quiso «responder» qué eran las Grandes Águilas escribiendo un texto que Christopher ubicó editorialmente en el capítulo 2, De Aulë y Yavanna, de El Silmarillion publicado. En él se decía que eran espíritus enviados de lejos que fueron entre los kelvar (animales). Sin embargo, en un texto muy posterior, escrito durante su último año de vida, Tolkien se olvida de este origen y afirma que las Águilas eran Maiar.
“[Mensajeros de Manwë] Los más notables eran los Maiar que asumieron la forma de grandes águilas hablantes, de las que hemos oído hablar en las leyendas de la guerra de los Noldor contra Melkor, y que permanecieron en el Oeste de la Tierra Media hasta la caída de Sauron y el Dominio de los Hombres, después de lo cual desaparecieron sin dejar rastro.”
La Prohibición de Manwë (1972). La Naturaleza de la Tierra Media. p.334
Por algún motivo, en el último pensamiento de Tolkien al respecto, las Águilas no tenían ningún obstáculo para ser Maiar, ni tan siquiera moral, pese a tener hijos.
En definitiva, podemos concluir que los Ainur podían reproducirse, no había ninguna ley o regla que lo impidiera, pero los inmaculados (puros) no lo hacían porque en su condición de seres angélicos, el utilizar el cuerpo para este tipo de cosas (engendrar o concebir) los alejarían de lo divino acercándolos a lo mundano (material). Algo que sin duda no les importaba a aquellos corrompidos que usaban su cuerpo para lograr sus propósitos. Y cuanto más usaban su cuerpo, más atados estaban a él, llegando a la encarnación.