Comencemos aclarando qué son los Ainur:
“Los Ainur son espíritus creados por Eru, llamados en ocasiones “seres angélicos”. Algunos descendieron a Arda, y éstos fueron los Valar y los Maiar. Los Valar eran aquellos con mayor poder, mientras que los Maiar eran más numerosos pero de poder menor aunque de la misma naturaleza.”
Al principio existía la antigua leyenda de los Valarindi, los hijos de los Valar, contemplada en los escritos anteriores y del principio de los años 50, pero Tolkien lo desechó posteriormente. En la revisión de los Anales de Aman (AAm) y en la del Quenta Silmarillion (QP2), alrededor del año 1958, se eliminó, abandonando la idea de “Los Hijos de los Valar”.
Después de ello, el profesor pasó a la idea en la que los Valar (y también Maiar) no estaban encarnados sino “investidos” y que su cuerpo no era más que un vestido que podían cambiar a su antojo.
“Estaban pues en el mundo, pero no del modo cuya naturaleza física es estar físicamente encarnado. Se autoencarnaban si lo deseaban, pero sus formas encarnadas eran más análogas a nuestras ropas que a nuestros cuerpos, salvo que, más que las ropas, eran la expresión de sus deseos, ánimos, voluntades y funciones.”
Carta 200. Cartas
“Fue por el amor que tenían por Eä, y por la parte que desempeñaron en su creación, que desearon y pudieron encarnarse en formas físicas visibles, aunque éstas eran comparables a nuestros vestidos (en la medida en que éstos constituyen una expresión personal), no a nuestros cuerpos. Sus formas eran así la expresión de sus personas, capacidades y amores.”
Carta 212. Cartas
“Ahora bien, los Valar tomaron para sí mismos forma y color; y porque habían sido traídos al Mundo por el amor de los Hijos de Ilúvatar, en quienes habían puesto tantas esperanzas, tomaron formas que se asemejaban a lo que habían contemplado en la Visión de Ilúvatar, excepto en majestad y en esplendor… y no las necesitaban, salvo como necesitamos nosotros el vestido, pues podríamos ir desnudos sin desmedro de nuestro ser. Por tanto los Valar pueden andar, si así les place, sin atuendo, y entonces ni siquiera los Eldar los perciben con claridad, aunque estén presentes. Pero cuando deciden vestirse, algunos Valar toman forma de hombre y otros de mujer; porque esa diferencia de temperamento la tenían desde el principio, y se encarna en la elección de cada uno, no porque la elección haga de ellos varones o mujeres, sino como el vestido entre nosotros, que puede mostrar al varón o a la mujer pero no los hace.”
El Silmarillion. Ainulindalë
Una vez tenemos claro que los Valar y Maiar carecían de verdaderas formas físicas, convendría discernir entre no tener hijos y no poder tener, que evidentemente es distinto. Hay quienes ven cierta relación al hecho del abandono de la idea de los hijos de los Valar estando estos encarnados y pasar a no tener hijos e investidos. Argumentan que para tener hijos hay que estar encarnado en un cuerpo físico verdadero. Y como apoyo a esto, utilizan la ya famosa cita de Melian, la nota 53 de La Marca de Fëanor, publicada en el libro de Los Pueblos de la Tierra Media. Como ya sabemos, Melian tuvo una hija, Lúthien Tinúviel.
“Sólo Melian, de todos estos espíritus adoptó forma corpórea, no sólo como vestidura sino como morada permanente con forma y poderes similares a los de los Elfos. Lo hizo por amor a Elwë, y le fue permitido, sin dudas porque su unión ya se había predicho en el principio de las cosas y estaba entretejida en el Amarth del mundo, cuando Eru concibió a sus hijos, los Elfos y los Hombres, tal como se cuenta (a la manera de sus hijos y de acuerdo con su capacidad de comprensión) en el mito llamado La Música de los Ainur.”
Los Pueblos de la Tierra Media, La marca de Fëanor, nota 53, p.418
En realidad, en este fragmento se nos habla de la encarnación de Melian. Podemos ver que en ningún momento se hace referencia a la reproducción o capacidad de concebir. Su “excepcionalidad” reside en su encarnación “no sólo como vestidura sino como morada permanente con forma y poderes similares a los de los Elfos”, una encarnación real y permanente.
Hagamos entonces un paréntesis en nuestro ensayo para hablar de la encarnación de los Ainur. ¿En realidad sólo ella, de todos estos espíritus (Ainur), se encarnó o podríamos hablar de diferentes encarnaciones o “grados”? Pienso que podríamos hablar de diferentes tipos. Comencemos por los Istari.
“Pero G.[andalf], por supuesto no es un ser humano (Hombre o Hobbit). No hay, claro está, nombres modernos precisos para decir lo que era. Yo aventuraría decir que era un “ángel” encarnado, estrictamente un άγγєλος* es decir, junto con los otros Istari, magos, “los que saben” un emisario de los Señores del Oeste, enviado a la Tierra Media, cuando la gran crisis ocasionada por Sauron asomó por sobre el horizonte. Por encarnados quiero decir que estaban dotados de cuerpos físicos, capaces de dolor y fatiga, que sus espíritus sufrían el temor físico y la “muerte”, aunque con el apoyo de un espíritu angélico, eran capaces de resistir largo tiempo y sólo lentamente padecían el cansancio de la preocupación y el trabajo.”
*griego: mensajero
“Los magos no estaban exentos de ello; en verdad como seres encarnados, eran más proclives a extraviarse o errar.”
Carta 156. Cartas
“Con el consentimiento de Eru enviaron a miembros de su elevada orden, pero investidos en el cuerpo de Hombres, reales y no fingidos, sujetos a los temores y dolores y a las fatigas de la tierra, vulnerables al hambre y a la sed y a la muerte; aunque a causa de sus nobles espíritus no morían, y solo envejecían por los cuidados y los trabajos de los largos años.”
“… porque, aunque parezca extraño, los Istari, encarnados en cuerpos de la Tierra Media, como los Hombres y los Elfos, podían tomar caminos desviados y abrazar el mal…”
“Vinieron por tanto en forma de Hombres…”
Los Istari. Cuentos Inconclusos. p.486-489