¿Es racista la obra de Tolkien?

De vez en cuando suele aparecer en las redes, comentarios o artículos con distintas opiniones acerca de Tolkien y de si era o no racista. Los que acusan a Tolkien de serlo, en realidad, suelen hacerlo porque creen ver en su obra prejuicios y características que se prestan a ello.

No es objeto de este artículo valorar si Tolkien, la persona, era racista o no lo era. No es posible hacerlo sin haberlo conocido o habiéndolo hecho solo a través de testimonios lejanos. Probablemente la mejor forma a nuestro alcance para saber de él sería a través de sus cartas. Unas cartas que tampoco tienen por qué reflejar realmente sus pensamientos; en muchas ocasiones y según el destinatario, nos expresamos midiendo nuestras palabras. No obstante, no está de más que veamos alguna de ellas. En 1938 Tolkien recibió una carta de Rütten & Loening, una editorial que se iba a encargar de la traducción alemana de El Hobbit, preguntándole si era de origen «arisch» (ario), Tolkien escribió una carta a Stanley Unwin, su editor, en los siguientes términos:

«Debo decir que la carta de Rütten y Loening que usted me adjunta es un poco rígida. ¿Tengo que soportar esta impertinencia porque llevo un apellido alemán, o la lunática ley que los rige exige un certificado de posesión de un origen «arisch» por parte de todas las personas de todos los países?

Personalmente, me sentiría inclinado a rehusar una Bestätigung [confirmación en alemán] (aunque pueda hacerlo en realidad) y demorar la traducción al alemán. De cualquier modo, objetaría fuertemente que semejante declaración apareciera impresa. No considero la (probable) ausencia de toda sangre judía como necesariamente honorable; tengo numerosos amigos judíos y lamentaría dar cualquier fundamento a la idea de que suscribo la doctrina racista, perniciosa y del todo anticientífica.

Usted es el principal implicado y no puedo hacer peligrar la oportunidad de una publicación alemana sin su aprobación. De modo que le presento dos borradores de posibles respuestas».

Cartas, nº 29, p.49

Uno de esos borradores mencionados en la carta se preservó en los archivos de Allen & Unwin. Probablemente el otro fue el que se envió a Alemania. En el borrador conservado Tolkien escribió:

«Gracias por su carta… Lamento no tener muy claro a qué se refieren con arisch. No soy de extracción aria: eso es, indo-iraní; que yo sepa, ninguno de mis antepasados hablaba indostano, persa, gitano ni ningún otro dialecto afín. Pero si debo entender que quieren averiguar si soy de origen judío, solo puedo responder que lamento no poder afirmar que no tengo antepasados que pertenezcan a ese dotado pueblo. Mi tatarabuelo llegó a Inglaterra desde Alemania en el siglo XVIII; la mayor parte de mi ascendencia, por tanto, es puramente inglesa, y soy súbdito de Inglaterra; eso debería bastar. No obstante, me he acostumbrado a considerar mi apellido alemán con orgullo, y seguí considerándolo así durante todo el periodo de la lamentable pasada guerra, durante la cual serví en el ejército inglés. Sin embargo, no puedo dejar de comentar que si averiguaciones impertinentes e irrelevantes de esta especie han de convertirse en la regla en cuestiones relacionadas con la literatura, no está entonces distante el momento en que tener un apellido alemán deje de ser fuente de orgullo.

La averiguación en que se involucran sin duda obedece a las leyes de vuestro propio país, pero que estas deban aplicarse a súbditos de otro Estado no es correcto, aun si tuvieran (y no la tienen) la menor relación con los méritos de mi obra o la conveniencia de su publicación, de la que parecen estar satisfechos sin referencia alguna a mi Abstammung [ascendencia, genealogía, en alemán].

Confío en que encontraran la respuesta satisfactoria».

Cartas, nº 30, pp.49-50

Tolkien declaró que guardaba un «ardiente rencor privado» hacia Hitler, quien «arruina, pervierte, aplica erradamente y vuelve por siempre maldecible ese noble espíritu nórdico, suprema contribución a Europa, que siempre amé e intenté presentar en su verdadera luz» (Cartas, nº 45, p.70). Por ello evitaba vincular la Tierra Media con la «Europa nórdica», debido a que el término se había asociado con teorías racistas (Cartas, nº 294, p.436).

Ahora bien, hay que tener en cuenta que Tolkien vivió en una época muy diferente a la que vivimos hoy en día. La evolución de la sociedad y los cambios significativos que se han producido, hacen que debamos considerar el contexto del autor. La profesora de Literatura Fantástica de la Universidad de Glasgow, Dimitra Fimi, autora de Tolkien, Race and Cultural History, realiza el siguiente comentario en su artículo Was Tolkien really racist?:

«Aunque Tolkien rechazara las teorías «racialistas», se negase a declarar su origen ario para conseguir una traducción alemana de El Hobbit y arremetiera contra la Alemania nazi, eso no significa que algunos prejuicios heredados de su educación victoriana tardía y eduardiana temprana no se introdujeran en la visión del mundo que encontramos en la Tierra Media».

Was Tolkien really racist?

Dicho esto, el presente ensayo se centra en la obra de Tolkien, concretamente en su mitología o legendarium, mostrando ciertos aspectos y pasajes de ella y, de esta forma, que el lector estime si está justificado (o no) que se pueda catalogar esta mitología de racista, o si tiene elementos que puedan ser señalados de esta forma. En cualquier caso, los diálogos de los personajes representan a ellos mismos y no necesariamente al autor. Como decía Tolkien a Peter Hastings sobre una frase de Bárbol, «Bárbol es un personaje de mi historia, no yo» (Cartas, nº153, p.224).

El Diccionario de la lengua española (DLE) define como racismo: «creencia que sostiene la superioridad de un grupo étnico sobre los demás». ¿Se da este caso en la obra de Tolkien?

En el mundo de Tolkien hay diferentes razas. Y dentro de ellas también podemos encontrar diferentes «pueblos» o «casas»; así tenemos la casa de Bëor, de Haleth o de Hador entre los Hombres. También los Haradrim pertenecen a los Hombres, y los Orientales (Swarthy Men). Realmente ninguna de las razas o pueblos es catalogada como maligna, salvo aquellas que se especifica que proceden de una corrupción, por ejemplo, los Orcos.