Al no haber una primera salida del Sol, pues este ya existía desde un primer momento, el inicio de la Primera Edad lo marca el Despertar de los Elfos, y su conclusión la derrota de Morgoth en Angband. Aunque en un principio Tolkien deseaba que «la Primera Edad durase un poco más que la SE (=3441)» (NTM.109), no parece que luego lo llevara a la práctica, pues 888 – 850 = 38 AV + 600 AS (duración de la guerra), lo que sería 6072 AS.
La leyenda del Despertar de los Quendi, o Cuivienyarna (La Guerra de las Joyas, p.488), se confirma como cierta, siendo 144 el número de Elfos iniciales. Esta leyenda surgió en principio como respuesta al deseo de Tolkien por tener un número de Elfos iniciales lo suficientemente grande para poder multiplicarse y pudieran poblar Aman y Beleriand, y permitir que Finwë aún tuviera edad para casarse y tener hijos a su llegada al Reino Bendecido (NTM.60). Desde ese momento, Imin, Tata y Enel aparecen como los «Tres Padres» de los Elfos, y esta idea se utilizó y no cambió en los posteriores esquemas generacionales. Ingwë, Finwë, Elwë y Olwë no pertenecían a la primera generación, eran jóvenes cuando Oromë encontró a los Elfos y ellos fueron elegidos como embajadores (véase también NTM.150).
En cuanto a las edades de los Elfos y su crecimiento, también cambió respecto a Leyes y Costumbres de los Eldar (1958). En un texto de 1965 (NTM.154), se distingue entre años de crecimiento (AC) y años de vida (AdV). 1 AC equivalían a 3 löar o AS, y 1 AdV a 144 AS. Los Elfos estaban en el útero 1 AC (3 años) y seguían creciendo a un ritmo de 1:3 hasta los 24 años, que eran 72 (3×24) AS, cuando alcanzaban el «crecimiento completo» del cuerpo. Después disfrutaban de 48 AdV de juventud (48×144=6912 años) y a continuación otros 48 AdV de «cuerpo estable» (6912 años). Tras esto, a la edad de 120 años llegaba la vejez o «tiempo de desvanecimiento», en el que el fëa (espíritu) iba consumiendo el hröa (cuerpo) hasta que se convirtiese en un recuerdo.
No obstante, este asunto sobre las vidas élficas se modificó o puntualizó algo más posteriormente, en unos textos y notas escritas en 1969, en los que se habla de los ciclos de vida élficos.
«Las vidas élficas deben estructurarse en ciclos. Conseguían su longevidad mediante una serie de renovaciones. Tras el nacimiento, con la llegada de la madurez y los primeros síntomas de envejecimiento, comenzaban un período de tranquilidad en el que se «retiraban» por un tiempo, si era posible, y emergían del mismo físicamente renovados»
Ciclos de Vida Élficos. La Naturaleza de la Tierra Media.p.162
Estos ciclos en un principio podrían parecer compatibles con los períodos anteriormente mencionados, siendo la novedad estas renovaciones que se producían al inicio de cada uno de ellos. En un texto relacionado con La marca de Fëanor (1968) se decía que «Los Elfos no tenían barba antes de entrar en su tercer ciclo de vida. El padre de Nerdanel era excepcional, ya que aún se encontraba en su segundo ciclo» (NTM.162). Esto encaja con el personaje de Círdan, quien, en El Señor de los Anillos, se nos dice que tenía una barba larga. Estaría en su tercer ciclo, en la fase de «edad completa» o «cuerpo estable».
Pero, en realidad, este nuevo concepto de «renovaciones» contradice los anteriores períodos de vida de los Elfos. En los textos y esquemas generacionales de 1959 los Elfos solo tenían un único período de paternidad, siendo esto fundamental para el cálculo y desarrollo de estos esquemas. En los textos de 1969 los Elfos consiguen su longevidad con «renovaciones», repeticiones de los períodos de madurez, pudiendo tener varios períodos de paternidad, comenzando un nuevo ciclo después de que todos los hijos del período actual alcancen la edad adulta (NTM.163-164).
Y, para complicar un poco más el asunto, en un conjunto de textos de 1968 con el título de Manos, dedos y números de los Eldar, Tolkien anota que: «en la adolescencia: el crecimiento de los niños élficos tras el nacimiento no era más lento que el de los niños de los Hombres» (NTM.193). De alguna forma, esta gestación y crecimiento de los Elfos al mismo ritmo que los Hombres hasta alcanzar los 24 AS, utilizado en diversos esquemas de 1959, se volvió a retomar.
Ahora es momento de hacerse esta pregunta: ¿Estas ideas y conceptos derivados de la «nueva mitología» pueden y/o deben ser considerados canónicos?
Es posible que cada uno tenga su particular punto de vista. Personalmente considero canónico, es decir, última decisión o versión de Tolkien, aquella que escribió en último lugar, siempre y cuando no se contradiga con material publicado. Respecto a esto último, el propio Tolkien actuaba de esta forma y, en ocasiones, descartó textos al darse cuenta de que rebatía algo que había escrito, pero es falible, de modo que en su obra nos encontramos algún error de estas características.
Como se ha dicho, la «nueva mitología» no se desarrolló en forma de relato. Tolkien realizó distintos textos con algunas fechas claves en los que resumía de forma esquemática algunos acontecimientos, pero no parece que podamos decir que concluyera de forma coherente y satisfactoria la «nueva cronología».