El año Valiano, el año élfico y la «nueva mitología»

Con la publicación del libro La Naturaleza de la Tierra Media, donde encontramos muchos textos de Tolkien relacionados con la equivalencia del año Valiano, el año élfico y la «nueva mitología», pueden surgir muchas dudas sobre este tema, así como se podría preguntar si estos nuevos conceptos pueden ser considerados «canónicos», reemplazando a los anteriores.

Vamos a analizarlo.

En 1958, tanto el Quenta Silmarillion como los Anales (de Aman y Grises) habían llegado a su última revisión en formas de textos mecanografiados con unas pocas notas al margen. Estas obras constituían el grueso del legendarium o mitología de Tolkien, y ya no haría nuevas versiones de ella, salvo excepciones, como una ampliación de algunos capítulos ese mismo año o al siguiente, y el muy posterior texto Maeglin, de 1970.

En esta mitología, Arda (la Tierra) es plana desde el comienzo, el Sol y la Luna son creados tras la destrucción de los Árboles de Valinor y un año Valiano, o de los Valar, equivalía a 9,58 años Solares (o de los Hombres).

«Según la medida de floración de los Árboles cada Día de los Valar en Aman tenía doce horas, y los Valar tomaron mil de esos días como un año en su reino […] Y cada una de las horas de los Árboles era siete veces más larga que una hora de un día en la Tierra Media.»

Anales de Aman. El Anillo de Morgoth.p.66-67

Pero en algún momento de 1958, o después, Tolkien se replantea esta mitología para adaptarla a nuestro Mundo, considerando absurda la hechura del Sol y la Luna desde un punto de vista científico.

«Ahora me resulta evidente que de hecho, en cualquier caso la Mitología debe ser un asunto «de Hombres» […] Los Altos Eldar, o al menos sus escritores y maestros, al vivir y estar tutelados por los seres demiúrgicos, deben de haber sabido la «verdad» (de acuerdo con su medida de entendimiento). Lo que tenemos en el Silmarillion etc. son tradiciones […] transmitidas por Hombres en Númenor y más tarde en la Tierra Media (Arnor y Gondor). […]

En ese punto (reconsiderando las primeras partes cosmogónicas) me sentí inclinado a adherirme a la Tierra Plana y a la tarea astronómicamente absurda de la hechura del Sol y la Luna. Pero no puedes inventar historias de ese tipo cuando vives entre gentes con el mismo fondo imaginativo general, cuando el Sol «de verdad» sube por el Este y desciende por el Oeste, etc.»

Anales de Aman. El Anillo de Morgoth.p.422-423

De algún modo retomaba la idea de una versión que llamó «Versión Mundo Redondo» de la Ainulindalë (C*), de 1948, que fue entonces descartada. Después de reflejar estos pensamientos, escribió un texto con unas ideas generales sobre esta «nueva mitología». El Sol estaría desde un principio junto a la Tierra y el Reino de Arda sería lo que nosotros conocemos como el Sistema Solar. La llegada de los Hombres se trasladaría mucho más atrás, pues «no es creíble que en apenas 400 años surja la variedad y el desarrollo de la época de Felagund». El Anillo de Morgoth (AM) p.431

Estas ideas no se vieron reflejadas en un relato, en una nueva versión de el Quenta Silmarillion o los Anales. Esta falta de formulación y expresión de la «nueva mitología» llevó a Christopher a pensar que su padre vio que la «antigua mitología» estaba demasiado interrelacionada entre sí para soportar una cirugía tan devastadora (AM.437). Ese fue también el motivo por el que el propio Christopher utilizó la «antigua mitología» en El Silmarillion; la «nueva» no existía como relato.

Pero como hemos visto con la publicación de numerosos textos en La Naturaleza de la Tierra Media, Tolkien quiso de alguna forma adaptar ciertos conceptos a la «nueva mitología». La mayoría de estos escritos son del año 1959, salvo alguna que otra excepción.

En primer lugar, la equivalencia del Año Valiano (AV) fue cambiada. Un Año Valiano duraría 144 Años Solares (AS). En 1957 ya existía un texto en el que Tolkien realizaba esta igualdad. Esto implicaba que la extensión temporal en años Solares de los acontecimientos aumentó considerablemente.

En segundo lugar, profundizó en el crecimiento y envejecimiento de los Elfos. En el apéndice D de El Señor de los Anillos ya existía el concepto de año élfico o yén, que equivalía a 144 años de los Hombres o Solares, y era la forma en la que ellos contaban sus años. No obstante, esto se modificó parcialmente más tarde, distinguiéndose en la vida de un Elfo distintos períodos: crecimiento, juventud, madurez y vejez.

Y en tercer lugar, intentó encontrar una solución coherente en el «Despertar» de los Elfos, su «Hallazgo» y la «Gran Marcha», el número inicial de Elfos que debían aparecer y la tasa de aumento de la población en función de su gestación y crecimiento, para que hubiera un número aceptable en su «Partida» de la Tierra Media y su llegada a Aman. También debía solventar las dificultades cronológicas debido a la equivalencia de 1 Valiano = 144 Años Solares y los períodos de los Elfos.

Tolkien realizó múltiples textos, cálculos y diferentes esquemas buscando una solución satisfactoria para la cronología de esta «nueva mitología» que se reflejan en La Naturaleza de la Tierra Media (NTM). En lo que parecen sus últimas opiniones de estos textos, Tolkien cifra en el año 850 el Despertar de los Elfos y en el 864 su Hallazgo por Oromë (Texto 2 y siguientes, NTM.132).

De este modo, los Días de Bendición, o de los Árboles, duraban mucho más que en la «antigua mitología», tal como deseaba. «Antigua» de 1 a 1495 AV =1495 x 9,82 = 14322 AS; «nueva» de 1 a 888 AV = 888 x 144 = 127872 AS. En varias notas la fecha de la destrucción de los Árboles sucede en el año 888 AV, 24 AV después del Hallazgo de los Elfos (NTM.132), y no hay constancia de una nueva fecha posterior.