La revista Empire dedica parte de sus páginas del número de julio a la serie de Los Anillos de Poder.

EL MUNDO ESTÁ CAMBIADO

Así lo dijo una vez un sabio elfo llamado Galadriel. Y tenía razón, porque con la llegada de El Señor de los Anillos: Los Anillos del Poder, el programa de televisión más grande de todos los tiempos, la Tierra Media está experimentando un reinicio radical. Desde nuevas tierras hasta nuevos peligros, sus creadores nos cuentan por qué debemos agarrarnos fuerte.

Dos héroes improbables. Muy lejos de la calmada comarca a la que llaman hogar. El destino de la Tierra Media en sus manos. Un peligroso viaje delante. “Realmente nos sentimos mucho como Frodo y Sam teniendo el Anillo Único”, ríe JD Payne, recordando el día que él y Patrick McKay – amigos de infancia de McLean, Virginia – recibieron las noticias de que se les encomendaba el nuevo capítulo en la más grande mitología fantástica que el mundo ha conocido. Como los heroicos hobbits de las epopeyas de JRR Tolkien, y luego de las aclamadas adaptaciones cinematográficas de Peter Jackson, ellos fueron sorprendentemente elegidos para esta aventura. “Había muchas personas que habían solicitado hacer la serie de Amazon, con unos currículums que, en papel, eran más adecuados para un desarrollo de esta magnitud”, admite McKay, respondiendo al Mûmakil en la habitación: que él y Payne contaran con solo unos pocos reconocimientos bajo su nombre, por reescrituras de películas como Star Trek Beyond o Jungle Cruise, implicaba que embarcarse en esta misión fuera relativamente incierto. Y como Frodo y Sam, estos productores ejecutivos y principales encargados de los guiones, iban a completar su aventura bajo una mirada más amenazadora que el Ojo de Sauron.

El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder ostenta el título de ser la serie de televisión más cara, más grande y esperada de todos los tiempos. Solamente la primera temporada, según los reportes, considerando la serie como un estandarte para su plataforma Prime Video, le cuesta a Amazon 250 millones de dólares por los derechos, y la alucinante cifra de 462 millones por crear la temporada (menos una gran deducción de impuestos). Por primera vez en pantalla, esta serie imagina nuevos personajes y eventos dentro de la Tierra Media, en lugar de sencillamente trasladar a la pantalla la prosa de Tolkien. En las primeras 24 horas después de debutar en línea, el teaser tráiler de la serie de televisión había sido visto más de 257 millones de veces, estableciendo un récord en la plataforma. Los niveles de intriga son más altos que el pico de Caradhras: esta es, después de todo, la serie de televisión que promete convertir la guerra de las plataformas de transmisión en línea de una pequeña escaramuza a una batalla campal al nivel del Abismo de Helm, reuniendo a los aficionados con el más famoso mundo de fantasía que existe. Por esa razón, Payne y McKay – quien, para que quede constancia, son bastante más altos que sus compatriotas hobbits en la analogía – se han sentido como Frodo y Sam. Tienen un gran peso sobre sus hombros y una gran oportunidad bajo sus pies.

Pero las similitudes entre la aventura de los hobbits al Monte del Destino y el camino a la creación de Los Anillos de Poder es donde la similitud con las películas de Jackson acaba. “No queríamos hacer la versión de TV de El Señor de los Anillos”, dice McKay. “Queríamos hacer una historia en la Tierra Media que merezca su propio espacio en la estantería, al lado de los libros y las películas”. Payne coincide: “Teníamos que asegurarnos que traíamos algo fresco y expandir el mapa. No estábamos interesados en una secuela o precuela o rehacer o la nostalgia. Tenía que mantenerse de pie por sí mismo y que se mantuviera y sintiera fiel – pero que tuviera entidad propia”.

Es más fácil decirlo que hacerlo. Los Anillos de Poder es una serie basada en las notas de los Apéndices que Tolkien dejó en El Retorno del Rey – trozos de historias pasadas, que el autor decidió no incluir en el texto final de sus libros porque habría ralentizado la historia y lectura de El Señor de los Anillos – y convertirlos en magia para la TV. No puede rehacer las historias de El Señor de los Anillos que ya hemos visto en la pantalla pero debe capturar la cálida marca de Tolkien y la emoción que Jackson plasmó tan bien. Si tiene éxito, en septiembre, Payne, McKay y su comunidad de cineastas darán un paso hacia la leyenda para siempre. Si fracasa, la Tierra Media – o al menos, las esperanzas de los fans que esperan una nueva fascinante entrega de espadas y magia nunca antes contada – caerá en la oscuridad. ¿Cómo, por la barba de Durin, puedes equilibrar todo eso mientras desarrollas la vuelta a la Tierra Media?

El truco, al parecer, no es regresar a la Tierra Media. Al menos no a la que conoces.

Ostirith

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