La compra de Warner Bros. por Paramount queda paralizada entre demandas y temor a nuevos despidos

La compra de Warner Bros. por Paramount queda paralizada entre demandas y temor a nuevos despidos

La operación de 110.000 millones de dólares que entregaría Warner Bros. Discovery a Paramount Skydance tendrá que esperar. Las dos compañías han aceptado congelar la compra mientras avanzan las demandas presentadas por doce estados y por el Sindicato de Guionistas de Estados Unidos. Dentro de Paramount y Warner, la pausa tampoco ha traído tranquilidad: parte de la plantilla teme los despidos que llegarían tras la fusión y otra parte cree que el fracaso del acuerdo dejaría a Paramount en una situación todavía más delicada.

Paramount renuncia a cerrar la compra de forma inmediata

David Ellison quería completar la adquisición de Warner Bros. Discovery durante el verano de 2026. Ese calendario saltó por los aires el 20 de julio, cuando la jueza federal Araceli Martínez-Olguín ordenó detener temporalmente la operación después de considerar que los estados demandantes habían presentado argumentos sólidos sobre una posible reducción ilegal de la competencia.

La orden judicial impedía cerrar la compra hasta el 3 de agosto, pero Paramount fue más lejos unos días después. La compañía aceptó mantener congelada la fusión hasta cinco días después de que se resuelvan los procesos antimonopolio o hasta el 1 de junio de 2027, lo que ocurra antes. Salvo que las partes alcancen un acuerdo extrajudicial, el futuro de Warner se decidirá en los tribunales.

La paralización afecta directamente a uno de los mayores grupos de entretenimiento del mundo. Warner controla estudios de cine, canales de televisión y servicios como HBO Max, mientras Paramount reúne Paramount Pictures, CBS, Nickelodeon, MTV, Paramount+ y Pluto TV. Para los seguidores de Tolkien, el proceso toca al estudio que gestiona las adaptaciones cinematográficas de El Señor de los Anillos y otros proyectos vinculados a la Tierra Media. Por ahora, Warner y Paramount deben seguir funcionando como empresas separadas.

Doce estados quieren impedir la fusión

La demanda principal llegó el 13 de julio. California encabeza una coalición formada también por Arizona, Colorado, Connecticut, Massachusetts, Minnesota, Nevada, Nueva Jersey, Nuevo México, Nueva York, Oregón y Washington.

Los fiscales sostienen que la compra infringe la sección 7 de la Ley Clayton, que prohíbe las operaciones capaces de reducir de forma sustancial la competencia o favorecer la creación de un monopolio. No piden que Paramount venda una división concreta. Quieren que el tribunal impida la fusión.

Según los cálculos presentados por la Fiscalía General de California, Paramount y Warner controlarían juntas alrededor del 27% de la distribución estadounidense de películas con estreno amplio. En el mercado de grandes producciones comerciales, su cuota superaría el 30%. También alcanzarían aproximadamente el 27% de la concesión de licencias de canales de televisión por cable.

La acusación teme que un grupo de ese tamaño pueda exigir condiciones más duras a las salas, cobrar más a los operadores de televisión y reducir la cantidad de películas y series producidas. La jueza también señaló un problema difícil de corregir una vez consumada la compra: las compañías podrían eliminar puestos de trabajo, compartir información confidencial e integrar departamentos antes de que el tribunal dictase una sentencia definitiva.

Paramount rechaza esas conclusiones. La empresa afirma que los fiscales están utilizando una definición anticuada del mercado, porque deja fuera el peso de Netflix, YouTube, Amazon y Apple. Su argumento sostiene que la unión con Warner permitiría competir con plataformas tecnológicas mucho mayores y financiar más producciones.

Los guionistas abren un segundo frente judicial

La demanda de los estados no camina sola. El 14 de julio, Writers Guild of America West y Writers Guild of America East presentaron su propio caso contra Paramount y Warner.

El sindicato cree que la compañía resultante se convertiría en el mayor comprador de guiones y proyectos audiovisuales de Estados Unidos. Al desaparecer un competidor, los escritores tendrían menos estudios a los que vender su trabajo, menos contratos de larga duración y una posición más débil al negociar sus salarios.

La denuncia se concentra en tres grupos profesionales: guionistas de películas con presupuestos superiores a los 100 millones de dólares, escritores contratados para series de televisión o plataformas y autores con acuerdos generales de desarrollo. La WGA sostiene que Paramount y Warner ya compiten de forma directa por estos trabajadores y que su unión reduciría el número de producciones, encargos y oportunidades laborales.

El sindicato arrastra el recuerdo de otras concentraciones empresariales en Hollywood. Cada fusión suele llegar acompañada de promesas de inversión y crecimiento, pero termina con departamentos duplicados, cancelaciones y recortes. Esa experiencia explica por qué una parte de la industria no acepta el argumento de que una compañía mayor producirá necesariamente más contenido.

Los empleados temen la fusión y también su fracaso

Business Insider habló con doce trabajadores de Paramount tras conocerse la orden judicial. Las respuestas muestran una plantilla dividida y bastante agotada.

Quienes rechazan la compra temen que Paramount elimine puestos repetidos cuando una sus departamentos con los de Warner. Marketing, publicidad, distribución, tecnología, investigación y gestión de plataformas cuentan con equipos similares en ambas empresas. Es difícil imaginar una integración de este tamaño sin recortes.

Un empleado resumió el estado de ánimo con una frase sencilla: estaba “cansado de fusiones y caos”. Paramount completó su unión con Skydance en agosto de 2025, seis años después de que Viacom y CBS volvieran a juntarse. Para parte de la plantilla, otra reorganización supone meses de rumores, decisiones aplazadas y dudas sobre quién conservará su puesto.

Otros trabajadores apoyan la adquisición por una razón mucho más inmediata: creen que una Paramount independiente tendría problemas para competir y mantener el empleo a largo plazo. Temen que el bloqueo deje a la compañía debilitada, cargada de gastos legales y obligada a afrontar pagos millonarios sin recibir los activos de Warner.

Entre los empleados de WBD tampoco existe una postura única. Algunos se beneficiarían de la venta por sus paquetes de acciones o por las indemnizaciones acordadas en sus contratos. Eso produce una situación extraña. Un trabajador puede temer que la fusión perjudique al sector y, al mismo tiempo, salir favorecido económicamente si la operación termina con su despido.

Cada mes de retraso aumenta la factura

La espera sale cara. Si Paramount no completa la compra antes del 30 de septiembre de 2026, tendrá que abonar a los accionistas de Warner unos siete millones de dólares por cada día de retraso. La cifra equivale a unos 650 millones por trimestre.

Si la operación fracasa por completo, Paramount podría tener que pagar a Warner Bros. Discovery una indemnización de 7.000 millones de dólares. El acuerdo se diseñó así para convencer a los accionistas de WBD de que aceptaran la oferta de Ellison y asumieran el riesgo regulatorio. Ahora esas condiciones presionan a Paramount para conseguir un juicio rápido.

La compañía ha propuesto que el juicio comience el 4 de noviembre de 2026. Los estados y la WGA prefieren el 5 de abril de 2027, pues consideran que necesitan más tiempo para reunir documentos, interrogar a testigos y preparar los informes económicos. La jueza deberá fijar el calendario. Hasta entonces, la integración permanece suspendida y las dos empresas tendrán que planificar sus próximos meses sin saber quién las dirigirá cuando termine el proceso.

La batalla también divide a California

El caso ha abierto una grieta dentro del propio gobierno californiano. El gobernador Gavin Newsom ha transmitido su preocupación por el efecto que un bloqueo definitivo podría tener sobre el empleo en Hollywood. Su oficina ha animado al fiscal general Rob Bonta a buscar una salida negociada.

Newsom no puede retirar la demanda ni ordenar a Bonta que cambie de postura, porque el fiscal general tiene autoridad independiente. Aun así, su intervención muestra hasta qué punto el empleo se ha convertido en el argumento más incómodo del caso. Los demandantes aseguran que la concentración reducirá el trabajo disponible. Quienes defienden la compra responden que impedirla puede dejar a Paramount demasiado pequeña para competir con Netflix, Amazon, Disney o YouTube.

Por ahora no hay una respuesta clara. La fusión puede acabar provocando despidos masivos, pero su fracaso tampoco garantiza la estabilidad. Esa contradicción explica la inquietud de las plantillas: muchos trabajadores ven peligro en los dos resultados y apenas tienen capacidad para influir en ninguno.

Fuentes: WSJ, NYPost, Business Insider, Reuters, LA Times, OAG California.

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