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Viendo 12 entradas - de la 46 a la 57 (de un total de 57)
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  • #312667
    Thauld
    Participante
    • Temas: 3
    • Respuestas: 198
    • Total: 201

    La historia del Taller de Historia será como se ha dicho una historia que recojera personajes muy diferentes y por tanto de una experiencia variada, como pasa en el juego de las Guerras de los Clanes que nos sirve de referente. La historia estara por tanto más orientada a las decisiones de los personajes que a las habilidades de cada uno, por lo que de esta forma quedan todos los personajes en una posición 0, en la que son iguales y en donde influye basicamente el caracter de sus personajes.

    Un ejemplo, son los personajes ancestrales que ha habido en las guerras de los clanes, como el de Earondur o como el de Orodril. Orodril se estipula que vivió 7064 o 7078 años (pues con el papeleo que hay de cronologias en algunos casos murió en el 19CE o en el 33CE, aunque parece ser que fue la segunda (o el 35CE, confirmamelo Cude, que siempre tengo esa duda xD) y la primera una errata), habiendo nacido en el año 1 de la PE, en pleno éxodo de su pueblo a través de las montañas del Bosque Verde, razón por la que se le dio su nombre (Orodril, Brillo de la Montaña, al darle su madre a luz justo cuando Anar aparecía sobre las montañas).

    Orodril con su edad poseía conocimiento y experiencia, pero a pesar de todo eso nada evito que lo mataran. Así que a fin de cuentas aunque pudiera gozar de más poder que otros, en este tipo de historia todos somos iguales ante las leyes naturales.

    Por mi parte, utilizaré unos cuantos personajes, de los cuales revalere lo que precise. Pues como dice Aratir no llegareis a conocerlo todo, como no conoceis toda la vida de cada desconocido que se os cruza, y como siempre tendre para mi ciertos secretos xD, secretos que se iran desvelando.

    #312668
    Arndir
    Participante
    • Temas: 8
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    • Total: 398

    Al final he decidido seguir con mi personaje. No lo voy a cambiar, porque lo que decís es verdad. No porque sea más viejo tiene por que ser más fuerte o "estar a otro nivel".

    Por cierto, creo que ya que estamos más o menos apañados, deberíamos crear ya el foro "privado" de la historia. Para debatir sobre la trama, el mapa, los personajes etc, podemos dejar este para los nuevos que quieran entrar o para los que solamente quieran opinar sin participar.

    Saludos ;-)

    #312669
    Cudesas
    Participante
    • Temas: 8
    • Respuestas: 361
    • Total: 369

    Yo creo que se debería abrir un nuevo hilo en el foro donde se resuma de qué va a ir la historia, quiénes participan y para que se vayan apuntando los nuevos, que como se lean todo esto se van a liar y no les va a apetecer mucho el unirse :p

    #312670
    Celefin
    Participante
    • Temas: 17
    • Respuestas: 108
    • Total: 125

    Arndir, la razón por lo que hablaba de Uber no es porque sea viejo sino porque está demasiado experimentado y tiene demasiadas habilidades: eso sí es "estar a otro nivel´´. Y eso está relacionado con lo de la edad, a no ser que pongas que se pasó tres milenios meditando en una montaña. En fin, haz lo que quieras, para algo es tu personaje.

    Lo que yo tenía en mente al proponer lo del samurái avari era que, en vista a que el otro personaje presentado es un asesino a sueldo oriental, he pensado que quizás queráis ambientarla en el este de la Tierra Media. Al fin y al cabo el oeste está más que descrito en los libros de Tolkien. Otra idea es que el mal venga de la Tierra Oscura, un continente situado al sureste de la Tierra Media. Como curiosidad sabed que su posición en Arda está basada en la mítica Lemuria, así que ahí hay material para sacar una cultura de seres nuevos y malvados.

    Saludos ;-)

    #312671
    aratir
    Moderador
    • Temas: 11
    • Respuestas: 584
    • Total: 595

    Si nos dais un poco de tiempo, preparamos una pequeña introducción, concretamos la geografía de la zona y os ponemos un mapa para que os situéis. Entonces será cuando abriremos el foro para que vayáis colgando oficialmente vuestras fichas de personajes.

    Por cierto, el año de la historia será finalmente en 179 de la Cuarta Edad.

    #312672
    Aragorn_II
    Participante
    • Temas: 142
    • Respuestas: 2976
    • Total: 3118

    Bueno, un "poquito" larga, pero bueno, esta es la historia de mi personaje:

    Varyamo Lintesereg nació en la reconstruida ciudad de Annúminas en el año 23 de la Cuarta Edad. Varyamo era hijo del noble Haeré Lintesereg, Dúnedain descendiente de Númenor, y de la hermosa Meldië Alcarë, cuyo nombre significa Amada Gloriosa, una Medio Elfa del Bosque Verde. Su madre le puso el nombre de Varyamo, que significa Protector, pues había heredado la capacidad de intuir el futuro cercano, y sabía que su hijo habría de ser uno de los más grandes y valientes guerreros de los Hombres en los siguientes años, y que salvaría al mundo de muchas penas y males. Y también sabía que su vida sería larga, más aún que la de Haeré, quien estaba bendecido con el don de los largos años de vida por su Valië guardián, Vairë, la Tejedora. Un don que heredó el pequeño Varyamo, al igual que la larga vida que da el llevar sangre élfica en las venas.

    Varyamo pasó la mayor parte de su niñez en Minas Tirith, pues Haeré, su padre era un gran amigo del Rey Elessar, además de uno de sus principales consejeros y Capitán de Gondor y Arnor. Aragorn y la dama Arwen sentían un gran cariño hacia el pequeño, y lo amaban como si fuera un hijo, pues Eldarion aún no había venido al mundo. Al nacer Varyamo, el Rey le regaló una poderosa espada forjada en Númenor, Azgârâ, La que Hace la Guerra, hoja que guardó su padre hasta que consideró que el muchacho era apto para luchar. Haeré, Meldië y su hijo viajaban mucho, principalmente a Valle, donde vivía el hermano de Haeré, Ecthelion, y al Bosque Verde, a visitar a los parientes de Meldië. Ya desde pequeño, Varyamo demostró un gran interés tanto por las leyendas e historias de la Tierra Media como las de los Días Antiguos, y fue su madre la que le instruyó en estos asuntos. Su padre, Haeré, le hablaba a menudo de sus días como Montaraz y sus aventuras en la lejana y ahora perdida Tierra Olvidada, al servicio del Clan del Reino Unificado y de las gentes que allí moraban. Y Haeré también le adiestraba en el arte de la guerra y en el manejo de la espada, pues también sabía que el pequeño habría de librar muchas y duras batallas.

    Cuando nació Eldarion, Varyamo tenía siete años y a medida que el heredero del Rey Elessar fue creciendo, una gran amistad surgió entre los dos, y Eldarion consideraba a Varyamo como a un hermano mayor que lo instruía y ayudaba. Un día del verano en que Eldarion cumplió los diez años, estaban los dos jugando a orillas de Nenuial, el Lago del Crepúsculo, pues Aragorn y Arwen habían decidido pasar el cálido verano en las frescas tierras del Norte, cuando el pequeño se asomó demasiado al borde y cayó en las gélidas aguas. Habría muerto de no ser por Varyamo, quien se tiró rápidamente al lado, sacando a Eldarion y llevándolo a Annúminas. Y así fue como el destino de Varyamo, el Protector, quedó sellado, como había predicho su madre Meldië cuando nació. Por aquel entonces, Haeré, su padre, había partido en una misión del Rey Elessar, pues los Dunlendinos de las Tierras Brunas estaban algo descontentos, y Haeré era, además de un gran guerrero, un hábil diplomático, como había demostrado en sus días en la lejana Tierra Olvidada. La disputa no tardó en solucionarse, evitándose un derramamiento de sangre, y desde entonces las relaciones entre los Dunlendinos y los hombres de Rohan y Gondor mejoraron notablemente.

    En el año 40 de la Cuarta Edad, Haeré marchó a hacer frente a los Haradrim, que una vez más se habían levantado en armas contra Gondor. Y Haeré ganó gran renombre y fama, y era muy querido por todos los pueblos de la Tierra Media, entre los que tenía muchos amigos. Pero tras vencer a los Haradrim, Haeré viajó al Ithilien, donde se encontró con el descendiente de Aranel Galadhel, hermana de armas y amiga en el Reino Unificado. Ya desde hacía algún tiempo, Haeré sentía el corazón oprimido, y presentía que algo se revolvía en el Este, en la perdida Tierra Olvidada.

    Después de su encuentro con el descendiente de Aranel, que Haeré pensó que no era casualidad, volvió a Annúminas, donde estuvo poco tiempo antes de partir de nuevo. Recorrió toda la Tierra Media durante tres años, y en esos días pocas o ninguna noticia tuvieron de él Meldië o Varyamo, que pese a su juventud tenía el porte de los grandes Hombres del Oeste: alto, de 1Â’85 de estatura, moreno y de ojos marrones y penetrantes, era fuerte y vigoroso, aunque no tanto como su padre. Cuando cumplió los veinte años, fue a ver al Rey Elessar y le pidió permiso para alistarse en sus ejércitos, y éste, viendo la tenacidad del muchacho, aceptó, y lo nombró Capitán de Arnor. En la primavera del año 43 de la Cuarta Edad, sin previo aviso, y cuando Varyamo había regresado a Annúminas de combatir a los Trolls y las criaturas de la Oscuridad que aún habitaban al Oeste de las Montañas Nubladas y al Sur de las Landas de Etten, Haeré regresó a su casa. Su rostro era grave y denotaba una gran preocupación, mas no dijo de qué se trataba. Cuando vio volver a su hijo le llamó, y fueron a hablar en privado.

    -Hijo mío, siento haber estado fuera tanto tiempo, pero razones poderosas me han tenido vagando por toda la Tierra Media, como en mis tiempos de Montaraz, antes que partiera al Este, a la Tierra Olvidada. Desde hace algunos años, mi corazón y mi espíritu están oprimidos por algo que no alcanzaba a comprender. Pero ahora lo sé. Algo se está levantando de nuevo en el Este, y fue mi encuentro en el Ithilien con el nieto de uno de mis antiguos amigos lo que confirmó mis sospechas, sospechas que ahora son una certeza: debo volver al Este- viendo la tristeza en los ojos de su hijo,

    Haeré siguió hablando – No te apenes por mi, Varyamo, pues ése es mi destino. El tuyo es quedarte aquí y luchar contra la creciente Oscuridad que se levanta en el mundo, incluso en el Oeste. Sólo te diré que también has de continuar instruyéndote, visita las grandes bibliotecas en las que se conserva todo el saber de la Tierra Media, en Minas Tirith y en Rivendel, donde aún moran los hijos de Elrond, quienes te guiarán y ayudarán en lo que necesites. Despídete del Rey Elessar de mi parte. ¡Adiós hijo mío!-

    Haeré se abrazó a su hijo y ambos lloraron, y permanecieron así varios minutos. Haeré ya estaba a punto de marcharse nuevamente, cuando recordó algo, y volviéndose hacia su hijo, se desabrochó el cinturón del que colgaba Eärmacil, la Espada del Mar, y se la tendió a Varyamo.

    -Toma a Eärmacil, hijo mío, pues el corazón me dice que en el camino que se abre ante mi no la necesitaré, y tú sí. Dale un buen uso, y acaba con las criaturas del Mal que aún se esconden a este lado de las Montañs Nubladas. ¡Que el Norte vuelva a ser libre de la Sombra y sus sirvientes! Nada has de temer, pues Vairë, la Tejedora, Valië guardiana de nuestra familia, te protegerá. ¡Adiós otra vez, hijo mío!-

    Varyamo cogió la espada, y miró a su padre, y vio que sonreía levemente. A pesar de sus 143 años, Haeré aún conservaba el vigor y la fuerza de antaño. Varyamo lo vio alejarse a caballo hacia el Este, y nunca nadie más lo vio después de que se adentrara en la Tierra Olvidada.

    Pasaron los años, y Varyamo hizo caso a su padre y visitó a menudo Rivendel, donde hizo una gran amistad con Elladan y, muy especialmente con Elrohir, y aprendía mucho del caballero Celeborn, que aún se demoraba en cruzar las aguas hacia el Oeste, y de los grandes conocimientos que aún se atesoraban en Imladris, muchos de los cuales ya se habían olvidado en el resto de la Tierra Media. Y siempre que visitaba Rivendel iba de caza con los hijos de Elrond, pues aún quedaban muchos lobos en el Sur de Eregion y en las Tierras Brunas, criaturas que perturbaban la paz de aquellas tierras. Y las bestias los temían mucho, y huían cuando los veían aparecer, pues eran diestros con los arcos y sus flechas siempre eran certeramente letales, y sus espadas eran mortíferas, y las odiaban. También viajaba con bastante frecuencia al Sur, a Minas Tirith, y pasaba mucho tiempo con Eldarion, y visitaban juntos las grandes bibliotecas de la Ciudad Blanca, donde se instruían en la historia y tradiciones de los Hombres, tanto de Arnor como de Gondor, desde los gloriosos días de Númenor hasta los días de la Guerra del Anillo. Y todos amaban a Varyamo, pues su carácter era afable y muy alegre, versado en las leyendas antiguas, que contaba a todos aquellos que quisieran escucharlas. Y el pueblo recurría a él para resolver muchas disputas, menores para la atención del Rey Elessar, pues su buen juicio y su diplomacia ya eran muy conocidos entre todos los hombres de bien.

    Y cuando viajaba a Minas Tirith también solía ir a Emyn Arnen y visitar a Faramir, gran amigo de su padre Haeré, y a la dama Eówyn, y le contaba muchas historias al hijo de ambos, Elboron, y pronto una gran amistad nació entre ellos. Y muchas veces se veía a Varyamo pasear bajo los árboles del Ithilien, pues la belleza de aquellas tierras lo había conquistado. Y se preguntaba dónde viviría el descendiente de Aranel con quien se encontró su padre, y aunque lo buscó no lo halló, y los Elfos que se habían asentado allí no le pudieron dar ninguna pista de su paradero. Y cuando iba al Sur también solía pasar algún tiempo en Edoras, donde se ganó el amor de los hombres y mujeres de la Marca, y se hizo también gran amigo de Elfwine, hijo del Rey Eómer. Y no eran raras las veces en que se veía a Varyamo, Eldarion, Elfwine y Elboron cabalgar juntos por las tierras de Gondor y de Rohan.

    Varyamo adquirió también gran renombre en todas las tierras del Norte, pues consiguió persuadir al Rey Elessar de que le diera un ejército con el cual atacar el país de los Trolls. Y con él también fueron Elrohir y Elladan, pues también deseaban ver las tierras del Norte liberadas de tan oscuras y viles criaturas. La guerra duró más de un año, y fue terrible, pues los Trolls eran más numerosos de lo que creían todos, y muchos hombres valientes cayeron en los páramos del Norte. Pero finalmente, Varyamo dio muerte al último de los Trolls cerca de las Landas de Etten, y las noticias de su victoria volaron por toda la Tierra Media. Y mucho se habló del coraje y valor de Varyamo, y su hazaña fue objeto de muchas canciones aquí y allá. Y en Arnor le dieron el sobrenombre de Nacil, el Victorioso. Gracias a su victoria, el Norte volvía a florecer y a prosperar, las torres y fortalezas derruidas volvieron a erigirse, y en las ciudades había alegría y júbilo. Pero la oscuridad todavía se demoraba en esas tierras, pues aún pervivía el último rescoldo de la Sombra de Angmar: los Tumularios.

    Varyamo volvió a Rivendel, y le habló de sus planes al caballero Celeborn, quien veía que su tiempo estaba próximo a cumplirse. Y el Señor Elfo habló al joven:

    -Grande y osada sin duda es la meta que te propones, y muy probablemente esté lejos de tus habilidades y poderes. Pero en tan noble y elevado propósito te ayudaré gustoso, pues tras la caída, primero del Balrog de Moria, y luego de Sauron y los Nueve, los Tumularios son los seres más peligrosos que habitan la Tierra Media. Y habrán de ver su fin. Y si éste llega, la hora de mi partida al Oeste habrá llegado por fin. ¡Sígueme mi buen Varyamo! Pues mucho he de investigar en los libros del conocimiento secreto que aún se guardan en Imladris si queremos tener una oportunidad de acabar de una vez por todas con los Tumularios. ¡Ay!, pero temo que ni con todo mi poder y la sabiduría de Rivendel podremos derrotarlos. Necesitaremos ayuda, y ésta se encuentra en el Bosque Viejo, pues sólo hay una criatura que podría ayudarnos en nuestro cometido: Iarwain Ben-Adar. Aunque tú sin duda lo conocerás como Orald o como Tom Bombadil – añadió Celeborn al ver la cara de extrañeza de Varyamo – Si queremos tener alguna esperanza de victoria en nuestra misión, habrás de convencer al Señor del Bosque Viejo para que nos ayude. Y no será fácil, pues hace largas edades que Bombadil no abandona sus dominios. Mora en una pequeña casita en los lindes orientales del Bosque Viejo, al pie de las mismas Quebradas de los Túmulos. ¡Suerte en tu búsqueda, pues habrás de necesitarla! ¡Adiós!-

    Varyamo y Celeborn se separaron afectuosamente, y mientras el Señor Elfo investigaba en el conocimiento secreto de Rivendel, el joven Capitán de Arnor se encaminó hacia el Oeste siguiendo el Camino del Este-Oeste hasta llegar a la aldea Bree, que después de la guerra con los Trolls había aumentado considerablemente de tamaño. Descansó allí, en la posada del Poney Pisador, y al día siguiente siguió el Camino hasta que al Sur divisó las estribaciones occidentales de las Quebradas de los Túmulos, y un escalofrío le heló el corazón. Abandonó el Camino y comenzó su búsqueda, que no fue fácil ni corta, pues la morada del Señor del Bosque Viejo y de la Hija del Río está oculta para los ojos de los extraños, y los senderos del Bosque Viejo son tortuosos y traicioneros, y cuando Varyamo estaba ya a punto de desistir, oyó a lo lejos una voz jovial y clara que cantaba alegremente. Y aunque al principio no entendía las palabras, no tardó en distinguir unas pocas palabras: “¡Hola dol! ¡Feliz dol! ¡Toca un don dilló! ¡Tom Bombadilló! ¡Ven alegre dol!” Y detrás de esta retahíla de alegres estrofas, Varyamo pudo oír claramente la voz de Orald, y su canto le reconfortó: “El viejo Tom Bombadil es un sujeto sencillo, de chaqueta azul brillante y zapatos amarillos”. Varyamo entonces vio al viejo Tom bailando y saltando alegremente por el bosque, y fue a su encuentro.

    -¡Salve Señor del Bosque Viejo, alegre Tom Bombadil! Mi nombre es Varyamo Lintesereg, hijo de Haeré, aunque en el Norte me han dado el sobrenombre de Nacil, el Victorioso, pues por mi mano murió el último de los Trolls que habitaban al Oeste de las Montañas Nubladas-

    Tom Bombadil, que escasa atención le había prestado siempre a lo que ocurría fuera de sus dominios, miró al joven con interés, pues había conocido a su padre cuando era un Montaraz, y hasta el Bosque Viejo habían llegado los rumores de la victoria sobre los Trolls. Escrutó su rostro, y antes que Varyamo pudiera continuar hablando, Bombadil invitó al joven a que lo siguiera a su casa, pues ya se acercaba el ocaso.

    -Amigo Varyamo, la Hija del Río me espera para cenar y no es prudente quedarse en el bosque cuando caen las sombras. ¡Acompáñame a casa, y ya habrá tiempo para hablar allí!-

    Y cuando terminó de hablar, Bombadil partió raudo, aunque Varyamo advirtió un cambio en él, pues ya no bailaba ni saltaba, y tampoco cantaba. Sin embargo, la alegría que transmitía no parecía que pudiera desaparecer nunca. Varyamo lo siguió como pudo y no tardó en perderlo de vista; y cuando esto sucedía, Tom volvía por algún recodo y lo animaba a seguirlo. Antes que el sol se pusiera en el Oeste, Varyamo llegó a la casa de Tom Bombadil, y allí conoció a Baya de Oro, y su corazón se regocijó, y las heridas de su espíritu se curaron, y nunca estuvo más alegre que en los días que pasó en esa casa. Y tras varias jornadas, al fin se armó de valor y le habló a Bombadil de su misión y pidió su ayuda.

    -Pues desde la muerte del Balrog de Moria y la caída de Sauron y de los Nueve, los Tumularios son las criaturas más maléficas que habitan en la Tierra Media. Y su mal ha de ser erradicado para que las gentes que pueblan estos lugares puedan conocer una paz auténtica y real, una paz como no se ha conocido en estas tierras desde la llegada del Mal de Angmar. Fue el caballero Celeborn, que ahora se halla en Rivendel estudiando el poder secreto de Imladris, el que me sugirió que pidiera vuestra ayuda, pues no concede ninguna esperanza a la misión si no participáis. Por ello os ruego vuestra ayuda, pues sé que os aflige todo el mal que se filtra desde las Quebradas, y ésta es la oportunidad para acabar con él-

    Pero tras las palabras de Varyamo, Tom Bombadil calló, pensativo, y permaneció así largo tiempo. Al final sólo meneó la cabeza, y Varyamo pudo sentir que la alegría y jovialidad del viejo Tom Bombadil desaparecían, y estaba convencido que no volverían hasta que el último de los túmulos fuera completamente derruido. Varyamo se despidió de Bombadil y de la Hija del Río, y sintió una gran pena en su corazón a la hora de la separación, y luego siguió las estribaciones occidentales de las Quebradas hasta volver al Camino. Se dirigió hacia el Oeste, hasta el Puente del Brandivino, y entonces torció hacia el Noroeste, hacia Annúminas. Al llegar, reunió a una pequeña compañía de los más valerosos Dúnedain, y envió mensajeros a Rivendel para informarle a Celeborn del resultado de su encuentro con Tom Bombadil. No tardó en obtener respuesta, pues el gran Señor Elfo había concluido sus estudios, y viajaba con Elladan y Elrohir hacia el Oeste, hacia Bree, donde esperarían su llegada. “Mi querido Varyamo, he finalizado mi búsqueda y poco he encontrado que nos pudiera ser de utilidad en nuestra misión. Sin embargo algo he hallado, aunque llegué a desesperar, pero tus nuevas sobre Bombadil me alegraron e intensifiqué mis esfuerzos. Elladan, Elrohir y yo partimos hacia el Oeste, y aguardaremos tu llegada en Bree, en el Bosque de Chet. Luego marcharemos juntos al encuentro de Bombadil, e iniciaremos nuestro ataque a los Tumularios”.

    Desde que leyó la misiva, poco tardó Varyamo en ponerse en marcha, pues su compañía ya estaba dispuesta, y cabalgando raudos, llegaron en dos días al Bosque de Chet, donde los aguardaban Celeborn, Elladan y Elrohir. Y tras descansar esa noche, al amanecer se encaminaron hacia las Quebradas de los Túmulos. Si Varyamo creyó que la guerra con los Trolls habría de ser la mayor y más peligrosa prueba que afrontara en toda su vida, cambió de opinión muy pronto, pues el pavor que infundían los Tumularios era mayor a cualquier miedo que hubiera conocido en el pasado, y le costó mucho sobreponerse a ese terror que le helaba la sangre. Con mano temblorosa desenvainó a Eärmacil, y el brillo de la hoja forjada en Gondolin lo animó, y a lo lejos se oyó la voz de Bombadil, que venía cantando. Y aunque su canto era sombrío, reanimó los espíritus de todos los que lo escucharon.

    La batalla fue terrible, y muchos de los más valientes entre los Dúnedain no podían soportar el espanto de los Tumularios, y huían, y algunos se perdieron en el Bosque Viejo y nunca más se supo de ellos. Varyamo luchó con gran coraje y valor, aunque apenas podía hacer otra cosa que defenderse de los enemigos que lo acosaban. Y en varias ocasiones estuvo cerca el fin, pero Elladan acudió en su auxilio y le salvó de un destino oscuro y cruel. Y ciertamente, aunque Varyamo, Elladan, Elrohir y los pocos Dúnedain que quedaban luchaban ferozmente, los Tumularios los superaban en número, y acabar con ellos era una tarea casi imposible, y pocos fueron los Tumularios que cayeron por las espadas. La ruina habría sido inevitable de no ser por Celeborn y Tom Bombadil, que unieron sus poderes, y pronunciando encantamientos poderosos en la alta lengua de los Elfos y otras lenguas que Varyamo no comprendía, derribaban los Túmulos uno tras otro, y entonando cantos altos y no menos poderosos, herían mortalmente a las maléficas criaturas, que retrocedían y se perdían en las tinieblas, desapareciendo de la Tierra Media, y quedando el Norte por fin liberado de los últimos rastros de la Oscuridad de Angmar.

    La noticia de la victoria se extendió rápidamente por el Norte, el Sur, el Este y el Oeste, y no se vio alegría más grande en la Tierra Media desde la caída de Sauron. Bombadil recuperó la alegría, librándose de la sombra que había caído sobre él, y como si no hubiera pasado nada, regresó saltando y bailando a su casa, donde esperaba la Hija del Río. Y como Celeborn había presentido, su hora había llegado, y junto a Elladan, se encaminó a los Puertos Grises, y junto a Círdan y otros Elfos de los Puertos, zarparon hacia las Tierras Imperecederas. Elrohir se quedó en Rivendel, pues eligió una vida mortal. Varyamo regresó a Annúminas con los Dúnedain que habían sobrevivido a la batalla, y la celebración en la ciudad fue grande, y se prolongó muchos días. Cuando la noticia llegó a Minas Tirith, también hubo gran alegría, y Aragorn y la Dama Arwen se alegraron de que la Tierra Media se librara de la presencia de los Tumularios, y con Eldarion, que ya contaba 30 años y en el que se revelaba la majestad de su padre y la belleza élfica de su madre, se encaminaron a Annúminas, donde pasaron una larga temporada.

    Y el Norte prosperó aún más, y su población aumentó considerablemente, e incluso se discutió la posibilidad de reconstruir Fornost, ahora que la Sombra de Angmar había desaparecido completamente de esas tierras. Y los trabajos comenzaron, y por muchos años se vivió una gran paz en la Tierra Media, y todos los Pueblos Libres prosperaron enormemente. Y Varyamo y Elrohir, a quienes se unió Eldarion, continuaban con sus cacerías de lobos, y en unos pocos años no quedó ningún lobo en las Tierras Brunas. Sin embargo, aquellos tiempos también trajeron tristeza, pues en el año 63 de la Cuarta Edad murió el Rey Eómer de Rohan, y le sucedió su hijo, Elfwine, en cuyas venas corría algo de sangre élfica, pues era nieto del Príncipe Imrahil. Y poco después también murieron Meriadocc Brandigamo y Peregrin Tuk, y también la dama Eówyn. Y el Rey Elessar lloró mucho la pérdida de tan queridos amigos, y el pueblo estaba compungido, pues aún se cantaba el valor de los Medianos y de la Doncella de Rohan, que fue muy amada por todos.

    Pasaron algunos años, y la larga paz que se había vivido en la Tierra Media se vio alterada cuando el Señor de Rhûn se alzó en armas contra el Rey Elessar, y Gondor y Rohan fueron de nuevo a la guerra. Y Aragorn y Elfwine el Justo cabalgaban al frente de los ejércitos combinados de ambos reinos, y con ellos Eldarion y Varyamo, al mando de algunos soldados del Norte. Y también marchaban Elbaron, con un gran ejército de Ithilien, y Elphir, Príncipe de Dol Amroth, con muchos Caballeros del Cisne de Plata. Y junto a las tropas de Gondor y Rohan también combatió un ejército de Elfos avari de la ciudad de Cadraldôst, a orillas del Mar de Rhûn, pues llevaban mucho tiempo siendo acosados por los hombres de Haraband, la capital de Rhûn. Y la guerra se prolongó, y una de las más grandes batallas fue el sitio y toma de Umbar, que muchos años después volvía a ser de Gondor. Pero finalmente el Señor de Rhûn se rindió, y en ello tuvo mucho que ver Varyamo y su talento para la diplomacia, y hubo paz de nuevo en las tierras del Sur, y Gondor amplió sus territorios, ganando el Sur del Ithilien, el Cercano Harad y la ciudad de Umbar, que en unos pocos años volvía a brillar, y en su puerto se construyeron grandes y hermosos barcos, que recordaban a los de Númenor. Y todos los que sentían amor por el mar fueron a vivir a Umbar, ciudad que no tardó en recuperar su esplendor. Y las huellas de tantos siglos en poder de los siervos del Enemigo fueron borradas.

    Pasaron los años, y Varyamo se estableció en Minas Tirith, aunque viajaba muy a menudo por todos los confines de la Tierra Media. Y llegó un momento triste, el de la partida de Aragorn, en el año 120 de la Cuarta Edad. Varyamo se encontraba entonces en Valle, visitando a su primo Astaldo, cuando recibió la noticia. Y Varyamo se apenó profundamente, la congoja se adueñó de su corazón y lloró amargamente, pues el Rey Elessar había sido para él como un padre. Y nunca se curó del todo esa herida, y la muerte de Aragorn le recordaba la extraña partida de su padre, Haeré, del que nunca más se tuvo noticias. Y también lloraba por su querida madre, Meldië Alcarë, que había muerto algunos años atrás. Se quedó algunos meses con su primo, y luego regresó a Minas Tirith, y habló con Eldarion, y aún se le encogió más el corazón cuando supo del destino de la Estrella de la Tarde. Y lloraron mucho esa noche, y recordaron a Aragorn y Arwen y a otros amigos que se habían ido ya, como Elfwine, Elbaron o Elphir. Desde entonces, poco salió Varyamo de Minas Tirith, y su ánimo se ensombreció, y durante algún tiempo permaneció encerrado en su residencia.

    Pero con el paso de los meses, el dolor se hizo menos agudo y las heridas comenzaron a cicatrizar, y mucho consuelo encontró Varyamo con Eldarion y sus hermanas, Aranel y Lairë. Y a medida que los días pasaban y la prosperidad, la abundancia y la paz reinaban en la Tierra Media, Varyamo fue dejando atrás su pena y su dolor. Y comenzó a hablar con Eldarion de grandes proyectos en el Norte, como restaurar los Puertos Grises, pues en el Norte no había ningún gran puerto, o incluso pensaron en reedificar Minas Ithil en otro emplazamiento algo más al Sur, frente a Emyn Arnen. Y los años se sucedieron, y una sombra oprimió el corazón de Varyamo, y como le ocurriera a su padre cien años antes, sintió que algo se revolvía en el lejano Este, y decidió que era el momento de seguir los pasos de su padre y marchar hacia la perdida Tierra OlvidadaÂ…

    Un saludo!

    [ Este mensaje fue editado por: Aragorn_II on 17-01-2010 18:35 ]

    [ Este mensaje fue editado por: Aragorn_II on 17-01-2010 23:40 ]

    #312673
    Arndir
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    Madre Mía!! Por fin he conseguido acabarme tu historia Aragorn_II. Me ha gustado mucho, la verdad, es muy entretenida e interesante. Por cierto me he quedado patidifuso al final cuando he leído lo de Cadraldôst y Haraband :-] No me lo esperaba, ni que participasen en algo así ni que tu supieras de ellas. ¿Cómo te has enterado? :-] ¿Quién ha sido, Aratir o Thauld? :-]

    Yo traigo noticias. Estoy haciendo un plano (a mano, claro) del Telmindon, el palacio real de Cadraldôst. El Telmindon está dentro del Naith de la Isla, y también tengo otro plano de éste.

    No tengo más novedades, ¿y vosotros? :-]

    Saludos ;-)

    #312674
    Aragorn_II
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    Jajajajaja, en primer lugar, muchas gracias, y en segundo lugar… fue Aratir :-]

    Cuando terminé la historia, y antes de colgarla en el foro, se la pasé por mail, y cuando vio lo del Señor de Rhûn, me comentó lo de Cadraldôst y me dijo si podía usarlo en la historia, entonces le dije que sí y lo añadí también a la mía :-]

    Un saludo!

    #312675
    Arndir
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    Pues leyendo la histoia de Varyamo Lintesereg, en el final se mencionan las ciudades de Cadraldôst y Haraband, se me ocurrió una idea. Quizá no sirva para nada, pero por aportar que no quede :-]

    Como la guerra que describe Aragorn_II la ganan los buenos, pues se me ha ocurrido que el Ray de Cadraldôst invite a todos los grandes que participaron en la batalla, en agradecimiento por su ayuda, pues Cadraldôst sufrió mucho en la Tercera Edad por los hombres de Haraband. Pero esto solo podría valer si al final, Cadraldôst y Haraband entran en la Historia, que creo recordar que no estaba decidido ¿no?

    Entonces, suponiendo que se haga como propongo, pasaría algo en esa fiesta, a donde podrían acudir Varyamo, como invitado de honor; Olostarin, aprovechando el momento para averiguar algo sobre la joya; el personaje de Cude, que también estaría invitando, siendo de la nobleza; Dinenadan también, ya que es de allí y Nergol… pues es que a falta de una historia no sé si podríamos meterlo. De todas formas, una opción, es que a esa fiesta vayan todos con un objetivo oculto. Por ejemlplo, Varyamo puede ir a buscar información sobre Haere, su padre. Olostarin, como ya he dicho por la Joya. Dinenadan puede ir simplemente porque es de allí, o no sé. Y si es así, Nergol podría asistir, ocultamente o cambiando de "personalidad" para realizar un encargo que alguien le ha mandado. El rey de Haraband ha podido ofenderse y mandar a Nergol a que asesine al Rey de Cadraldôst, o a apoderarse de mi joya, o vete a saber.

    Con esta fiiesta podemos enlazar a todos los personajes e alguna manera, y si se produce algo importante en la fiesta (como la muerte de alguien o el robo de la oya) de ahí se puede sacar una historia, creo.

    Bueno, ya me diréis qué os parece la idea, a mi me parece bastante viable, y puede ser interesante.

    Saludos ;-)

    #312676
    Thauld
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    Cita:
    aratir escribió (el 30-12-2009 a las 16:36):

    Los que vayais a participar podéis hacer como Arndir y poner qué tipo de personaje utilizaríais. Y asi nos ayudais a preparar la trama.

    Tenemos algunas ideas para la trama y tenemos pensado qué queremos en esta historia. Aunque al ser una historia guiada, y con el objetivo de sorprenderos, no sé qué os revelaremos.

    La historia la tenemos ya, tenemos personajes, localizaciones y hasta mapa (aunque aun falte quizas detallarlo un poco más).

    A partir de las historias de vuestros personajes determinaremos la localización de partida de cada uno, que puede ser comun a todos, dividida en grupos o incluso aunq de manera inicial solitaria, pero de forma que quien lo guiara seriamos los masters.

    Una posibilidad de reunir a varios personajes es la que explicas, y ciertamente puede darse incluso historias dentro de historias, cada personaje tiene sus motivaciones y si podemos complicar un poco mas las cosas puede que lo hagamos :-]

    El argumento sin embargo, al margen de historias, siempre será uno, inexorable, y en el que acabareis atrapados.

    #312677
    Thauld
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    Cuando tengamos a todos los personajes os diremos el punto de partida de cada uno. Y la razón de su estancia, aunque esta ultima estaria bien que la corroboraseis dada la naturaleza de vuestro personaje, pero intentara que se amolde a ella, o sea lo suficientemente posible.

    El mapa será realmente lo único que conocereis de antemano.

    Pues el resto será muy probablemente sorpresa.

    #312678
    aratir
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