Canto IV de la Balada de Leithian

Este canto habla primero de Beren y su felicidad. A continuación, narra el regreso de Lúthien y su danza, y cómo Dairon los espió y, como amaba a Lúthien, los delató ante Thingol. A continuación, se cuenta cómo Lúthien condujo a Beren a Menegroth después de que Thingol le prometiera que le perdonaría la vida. Allí, él pidió la mano de Lúthien, y Thingol, al estar obligado por su juramento a no hacer daño a Beren, en su ira le entregó como dote un Silmaril. Entonces Beren se rió como si fuera cosa de poco importancia y abandonó el salón con la promesa de traer uno de vuelta. Este cuarto canto puede considerarse el verdadero comienzo de la Búsqueda.

Acerca del canto

Este canto comienza con una descripción detallada de la felicidad de Beren.

Entonces bailan juntos llenos de alegría.

Entonces Dairon, de quien se dice que amaba a Lúthien, los divisa.

Y primero lanza un hechizo de silencio sobre el bosque y da pistas a Thingol sobre el encuentro.

El rey comprende rápidamente lo que quiere decir y se enfada.

Entonces Dairon vio a Lúthien y deseó no haber hablado. Lúthien se apresura a dar una explicación.

Lúthien hizo que Thingol jurara no matar ni encarcelar a Beren, y luego lo condujo hasta Menegroth y lo hizo entrar. A continuación viene una descripción vibrante (véase Menegroth). Beren estaba demasiado atónito para responder a ninguna pregunta, hasta que miró a los ojos de Melian y cobró valor.

Le habla con valentía a Thingol sobre su amor por Lúthien:

La ira inicial de Daeron resurge y exige la muerte de Beren. Thingol se contiene a regañadientes debido a la promesa que le hizo a su hija, y amenaza con dejar que Beren deambule sin fin por Menegroth, sin encontrar jamás la salida de las Cavernas de Menegroth. Beren lo compara abiertamente con Morgoth por su forma de tergiversar los juramentos, y levanta el Anillo de Barahir. Melian le susurra a Thingol que no será por su mano por lo que Beren caiga, y Thingol ve entonces el amor que Lúthien siente por él.

El discurso de Thingol se burla del propio Beren al plantearle la búsqueda definitiva.

A continuación hay un párrafo sobre la historia del Silmaril, y luego Beren se ríe, se despide de Tinúviel y se marcha. Melian, entonces, interviene ante Thingol.

Los tres versos finales cierran este extenso canto, con un tono triste y premonitorio.

Referencias

1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.