Ragnir (forajido)
Ragnir era el más joven de los siete compañeros de Húrin y apenas recordaba nada de los días previos a la Nírnaeth Arnoediad.
Historia
Ragnir fue uno de los siete «hombres desesperados» que acompañaron a Húrin cuando este partió de Hithlum. Asgon guió a los forajidos hasta «uno de los antiguos pasos que» descendían a través de los Ered Wethrin y seguían el curso del Lithir hasta el extremo sur del Valle del Sirion. Húrin sintió el deseo de regresar a Gondolin, pero no pudo contárselo a los demás debido a su juramento de secreto. Una noche, cerca del Brithiach, Húrin esperó a que los demás se durmieran y luego se escabulló.
Cuando se descubrió que Húrin había desaparecido, Ragnir sugirió volver a casa, ya que para él estaba claro que Húrin había perdido el juicio. Asgon afirmó con firmeza que Húrin era su señor y que debían encontrarlo y seguirlo. Puesto que Húrin había mencionado un recado en la cercana Brethil, Asgon sugirió que lo buscaran allí. Ragnir quiso saber con qué permiso podrían entrar en aquellas tierras, ya que los forasteros no eran bienvenidos. Asgon dijo que los hombres de Brethil eran buenos y argumentó que serían bien recibidos, ya que el Señor de Brethil era pariente de la Casa de Hador. Como Asgon era conocido por su valor y por haber nacido con buena suerte, el grupo lo siguió al bosque. Ragnir se mostraba más pesimista que su compañero Asgon —como ya se había visto después de que Húrin abandonara a sus Seguidores—, pero estaba dispuesto a seguir el ejemplo de Asgon.
Los guardias fronterizos de Brethil no tardaron en descubrir a los forajidos durmiendo en plena naturaleza. A primera hora de la mañana, fueron capturados y llevados ante Ebor, su capitán, quien afirmó que, dado que el Amo de la Frontera del Norte no se encontraba con ellos en ese momento, tenía que presentarlos ante el nuevo jefe de Brethil, Hardang, hijo de Hundad. Los guardias fronterizos vendaron los ojos a los forajidos y los condujeron por caminos tortuosos hasta Obel Halad, donde Hardang los despreció y los acusó de espionaje. Aunque les perdonó la vida debido a que Túrin había matado a la Serpiente de Angband, los forajidos fueron expulsados de Brethil y se les confiscaron las armas debido al desprecio y al asesinato de Brandir por parte de Túrin. La compañía de forajidos fue conducida, con los ojos vendados, de vuelta a la Frontera del Norte. Afortunadamente, Ebor les devolvió sus armas, pero les advirtió que no volvieran a entrar en Brethil, o serían asesinados todos en cuanto los vieran.
Una vez a salvo lejos de Brethil, Ragnir señaló con ironía que la suerte de Asgon había seguido acompañándoles, ya que aún seguían con vida, y le preguntó qué debían hacer ahora. Asgon seguía queriendo buscar a Húrin y sugirió que la compañía se dirigiera a los Cruces de Taeglin, donde tendrían más posibilidades de recibir noticias. Ragnir comentó que, en cambio, quizá oyeran las cuerdas de los arcos y los mataran nada más verlos, pero siguió hacia el oeste con los demás. Por desgracia, la historia detallada de las andanzas de Húrin quedó inconclusa, por lo que se desconoce qué fue de Ragnir.
Otras versiones del legendarium
En una frase descartada del borrador del manuscrito de «Las andanzas de Húrin», el nombre del compañero más joven de Asgon figuraba como «Ragnir el rastreador».
Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 29/05/2026.