Historia privada
El Señor de Fuego Oscuro
-¡No puedes pasar! -proclamó Gandalf, pero entonces el Balrog enrrolló su latigo en tornó a la vara del mago, que no pudo golpear el puente. Gandalf lanzó una estocada al latigo, mas aun antes el ser de fuego tiró, y el anciano Gandalf osciló colgando de una cuerda de fuego sobre el vacio.
-¡Huis, insensatos! -ordenó, y su forma gris se perdió en el vacio.
-¡GANDALF! -chilló Frodo angustiado, arrodillandose en el borde, sin que le importara ya el balrog.
El balrog, sin embargo, estaba alli. Cogió al hobbit, y él nunca se libró del dolor de las quemaduras. El Anillo brilló con una luz ignea, y sus caracteres se expandieron por la caverna.
El Valarauko, intrigado, arrojó a Frodo a un lado de la caverna, donde lo recogió Sam. Pero se quedo el Anillo, que alcanzó un gran tamaño en su mano.
-¡Corred! -gritó Boromir manteniendose en la entrada del puente.
-¡Yo guardare la entrada contigo! -exclamó Aragorn indignado.
-¡Debes hacer caso de la ultima orden de Gandalf! -imploró Boromir- ¡Hasta ahora tus titulos me habian parecido vanos, pero el corazon me dice que, ante este nuevo peligro, solo Aragorn de la casa de Isildur y la union de las otras razas podran intentar que la Tierra Media se mantenga!
Aragorn, muy conmovido, reagrupo a lo que quedaba de compañia y huyó lejos.
Boromir corrió por el puente y lanzó una estocada al fogoso enemigo. Este se puso al fin el Anillo y una armadura dorada lo recubrió, aunque de los pliegues brotaban con fuerza llamas como de las heridas del mundo.
El Gondoriano trató de transpasar la armadura con un diestro golpe, pero el balrog detuvo el impacto y los huesos de Boromir se quebraron.
Se quedó sobre el puente tendido boca abajo, y en el fondo del Abismo vio blancos resplandores.
Asi fue que murió atisbando la esperanza, pues tal era su Destino. Pero el balrog lo pisó antes de retirarse a profundas cavernas, donde ya pensaba fundar un reino que asemejara a Angband.
El peligro tanto tiempo previsto por los sabios se habia cumplido, y el Anillo habia pasado a alguien de fuera de los circulos del Mundo.
Pero muchos, el Hacedor, y el Peregrino, y los portadores de palantir, y los Señores de los Tres lo supieron al instante. Y al instante pensaron nuevos planes contra esta nueva amenaza.
Cuidado con el...!
Un grito desgarrador quebrantó el silencioso atardecer.
-¡...Agua! -terminó Gimli-: Esta helada.
-Es preferible a dejar que esas quemaduras le consuman -discrepó Sam, sacando a su amo del lago Espejo y recostandolo sobre una roca.
-Este dolor no es nada comparado con el sufrimiento espiritual que debe haber pasado por perder el Anillo -dijo Aragorn. Estaba mirando a la puerta de Moria con aprension.
-Vamonos -dijo Legolas-, no tardaran en seguirnos.
Sin embargo, no se movieron durante un rato, consumidos por el terror y las lagrimas.
De repente, sobre la cima del Caradhras, apareció un horrible mensaje formado por nubes de hielo.
-Se lee: Narnendurt, Señor de Fuego Oscuro. Ya se ha proclamado como Señor Oscuro, y esta doblegando a los Espiritus Malignos de la zona. Si el poderoso Caradhras se ha rendido a él, esta epoca sera peor que la de Sauron.
-Mordor se le enfrentara, creo, y tal vez tambien Isengard.
-Si, pero no podemos contar con que eso nos ayude -dijo Legolas.
-Veremos -dijo Aragorn.
Un grito desgarrador rompió la alegria de Minas Tirith. La gente que paseaba por la calle alzó la vista. Los Guardias se dieron la vuelta asombrados. El grito venia de la torre de Ecthelion. Beregond de la guardia fue enviado a investigar, con otros dos soldados: Huren y Farösh.
El Senescal yacia en el suelo, con una esfera de fuego girando sobre si misma junto a él.
-Alguien peor lo ha encontrado -decia-, y ahora él esta muerto.
Faramir contempló asombrado como ejercitos de orcos brotaban de un punto seis kilometros al este de Osgiliath. No intentaban atacarle: volvial a Mordor.
Y unas letras de fuego se dibujaban sobre Mordor. Él y todos los versados en idiomas de Gondor pudieron leer en el cielo brumoso una sola palabra:
DEVUELVELO
El mago estaba en la oscura estancia de su torre.
Saruman escrutaba el palantir, tratando de evitar la presencia de Sauron para vigilar la batalla de los vados. Hasta ahora todo habia ido bien, pero entonces algo sucedió:
La voluntad de Sauron se llenó de ira, una ira tan arrasadora que lo arrastró sobre el folde oeste para remontar el rio. Intentó desconectar, pero no pudo, y pronto se vio obligado a presenciar los horribles actos de Moria.
Entonces la voluntad de Sauron se sumergió tan intensamente en la observacion de Narnendurt que Saruman pudo soltarse... para caer al suelo y temblar.
Momentos despues, sin embargo, Saruman estaba decidido. Solo habia una opcion.
-Me rindo a tu servicio, mi Señor Nar... nen...
-NO, IRAS A MI TORRE. SOLO. YO SAURON LO ORDENO.
-¡...Sea!
Aragorn -dijo Legolas.
-Silencio -dijo Aragorn-: Alguien se hacerca. Pero son...
-Eso trataba de decirte, son elfos de Lorien.
Estaban en las orillas de Lothlorien, y una hueste de elfos empezaba a surgir de entre los arboles. El primero se adelanto.
-Mi nombre es Melnos. Mis elfos y los de Haldir han sido enviados en vuestra busca. La Reina Galadriel sabe lo que ha ocurrido en... -miró hacia las tres distantes montañas y dirigió una mirada de afliccion a Frodo-. Una gran sombra ha perseguido a este Mediano desde hace demasiado tiempo, y debe descansar antes de que la Reina Galadriel le ponga en conocimiento de sus nuevos deberes. Cargadlo -ordenó a cuatros de sus elfos-. Los talan ya no son seguros, y tendremos que adentrarnos profundamente en el bosque esta noche...
Un estrepito de pies ahogó sus palabras. Un elfo venia a la carrera, y los demas se apretujaron para dejarle pasar.
-¡Mi señor! ¡Hemos hayado intrusos en el extremo sur del bosque!
-¿Orcos?
-¡Gondorianos!
A Saruman no le parecia seguro. El viaje a lomos de la montura de un Nazgûl, cuando menos vertiginoso, era una preocupacion menor comparada con el hecho de ir sobre el propio Nazgûl. Aunque estaba sentado lo bastante cerca comop para no tocar la capa del Espectro, el mago notaba el frio helador que envolvia al horrible ser. Los Rohirrim habian chillado cuando el ave pasó sobre ellos, Minas Tirith se asemejaba a un alfiler de plata que se erguia sobre un activo hormiguero e Ithilien lo habian cruzado en un suspiro. Ahora sobrevolaban Ered Lithui, y la alta y poderosa Barad-Dur, de hierro y diamante negro, le esperaba, con un Ojo en lo alto, observando sus tierras cenicientas como un rey observa su pais desde el trono.
Pero el implacable espiritu de Sauron en nada se parecia a la amable mirada de un bondadoso rey, y los agonizantes seres que se arrastraban sobre la llanura maldecian en silencio a su Señor mientras se esforzaban por agradarle.
Y asi es como se sentia ahora Saruman. El Nazgûl de habia posado dos niveles mas abajo de donde el espiritu de Sauron reposaba.
Un hombre se acercó a Saruman.
-Date prisa -le dijo-. El ritual esta a punto de comenzar.
-¿Quien eres?
-Yo soy la Boca de Sauron. Sigueme.
Suberon por una estrecha escalera de caracol y llegaron a una estancia llena de huesos de todo tipo (especialmente humanos) y con varios largos escritos y mapas del este.
Boca de Sauron lo condujo a una pared. Pronunció una sola palabra, \"Nazg\", y una escalera disimulada en la pared apareció ante él.
-Debes ir solo -dijo Boca de Sauron-, nadie puede subir tan arriba.
Cuando salió al exterior, no pudo sino caer arrodillado, cegado por el intenso fulgor rojizo. Antes de que pudiese incorporarse, notó como una gruesas cadenas atravesaban su carne y bebian su sangre.
Horrorizado, alzó la mirada y comprendió que el alma de Sauron comenzaba a penetrar en él...
-Beregond -dijo Farösh-, Creo que hay alguien detras de esos arboles.
-Yo no he visto nada.
-Ni yo -añadió Huren.
Los tres habian partido a galope tendido desde Minas Tirith desde que Denethor habia augurado el destino de Boromir. Solo el amor que sentian por su capitan les habia ayudado a acabar el costoso viaje ded dos dias, en parte perseguidos por los Wargos. Uno de los caballos casi se habia ahogado en las bocas del Entaguas, y extenuados su percepcion no era muy buena. Pero hasta para montaraces avizores hubise sido dificil captar a los elfos que los acechaban en las fronteras de Lothlorien.