Historia privada

El Orbe del Dragón

Finalizada 20 fragmentos Página 3 de 3
Fragmento 15 por atram

El sol ya brillaba alto en el horizonte cuando por fin Mhord se despertó. Le dolía horriblemente la cabeza y tenia cierta sensación de mareo. No sabia exactamente donde estaba. El suelo en el que se encontraba estaba hecho con troncos finos de árboles pero no veía más allá pues tenían la vista muy nublada. Poco a poco se fue aclarando para descubrirse dentro de una jaula de barrotes de madera que se balanceaba suavemente colgada a varios pies de altura de la rama de un roble centenario. Se encontraba en el mismo claro del bosque donde habían parado para dormir.

- Aleluya, por fin alguien despierto! - Era Atram que estaba sentada a su lado en la misma jaula, con los pies colgando a través de los barrotes y protegiendose los ojos de la claridad. Aredhel y Elentári estaban tendidas un poco más allá, aún dormidas. La jaula no debia de tener más de dos metros de longitud.

- ¿Que ha pasado? Me siento como si un rebaño de vacas me hubiera pisoteado la cabeza- Preguntó Mhord aún muy confuso

- ¿Te acuerdas del olor a flores antes de quedarnos dormidos? Creo que era \"alethion\". Es una flor silvestre que los ancianos toman en infusiones para dormir. Pero si dejas secar sus pétalos y los reduces a polvo puedes hacer dormir a una manada de trolls durante tres semanas con solo oler el aroma que desprenden.

Mhord seguía confuso aunque la vista se le iba aclarando poco a poco. Entonces Aredhel y Elentári empezaron a moverse y a dar señales de querer despertarse. - ¿Y el cántico? ¿Y el hombre de la capucha?

- No lo se, yo tan solo recuerdo los \"ojillos brillantes\" entre los árboles.

- Tenemos que salir de aqui- dijo Mhord intentando levantarse con mucha dificultad.

Aredhel y Elentári ya estaban despiertas y Atram les contaba sus conjeturas. De un revuelo, Mhord agarró el brazo de Atram y cogió la diminuta daga que llevaba camuflada en el brazalete y se dispuso a cortar la cuerda que ataba la jaula a la rama más alta del árbol.

Las tres mujeres se extrañaron pero antes de que pudieran decirle que lo que estaba haciendo era una mala idea, Mhord y había acabado de cortar la cuerda y se estaban cayendo al vacío. El golpe fue fuerte y todos acabaron magullados a causa de la caida.

- Como se te ha ocurrido hacer semejante estupidez! - Aredhel gritaba cada vez más fuerte - La caida nos podría haber matado!

- Vamos, vamos -Mhord intentaba quitarle impotancia al asunto- Pero si las ramas han amortiguado gran parte de la caida! Además como mínimo ya estamos en el suelo.

- Si, pero seguimos dentro de la jaula- puntualizó Elentári

[Editado por atram el 28-08-2004 13:30]

Fragmento 16 por Kate_Holdenfield

En efecto, pese a la tremenda caida, la jaula no se habia roto. Se habia astillado por algunos lados, y las astillas los habian golpeado y echo pequeños cortes, pero la jaula a parte de eso, podria decirse que estaba intacta.

-Vaya.- dijo Atram, de que árbol estará echo?

- No tengo ni idea.- dijo Aredhel, mientras intentaba remitir su arranque de mal genio e intenaba enfocar bien su vista hacia los barrotes de la jaula, pues aún no veia bien del todo.

-Bueno.- dijo Mhord. Intentemos romper la jaula por donde se ha astillado. Acto seguido comenzó a dar patadas hacia los barrotes. Sin embargo, pese a su aparente fragilidad, Mhord tenia serias dificultades para romperlos.

-Genial, esto nos llevara un rato sin armas que nos ayuden, no creo que la daga de Atram sea suficiente.

-¿Por cierto? donde estaran nuestras armas?.- dijo Eléntari mientras miraba hacia los lados.

-Prueba con esto.- le dijo Aredhel a Mhord mientras se llevaba la mano a la bota. Enseguida saco un tubo alargado, lo giró por la mitad y sendas cuchillas aparecieron por los extremos del tubo, combirtiendolo en una lanza.

-¿De donde has sacado eso??.- pregunto extrañada Elentári.

-oh!, dijo la elfa con fingida modestia, un souvenir del campamento de Seth. Lo cogí cuando Atram y yo escapamos de la tienda. Te acuerdas Atram?

- Si, jeje.- dijo, con una risita maliciosa. Justo despues de dejar K.O a los dos guardias.

-La verdad es que es un poco incomoda de llevar, pero todo es acostumbrarse, es una suerte que no me la quitaran.

Bien.- dijo Mhord, será mejor que me ponga manos a la obra. Y dicho esto, se puso a golpear los barrotes. Poco a poco fueron cediendo y en un rato estuvieron fuera de la jaula.

-Parece que seguimos en la misma zona del bosque, o no nos hemos movido mucho. La vegetación es parecida.- dijo Aredhel

-Busquemos nuestras armas y salgamos de aqui. No podemos luchar contra la magia. Y eso lo era....- dijo Eléntari

-Estoy de acuerdo.- dijo Atram.

Avanzaron unos pasos y no pudieron seguir, pues se dieron cuenta que una oscura figura surgió detras de ellos.

-Magnifico!, habeis logrado escapar, pero...no importa..no podreis ir muy lejos.- dijo la figura con voz susurrante....

[Editado por Kate_Holdenfield el 29-08-2004 22:55]

[Editado por Kate_Holdenfield el 01-09-2004 20:00]

Fragmento 17 por Miles

La figura se acercó a ellos, pero seguían sin poder distinguir sus rasgos dentro de la capucha.

-Eres uno de los Guardianes?-Preguntó Mhord

-Quién os ha informado de su existencia? Bueno, de hecho no importa....seré amable, y os diré que no, pero me gusta ayudarlos en todo lo que me sea posible, y a menudo me piden trabajos como éste....bueno, tengo que volver a capturaros, os mataría con gusto, pero fueron claros en este aspecto...sed buenos y rendíos ahora, antes de que tenga que heriros....

La figura chasqueó los dedos. Entre los arbustos, empezarona aparecer esos ojos luminosos que los habían rodeado anteriormente. De pronto, apareció una de las criaturas.

Tenía la piel negra y era parecido a un orco, pero su cara mostraba un gran grado de locura. Sus ojos eran pequeños y rojos. No tenía armas, pero sus manos acababan en unas garras suficientes para matar a cualquier adversario. Detrás de él aparecieron varios más.

-Bien, es hora de ponernos más serios-dijo Mhord, y sonrió. Pero al buscar su espada, se dio cuenta de que aún no habían recuperado sus armas. Maldiciendo, miró a su alrededor.

Atram vió primera el montón que formaba sus cosas,en la base de un árbol, detrás del llugar donde habían sido enjaulados. Rápidamente, corrió hacia el lugar, pero un par de sers más le cortó el camino.

-Tenemos que distraerlos mientras alguien recupera las armas-dijo Aredhel.

-De eso me encargo yo-dijo Elentári- Espero que no tardéis demasiado....

-Voy a ayudarte, así tendremos más posibilidades-dijo Mhord.

Elentári cogió una de sus dagas ocultas. Mhord desplegó un poco de su hilo de mithril.

Con una sonrisa, Mhord se lanzó hacia uno de los monstruos. Éste dió un par de zarpazos, que el asesino pudo esquivar con dificultades. Eran criaturas extremadamente rápidas....

Aprovechando que había alargado un brazo, Mhord envolvió una muñeca con el hilo, y dió un fuerte tirón. La mano del ser cayó al suelo, acompañada de su negra sangre. Pero la criatura no se inmutó apenas, y golpeó a Mhord con su otra garra. Mhord consiguió esquivar parte del golpe, pero se llevó un corte en el brazo derecho. Con cuidado, intentó separarse un poco de su adversario para recuperar aire y analizar la situación.....

Mientras tanto, Elentári apenas conseguía parar los zarpazos con su daga. Tenía toda la atención del monstruo, pero no conseguía dejar de retroceder ante su rápida embestida. En medio de los golpes, la haradrim vió una obertura, y deslizó un tajo en esa dirección. Consiguió herir a la criatura, provocando un corte considerable en su abdomen, pero el ser no paró su ataque y Elentári siguió retrocediendo, encontrándose casi contra un árbol, sin mucha escapatoria.....

Fragmento 18 por atram

El monstruoso ser se le acercaba cada vez más con esos ojos rojos que mostraban destellos de locura pero de repente su mirada pareció congelarse y quedarse fija en un punto indefinido entre las vestimentas de Elentari. La haradrim aprovechó el momento para hacer un rápido movimiento con su mano y rebanar la cabeza del monstruo dándose cuenta de que dos flechas ya le habían atravesado la nuca. Aredhel y Atram ya estaban volviendo a apuntar con sus arcos desde el mismo montículo donde estaban sus armas.

Atram paró de disparar mientras la elfa la cubria para repartir entre sus compañeros las armas tiradas en el suelo. Más seres aparecieron de la espesura del bosque para atacarlos pero ahora estaban armados.

Fragmento 19 por Kate_Holdenfield

Aredhel seguía disparando flechas para cubrir a Atram, mientras ésta conseguía devolverles a Mhord y Elentari sus armas.

Con renovadas energías, los compañeros continuaron la lucha. Pronto el karkaj de flechas quedó vacio, y Aredhel no tuvo mas remedio que volver a coger la lanza para luchar cuerpo a cuerpo. Pero antes de bajar del montículo, la elfa escuchó el cántico del mago.

- donde estaba?? hacia rato que lo habian perdido de vista. Las palabras del mago continuaron sonando con voz melodiosa, pero continuaba sin verlo. Miró a un lado, y al otro, delante y tambien detras.

-Maldición!!.- pensó la elfa, ese hechicero no tardaría en acabar su conjuro.

De pronto un grito llamó su atención:

-Cuidado Arehdel!!.- gritó Atram. Detrás tuya!! Aredhel se giró, pero era tarde. En un instante, la oscura figura del hechicero se materializó a unos metros de ella, casi a la misma vez que lanzaba una pequeña bola de fuego que iba directamente hacia su objetivo.

Con la agilidad que caracterizaba a los de su raza, trató de esquivar el ataque, pero no le dió tiempo. La bola de fuego le rozó en el costado y se lo quemó. Lanzando un grito de dolor, Aredhel cayó al suelo y bajó rodando el montículo tratando de aliviar desesperadamente el quemazón.

Al llegar abajo del montículo, permaneció tendida en el suelo, aturdida,dolorida y luchando para que su mente no se sumiera en las sombras.

Mord, Atram y Elentári trataron de acercarse de inmediato, pero nuevas criaturas les cerraban el paso y se lo impedian.

-Eres un cobarde!!.- le gritó Mhord al hechicero.

Éste con voz calmada y mirada fria le contestó. -ya os he dicho que debíais haberos rendiros, o tendría que heriros...además, ahora estamos mas equilibrados, verdad?? .-dijo mientras soltaba una carcajada con voz profunda........

[Editado por Kate_Holdenfield el 24-01-2005 00:32]

Fragmento 20 por Miles

La situación era demasiado peligrosa, tenían que salir de allí lo más rápido posible si querían conservar sus vidas. Atram miraba a Aredhel con impotencia, mientras que Mhord y Elentári se veían rodeados por las monstruosas criaturas. Pero ahora tenían armas, sus propias y mortíferas armas. El juego debía terminar. Con una señal hacia Atram, Elentári indicó su intención de dejar el camino libre para que fuese a socorrer a la elfa. Mientras tanto, Mhord desenfundó su espada y una afilada y larga daga, listo para acabar con todo lo que cruzara su vista.

El asesino fue el primero en golpear. Pese a la enorme velocidad de las criaturas, Mhord consiguió decapitar a dos antes de que se defendieran. Por su parte, Elentári eliminó a otra bestia, mientras conseguía atraer la atención de dos más. Atram acuchilló con sus dagas a uno de los seres que les cerraban el paso, y consiguió llegar hasta Aredhel.

La quemadura era aparatosa, pero podía haber sido mucho peor, apenas había rozado el costado de la elfa. Eso sí, tal cosa había bastado para que tuviera que luchar para mantenerse consciente....

El encapuchado estaba organizando a las bestias, no tan sereno como antes, debido a la masacre que estaban produciendo los dos asesinos, lo cual permitió que Atram aplicase unos primeros cuidados a la herida de Aredhel.

-¿Cómo te encuentras?-le preguntó la humana, mientras usaba un ungüento que había llevado consigo en el costado de la elfa.

-He estado mejor...pero tus cuidados ya surgen efecto. Creo que ya no me desmayaré...

-Bien, intenta no moverte. Te protegeré de estas criaturas.

Por su lado, Mhord había visto cómo la táctica había funcionado y tenía numerosas criaturas encima, listas para herirlo. Había recibido numerosos rasguños, pero se había adaptado a la velocidad asombrosa de los monstruos. En su mente las líneas de las trayectorias de loas ataques eran trazadas en el aire, y él empezaba a conseguir esquivarlas con cierta facilidad, mientras hería y mutilaba a sus adversarios. El encapuchado ya no se reía, y por el contrario increpaba a sus criaturas, mientras parecía estar preparando otro conjuro.

Elentári también luchaba ferozmente, a un ritmo frenético, haciendo caer a las bestias por doquier. El combate se había igualado, y el encapuchado parecía bastante enfadado. Atram también estaba dando buena cuenta de cualquier enemigo que se aproximase hacia ella.

De pronto, el hechicero apareció detrás de la asesina. Intentando usar el mismo truco que antes, lanzó una segunda bola de fuego hacia la humana. Pero Elentári, atenta a la situación, había estado esperando este momento. De un salto esquivó el ataque y atacó al mago con una de sus dagas. Ésta se clavó en el brazo del enemigo, que soltó un aullido de dolor. Con rabia, volvió a desaparecer para materializarse al lado de Aredhel. Sacó un cuchillo, y lo puso en el cuello de la elfa.

-¡He intentado ser todo lo razonable posible!¡Tirad las armas y rendíos ahora mismo si no queréis ver a vuestra amiga muerta! No necesito capturaros a todos con vida....

Elentári, Atram y Mhord se miraron un segundo antes de obedecer. Las criaturas los sujetaron con sus garras, haciéndoles daño y cortando ligeramente sus brazos. Pero mientras toda la atención del brujo se centraba en los tres combatientes, no vio cómo Aredhel, con apenas fuerzas, sostenía ahora una pequeña daga en su mano....

Los otros tres observaron el movimiento y aguantaron la respiración.....