Historia privada
El Orbe del Dragón
L
a noche caía en la posada mientras los cuatro viajeros intentaban descansar aunque ninguno de ellos conseguía dormir, por lo que cada uno había encontrado alguna tarea que hacer. Aradhel estaba aplicando unos paños mojados en infusiones de hierbas para tratar de que las contusiones de Elentári, ligeranmete empeoradas por la cabalgata del dia anterior, dejaran de presetar ese aspecto violáceo. Mientras, Atram y Mhord recorrían una y otra vez la pequeña estancia de techos bajos que aquella noche les proporcionaba el lugar donde descansar. Cada uno llevaba un libro en las manos, Mhord estudiaba el registro del Loto mientras Atram se peleaba con uno de los libros que había sacada de la biblioteca de Tiroire e intentaba traducir las inscripciones que había copiado de la base de la atalaya en la que Elentári había caido.
- ¿Algo nuevo? -preguntó Elentári mientras disimulaba una mueca de dolor provocada por las manos curativas de Aradhel
- La verdad, no explica nada más esclarecedor de lo que explicaban las runas que había en los subterraneos del Loto, pero hay algo que me ha desconcertado totalmente. Aparece la palabra \"guardianes\" ¿que significará? ¿quiere decir eso que hay gente guardando el orbe, algún tipo de sociedad secreta?
- Es posible - dijo Mhord desde el fondo de la habitación- Por lo que hemos podido deducir, el orbe es un objeto muy poderoso, no me extrañaría que se hubiera convertido en algun tipo de objeto de culto.
- Y no descartes el el hecho de que el orbe debe guardar alguna relación con la orden de los Faire- Ahora Elentári cerraba los ojos fuertemente- Escuece!!!
- Perdón, tienes algunas heridas infectadas...- dijo Aradhel- ¿Quieres decir que los guardianes pueden formar parte de la misma orden?
- No creo, si el orbe estubiera en manos de la orden, Seth no lo buscaría...
Todos se quedaron pensativos y la habitación permaneció en silencio. A través de la ventana abierta se veía el claro de la luna y se oia el rumor de los caballos en el establo que estaba justo debajo de ellos. Unos cascos en la lejanía se acercaban a la villa...
Escrito por Atram Neisa Dealyra (atram) el 2004-08-09 21:35
El sonido de los cascos se fue haciendo mayor a medida que el jinete se acercaba.
Aredhel, se acercó con suma cautela a la ventana, pues sus ojos de elfa le permitian ver mejor en la oscuridad. El sonido de los cascos paró en seco. Y una oscura figura se recortó entre los árboles.
-¿Puedes verlo?.- pregunto Atram. La elfa asintió con un cabeceo. Esta parado a unos cientos de metros de la posada. No se mueve, y mira hacia aquí. Siento no poder aportar mas datos del jinete, pero va cubierto con una capa negra, y no puedo ver quién es o algun rasgo que diga de donde procede.¡Acercáos!.- a enpezado a avanzar, ahora está en el claro de la luna, podreis verlo con vuestros propios ojos.
Los 3 compañeros se acercaron a la ventana a observar al estraño jinete.
- Tal vez sea un viajero. Estamos en una posada, no? .- dijo Aredhel intentado parecer optimista. Aunque no deberiamos bajar la guardia.
Mhord miraba fijamente a la figura. -No creo que un viajero, con ganas de decansar, se quede mirando fijamente a la posada sin acercarse a ella.
El jinete se acercó a la puerta de la posada, y dejó a su caballo en las caballerizas.
-Voy a investigar.- dijo Atram resuelta.
-Ten cuidado, no dejes que te vea.- le recomendó Elentári.
Atram salió sigilosa de la habitacion donde se encontraban. La habitacion estaba situada en el primer piso de la posada, por lo que podria acercarse a las escaleras y sin llegar a bajar escuchar. No habia mucho ruido en la sala principal de la posada, pues ya era tarde y no quedaba mucha gente.
-Mejor.- pensó Atram, Será mas sencillo asi.
El jinete se acercó a la barra y pidió hablar con el posadero. Era un hombre,pero no le era posible bajar a verlo sin que el la viera a ella.
Atram escuchó la voz del hombre, y corrió precipitadamente, aunque sin hacer ruido hacia la habitacion.
-Le a preguntado al posadero por nosotros!! Sabe que estamos aqui!!...
Los cuatro se miraron, pensando qué hacer.
-Lo atacamos?-preguntó Elentári.
-No creo que sea buena idea, al menos ahora mismo-dijo Atram-. Pensemos durante unos segundos....
-Bueno, sea quien sea sabe que estamos aquí-comentó Mhord-. Quizá sea mejor abandonar la posada por el momento....
-Y que hacemos después?-preguntó Aredhel- Sabemos que Seth nos sigue con algunos hombres...quizá nos estan esperando en la siguiente esquina, cuando salgamos.
-Pero yo conozco a la mayor parte de sus hombres-dijo Elentári-, y no me pareció que fuese nadie que recordara....aunque tampoco vi bien su rostro.
En ese momento, escucharon pasos fuera de su habitación. Todos se quedaron rígidos, para después asegurarse de que sus armas estuvieran al alcance. Notaron cómo los pasos se iban acercando....y de golpe, pararon. Al cabo de un rato sin escuchar nada más, Mhord se decidió a abrir la puerta y echar un rápido vistazo hacia el exterior. No había nadie. Revisó con la vista posibles escondrijos en que un asesino podía encontrar refugio, pero no vió nada. Preocupado, cerró otra vez la puerta.
-Ha desaparecido...no sé donde ha ido, pero ya no está...
-Escuchad!-dijo Aredhel
A lo lejos, se pudo oír los cascos distanciándose de la posada.....
-Esto no me gusta nada....mañana temprano partiremos hacia ese túmulo. Debemos atravesar un pequeño pero denso bosque, y puede que nos lleve más de un día si vamos con precaución. Pero cuanto más lejos estemos de este pueblo mejor.....
Antes de que el sol empezara a despuntar en el horizonte, los cuatro compañeros ya habían partido de la posada y se dirigían hacia el espeso bosque que los separaba del túmulo donde creían que se encontrarían seguros. Viajaban a galope sobre sus monturas pero siempre con una mano en las riendas del caballo y la otra posada sobre la empuñadura de sus armas. No sabían que se podían encontrar por el camino: ¿una emboscada quizá? ¿los seguían? ¿los vigilaban a su paso? Lo ignoraban, pero tenían muy claro que la misteriosa visita de la noche anterior no había sido por casualidad pero lo que más les desconcertaba era la desaparición de aquel encapuchado sin darse a conocer ¿quien sería? ¿Pertenecería a la orden de Seth? Quizá se hubieran separado para cubrir más territorio y así darles caza antes, pero no esperaban que Seth atacara antes de que ellos tubieran alguna pista firme sobre la ubicación del orbe.
Los árboles se sucedían uno tras otro a lado y lado del estrecho sendero que atravesaba la espesura mientras todos estos pensamientos pasaban por las mentes de cada uno de los viajeros. Aminoraron la marcha porque la gran cantidad de arboles y matas les impedía correr más.
El caballo de Aradhel se acercó disimuladamente al de Atram y la elfa, con hilo de voz, le comunicó que los estaban siguiendo.
- ¿Vienen tras nosotros? No oigo cascos
- No, nos vigilan desde los árboles, se mueven muy rápido. La oscuridad los ampara.
Las palabras de Atram pusieron a la elfa los pelos de punta. ¿Como son?..- preguntó lo mas bajo posible. ¿Puedes verlos?.- le preguntó a Atram
-No. respondio, no es que pueba verlos, pero me producen una extraña sensacion, sé que estan ahí.
Aredhel miró de reojo hacia la espesura, no queria que quienes fueran, supieran que se habian dado cuenta de su presencia. De pronto, un movimiento rápido, algo imperceptible, una veloz sombra negra, pasó entre los árboles. La elfa abrió los ojos de par en par, ni siquiera habia podido verlo. Le comunicó a Atram lo que habia visto.
Aredhel se acercó a Mhord y a Elentári, quienes cabalgaban delante, para contarles lo que habia ocurrido. Sin embargo Mhord y Elentári ya habian percibido algo, pues miraban de un lado al otro del camino como si estuvieran buscando algo. La elfa les contó lo sucedido, y ellos asintieron con un breve cabeceo. Tambien lo habian sentido.
La espesura del bosque se fue cerrrando mas y mas. Por el estrecho sendero, comenzaron a aparecer, ramas y troncos caidos, por lo que debian dar un pequeño rodea para atraversarlos con los caballos.
El ritmo de la marcha se habia reducido considerablemente, avanzaba a duras penas, tanto, que llegó un momento en que tuvieron que desmontar y abrir paso con sus espadas.
El dia avanzaba, y el bosque fue haciendose mas y mas oscuro. Los caballos comenzaron a relinchar nerviosos, el aire se haiba vuelto pesado, y recoger una bocanada de aire, representaba un esfuerzo notable.
- No es que conozca mucho a Seth,- dijo la elfa., pero no creo que esto tenga mucho que ver con el y sus hombres.- dijo con un hilo de voz. Nunca habia visto nada igual.
- En efecto.- dijo Mhord. Tengo las mismas sospechas. ¿Que opinas Elentári?.- despues de todo, tu has permanecido mas tiempo en las hordas de Seth.
- Pienso lo mismo.-dijo Elentári. No es propio de Seth, deberiamos tener cuidado. Nos enfrentamos a algo desconocido.
De pronto repararon en que el bosque estaba demasiado silencioso. No se escuchaba ningun ruido.
- Esto no me gusta nada.- dijo Atram.
Los caballos comenzaron a relinchar freneticamente, y los compañeros tuvieron que ahcer un gran esfuerzo para que no salieran corriendo, sin embargo, todo aquello les estaba asustando.
En un momento, a su alrededor, aparecieron cientos de pares de diminutos ojos. Aparecian y desaparecian, comenzaron a escucharse crujidos, ruidos y risas maliciosas. Mhord desenvainó su espada, dispuesto a luchar.
-Aqui no nos valen las espadas!.dijo Atram
-Tiene razón, no podemos luchar contra ellos por ahora, vamonos!.- dijo Elentári
-¡Salgamos de aqui!.- gritó la elfa.
Los 4 montaron a caballo, y aunque la maleza era muy densa, los equinos sortearon todo a gran velocidad, producto del pánico. Aquellas cosas los seguian, aunque poco a poco, notaron que iban desapareciendo. Los jinetes continuaron cabalgando durante el resto del dia...
El bosque se fue abriendo poco a poco hasta dar paso a un pequeño claro. Los cuatro compañeros pudieron comprobar que el sol se estaba poniendo por el Oeste y que pronto la noche les impediría seguir. Así que decidieron acampar en aquel lugar que parecía despejado. Aunque aun era pronto, se quedaron dormidos envueltos en sus capas tras la dura cabalgata, dejando a Elentári hacer la guardia. El bosque estaba tranquilo, silencioso, solo se oía el sonido de la respiración de los tres compañeros mientras dormían. Realmente, el bosque estaba demasiado tranquilo, estrañamente tranquilo. Elentári cabezeaba, algo estraño y agradable a la vez había en el ambiente. La invitaba a dormir.... pero debía mantenerse despierta! Aún faltaba rato para despertar a Mhord y hacer el cambio de guardia. Los ojos se le cerraban irremediablemente, la visión se le nublaba... pero el contacto frio de su propia espada con su mano la volvió a despertar! No era nada, solo había movido la mano de la empuñadura a la hoja incoscientemente. Otra vez el sueño se apoderaba de ella, el aire era espeso y olía a flores. Ese olor dulzón que impregna todo lo que hay a su alrededor. Las figuras de los árboles cada vez eran más difusas. Pequeños puntos de luz aparecieron entre los árboles pero Elentári no era capaz de distinguirlos porque el sueño finalmente la había invadido.
Elentári no tenía la vista suficientemente clara para vislumbrar los pequeños ojos que los rodeaban...
En ese momento, por su mente sólo pasaba el evidente pensamiento de que estaba muy cansada, y que debía reposar allí mismo, sin necesidad de preocuparse por ello. Su voluntad, ya practicamente rota, no pudo ni provocar que se estirase lentamente para dormir por fin. En vez de eso, Elentári cayó direcatmente al suelo.
O donde debería de haber suelo, si no fuera por la presencia de Atram, Aredhel y Mhord. El golpe repentino los despertó, pero en ese mismo instante se sintieron muy cansados, y listos para volver a dormir. Y entonces, se percataron de que Elentári les había despertado de esta forma poco ortodoxa.
-Qué pasa aquí?-dijo Aredhel- Volvería a dormir, pero alguien tendría que hacer guardia....
-Elentári tendría que haberme despertado sólo a mí-comentó Mhord-....aunque ahora mismo no creo que pueda aguantar tanto tiempo despierto...
-Un segundo...-Atram estaba apenas más consciente que los otros-Eso que veo a mi alrededor es aún parte de mi sueño?
En ese momento, aunque apenas podían resistir el cansancio, los tres se pusieron en alerta. Elentári volvió a despertarse, con gran dificultad por su parte
-No...sé....qué...es...lo...que...pasa........pero hay un extraño.....olor....en el aire..no sé si podré .....mantenerme despierta....el aire...pesa demasiado.....algo ocurre....
Los cuatro vieron entonces perfiles de sombras detrás de los ojos amenazadores. Los caballos parecían también somnolientos, y no notaban la presencia de estos seres. Mhord y Elentári, sabiendo que era más bien inútil, desenvainaron sus espadas de todas formas. Al menos las utilizaban para mantenerse en pie.....
Entonces, de entre la espesura, apareció una figura. Parecía ser un hombre, pero llevaba una túnica con capucha negra, que ocultaba cualquier rasgo identificador. Tenía una mano alzada hacia ellos, y se escuchaba una especie de cántico saliendo de la oscuridad que ocultaba su cara.....