Historia privada
Quenta Edaniel
Pengologh observaba minuciosamente a la muchacha, era parecida a Eriol y muy diferente a la vez, porque que aun siendo una mujer, sus pasos eran mas ágiles, como si sus pies quisieran interpretar una danza a cada paso que daban y sus manos no eran las manos de una guerrera, eran las manos de un noble y su vestido era extraño, en ese momento la muchacha hizo una mueca en señal de ¿dolor?; Edaniel dio la vuelta y le regalo una sonrisa a su anfitrión, después siguió mirando los objetos de la sala, aquellos objetos le eran conocidos precisamente porque eran parte de su mundo. El elfo le invito a sentarse y ella acepto aliviada.
-Se supone que usted debería hacer las preguntas.- le dijo, respiro profundo y agrego.-¿como es que consiguió estos objetos?
-Yo no preguntare nada, te invite para platicar.- la muchacha sonrió, el elfo camino a un estante y saco un pequeño broche se lo tendió a la muchacha.- algunas de estas cosas, eran pertenencias de Eriol, me los dejo como regalo cuando partió de regreso a Endor y ....- no termino pues fue interrumpido por la muchacha.
-¿AElfinwë no murió aquí?.- Pengolodh asintió en silencio.- entonces yo podría...- cayó, había recordado la visión de Galadriel.
-Edaniel tu no quieres regresar, porque aquí tienes muchas cosas que en Endor no podías tener y el anillo que llevas en la mano es la prueba de ello.-la muchacha le miro sorprendida.- Te has casado con Ciryandil y las estrellas fueron testigo de aquel hecho; en cambio Eriol no tenia nada aquí y ansiaba con gran fervor volver a ver su tierra, aquello pudo mas que el conocimiento que yo le otorgaba, finalmente partió y mucho tiempo después ( para los ojos de los hombres) murió.
Bajo la cabeza triste, la muchacha se levanto y le toco el hombro, como si fuese una amiga de mucho tiempo atrás, Pengolodh alzo la mirada y cuando miro sus ojos imagino a una mujer regalándole un ultimo beso a un elfo de rubios cabellos, sabia quienes eran, pero guardo aquel sentimiento aun lado. Herincë sonrió y se sentó de nuevo.
-lo interrumpí, ¿las otras piezas en donde las consiguió?.- le pregunto ella.
-Me las consiguió.- se acerco al oído de la joven, como cuando un niño le cuenta un secreto a su padre.- una maia, que le gusta ir y venir, de hecho ella y su hermana son las únicas que pueden hacerlo.
-Usted se refiere a Ilmarë y a la dama Ancalimon.- el asintió.- pero Tari me dijo que ella solía estar en el norte y que los hombres le habían olvidado.- cayó otra vez recordando las palabras de aquella maia.-\"mi hermana es la mas indicada para ello\" dijo ella.
-Y es cierto, las hermanas de las estrellas son las únicas que pueden estar entre los hombres y la razón no la se, pero Tari Ancalimon hace mucho tiempo que no se mezcla entre ellos y tampoco entre nosotros, muy pocas veces se le ve con los elfos, en cambio Ilmarë hace viajes y visita las cortes de los reyes haciéndose pasar por cortesana.- Edaniel de nuevo le miro sorprendida.- cuando regresa a mi me trae estos objetos y por mucho tiempo le regalos sus palabras a Ciryandil, pero ahora eso no sera lo mismo estando tu aquí.
Se quedaron callados, pero al rato la platica se reanudo y duro hasta muy entrada la noche, entonces Pengolodh la invito a quedarse y Edaniel acepto encantada. De aquellas palabras regaladas por el cronista, Herincë se entero de muchas cosas y se maravillo ante revelaciones que jamas hubiera obtenido de alguien mas, cuando a la mañana siguiente se despidió del elfo, supo que jamas le volvería a ver, pero los dos se prometieron mutuas letras escritas y así lo hicieron durante mucho tiempo.
[Editado por tari el 31-01-2006 22:52]
Aquella tarde mientras Herincë regresaba al puerto, cayo una tormenta, la muchacha se empapo y tuvo que buscar algun refugio, como consecuencia de eso a los pocos dias enfermo gravemente. El curandero habia acudido rapidamente a la llamada de Ciryandil, fue entonces cuando el elfo se dio cuenta que aun estando en las tierras imperecederas la muchacha podia enfermar, entendio por fin cuanta debilidad portaba el cuerpo de su bien amada; el curandero le dio la medicina adecuada, pero dijo que no sanaria tan rapidamente y que realmente aquello no era grave, sin embargo Ciryandil no estaba seguro de ello, la joven tocia y su aspecto no era nada agradable, aquellas noches habia velado por sus sueños y estaba atento a cualquier cosa que pasara. Los dias pasaban y no habia mejoria en el estado de Edaniel, aun cuando tomaba el brebaje y descansaba todo el tiempo, una tarde mientras Ciryandil miraba por la ventana, Herincë le hablo y su voz no denotaba preocupacion.
-No debes estar asi Ciryandil.- le dijo sacandolo de sus pensamientos, la muchacha se sento lentamente en la cama- Estas gripas son molestas, pero no son de gravedad, ya te lo ha dicho el curandero; en Endor la gente no muere por estas cosas estare bien, deberias....- paro un momento, estaba tociendo.
El elfo camino hacia la cama y le ayudo a acostarce, Herincë quiso hablar pero el la callo con un beso, la muchacha sonrio tristemente, pues en el fondo le dolia que le viera en ese estado, el que no estaba acostumbrado a ver la debilidad en un humano; deseaba tanto poder estar bien y que su viaje se reaunudara, queria visitar los explendidos bosques de Oromë, descansar entre aquellos tupidos arboles y soñar con las estrellas.
Aquella noche mientras Edaniel dormia y era vigilada por su amado elfo, por la ventana se oyo el rumor del viento, Ciryandil corrio a cerrar la ventana, cuando miro hacia fuera vio como una sombra se acercaba a la puerta y tocaba levemente, salio de la habitacion y bajo las escaleras para ver quien era, al abrir se quedo soprendido, una mujer con los ojos mas bellos de toda la tierra lo miraba sonriente, el elfo la invito a pasar,sabiendo ya de quien se trataba; la mujer subio las escaleras lentamente, entro en el aposento y se acerco a la muchacha, toco su frente y una sonrisa se dibujo en su rostro, tomo una daga entre sus ropas y se corto levemente la muñeca izquierda, un chorrito de sangre salio por la herida, tendio su mano a la boca de Herincë y esta entre sueños comenzo a beber, la mujer aparto suavemente su muñeca y se puso una venda alrededor; Ciryandil miraba atentamente cada movimiento de la extraña ,cuando esta termino le dio las gracias en silencio, de nuevo la mujer le sonrio y salio de la casa, no cruzaron nunca palabra y el elfo no supo porque aquella maia habia acudido a el en ese momento; ¿La habria mandado Eonwë? no, seguramente no, aquella mujer rara vez salia de Lorien, era tan extraño, ya no le dio mas vueltas, se acosto junto a su bien amada y espero a que esta despertara.
Dos dias despues el viaje de la hija de los hombres se reaunudo, regresaron pues a Valinor y cuando llegaron no desembarcaron en el puerto cisne, lo hicieron en las costas de Avathar, sus caballos ya estaban listos para partir, dejaron el barco atras y se internaron por el angosto paso de Hyarmentir, asi entraron el los bosques de Oromë y Herincë se soprendio al encontrar a muchos de los elfos Avari entre aquellos Arboles...
Los Avari( como le conto despues el jefe de todos ellos) embarcaron mucho despues del dominio de los hombres, al llegar a las costas de Valinor comprendieron que las tierras mas parecidas a sus amados bosques de Endor eran los arboles en donde moraba el vala Oromë,se presetaron antes los supremos y a ellos les pidieron morar entre aquellas ramas y tanto era el amor de los valar por ellos que consintieron su peticion y de ahi en adelante la mayoria de los Avari vivieron a la sombra del gran cazador.
Edaniel escucho aquellas palabras maravillada y mas se soprendio al oir sus cantos y observar las estrellas desde aquellos tupidos arboles, no vieron nunca a Oromë, pero un dia mientras la muchacha caminaba por los bosques, se encontro con un siervo y este hizo ademan para que le siguiera, Herincë obedecio y cuando llegaron el venado ya no era animal, Nessa la valië estaba enfrente de ella, le indico que se sentara y entonces bailo y cada ser que habitaba en el bosque el acompaño y de sus pies brotaron pequeñas flores, cuando termino su danza Nessa se sento junto a ella y le enseño hacer coronas con aquellos retoños, le coloco una y luego se coloco otra ella misma, para terminar corto las flores y las puso en el regazo de la muchacha.
.-Toma hija de los hombres, hoy te he regalado mis dones y aun cuando nada tengo que ver con las cosas que nacen de la tierra, te doy estas flores que han nacido de mi danza, ponlas en tu jardin al centro y asi tu pequeño pedacito de tierra brillara como brillan las estrellas.
Entonces Edaniel le agradecio y poco despues cuando regreso junto a Ciryandil y los Avari, les conto la historia y los elfos interpretaron eso como un gran acontecimiento que solo a aquellos predestinados en cambiar el curso del destino podia ocurrirles, le cantaron y durante muchas lunas se acordaron de las flores blancas en forma de estrella que portaba la hija de los hombres.
[Editado por tari el 22-03-2006 05:14]
Le parecía que jamas llegaría el día en que tocaría la tierra de Irmo, Lorien el jardín mas bello les saludaba, sus caballos corrieron libres por los arboles y ellos caminaban muy lentamente como si estuvieran bajo un hechizo, Edaniel no había visto nunca nada parecido, sentía a los espíritus andar sobre sus cabezas, a los maiar pasearse muy cerca de ellos, tan etéreos, tan sublimes. Sintió la mano de Ciryandil sobre la suya, lo miro y le sonrió profundamente, parecía como si en cualquier momento se elevaran por lo aires para acompañar a los habitantes de Lorien en su descanso. Sus almas estaban aliviadas, felices, por un momento todos los presentimientos sobre lo que les aconteceria en el futuro se borraron de sus pensamientos, en aquel lugar solo eran ella y el, la muerte no tenia cabida ahí y sus espíritus eran iguales, hijos de Eru al fin y al cabo.
El lago Lórellin apareció ante ellos y en medio de las aguas la isla de los grandes arboles les esperaba, una niebla gris inundaba sus ramas, Ciryandil le susurro al oído:
-Es Estë la gentil que duerme durante el día, a ella la veremos caminar a luz de Varda y cantar al sonido de las aguas de Ulmo.
Herincë sonrió, continuaron su caminos por aquel lugar que se decía era el mas hermoso de todo el mundo. Entonces mientras avanzaban, un hombre de bello rostro con ropas de color plateadas y azules salio a su encuentro, Edaniel sabia quien era pues ya lo había visto una vez en el anillo del juicio, Irmo les sonrió y les tendió dos flores de color azul.
-Bienvenidos a la tierra del sueño y el descanso, dos flores para los visitantes, dos estrellas para el cielo.- les dijo.- Paseen por lo arboles y cuando el sueño toque a sus puertas, vayan a la isla pues una pequeña estancia les espera ahí para velar su descanso, beban de las fuentes cuando tengan sed y coman de los arboles cuando tengan apetito. Tenna rato jóvenes viajeros. Irmo hizo una pequeña reverencia y se alejo caminando, en un momento su figura se perdió entre las ramas de mullidos arboles...
Había olvidado cuanto tiempo llevaban en Lorien y la verdad no deseaba irse, Ciryandil estaba sentado del otro lado de la estancia y escribía un carta a sus padres, ella miraba hacia la orilla del lago, tenia un libro en la mano y su curiosidad por saber si aquella dama residía en la tierra de Irmo iba en aumento, se levanto del sofá y se encamino a la puerta, Ciryandil se levanto para acompañarla.
-No querido quedate, iré a caminar un rato sola, la carta a tus padres es mas importante.- el elfo le sonrió y ella se acerco a darle un fugaz beso en los labios.- no tardare.
Subió a la pequeña barca y cruzo el Lórellin, ya tocaba tierra, cuando Estë la valië se acerco a ella.
-¿Así que quieres saber, si Neldoriel habita en estas tierras cierto?.- le dijo ella acercándose y tomandola por sorpresa.- No te asustes hija de los hombres, hace ya tiempo que estas en los jardines de Lorien, sin embargo no me habias visto y yo deseaba platicar contigo.
-Señora.- respondio la muchacha que hizo una pequeña reverencia, empezaron a caminar lejos del lago.- en verdad deseo saber en donde esta la dama Lairelossë, ¿ustde la ha visto por aqui?.
-Si lo se y he de decirte que no encontraras a la portadora de los hermosos ojos aqui en Lorien.- Herincë iba hablar, pero la valië le indico que no lo hiciera.- Ella regreso hace ya demasiado tiempo, Neldoriel creyo encontrar aqui el descanso a su pena, asi como tiempo atras lo habia hecho Melian al perder a Thingol. No fue asi, la mas gracil de mis doncellas comenzaba marchitarse como una flor, yo sabia bien que en secreto Neldoriel regresaba a Endor pues el ver a sus hijos de nuevo le apremiaba y mas aun cuando sabia que algo mas grande que su amor les separaba. Al morir estos, su espiritu termino por derrumbarse, entonces aconsejada por mi esposo, decidio partir a la casa de Nienna y ahi habita, llorando por su estirpe, por la larga separacion de ella con su sangre.
Edaniel bajo la cabeza, hasta ese entonces no habia entendido la historia relatada por la maia, no comprendia porque ella, la portadora de la mas grande cura habia entregado su don al ser amado, a sus hijos y habia abandonado lo que parecia ser su destino. La muchacha sonrio porque se dio cuenta que aquella historia se pareca en cierta forma a la suya y ahora que tenia el brazalete en las manos sabia que debia regresarselo a su dueña, asi le daria una alegria grande y una paz que seguramente necesitaba desde tiempos remotos.
- El tiempo de que partas de Lorien ha llegado, que Eru guarde tu camino hija de los hombres.- la muchacha le sonrio e hizo una reverencia.- ve con tu esposo y partan lo antes posible, pero he de decirte una cosa: no debeis mirar al sur, hacia la casa de Namo pues ese sera el unico lugar vedado para ti.
Edaniel asintio el silencio, dio media vuelta y camino hacia donde Ciryandil, debia encontrar aquella maia y tener una larga platica con ella.
Ni miraron hacia el sur, sin embargo en cuanto divisaron las estancias de Nienna, Herincë sintió la tristeza y el sufrimiento de la valië, ahí no había día y solo se veía el mar exterior y las estrellas que brillaban en la penumbra de la noche eterna. Miro a Ciryandil y le dijo.
-Necesito visitar estas estancias yo sola.- bajo del caballo, mientras Ciryandil hacia lo mismo, con una cara de sorpresa.-Se que de alguna forma entrando ahí, sentiré una pena muy grande y no por mi, pues Nienna llora por el propio sufrimiento del mundo, llorare por ti, por el dolor que nos espera y que hasta ahora no ha llamado a nuestra puerta.- entonces se acerco a el y lo abrazo.-No deseo ver tus ojos colmados de lágrimas, tu hermosura no debe ser opacada por mi.
-Herincë.- le dijo, ahora comenzaba a comprender, el porque de las advertencias.- Mi amada Herincë.- suspiro y le beso los labios.
Ella se separo con mucha dificultad de el, dejo su caballo ahí y se dirijo a la puerta, entonces la puerta se abrió y una ola de nostalgia le inundo el corazón, las estancias parecían vacías, pero pronto se dio cuenta que aquel lugar era muy parecido a un monasterio. Un lugar dedicado al retiro de aquellos que están mas interesados por el mundo que por ellos mismos, aquellos maiar eran demasiado distintos de los que había visto, o tal vez eran iguales, solo que ellos no tomaban forma corpórea y los sentía en el aire así como se siente el viento en nuestro rostro. Una lágrima se derramo por su mejilla, cuando esta pequeña gota cayó al suelo, vio a una mujer vestida de negro, con la mirada triste, estaba parada y veía por una ventana, de repente cayó en sus rodillas y el llanto se escucho por todo el recinto. Edaniel corrió hacia ella y le ayudo a levantarse, la mujer apenas si sonrió, la llevo a una banca y ahí se sentaron un buen rato. La muchacha se sentía muy rara junto a ella, maravillada ante su llanto y asustada a la vez, su pena le invadió el cuerpo y pronto la lágrimas también brotaban por sus mejillas, sin embargo no sentía el dolor que sentimos cuando perdemos algo, no, este era diferente, era una tristeza que le hablaba del mal de mundo, de las penas que venían y de como debía caminar entre las sombras. Entonces la mujer le limpio el rostro y susurro muy levemente.
-Ya eres sabia Edaniel y ese es mi regalo. Encontraras a Neldoriel en la ultima de las habitaciones, te abrira la puerta y escuchara lo que tienes que decir y tu oiras de su pena y aprenderas de ella, ahora ve hija de los hombres.
Herincë vio el pasillo y dio las gracias, comenzo a caminar y cuando volteo ya no habia nadie, una sonrisa melancolica inundo su rostro, siguio caminado hasta que dio con una puerta de madera, toco suavemente y cuando la puerta se abrio se quedo impactada. Una mujer vestida de rojo la miraba, una mujer que estaba unida a la tierra por las cadenas de la carne, con los ojos mas hermosos que existieron alguna vez y con las manos unidas como si hubiera esperado aquella visita desde la eternidad.
La mujer le indico que pasara, ella lo hizo y cerro la puerta lentamente, despues le sonrió e hizo una pequeña reverencia.
-Señora.-Se quedo callada un momento.- Tenia tantas cosas que decirle, tanto que preguntarle, pero ahora me he quedado sin palabras.- entonces saco el brazalete de entre sus ropas, lo miro un momento y se lo tendió a la dama.-Al parecer esto es suyo, quiero regresarcelo.
Neldoriel lo tomo entre sus manos, una sonrisa nostálgica le surco el rostro al mismo tiempo que una lágrima caía por su mejilla.
.-Era....-continuo Edaniel, mas fue interrumpida por la dama.
.-Era de tu tío, que te lo dio según dictaba la tradición en tu familia.- hablo ella por fin, mirándola a los ojos.- tu deber seria dárselo a la siguiente generación, mas el destino quiso otra cosa. Gracias por cumplir lo que desde hacia ya mucho tiempo estaba dictaminado.
La muchacha se quedo en silencio, sin saber que decir, la maia sonrió un momento y continuo:
-¿Has leído el libro cierto?.- ella asintió en silencio.- sin embargo no esta completo, pues al regresar yo a Valinor la guerra aun ardía en el seno de aquellas tierras.La historia de este brazalete es demasiado larga, tan larga que tardaría 2 generaciones de hombres para contártela, pero puedo hablarte de solo lo mas importante y de lo que nos concierne a las dos.-la muchacha de nuevo asintió y ella prosiguió.-Al principio me perteneció a mi como ya sabes, después se lo regale a mi hija Lalwendë que vivio 425 años, una vida muy larga ante tus ojos; ella en un primer momento se lo otorgo a un ser divino como yo, uno que ya estaba corrompido por el mal, paso mucho tiempo para que se lo regresara y cuando lo hizo Lalwendë supo que era la hora de morir, así que se lo dio a su tataranieta, la mas joven de todos sus descendientes, le dijo que llegado el momento se lo otorgara a su hija y que lo pasara de generación en generación hasta que un día, llegara a mis manos.- Neldoriel interrumpió el relato, como si acabara de recordar algo de suma importancia.
.-¿que paso después?.- le pregunto Herincë.- ¿como es que llego a manos de mi familia?.
.-En algún momento de la historia, la linea de la descendencia de Lalwendë se rompio, como llego a manos de tu familia no lo se, pero de algo estoy segura. Tu eras la persona indicada para darmelo aunque no tengas ninguna relacion conmigo o con mi familia.-la muchacha bajo la cabeza.- ¿esperabas tener alguna relación con los antiguos Edaniel?
.-El tiempo en el que estuve en Lorien, me pregunte varias veces el porque habia llegado aqui,debe haber alguna razón por la cual mi espiritu haya encontrado el camino recto, despues recorde la carta de mi tio y Ciryandil me dijo que posiblemente pudiera yo decender de Haradriel, si eso era verdad entonces tendria una razón logica para mí llegada.- bajo la cabeza y de nuevo la subio.- pero no la hay y es algo que comienza a perturbar mis pensamientos.
.- Tal vez no exista razón logica, pero eso no debe preocuparte, pues muchos mortales encuentran por accidente el camino hacia aqui y mueren al tocar las costas, no sufren, solo se sumergen en un sueño eterno hasta el fin de los tiempos, lo que te diferencia a ti de los demas es que Ciryandil el marinero te encontro y por amor te salvo del destino de muchos.- Neldoriel le sonrió, se paro de la silla y se dirigio a un escritorio, de un cajon saco un caja de terciopelo negro, se acerco entonces a Herincë y le indico que la abriera.- Esto es para ti.
Adentro habia un collar de diamantes y en el centro dos runas entrelazadas, una N y una H, era muy hermoso y parecia contener una luz muy especial.
.- Fue hecho por uno de los mejores herreros que he conocido, me lo regalo en símbolo de una amistad muy profunda, ahora te lo doy a ti porque tú me has devuelto la paz que desde hace siglos esperaba y te dare un consejo, llegado el momento daselo a tu tio y que lo pasen de generacion en generacion.- Herincë le miro de una forma extraña y sonrió recordando la carta.- Vamos hija de los hombres, tu esposo ya te espera.
La muchacha guardo el collar en la cajita, salieron de los aposentos y se dirijieron a la puerta, cuando llegaron y esta se abrio la maiar le dio una abrazo como si la conociera de toda la vida, Herincë sonrió y se despidio de ella, bajo las escaleras y se acerco a Ciryandil...
Las formas de los dos viajeron comenzaban a avanzar rapidamente, cuando una figura salio de las sombras y se poso junto a Neldoriel, esta le miro a lo ojos.
.-Es igual a el.- bajo su rostro y otra lagrima cayo por su mejilla.-En verdad que era cierta la profecia que pronuncio mi hija,\" Regresara a tu manos, por el decendiente que mas se paresca en cuerpo y mente a mi padre\" dijo ella y despues de tanto tiempo se ha cumplido. Es hermosa la hija de los hombres y su temple es muy noble.- entonces la figura se dejo ver por completo, quedando al descubierto Eonwë el heraldo.- Y aún no lo logro entender, porque no quieres que sepa que deciende de la larga linea de mi hijo Aratan, ¿que ganas con semejante secreto hermano mio?
.-Deberan pasar muchas cosas, para que Edaniel sepa cuan importante es para los Valar, hasta entonces esto debera mantenerse en secreto.- Eonwë miro a su hermana, la abrazo y le regalo una hermosa sonrisa.-Debes regresar a Lorien, tu estancia aqui ha terminado, la paz por fin esta contigo mi amada hermana.
Neldoriel sonrio levemente y asintio en silencio, entonces los dos se internaron en la estancias de Nienna y el viento les acompaño en su caminar lento y pausado. Aquella maia terminaba por fin lo que habia comenzado desde tiempos inmemoriales y ahora estaba en paz, su destino se habia terminado y su cantar se habia acallado, ahora en verdad lo unico que tenia que hacer era esperar el fin de los tiempos de Arda maculada.
¿Habían pasado días o meses?, Herincë no recordaba cuanto tiempo llevaban en la casa de Aulë, estaba maravillada ante la magnificencia de este vala y visitaba las fraguas con Ciryandil cada vez que podía, Aulë complacido le había hecho un anillo de oro y plata, no eran mas que dos ramas entrelazas, pero Herincë lo había tomado como un titulo simbólico respecto a su relación con Ciryandil.
Ese día se había levantado tarde, el sol ya se elevaba por lo alto y la invitaba a pasear por los jardines( que curiosamente miraban hacia el sur), se vistió rápido y salio de los aposentos que compartia con el elfo, este que había madrugado también estaba en el jardín y miraba hacia las estancias de Mandos, Edaniel se acerco lentamente y le tomo la mano.
-Estë dijo que no debíamos mirar hacia el sur.- lo insto a caminar fuera de aquel lugar, pero Ciryandil se detuvo y le indico que se quedara.-¿que pasa?
-No solo miro hacia las estancias de Mandos, por el futuro que nos espera.- le acaricio el rostro como si jamas lo hubiera hecho.-Hay algo que debes saber, ahora que solo estamos tu y yo.- Edaniel le miro y este continuo.-recuerdas que dije que Amarië era pariente de mi madre y que se había convertido en mi tutora junto con Finrod.- la muchacha asintió en silencio.-Bueno, pues no lo hicieron por puro y mero placer, Finrod me tomo como su discípulo por orden expresa del rey Finarfin. El rey había escuchado los cánticos proclamados por los maias de Irmo, hablaban de un niño nacido en primavera, con la misma sangre de Amarië corriendo por sus venas, ese niño seria la reencarnacion de Aegnor la llama afilada.
-¿Me estas diciendo que tu eres un elfo reencarnado?, pero siquiera recuerdas algo de lo antes vivido, ¿como es posible que?...- Ciryandil le puso un dedo en los labios y le pido silencio.
-Cuando nací, bueno, ellos creyeron que era Aegnor el hermano de Finrod, pero yo nada recuerdo de aquellos tiempos, ni siquiera a la humana Andreth a al que alguna vez amo. Esa idea se esfumo hace ya mucho tiempo, cuando yo le di mi corazón al mar y mis pensamientos siempre estuvieron atados a el. Entonces llegaste tú y las sospechas de que yo soy Aegnor van en aumento.-Herincë bajo la cabeza y por fin comprendio aquella visión del elfo y la mujer que se daban un ultimo beso a la luz de la luna, Ciryandil le tomo la barbilla he hizo que le mirara a los ojos.-Nuestro destino no esta en nada ligado al del amor de Aegnor y Andreth y nosotros, Herincë mirame, nosotros somos diferentes.- le beso la frente.- Yo no soy quien piensa Finrod y tu debes entenderlo, somos Ciryandil y Herincë nadie mas.
Edaniel sonrió tristemente y asintió en silencio, es su cabeza sus palabras resonaron fuertemente, después se dio cuenta que aquello no podía ser cierto, Ciryandil sus amado esposo tenia razón, Finrod estaba en un error y eso no debía importarle.Se besaron y posaron su mirada hacia el sur, esa seria la ultima vez que mirarian hacia las estancias de Mandos, se prometieron en silencio no hablar mas de aquel tema.