Historia privada
Amenazas del pasado
Cuando Legolas llegó a Rivendel no pudo ocultar emoción que describiera lo que estaba viendo.
Las antiguas estancias de Elrond ya no existían, mientras que el cuerpo insepulto de su hijo ya tenía los huesos mondos. Justo en ese entonces escuchó unas voces.
-No podrían callarse, el padre de Osgolas está aquí-susurró una voz áspera en la lengua de los enanos-.
-Cierto, mejor ocúltense y silencio-afirmó otra voz, más musical que la otra debido a que era en Quenya.
-No hay necesidad de ocultarse, Gamlig, hijo de Gimli. Tu padre envía saludos.
-Lamento que vierais esto, mi señor Legolas- deploró Gamlig-, pero fue por algo que sucedió hace un tiempo.-
-Es cierto. Mi nombre es Elured, hijo de Dior, Hijo de Erchamion. Y el es mi hermano, Elurin.
-Un honor enorme, pues no había conocido más descendencia de un tal Thingol que Aragorn, hijo de Arathorn, y Arwen, hija de Elrond, nieta de Elwing de Doriath.
-Pues no busques más-apuntó Elured-; porque Elwë está en Mandos tras el saqueo de Menegroth a manos de los Desposeidos.
-¿Quienes son los Desposeidos?-quiso saber Legolas.
-Los Hijos de la Casa de Finderato, hijo de Finwë-señaló Elurin.-Y entrego mi carcaj en señal de duelo por tu hijo. Lo siento, pero el trató de defenderme de los Orcos Peredain.
-¿Que son?...
-Son medio Hombres, cruzados con Uruk-hai de Isengard.
-Pues ya es hora de partir en su cacería. Gamlig, reune a cuantos enanos puedas y emplazalos en las Tierras Pardas-empezó a organizar Legolas-. Y juro por todos los Valar que la sangre de mi hijo nunca será vengada hasta que la sombra de los señores oscuros desaparezcan de la visión de Eru.
-Bien hecho, jovenzuelo-dijo sombrío Elured-. Haz creado un Hado peor que el Hado de los Noldor.
-¡No me importa! ¡Si tengo que vengar a mi hijo, que Tuor de Dor-lómin sea testigo de ello!.
Muy lejos, en Angmar, las cosas sucedían de otra forma. Tras la retirada de Gothwaldig, le asignaron la fortaleza. Una noche, sin embargo, un terremoto lo despertó.
La gente gritaba de pánico, a lo que el Oriental traidor salió a su balcón y gritó:
-Gente de Angmar, no teman. Conozco los designios de mi Señor y se me ha ordenado tranquilizaros.
-Entonces toma un hacha, Rey Palurdo-Gritó uno de los siervos de los hornos de fundición, arrojandole un hacha que, por suerte, falló. Justo bajo el suelo donde este desgraciado estaba se estaba quebrando.
Angmar iría más allá al oeste, donde antaño era Taur-nu-Fuin, el Bosque bajo la Noche.
Legolas y compañia llegaron dos semanas despues a Minas Tirith, muy por delante de una numerosa fuerza de invasión. Al verlos, senescal de la Torre Blanca dejó pasar a Legolas y a Gamlig, pero desconoció a los últimos miembros directos de la Casa de Thingol. No fue sino hasta que les dijeron quienes eran cuando los dejaron entrar.
-Salud, nieto de Elessar, felíz encuentro- Saludó Legolas a Estel-. Espero que los soldados estén listos.
-Lo están, pero no contaremos con ayuda esta vez. Edoras ha caido y los supervivientes de los Rohirrim y de los orientales se encuentran en el Sagrario- notificó Estel al hijo de Eldarion.
Boromir se unió a la conversación:
-¿Que hace un Elfo en la corte de la Torre de la Guardia?
-Digamos que haciendo una visita protocolaria-Respondió Legolas-.Ellos son Gamlig, hijo de Gimli, Elured y Elurin, hijos de Dior hijo de Luthien.
-Creí que ellos solo eran mitos, pero es obvio que han vivido eones esperando a vengarse d ela sombra.
-Ya no hay tiempo-habló por fín Elured-. Por lo que sé un tal Grashor tiene una palantir, la de Minas Ithil. Esas piedras las creó un Noldo con la sustancia de los Silmarilli con el fin de ver más allá de las fronteras temporales.
-Es cierto- reafirmó Elurin-. Cada Pierda Vidente tiene una capacidad y tenemos dos. Orthanc y Anor. Hay una más cerca, en la Belfalas.
-Si lo que dicen es cierto-comentó Boromir-, entonces me explico que sería esta.
En el acto desenvolvió una Piedra.
-¡Madre mía, es...!
-Si-afirmó Gamlig-, es la Piedra Estelar. Según leí en escritos feanorianos de la biblioteca de Moria esa piedra puede encontrar a las demás. Las del norte se perdieron con el último Rey de Arnor en la Bahía de Forochel.
-¿Y como es que un Barbiluengo sabe mucho de eso?-quiso saber Estel.
-Porque en la Camara de Mazarbul encontré los escritos de Celebrimbor y los de su padre a cambio de Mithril. Si les interesa hay una mina de Mithril en las Montañas Blancas.
-La Piedra de Ithil, en cambio-agregó Elured- puede ser la clave para hacer regresar a su último portador, que fue...
-Sauron-Terminó Legolas-. Pero, ¿Como?
-Encontrando la perdición del Rey Brujo.
Un grito ensordecedor vino de afuera acompañado del estruendo de cuernos y tambores de guerra.
Una piedra se estrelló contra Rath Celerdain, destruyendo la Vieja Hostería. Gorthaur había llegado, justo enfrente de una catapulta.
-¡Salve, vidrio Elfico!- Saluda de forma despectiva a Estel-. Si no quieres más de esas en tu torrecilla de escoria tienes una opción.
-¿Cual, hijo de la Sombra inmunda?-Desafió Estel.
-Entregadme los Palantiri de Anor y Orthanc, ceder ante los Eduk-hai y ser mi esclavo.
-¡No te entregaremos las Piedras de Elendil, estén aquí o no!-Desafió Estel desde los muros del Séptimo Nivel.
-¡Como quieras, SOLTAD A LOS PRISIONEROS!-Ordenó Gorthaur y varias cabezas de los guardias de Minas Eithel surcaron los cielos.
Terminada la lluvia de cabezas, se dió la orden de lanzar piedras.
-¡Arqueros!-Se escuchó la voz del recien llegado Túrin-. ¡Fuego!.
En el acto los arqueros de Gondor mandaron una enorme lluvia de flechas. Para desgracia de los defensores no eran piedras comunes.
Mientras en el Pelennor Gorthaur preparó una sorpresa.
-¡Carguen esa cosa, Sureños de porquería, carguenlas!-Ordenó Scumfell mientras los Eduks cargaban las balistas con el Fuego de Nan Cúrunir-.¡Fuego!-Ordenó presuroso tras encender la mecha de la bomba, justo cuando la balista disparó a la Puerta forjada en Aglarond.
Al momento de ser incrustada la bomba Túrin emergió sobre el muro a degollar a cuanto invasor se le cruzara. A su diestra, Gamlig gritaba:
¡Barûk Khazad! ¡Khazad aî menu!.
-Me salvaste la vida, Hijo del Portador del Rizo- Agradeció Túrin. Mientras, arrojaron oleo hirviente a la bomba.
Entonces ocurrió lo inesperado.
La bomba explotó. Los arqueros corren. Apenas esto ocurre y ambos bandos pierden a un numero considerable de fuerzas. Los únicos seres que sobrevivieron en la Puerta de Aglarond fueron los Hijos de Dior, Gamlig y Túrin.
-¡Volea!-Se escuchó-.¡Fuego!.
Al momento los arqueros traidos de Ithilien dispararon sus flechas, matando a los trolls que estaban penetrando. Más eran inútiles frente a un Olifante que traía una Torre de asedio a cuestas.
Muy Lejos, aquel mismo instante, Gandalf y Saruman arribaron a la Comarca.
-Esto no es como lo recordaba-Lamentó Gandalf.
-Siento que los Medianos fueran exterminados como lo fueron los Señores de Carn Dûm en los Días Antiguos-Le consoló Saruman.
De pronto emergieron varios Eduks.
-¡No os movais, escoria de Maiar-gritó uno de ellos-. ¡O matamos a este que encontramos! Tendran que ir con nosotros si quieren que viva-. Tenian a un Hobbit un poco gordo.
-Estamos juntos en esto, mi viejo amigo- Reconvino Saruman a Gandalf-. Pero es peor esto que tu golpe por parte de Saeros de Doriath.
-¿O que harás, remedo de Orco? ¿Acaso sacarás tu espada y dañarás a dos de los Poderes?-Desafió sarcástico Saruman.
-No nos interesa, vejete-dijo el cabecilla-. Acompañadnos a Isengard, que los Ents se fueron.
-Mejor escucha esto, Hijo de la Escoria.- Al momento de terminar la frase, Gandalf invocó en palabras extrañas una hueste que surgió de la nada. Un grupo de espectros surgió de la nada y abatieron a los Eduks, salvo a uno que nisiquiera repararon en ver.
-¡Ahora tu lleva este mensaje a tu amo, cerdo: los altos de los Magos hemos llegado y venimos preparados!.
Justo al momento se fue a Minas Tirith.
La bomba causó enormes destrozos a Minas Tirith. Legolas seguía disparando, pese a que los Eduks eran muy superiores.
-¡Al Tercer Nivel todos!-Ordenó Túrin desde una de las almenas del muro-. ¡No podremos resistir!
-Es inutil, Mano Torpe- Señaló Elúred encolerizado -. Ya tengo planeada una salida y traje tropas desde Rivendel.
En ese mismo instante los lanceros y arqueros de Imladris surgieron de algún sitio. Gorthaur decidió ir por una última carta bajo su hado.
-¡Tus elfos pueden contra mis Eduks, Vidrio Elfo, pero no tienes las demás Piedras Videntes!.
En el acto, desapareció en el aire. Sin embargo, el Pelenor quedó como en 3019 de la Tercera Edad: cadáveres de Mumakil, Orcos y Hombres en el campo. La Hoja que dió muerte al Rey Brujo estaba allí.
Desde el momento en el que Saeros y Ar Pharazon se separaron, el Rey del Mar esperó a estar a quince leguas del Nandor muerto. Al llegar a las Falas, exclamó en la lengua de los señores del oeste:
Malditos sean quienes mancillaron Númenor; que sus cuerpos y mentes ardan en utumno; invoco al Amo de los Valar para restaurar el Daño del Oeste y aniquilar a quienes se nos opongan.
-Majestad, creo que fue una pésima idea- exclamó uno de los Hombres del Rey-. Solo mire: ya estan... saliendo isla tras... isla... ay ay ay.
-Eso, idiota-Respondió altanero Ar Pharazon-, es Númenor.¡Que los Valar paguen cara su osadía!
Justo en Valinor, un dardo cruel alcanzó a todos y cada uno de los Valar. A Manwë y Varda los alcanzó en Amon Uilos, mientras que a Námo y Nienna les dieron en Mandos y los jardines de Yavanna. Orome fue alcanzado en Calacirya junto a Tulkas, que buscaba en vano a Saeros. Por su parte, a Ulmo lo mandó a las Oscuridades Bajas.
-Señores, ya pueden estar en casa. ¿Donde está Zimraphel?
En ese momento apareció un esclavo resucitado. Adunakhor era su nombre, pues respondió:
-Mi nombre es Adunakhor, majestad. Estaba buscando a mi señora, la dama, Tar Miriel. O Ar Zimraphel, si quereis-En ese momento suspiró-. Pero la encontré muerta en Meneltarma.
-Entonces mi lucha fue vana. ¡LA CASA DE ELROS TAR MINYATUR HA FRACASADO! ¡SEÑORES, NAVEGUEMOS A EXTERMINAR A LOS SERES DE LA TIERRA!
Entonces los Amos del Mar subieron a sus naves. el [I]Castillo del Mar]/I] está capitaneado ya no solo por el rey, sino por Adunakhor.
Tres semanas despues de zarpar, encontraron dos esferas, pues las corrientes las dejaron en las Falas. Al ver una de ellas, Pharazon atisbó una cosa: Sauron destruyendo Numenor, siendo destruido por los Hombres de un extraño país de la Tierra Media.
-¿Y de donde son estos esclavos rebeldes?-Preguntó el rey a sus hombres.
En ese momento uno de ellos, Inzilakhor, exclamó-¡He visto esas tierras, mi Rey!. Se hacen llamar Númenóreanos de Gondor, y usan la Lengua de Valinor como los espias de los Valar.
-¿Gondor? Pues hemos de dominarlos y hacernos pasar por hombres de sus tierras.¡Capitán!-Ordena el Rey Pharazon-¡Llevadnos al Suroeste, cerca de Pelargir!.
A las cinco semanas de zarpar desde Romenna la hueste de Númenor desembarcó en Osgiliath, contrariando a los planes del rey.
-¿Es esto Pelargir? Porque noi recuerdo que así era. La Torre del Eclipse no estaba colapsada.
-No, majestad-respondió Adûnakhor lacónico y a la vez sabedor de ello-. Es Osgiliath, antigua capital de Gondor. Encontré una piedra rara que me permitió ver que fue lo que sucedió.
-Pues debe ser una Piedra Espía de Valandor.
-Eso puede esperar-Terció una voz fluida y a la vez desafiante-. Porque es necesaria para anegar todo al oeste de Ered Luin.
Saeros apareció de la nada, esperando una respuesta.
-Me entregan la Piedra Vidente de Feanor, o tendré que hacer algo terrible para Endore.
-Jamás, muerto. Ya conocemos tu historia, traidor de espias y rata infecta de mentira. Traicionaste al hermano del abuelo de Elros Tar Minyatur. y pagaras en el Vacio intemporal.
-Entonces que inicie la Umarth Mereth.
La batalla se prolongó por horas. La caballería de Saeros, salida de solo Eru sabría donde, acometió entre las picas de los Hombres del Mar. Los arqueros gurthedhil de Saeros causaron bajas serias mientras los numenoreanos luchaban por salir a Minas Tirith.
Desde el Rammas Echor Estel contemplaba la lucha y sostenía en una mano el Puñal de Morgul. La otra sostenía a Anduril, la legendaria Narsil vuelta a forjar.
-¿Boromir, esos hombres son de tu guardia?- Preguntó Estel al Senescal y Príncipe de Ithilien.
-Para nada, mi señor. Parece que uno lleva corona de oro.
-¿Una corona dices?
-Sí, mi lord.
-Toma a tos hombres. Romperemos ese cerco en Osgiliath.
Al poco rato el Pelennor estaba ya cubierto por los Hombres de Gondor. Al atardecer la caballería de Emyn Arnen abatió con gran dificultad a los arqueros de Saeros y a su caballería. Llevaron a Pharazon a la Torre y a sus hombres los aposentaron rápido. Así la Piedra Estelar llegó a Minas Tirith.
La historia torna a el Caragdûr, apenas tomada Gondolin, en el 511 de los Días del Alba. Despues de la huida de Tuor e Idril y la muerte de Gothmog y Turgon, Maeglin Hijo de Eöl yacía adolorido.
"Maldigo al linaje de Hador Lorindol, que su hado de desgracia los corrompa hasta que el fin del mundo se haga presente en un día en que los Vanyar sean barridos; lo juro por Morgoth", pensó Maeglin Lómion al tratar de incorporarse y caminar.
A los pocos años, encontrandose en Ered Lindon, vió algo del todo incomprensible: un dragón negro cayendo justo sobre Thangorodrim. Se trataba de Ancalagon morn, lavelóz quijada negra de Morgoth. Al sur, por el rumbo de Nan Dungortheb, la Guardia de Eönwe caía aplastada por los hijos de Fëanor a traición, mientras el hijo de Ingwë, que no viene a la historia, era cercenado por un Balrog a la entrada de Dor Caranthir.
Pasaron las edades y encontró elfos silvanos y varios cientos de Noldor que fundaron un reino poderoso al este de Rhûn, Romenor, la Tierra del Este. Combatió a Sauron para expiarse, pero no marchó ni con la última Alianza de Hombres y Elfos ni cabalgó a Gondor o a Erebor. Los Romenoreanos, como a sí mismos se llamaban, llegaron a ser tan mortales que Sauron ocultó su existencia si dejaban de hostigar a los jinetes de Khand.
Al ocultarse el poder de Sauron el en este, los Elfos de Este, cuyo rey fue por un tiempo Daeron de Doriath, abjuraron de su ley, cambiandole por Maeglin, que a su vez fue convocado por Gorthaur. Así es como el último resplandor del crepúsculo entra en esta historia.
Tan pronto tuvo noticias de el nuevo levantamiento de Beleriand y del llamado del nuevo señor oscuro, proclamó a los Romenoreanos:
-¡Gente de Romenor! En el oeste hubo hace tiempo un país llamado Beleriand. El rey Daeron, trovador de Doriath, supo de su existencia y se las ocultó. Ahora que resurgió les digo: ¡Conquistad y reconstruir lo que el maldito hijo del Usurpador les hizo- porque el usurpador era el nombre por el que Tuor era llamado por Maeglin.-Tomen sus cosas, nos vamos al oeste.
Pasaron semanas para que los Númenóreanos se restablecieran del todo, pero Adunakhir, sabedor de los designios del orgulloso rey de Númenor, advirtió a este:
-Mi señor, ellos tienen dos de las piedras de los Espias.
-¿Y que quieres que haga, según el elfo no-muerto ese el tiene las piedras del Norte y Gorthaur tiene la de Ithil. Encima esta gente arrogante tiene el arma que dicen mató a un espectro de Mordor. Las cosas están tomando un cause para darnos la inmortalidad de Valandor-señaló Pharazôn desdeñoso.
Durante la noche el Heredero de Eärendil entró en la sala del trono de la Torre Blanca, mísma donde Estel dejó las Piedras de Orthanc y Anor. Tomó las dos y las reliquias de los Telcontar: la espada Anduril que fuera de Elessar, el Anillo de Barahir y el Cetro de Annúminas. En su lugar dejó un anillo corriente perteneciente a Felagund, una vulgar hoja de orco y un cayado de Lebethron pardo. A la mañana siguiente, satisfecho por lo que hizo, optó por hacer algo que solo un demente puede hacer.
La Guardia de Faramir, ataviada en blanco, se vió muerta apenas Boromir y su hermana tomaban rumbo a Emyn Arnen, mientras que Estel fue apresado tras una dura refriega. Previamente, apenas despuntando el alba, Adunakhir tomó del cuello a Estel y frente a Ar-Pharazôn proclamó:
-Rey Estel, en nombre del Rey de los Hombres Ar-Pharazôn de Anadune, está prisionero en su propia torre por órdenes del propio Rey. Pena de muerte si escapais.
Los pocos que pudieron escapar fueron Gonwen, Túrin y el propio Boromir, con los restos de la Compañia Blanca. Apenas alcanzaron la Encrucijada de Morgul, se toparon con una compañía de elfos que partía del este, pero no les prestaron mucha atención. Sin embargo, Maeglin, quien dirigía la compañía, creyó ver a alguien a quien odiaba más que a Morgoth Bauglir.
A Tuor hijo de Huor.
[Editado por Fingil_Mano_Roja el 24-04-2008 18:18]