Historia privada
Amenazas del pasado
Hacía tiempo que la Sombra fue destruida por el Hobbit Frodo Bolsón en el 3019 de la Tercera Edad. Los Hombres establecieron un dominio pleno incluso sobre los elfos de Lothlorien y los enanos de Erebor. Los Orcos ya no son amenaza ni para Eriador.
Un sombrío poder se alzó entonces desde el ya muerto reino negro de Angmar. Un siervo de Morgoth Bauglir se alzó en lo que fuera la ya olvidada Carn Dûm. Los lobos se alzaron contra los hombres de Rhovanion y llegarán a amenazar Gondor y Umbar.
Solo un ser logrará sumir a la Tierra Media en sombras. O quizás definitivamente la levante hasta el Fin.
[Editado por fingil_mano_roja el 25-10-2007 00:26]
El nieto de Faramir, afamado Senescal de Gondor, Bóromir, aguarda con ansia noticias en el palacio de Emýn Arnen. Se hizo amigo de Gonwen, la hermana del Capitán de la Guardia Blanca, el extraño Turín.
Turín era por demás magnífico en el uso de la espada, un arma que ya es el vestigio de la Edad en que los seres de la Tierra Media estaban en la barbarie plena matando seres que solo existen en los mitos del gran rey Aragorn.
-¿No han llegado noticias de Minas Eithel, señor?-preguntó un ávido Turín a Bóromir.
-No hay noticias. Dicen que hay un terror antiguo en esa ciudad que antes era la tal Minas Morgul. No se por que Gondor estableció sus dominios en Ithilien si no están debidamente poblados.
En eso un mensajero había llegado desde Minas Eithel. Llevaba una flecha en la espalda con un mensaje en compañía de Gonwen.
-¡Bóromir, hay gente armada en las colinas!-alarmó Gonwen con una tez realmente pálida.
-¿¡QUE?!
-En serio, ¡Los mitos eran ciertos!
-¿No me dirás que hay de esos Orcos, o sí?
-¡No! ¡Son unas bestias enormes con grandes porras! ¡Aplastaron a la guardia en segundos!
-¿Que tan grandes?
Un Troll entró al recinto de Bóromir y aplastó con su porra a varios guardias, apenas armados con lanzas y armaduras de hierro templado.
-Traigo noticias de mi amo, Gorthaur, desde Carn Dûm. La Era de los Hombres y la Luz debe terminar aquí y ahora.
Un Turín encabritado, blandiendo su espada, derribó al Troll de un salto desde un balcóncete donde el Jurado de Gondor se sentaba a dictar sentencia a los escasos criminales.
-Avísale a tu pútrido amo que Gondor no caerá nunca.
-Tonto. No viste lo que hice con tu inutil guardia hace rato. Mi amo te empalará como a un Elfo. Y por cierto, hablando de elfos, traigo un presente para tu señor.- Al decir esto sacó varias cabezas. Hombres, Hobbits, Enanos y Elfos figuraban entre las víctimas del Troll. Acto seguido, Turín le rajó el cuello y manó sangre negra y pestilente.
-Bien me parece-Empezó a decir Bóromir- que tendrémos que debatir sobre esto.
[Editado por Neume el 26-01-2009 16:08]
En la maldita Carn Dûm reinaba un poder más siniestro que el de Sauron en sus días de grandeza. Gorthaur esperaba un cambio en la marea del tiempo.
Gorthaur anhelaba superar las hazañas de su condiscípulo e incluso alzarse como un nuevo Señor Oscuro. Junto a el se hallaban sus lugartenientes, los resucitados Nazgûl.
-Esperamos ordenes, mi señor- susurró el Señor de los Nazgûl en la Lengua Negra- y deseamos vengar a Sauron.
-Sauron ya debe estar pudriendose en el Vacío con mi señor. Y ustedes son mis esclavos, así que será inutil hablar en la Lengua Negra.
Un Troll despedazó la puerta de la habitación y empezó a gruñir:
-Los mensajeros regresaron, excepto por Rogort.
-¿Y quien es ese Rogort?
-El troll que envié a Emýn Arnen, mi señor. Los señores de la Tierra se estremecieron y no dudan en inclinarse. Solo Gondor, Rohan y los Hombres de Arthedain se niegan a reconocer vuestra autoridad.Y con ellos la apestosa Comarca. Al orcó que envié casi lo linchan.
-En mis mejores días creí que los Trolls eran más inteligentes, pero veo que son demasiado estúpidos como mensajeros. Retiratea alimentar a los lobos con los prisioneros. Y no quiero tener orcos en mis filas. Son más idiotas que tu y tu madre.
-Como ordene amo. Solo sirvo a sus deseos.
-¡Tú, asqueroso desgraciado!- Llamó a un Haradrim que vigilaba la puerta-Envía mensajes a Harad y Khand y llama a los hombres que tengas. Pienso mejorar eso que llamaron Uruk-hai hace más de siglo y medio.
-¿Como piensa hacer eso?
-A los Orcos los hicieron pervirtiendo Elfos. Y pienso mejorar eso mezclandolos con tus hombres y Trasgos. ¿No te agrada eso, ehh, como te llamas?
-Gothwaldig, mi señor.
-Eso, perro sarnoso, y ahora fustiga a esa escoria que llamas soldados.
-Como guste.
-No, como debo.
Cinco años despues, el ejército de Gorthaur estaba listo para asolar a la Tierra entera. Pero algo faltaba. Entonces Gorthaur obligó a los Nazgûl a despojarse de los Anillos de Poder y con ellos forjó unos anillos de renovado poder.
-Ahora tendré que decidir la suerte de la tierra media con mis Eduk-hai.
-Pero, ¿No es más prudente aguardar a que los hombres se inicien a preparar?- pregunta Gothwaldig.
-No. Ya me encargúe de dar fuerza y maña a los Eduk-hai y nadie me igualará jamás, ¿Me oyes? ¡JAMÁS!- y dió la orden de atacar Gondor aplastando todo lo que se les plantara enfrente.
[Editado por fingil_mano_roja el 25-10-2007 01:03]
Minas Tirith estaba en serios apuros al igual que Gondor.
Los Feudos septetrionales e Ithilien del Norte cayeron frente una enorme hueste de seres desconocidos. Según los cronístas los Uruk-hai quemaron todo a su paso, pero esa raza extraña lo destruía apenas tocándolo con sus hachas. El rey Estel estaba descorazonado.
Ni Bóromir se mostraba alentador.
-Hay que pertrechar a todo hombre capaz de luchar, mi señor, o presenteles cara desde Eilenach. Hay informes de una maldad que emerge de Angmar y usted la desoyó.
-No la he desatendido el llamado de mi población. Hace 150 años mi abuelo desembarcó en el Harlond y trajo un ejército de Montaraces y Espectros que nos salvaron. AHora, si debo morir en defensa de mi país, que así sea.
-¡Usted no ha hecho nada más que vanagloriarse y hacer tumbas dignas de sus padres a costa del pueblo!
-¡Callese, que no tendría Emýn Arnen de no ser por mi abuelo! ¡Ahora acantone todas las fuerzas que le sea posible reunir!
-De acuerdo,- dijo Bóromir ya calmado- pero me aseguraré que haya suficientes hombres en los 3 primeros niveles.
Tras duros reclutamientos, todos los hombres de Gondor se reunieron en Minas Tirith y en Amon Dîn. Cinco mil infantes y cerca de dos mil jinetes se reunieron, aunado a los cuarenta mil Rohirrim refugiados, de los cuales ya treinta mil son jinetes. El rey Théoden II, en compañía de su familia y los habitantes de Edoras, se reunió con Estel y Boromir.
[Editado por Fingil_Mano_Roja el 25-01-2008 00:48]
Los elfos ya no están en Caras Galadhon.
Las partidas de Galadriel primero y Celeborn despues hicieron que los Elfos se desmoralizaran.
Los Sindar ya ven como su pueblo está imposibilitado para ir a Valinor, pues Celeborn se fue con el último barco de los Puertos Grises. Tambien Légolas y Gimli, hijo de Glóin, partieron con el y aceptaron que su raza está condenada al olvido.
Cinco años antes llegó un mensajero del norte, un elfo. Sorprendidos, creyeron que había un gran señor elfo en el norte que los llevaría a Valinor y aceptaron. El mensajero se presentó como Elrodel y al contrario que el Troll enviado a Emýn Arnen, Elrodel mostró ricos presentes hechos en Mithril a elfos y enanos por igual.
Solo un grupo de disidentes no creyó nada de lo que se les mostró en Khâzad Dûm y en Rivendel. Gamlig y Osgolas, enano y elfo, no creyeron que Elrodel tuviera un señor elfo, sino un señor oscuro.
Una noche en Lothlorien, Osgolas espió a Elrodel hasta que encontro éste lo que buscaba: el Palantir de Minas Ithil.
-Mi lord-dijo mentalmente Elrodel-los elfos ya han caido igual que los enanos. El terreno está listo y ese viejo barbagrís está desde hace 147 años en Valinor.
-Bien hecho, Elrodel. Solo falta...
-Hay un problema.
-¿Que?
-Si, Mi Lord. Los elfos del Reino de los Bosques y los enanos de Moria no cayeron en la trampa. Parece que los descendientes de la Comunidad que venció al Ojo sospechan algo.
-Matadlos entonces. Que no se sepa nada hasta que sea tarde para ellos
Osgolas descubrió el engaño.
Las yermas tierras de Rhudaur están pletóricas de maldad en su expresión suprema.
Los Lobos se han multiplicado tanto que los hombres de Rhovanion ya son insuficientes para matarlos a todos e incluso fueron derrotados por semejantes bestias y los tumularios de Mordor. Han llegado incluso a destruir las Colinas de la Torre y la cuaderna del Norte.
Frodo Gardner de la Colina, nuevo Alcalde de Cavada Grande, convocó a los jefes de las familias de la Comarca el mismo día que se sonó por centésimo cuadragésimo octava ocasión el Cuerno de los Gamos.
-¿No lo ven? ¡Criaturas de los cuentos de Frodo Bolsón y mi padre están por toda la comarca!
-Calmese alcalde. Esto es muy serio y afectó a los Belinfante de la Torre y a los Brandígamo.- calmó el Thaín de los Tûk, Andisagaz- Mi padre me contó alguna vez que unos seres grandes como casas casi destruyen este mundo para que la Sombra...
-¡Que Sombra ni que ocho olifantes! ¡Eso es un vulgar mito de los que solo Meriadoc Brandigamo...!
-¡En mis días la gente no buscaba aventuras como un Tûk! ¡Nos quedabamos a desayunar cinco veces y almorzabamos otras diez veces!- exclamó un muy viejo Ted Ciñatiesa, que presidía el consejo.- Pero esto ya es muy serio y necesitamos un ejercito no importe que tan borracho esté o que tan llorones sean.
-Tienes razón Ted- añadió un ya complacido Frodo.- Solo hay una interrogante: ¿Quien lo entrenará?
Pasaron las semanas y un nuevo Acantonamiento de la Comarca se realizó de forma exageradmente patética. Lar armas con las que contaban los Hobbits eran ridículas: azadones, machetes, piedras, hondas, arcos de caza y una que otra espada mal forjada. El nuevo general de la Comarca resultó ser un Sacovilla de mal talante, Lerdofocles, que parecía haber ido al sur.
Una mañana entró en la alcaldía de Cavada Grande y gritó:
-¡Ya no lo aguanto! ¡Este ejército...!
No pudo completar su frase. Una flecha extraña se le incrustó en la espina. En la flecha había un papelajo con un papel en extraños caractéres.
-Pidanle a las Aguilas que envíen un mensajero a donde dicen que fue Gandalf.-
Los desolados yermos de Mordor todavía eran inhabitables... hasta ahora.
Los variags hicieron del sitio su territorio tras la caida de Sauron y sometieron a los esclavos de Nûrn apenas murió Elessar Telcontar. Ellos nunca pensaron que recibirían un nuevo llamado de la Sombra y no resistieron el llamado.
-¡Muevanse, malditos hijos de la escoria! ¡Muevanse he dicho malditos haraganes!- Vociferaba un variag al mando de una chusma de su pueblo.-¿No saben que la guerra viene a Gondor?.
-Ya escuchamos el llamado del Ojo, Grashor, ya lo oimos.-rezongó uno de los milicianos.
-Cierra la maldita boca cerdo o te envío al valle de Morgul,-respondió el llamado Grashor-además no es el Ojo el que nos llama, es un misterioso Señor Oscuro del norte que se hace llamar Gutmaod.
Ya en la Puerta Negra, un explorador variag regresa con una cabeza.
-Los hombres de las Piedras están en Gorgoroth esperando Orcos, mi señor.
-¿No hay forma de rodearlos?-pregunta Grashor interesado-¿O acaso eres tan cobarde que los cabeza de piedra no son vencidos por uno solo?
Un estallido se escucha desde la Garganta de Hierro. Varios soldados de Gondor salieron despedidos en el aire y Grashor rugía:
-¡Piedras en el aire!
Gorthaur hizo una macabra aparición y le recriminó a Grashor:
-¿Por que no esperaste a juntar a todos los variags, maldito cerdo?
-¡Mi señor!, No sabía que vendría a ver...- No completó la frase.
-Mejor que no se repita. Por los gondorianos no te preocupes, pues están muertos.