Historia privada
El personaje olvidado
Iliena no se lo podía creer. Había sido evadida y acorralada. Echó mano a su espada, pero repentinamente se percató de qué ocurría.
Estaban rodeados por altos seres, de tez bella y platina. Eran los elfos del rey Thranduil.
- ¡Qué hacen por aquí dos elfos con dos......¿humanas?! - exclamó el que parceía el jefe de la tropa.
- Vamos hacia Imladris - contestó Argoniel. - Y no son humanas, son Ninfas de los Bosques de Rhovannion.
- ¿¿Ninfas de los Bosques de Rhovannion?? No existe tal cosa - exclamó desagradablemente el elfo silvano.
- Que no conozcas de nuestra existencia, no quiere decir que no existimos - contestó fervorosa Ulmena.
Comenzaba a haber una situación de tensión, cuando se oyó:
- ¡Pero Finarden! ¿No reconoces a un viejo amigo cuando le ves?
Elindor se mostraba sorprendido por la actitud del que fuera su amigo antes de perderse.
- ¡Elindor! ¡No puedo creer lo que mis ojos ven! ¿No habías caído en la Batalla de los Cinco Ejércitos?
- Es obvio que no. Vagué medio inconsciente por las tierras del Este hasta que llegué a un hermoso bosque donde fui recibido por las hermosas Ninfas.
- Mil perdones, mis hermosas damas. No sabía que había una raza desconocida para la Tierra Media.
- No os preocupeis, Finarden. Muy pocos saben de nosotras - contestó la reina.
- ¿Qué os trae por los bosques del rey Thranduil? - preguntó interesado Finarden.
- Vamos a la Casa de Elrond. Ha convocado a Iliena, reina de las Ninfas, a un concilio que va a celebrar - contestó Argoniel.
- Ahh, es verdad. Legolas, hijo de Thranduil y hermano tuyo, - dijo Finarden, mirando a Elindor - también ha acudido a Rivendell. Pero el partió hace muchos días ya. Si no os dais prisa, no llegareis a tiempo. Os acompañaremos hasta el Anduin. No os preocupeis, esta misma noche llegaremos. Los caminos ahora son muy seguros.
Cuando comenzó a oscurecer divisaron las aguas del Gran Río que destellaban con los rayos del sol que moría ya en el Oeste. Acamparon y contaron anécdotas de sus viajes y sus batallas.
A la mañana siguiente, llegó la despedida. Finarden comenzó a despedirse de los viajeros.
- Estamos muy agradecidas por vuestra ayuda - dijo Iliena. - Siempre sereis bien recibidos en Glamzul.
- Pero cuidado, no os querais quedar alli - exclamó riendo Ulmena.
- Seguro que los encantos de vuestra tierra son excepcionales, pero sirvo al rey Thranduil y he de quedarme en este bosque hasta el fin de los tiempos.
- Bueno, más vale que retomemos el viaje. - dijo Argoniel.
- Un compañero nuestro os ayudará a cruzar el rió y ya retomareis el camino. No os preocupeis, en algo más que un dái estareis en Imladris con Elrond. - dijo Finarden.
- Os echaré de menos. Iré a visitar a mi padre. Hace mucho que no le veo - dijo sin aviso Elindor.
- ¿Nos dejas? - respondío Ulmena.
- Si, he de ir a ver a mi familia.
- Es lo correcto. Te echaremos de menos Elindor de Glamzul. - dijo la bella reina.