Historia pública
Irlilian, Un Soldado De Rohan.
Irilian estaba descansando y se puso a pensar acerca de la batalla, lo mucho que habia visto a pesar de su corta edad, pensaba que la esperanza fue lo que llevo a la victoria. En ese momento recordo una cancion acerca que hablaba sobre la esperanza que tuvo una persona de volver a casa con su familia y su mujer amada, el empezo a cantar esa cancion.
talvez cuando la noche caiga, pensaran en mi
cuando este cruzando las espadas con el enemigo pensare en ti
porque eres mi unica fortaleza que me permite sobrevivir
mi unico pensamiento que me hace regresar a ti
mi cuerpo es muy fragil pero mi mente es mas habil
mi mente es fuerte como el acero, y aguanto porque te quiero
regresar a casa es mi unico ahnelo
y pensando en ti se que puedo.
lentamente Irilian quedo dormido, soñaba que algun dia tenia que regresar, que las cosas tenian que ser diferentes, no podia seguir viviendo asi.
Habían pasado un par de días desde el fin de la batalla, e Irilian ya se encontraba mucho mejor. Había pasado casi todo ese tiempo junto a su gran amigo Manedor, que le visitaba continuamente. También le hizo un par de visitas Eómer, pues había quedado impresionado de la fuerza y destreza de Irilian en batalla
-Luchasta con gran valor en la batalla, protegiendo en todo momento a tu Rey, y lo pusiste por encima de tu propia vida- le decía Eómer un día
-Mi señor, él es nuestro Rey, luchamos y morimos por Rohan y por él- respondió Irilian, que ya estaba mucho mejor de su herida.
-Me alegro de que pienses así amigo. Dentro de pocos días iremos hasta Isengard, a hacer una visita a Saruman, a poner las cosas en claro con él. Después de perder a su ejército, ya no tiene poder sobre Rohan. Y me gustaría que tú entraras a formar parte de mi compañía; muchos de mis hombres murieron en batalla, y tú eres un muy digno soldado-
-Sería un gran honor, mi señor Eómer-
-Bien. Ya te avisaré cuando vayamos a partir hacia Isengard. De momento, tú descansa, y cúrate esa herida. La Guerra aún no ha acabado, desgraciadamente-
-Sí mi señor-
Eómer se marchó, e Irilian quedó muy feliz por el ofrecimiento de su señor.
Al día siguiente, Irilian ya podía caminar sin sufrir mareos o náuseas, por lo que recogió su uniforme, y fue a buscar a Manedor:
-Amigo, ¿a que no adivinarías lo que me pasó ayer?-
-Pues no Irilian, aunque debió de ser algo muy bueno, te noto muy feliz-
-Nuestro señor Eómer me ofreció entrar a formar parte de su compañía-
-Qué gran honor Irilian. Y me alegro, porque así no lucharé el resto de esta Guerra solo. A mi también me lo ofreció-
-¡Qué gran noticia! Qué ganas tengo de hacerle pagar a Saruman todo el daño que le ha hecho a Rohan-
-Estoy de acuerdo contigo Irilian-
Así seguían hablando, cuando en el patio entraron el Rey Théoden, seguido por Eómer, Aragorn, heredero de Isildur, Gandalf el Blanco, Legolas el príncipe elfo y el enano Gimli.
-Rohirrim, ha llegado la hora de visitar a Saruman. Preparad vuestros caballos, partimos a Isengard- gritó el rey, provocando un gran júbilo entre los presentes.
Los soldados preparaban la marcha, Irilian y su amigo ensillaban los caballos para la partida, estaban nerviosos, Saruman ya no tenía a su ejercito, si, pero sin duda seguía siendo un mago. Irilian echó un vistazo a Gandalf, llevaba sobre sus vestiduras blancas un manto gris, ocultando su luz, pero este estaba algo rezagado del grupo, parecía hablar con alguien, era un soldado, no muy alto, ni vigoroso y parecía cansado, llevaba ropas oscuras de viaje, una capa sobre el cuello y una escafandra sobre su cabeza ocultando su rostro, parecía un montaraz, en sus manos portaba una espada, y Gandlaf extendió suavemente la mano hacía él.
Irilian sorprendido observó al soldado que se le acercaba montado en un poderoso y obstinado caballo negro, estaba sudoroso y cansado pero relinchaba furioso esperando entrar en batalla. ¿De donde venía aquel soldado?, mientras lo miraba este se acercó hasta él y le habló con voz aniñada.
-¿Sois vos el señor Irilian?.
-¿Quien sois vos?, ¿un montaraz?.
-No mi señor, pero vengo de sus tierras, donde me crié. Soy hijo de Mandlass, lugarteniente y vasallo de vuestro padre.
-Mandlass..., murió junto a mi padre, lo defendió hasta el fin. Reconozco su nombre, pero jamás supe que tuviera hijos.
-Los tiene mi señor, yo soy su heredero, el mayor de ellos.
-¿Vuestro nombre?.
-Mand.
-En honor a la valentía de vuesto padre.
-Asi es mi señor.
-Pero, ¿que queréis en estas tierras?.
-Vengo tras de vos, vengo a la guerra. Por eso...
Desmontando del caballo se arrodilló ante él y alzó su espada por encima de sus hombros.
-Vengo a serviros con honor, al igual que mi padre defendió a muerte al vuestro.
-Sois demasiado joven.
-Ahora ese no es problema.
-Lo sé, se han perdido muchos hombres.
-Entonces no tomeis por referencia mi estatura, mi voz aniñada o mi edad, señor. Pues la valentía y la lealtad no se valoran por ello.
-Bien lo sé, y sin reprocharte nada tomó vuestra espada y tras vuestra larga y cansada partida os nombro mi vasallo por el antiguo nombre que me ha sido heredado y sea esta espada la que luche con fervor en batalla.
-Gracias mi señor, sin duda os demostraré de lo que soy capaz.
-Mas bien espero que no mueras en batalla, eres parte de un pasado que amo, y aunque sean malos tiempos me gustaría conocer al hijo de Mandlass.
-Lo conocereis señor, no morire en batalla, no a no ser que mi vida pueda salvar la vuestra.
-Entonces montad Mand, tomad vuestra espada y partamos juntos, la batalla pasada solo nos ha mostrado el futuro de la guerra.
Iriliand con el pecho inflado de valor montó a caballo y miro a su izquierda, su amigo seguía allí mirandolo y su primer vasallo cabalgaba junto a él a su derecha.
Pero algo había de extraño en él, sus ropas, aunque de viaje parecian ser bastante gruesas, llevaba varias capas y sobre ellas la capa vieja y sucia del camino, su escafandra solo mostraba el azul impresionante de sus ojos. Miraba al frente con la cabeza bien alta, y al ver sus manos vaciló, eran pequeñas, se veían en ellas las durezas de una vida de entrenamiento con armas, pero algo no cuadraba. Miro a sus pertenencias, portaba larga lanza de hoja ancha, su espada y arco, parecía estar experimentado en la guerra, pero nunca antes lo vio ni supo de su existencia, sabía que la mujer de Mandlass sobrevivió, pero nunca supo de sus hijos; como minimo Mand debería tener 16 años, entonces ¿por que tenía aun voz de niño?, casi había estallado en risas al escucharlo, su voz semblante al de una mujer joven había cambiado mientras hablaban, pero no, sus dudas eran pobres de argumentos, un joven que le prometía ser leal a su persona no podía ser más que el hijo de Mand, no podía pensar que aquel soldado se tratara de una mujer, no era posible.
Marchaba una gran hueste de hombres a caballo y andando pasando por la destrozada puerta del abismo de Helm, los hombres miraban a su alrededor, los trabajos aun seguían, muchos de los soldados habían quedado para reconstruir la muralla, las mujeres ya salian de las cavernas, Irilian vio como Eowyn les observaba al partir, estaba en lo alto de las murallas, sobre la puerta, junto a dos soldados, miraba hacía los Rohirrim con lágrimas en los ojos, pero Iirlian supo que la mirada de la joven sobrina del rey iba deirigida a Aragorn, señor del norte. Ahora sabía quien era en realidad, no era solo el montaraz que samblaba ser, si no que era el heredero de Isilidur, el rey de Gondor, habría esperanzas, él las tenía, aunque dentro de su corazón sabía que no debía tenerlas, el enemigo era superior en nombre y fuerzas, pero siempre habría la esperanza de que la batalla de Helm se pudiera repetir, que una luz de esperanza le iluminara, y ahora aun el reparo iban a ver al general caído, a aquel que comandaba desde Orthanc los 10.000 efectivos contra Rohan, iban a ver a Saruman, ¿quien sabe que ocurriria?, miro a Gandalf, estaba tranquilo dentro de lo que cabía, cabalgaba directo a las tierras de Isengard, era su destino ir allí y el rey Theoden y Eomer iban con él, al igual que los 3 miembros de la comunidad, observo a Gimli y una sonrisa se esbozó en sus labios finos, era un gran guerrero, como ninguno que había visto jamas, le orgullecía tenerlo de aliado y temía tenerlo como enemigo, sin dejar de deslumbrar al futuro rey de Gondor, todas las esperanzas de los territorios libres estaban puestos en él, y Gandalf lo guiaba, quizá el futuro si les brindara mejores tiempos si Aragorn reinaba sobre el trono de Gondor.
Pero el temor estaba cerca, los bosques de Isengard debían estar cerca, pero no era lo que tenían frente a ellos, los caballos estaban nerviosos y costaba controlarlos, el bosque había sido destruido, no quedaba ni un árbol sin talar, la grandeza de Isengard se veía reducida a un suelo fangoso, raíces muertas de árboles y piedras en el camino; en una de ellas había una mano blanca, Gandalf se paro a mirarla un instante, los soldados no quisieron si quiera mirarla, pero al pasar a su lado Irilian la miró, la marca del enemigo que parecía intimidarles, a su derecha Mand la miró fijamente, Irilian sintió la rabia que desprendían los ojos del muchacho.
-Controlad la rabia, se puede volver en tu contra.
-Si, señor.
-No lo decía como orden, si no como consejo, no sabemos que hay delante nuestro, un mago es enemigo mortal, debes tener la cabeza fría en todo momento.
-Gracias.
Volvió a mirarlo, este seguía adelante, parecía controlar su propia rabia, pero permanecía tenso, preparado ante cualquier ataque, Irilian sintio orgullo por aquel muchacho, cabalgaba a su lado, a una distancia justa, ni demasiado cerca ni demasiado lejos, no cerca por si había un ataque cerrar el paso a su señor, ni demasiado lejos como para que el enemigo rompiera su guardia y atacara por sorpresa a Irilian, su cuerpo estaba relajado pero preparado ante cualquier movimiento sospechoso, la mano izquierda sostenía sus riendas con maestría, su caballo era el único que no sentía miedo en aquel lugar, sin duda confiaba en su jinete y había sido bien adiestrado, pero la mano derecha de Mand él no podía verla, estaba bajo su capa sucia de barro y polvo, tomando la empuñadura de su espada. Irilian se preguntó como un muchacho tan bajo de estatura y de brazos mas bien fuertes pero no desarrollados como los de un soldado podrían luchar?, quizá no se haría mas preguntas, dentro de poco comenzaría una nueva batalla y podría verle, quiza antes del fin...
La torre ya se podia ver en el horizonte, Irilian se fijo en que el humo que constantemente estaba saliendo de Isengard se habia apagado. A su lado Mand se veia nervioso, de vez en cuando miraba hacia atrás, nunca soltaba la empuñadura de su espada. A la cabeza del grupo marchaba Gandalf, Theoden y Aragorn, detras de ellos iba Legolas junto con Gimli. Irilian veia que gandalf miraba con impaciencia la torre de Isengard. Mas adelante pasaron una roca totalmente destruida, entre los escombros se podian ver restos de pintura blanca. Irilian empeso a pensar que que es lo que tenia tanta fuerza como para destruir esa roca. No tuvo que seguir pensando, cuando llegaron a Isengard vieron un bosque dentro, Gandalf dijo:
- No teman, son Ents, pastores del bosque, llegaron antes que nosotros- luego empezo a hablar despacio con Theoden y Aragorn.
Irilian vio a Manedor que sonreia y Mand que se tranquilizaba.
- Ents- Dijo sorprendido Mand cuando vio que uno se acercaba ha hablar con Gandalf
- Saruman no quiere salir de la torre, uno de los nuestros intento destruirla, pero le callo fuego encima y se quemó, esta torre esta hecha con la roca mas dura.
Irilian vio que Gimli, Legolas y Aragorn se bajaron del caballo y se saludaron con dos niños que estaban fumando pipa.
- ¡¡Fumando pipa!!- Dijo Manedor a Irilian, cuando ya habian bajado del caballo
- Si, no debian tener mas de nueve años- Dijo otro soldado
- Pero su voz no era tan infantil- Dijo Irilian
De pronto escucharon unos gritos dentro de la torre, y Gandalf, con Aragorn y Theoden salian rapidamente, Gandalf tenia una bola en sus manos. Desde la torre se escuchaba:
- ¡¡¡Estupido!!!, ¡¡como tiraste eso!!
Manedor sonrio.
La noche caia y los soldados comenzaron a dormirse:
irilian vio que saruman estaba ya agotado,le contaron que gandalf habia pedido a los ents q se encargaran de que no saldria de alli,el peligro de saruman habia terminado,era hora de celebracion y de victoria,saruman habia caido,irilian y toda la tropa de rohan volvio a su capital edoras a reorganizarse y a festejar la victoria,pero un odio habia crecido en el corazon de los rohirrim,sus compañeros de gondor,no les habian ni avisado ni ayudado en posiblemente la batalla en la que menos posibilidades de sobrevivir tendria el pueblo de rohan en su historia,y el que mas rencor habia cogido en ello era su rey theoden