Nieva mucho y me congelo el culo
Ya se calentara, ya se calentara.
La lámpara no prendió fuego, no hay pan y carne,
¡Pero hay vino, hay vino!
La canción terminó.
-¡Donde hay vino, donde hay!- canto Porrón en voz alta.
-¡Silencio, mi sentido mugroso me dice que oiga mejor!-dijo Froto Seriamente.
-¡Unos pasos!, ¿que serán…?- interrogo Morrón.
-¡Elfos!- Grito Zam.
Eran Elfos y Elfas del Bosque Desnudas. Iban cantando, Froto pudo distinguir lo siguiente
¡Blancanieves! ¡Negralluvias! ¡Oh, denme algo de morfar!
¡Reina del mas allá y del mas acá!
¡Oh, luz no hay en mi casa
en esa aldea olvidada por mi!
¡Gil Tonel! ¡Oh, El Berretha!
Aclara tu mirada, lávate los dientes y cambia tu aliento.
¡Blancanieves! ¡Negralluvias! Te contamos
que la tierra esta muy sucia.
Oh!, ¡lávala algún día!
No podemos ni cosechar,
Cascotes y ruinas
Bajo estas están.
¡Oh, El Berretha! ¡Gil Tonel!
Recordaremos el dia
En el que hiciereis algo
En esta tierra apestante
Tu luz se apago.
Los Bobbits se durmieron antes del fin de la canción.
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4
Un tajo en los hongos
Al levantarse los elfos les habían robado los vinos y le habían dejado panes y budines de frutas secas. Los Bobbits se lamentaron mucho, pero no tanto luego de comer los budines y panes. Froto no olvido lo dicho por Gandulfo, y acompaño los budines con una buena leche tibia.
Guardaron los budines y panes sobrantes (eran como 3 budines y 4 panes) siguieron el Camino y una tormenta furiosa los obligo a acampar bajo un enorme árbol llamado Cara de Barro. Cocinaron arroz con pollo y mas canciones molestas les venían a la mente.
¡Ho!, ¡Ho!, ¡Ho! A la botella acudo
para ponerme borracho y decir boludeces.
La lluvia me moja las bolas, el viento me hace tiritar
Y aun tengo que seguir caminando
Pero me costara caminar con los pies a reventar
Y no dejare que los elfos se roben el vino.
¡No nos traigan mas pan!
¡Queremos el vino!
¡¡¡Queremos el vino!!!
Ya tenían sueño y no querían cantar, así que se echaron a dormir.
A la mañana siguiente al levantarse se dieron cuenta que Cara de Barro, se había movido y habían dormido al intemperie.
Pues bien, no se preocuparon mucho, así que decidieron partir. Cargaron las cosas, desayunar y emprendieron el viaje.
Ingresaron a un bosque muy tupido, por donde caminaban se tropezaban. Luego el bosque se convirtió en una zona seca, con muy escasos árboles y un suelo llano. Pese a la suerte a favor, los estúpidos Bobbits se tropezaban de cualquier modo.
Luego de mucho caminar los Bobbits decidieron acampar. Armaron su humilde morada (choza), y prepararon la comida. Saborearon un arroz chino, de postre un jugo de arroz chino remojado con arroz chino inflado y arroz con leche chino. También tenían sanguche de chorizo.
5
Troncos
Al amanecer decidieron partir rápido hacia Äbrí, de modo que se subieron todos al caballo que le habían usurpado a el Nazgul y fueron hasta el puerto del río Comechigones donde agarraron una balsa y cruzaron el río.
Desembarcaron en el puerto de los Bambilargos y se dirigieron hacia Äbrí donde había una gran muralla de madera. Tocaron el portón, y pese a que era de noche y era la noche de la fiesta de ponle la cola a el burro, los dejaron pasar sin ningún problema; la gran puerta se abrió de par en par, y los Bobbits ingresaron muy sigilosamente. La Poppys Pisadora fue fácil de encontrar y mas fácil fue entrar, pues la puerta estaba abierta. La taberna parecía una pocilga pero era cómodo para ellos. Se sentaron, Froto llamo al camarero y pidió seis litros de cerveza, cuatro de whiskis, ocho de vino y ocho rebanadas de pan. No tardaron en ponerse borrachos que Froto sin querer, se puso el anillo. Apareció en un mundo muy especial había mucho pasto y árboles y unas mujercillas danzando alrededor de el, de pronto una de ellas se acerca a el y le dice –Che guevon, que haces aquí mi monigotecito de tortilla- al parecer era Chilena. Froto salió de esa alucinación gracias una falla del anillo. Nadie noto que por unos segundos había desaparecido. Como ya estaban cansados decidieron alquilar una habitación por una noche. Cuando entraron a su habitación se encontraron que ya había alguien en ella era alto y musculoso y al parecer no se había afeitado–mi nombre es Agarrón, tal vez me recuerden en obras teatrales como Pingocho o Negralluvia y los siete Pitufos-.
-No, la verdad no te conocemos ni por casualidad, pero ve a buscarte otra residencia porque hemos pagado mucho por esta habitación- respondió enojado Porrón.
-Mmmm… ¿seguro que pagaron mucho?- pregunto desconfiado Agarrón.
-Pos si, hemos pagado tres dientes de ajo y dos budines al mesero por esta habitación- dijo Froto –y cinco litros de leche, por cortesía de nuestro amigo Zam-.
-Pues claro han pagado por la habitación mas barata como yo, tenéis que compartir habitación con otros residentes- dijo Agarrón.
-Ah, buen y ¿donde dormimos nosotros?- pregunto Froto.
-Ahí en esas tres camas- dijo Agarrón señalando las tres camas.
-Pero somos cuatro- dijo Froto.
-Ejem, ahí en esas tres camas- volvió a insistir Agarrón señalando las tres camas.
6
Un cochinillo en la oscuridad