El Señor de los Anillacos: La Comunidad del Gatillo

Mas tarde comenzaron los preparativos para la fiesta, Pues los Bobbits ya tenían hambre, la tormenta ya se había tranquilizado.
Los Bobbits colgaban guirnaldas, y colocaban antorchas a los costados de los caminos, los niños tomaban las antorchas y quemaban las guirnaldas. Luego de muchos incendios los niños fueron castigados. Pero todos asistirían a la fiesta, así que los niños recibirían el castigo luego de la fiesta.
La noche se acercaba y los Bobbits querían comer. A la sazón de esto dieron comienzo a la fiesta.
Comenzaron a llegar Muchos Bobbits a la fiesta con mucha comida y vinos en sus manos (típico de los Bobbits), y los iban dejando sobre la mesa principal. Gandulfo iba descargando una gran cantidad de petardos y cañas voladoras de distintos tipos y tamaños.
Había comenzado la fiesta y ya todos los Bobbits de la fiesta comenzaron a ponerse Borrachines.
Gandulfo encendía cañas voladoras y ahuyentaba a los Bobbits que le intentaba afanarle comida y otras pertenencias, mientras Bulbo contaba historias a los niños -… y de repente… ¡Paf!… una elfa se desnuda frente a mis propios ojos… –
Morrón y Porrón, parientes de Froto, se escabulleron dentro de la carreta de Gandulfo y afanaron una Caña voladora de las más grandes. Fueron a una carpa, la encendieron y los muy estúpidos (típico de los Bobbits) se olvidaron de plantarla al piso. La caña voladora subió con la carpa encima, hizo una explosión y resurgió de la misma un Dragón gigante, la gente ni se mosqueo y siguió festejando. Acto seguido Gandulfo los atrapo – Morroneado Vanliviano y Poporron Tukito, venid que les daré un trabajito… – como castigo los obligo a lavarle los calzoncillos de él(típico de Gandulfo).
La gente pedía comer la Patata de Bulbo, esa patata la cual había sobrevivido desde tiempos remotos donde Bulbo se emprendió hacia la aventura; y para calmar a la multitud subió Froto al pequeño escenario hecho con cajas de verdura y dijo – ¡¡eh!!, ¡Bulbo!, el papel higiénico esta sobre la mesa… Bueno, mi tío me mando a entretenerlos para que no rompan mas las bolas.– la gente se calmo y terminaron de escucharlo respetuosa y admirablemente el discurso de Froto -… recitare unas palabras para deleitarse de cultura y ampliar su ahuecada cabeza: Si tú no, yo sí y aunque tú no, yo sí. Y así yo seguiré hasta que tú también. Cuando tú sí, yo pensé que total ya para qué. Y sí tú ahora yo ya no, para que tu tampoco como ántes yo- la gente quedo turulata con el discurso.
Al rato volvió Bulbo enojado -¡¡¡Froto, pendejo de mierda esto es papel de lija, veni para acá que te lo froto en él culo!!!-
Mientras Bulbo corría a Froto (para que le frote..), subió al escenario Gandulfo -… Bueno… después de este baño de cultura y aprecio recitare una canción. ‘Yo tomo vino y mucha cerveza… ¡Ioujoujou y una botella de ron!… Yo tomo vino y mucha cerveza… ¡Ioujoujou y una botella de ron!… –
Al rato todos los Bobbits canturreaban esta canción tan pegadiza y chocaban sus Jarras repletas de vino y cerveza y reían sin parar. La fiesta iba mejorando. Ya hasta el mas joven entonaba las canciones y se sabia servir cerveza del barril.
Bulbo dejo de perseguir a Froto y subió al escenario a recitar un discurso–… mis querido Bolsillo y Boffe, mis queridos Tukitos y Molde, y Vanlivianos y Cagada y Cuadrado y Mardehigueras y Trompeta y Aprieteengreída, Medidapésima, Telonera Y Cagapié.
-¡Cagapiés!- Grito un viejo Bobbit Borracho que se encontraba en el final de la mesa principal. Tenían el nombre que merecían, había puesto los pies sobre la mesa y los tenia lleno de excremento de cerdo.
-Cagapié- repitió Bulbo. –también mis queridos Zarzaparrilla-Bolsillo a quienes doy por fin la bienvenida a Bolsillo Abierto. Hoy es mi cumpleaños ciento undécimo: Tengo ciento once años.-
-¡Turra… ¡Burra… ¡Hurra! ¡Por muchos años!- Gritaron los Bobbits costosamente pensando.
-No los distraeré mucho tiempo- dijo Bulbo –No conozco a la mitad de ustedes, ni la mitad de lo que no querría conocerles y lo que yo querría es menos de la mitad de la mitad de la cuarta parte del tercio de lo que tardaron en comer la torta que hizo la mitad de ustedes y eso es un tercio de la mitad de lo que ustedes comieron, que se asemeja a la media parte del tercio de lo que le robaron a Gandulfo…-
La gente se quedo atontada y todos miraron a Gandulfo que dijo –No me miren a mi, yo nunca aprobé matemáticas de primaria.-
-¡Estoy cansado de tanta estupidez, me voy Retrasados de mierda… ! -dijo Bulbo y se evaporo inesperadamente.
La gente se quedo mas Atontada y Paralizada por los próximos treinta y cinco minutos.
Bulbo, invisible, se fue corriendo a su casa. Entro, saco un anillo de su dedo y lo guardo en su bolsillo.
-Me alegra verte visible-dijo Gandulfo desde una silla de la casa.
-Ja, jajá… viste sus caras de estúpidos, era así, mira así eran sus caras… – dijo Bulbo Haciendo gestos muy graciosos.
-Piensas irte ¿no?- pregunto Gandulfo.
-Si…, le dejare todo a Froto–dijo Bulbo.
-¿Incluso ese anillo?- pregunto Gandulfo.
-¡No, el anillo no!, mi repollo… –reprocho Bulbo.
-Alguien ya lo ha llamado así. Y no fuistes tu, deja el anillo.- dijo Gandulfo.
-¡No, yo se lo afane al Bolludumm, es mío… mi repollo!-Grito Bulbo.
-¡Deja ese anillo en la mesa enano pelotudo, si no quereos que te reviente los dientes de un palazo con mi paraguas!-Grito Gandulfo con los ojos rojos y saliéndole humo de los calzones.
-…Bueno, pero no te enojes… –dijo inocentemente Bulbo-… emprenderé mi viaje-
Bulbo se acerca a la puerta y dice -… oh, me olvidaba… –comienza a revisar sus bolsillos –eh, ¿donde esta?… –
-¿Qué? Acaso buscas esto… –Dice Gandulfo mostrándole que tenia el anillo en su mano.
-Oh, viejo hijo de puta, ja,ja,ja…-dijo Bulbo riéndose. Salió de la sala y se fue para afuera -Nos veremos prontito viejo amigo-.
-No lo dudes Bulbo, no lo dudes… – dijo Gandulfo.
– Sabes, se me acaba de ocurrir un final para mi libro, y vivieron felices, hasta que… Continua en el Libro 2-
-Ya lo creo bulbo… ya lo creo…– Respondió Gandulfo.
Enseguida en voz alta, como queriendo levantar a toda la comarca, Bulbo se puso a canturrear desafinadamente:
El camino sigue y sigue
Desde la puerta
hasta la loma del culo.
El camino ha ido muy lejos,
pero yo ya no quiero seguir.
Me e contado los cayos de las patas
Y ya tengo veintitrés.
¿A dónde mierda voy? No tengo la menor idea.