Sobre los Senescales de Gondor

Boromir no tiene uso real para las fábulas de las viejas. Necesita información sólida y creíble sobre la cual basar sus decisiones como líder. Así, su actitud hiere a la gente como un poco arrogante. Pero él es un verdadero enamorado de su propia pasión, persiguiendo una meta que siente noble y valiosa. Es el Capitán General de una nación que crece entre Sauron y la dominación completa de la Tierra Media (al menos eso cree). Es el heredero del Senescal legislador de Gondor, destinado algún día a ser Senescal. Naturalmente evalúa cada situación y saca sus propias conclusiones, acostumbra a expresar sus ideas y dirigir a los demás. Es, como Tolkien dice, un mandón, pero esto es porque está destinado a serlo.

Los defectos de Boromir son un reflejo de los defectos de los Senescales. Legitimiza sus propios valores. Cuando Denethor se obstina con mal genio juzga a los otros y las situaciones en las que están envueltos. Más bien espera por la confirmación de sus conclusiones, por ejemplo, después de haber sido hundida la flota de barcos que navegaban remontando el Anduin, Denethor entra en locura y se suicida. Denethor pasó su determinación y su resolución natural a su hijo mayor. Pero en algún lugar a lo largo del camino, los Senescales habían perdido su sabiduría verdadera. No hay más maestros de la tradición.

Entre los Elfos, los más renombrados maestros de la tradición son sus reyes y princesas. Tolkien no lo dice directamente, pero parece que los maestros numenóreanos también están entre sus reyes y príncipes. Los Senescales así, deben preservar y entender la tradición que han heredado de los reyes. No es bastante simple retener el control sobre la tradición antigua. Uno debe asegurarse de que no hay nada mal en el cuidado de las viejas o, peor, algo podrido en algunas librerías que cada uno ha olvidado.

Como Boromir desconfía de los cuentos de las viejas, Denethor deja pergaminos sin leer en su librería antes de que Gandalf venga a buscarlos. Parece que cuanto Gandalf vuelve a Minas Tirith con Peregrin Tuk, Denethor ha empezado a hacerlos añicos junto con todas las pruebas válidas. Ha pensado largamente sobre la poesía que turbó los sueños de sus dos hijos y que, eventualmente, condujo a Boromir a la muerte. Probablemente descifró el pergamino de Isildur, líder de los Dúnadan del Norte. Por tanto, el conocimiento le llega a Denethor eventualmente, pero no la sabiduría. Y lo mismo sucede con Boromir.

Justo como Denethor se da cuenta de que Aragorn pretende reclamar el trono de Gondor y que Gandalf ha enviado el Anillo Único a Mordor, así Boromir eventualmente concluye que su única posibilidad para la grandeza es hacer algo que Aragorn no pueda hacer. Como Boromir y Aragorn viajan juntos, Boromir tiene muchas oportunidades de imponerse a Aragorn como Aragorn para hacer lo propio con Boromir. Aragorn descansa sobre el juicio de Gandalf que es respetado por los Elfos, quien debe parecer como criatura de cuento de viejas para Boromir. Aragorn aguanta su tiempo y cumple con las órdenes inmediatas de Boromir, pero cuando el verdadero liderazgo cae en un momento de duda por la pérdida de Gandalf, Aragorn dice inmediatamente “Yo os guiaré ahora”. No deja ninguna oportunidad a Boromir para erigirse como sucesor de Gandalf.

No es que Boromir vacile en el momento crucial. Más bien, simplemente, no es su momento. La preocupación de Boromir no es liderar la Compañía, sino retornar con su gente. Boromir usualmente ve por encima, pero examina también las faenas que yacen a su alrededor. Está muy turbado por el sueño que su hermano Faramir y él tuvieron y que hizo a un lado sus dudas en Gondor y les llevó a emprender un viaje heroico para buscar el significado del enigma. Boromir admite en el Concilio que la situación de Gondor es desesperada. Él mismo ya ha sido derrotado en la batalla. No tiene ningún plan para derrotar al enemigo cuando llegue el asalto final.

Aunque a Gondor le gustan los capitanes victoriosos. Quizá la gente se reúna alrededor de un líder que tan sólo pueda decir “Haremos lo mejor que podamos y lucharemos bravamente hasta el fin”. Pero si llega alguien que hable de esperanza y de derrotar a Sauron, la carrera de Boromir se habrá acabado. Especialmente si ese alguien dice ser el rey por derecho de Gondor. Semejante asunto, sufrido muy lejos de Rivendel, debe ser claro para Boromir. Durante los meses que siguieron al Concilio de Elrond, los pensamientos de Boromir deben ser conflictivos. Por un lado tiene una duda sobre su gente. Por otro, el Concilio ha decidido derrocar a Sauron de una vez por todas. Si su plan triunfa, la Tierra Media estará a salvo. Pero Gondor está llamado a hacer un tremendo sacrificio. Y, ¿Qué hará Aragorn? Está más legitimado a reclamar el trono que la Casa de Hurin.

Si Boromir usara el Anillo Único contra Sauron, sustituiría a Aragorn en la oportunidad de ganar popularidad. La decisión de considerar el retorno de la Casa de Elendil sería aplazada indefinidamente. Mientras en su corazón, Boromir indudablemente no está siguiendo semejante plan, el Anillo parece estar ofreciéndole exactamente eso. La resolución de Boromir es debilitada en Lothlórien, la noche antes de que la Compañía del Anillo se despida de los Elfos. Boromir sugiere que podría ser una tontería lanzar lejos el Anillo. También se vuelve más duro acerca de persuadir a la Compañía de ir a Minas Tirith con él, aun pensando que cada uno sabe que Minas Tirith está lejos del camino que debe tomar el Anillo.