Sobre los Senescales de Gondor

Esta es una ambición no realista, una falsa esperanza. De alguna manera, el tormento de saber que su gente está condenada si la misión del Portador del Anillo falla, o si le lleva mucho tiempo, debe frustrar a Boromir. Como se hace más evidente con el paso de los días que nadie es tan poderoso para enfrentarse a Sauron directamente, la desesperación carcome la mente de Boromir día tras día. La desesperación, eventualmente lleva a su padre a pensar que todo está perdido y que no hay motivos para vivir. La desesperación lleva a Boromir a creer que puede coger y usar el Anillo. Sólo después de fallar ambas pruebas de coger el Anillo y verse despejado, por último del tormento, entiende lo que ha hecho.

De hecho, Boromir hereda el peso de miles de años de espera de un futuro que nadie piensa que llegará. Los Senescales se habían vuelto complacientes ante su situación. No esperaban a la larga que llegara un pretendiente al trono. Gondor es suyo, a sus ojos, pero no es reclamable. Muchas generaciones de hijos de Senescales deben haberse preguntado lo mismo, una y otra vez: “¿Por qué no somos los reyes si dirigimos el país?”. El antiguo juramento por el que los Senescales toman la dirección del país “mientras el rey vuelve” repentinamente repica verdadera en los oídos de Boromir. Tiene el deber de examinar las reclamaciones de Aragorn y presentarlas a Gondor si estas parecen ser legítimas. Al fin, este deber cae en su hermano Faramir que sucede a Denethor como último Senescal de Gondor.

Faramir necesita tiempo para reconciliarse con las reclamaciones de Aragorn. Cuando por primera vez oye esto por Frodo y Sam, está dubitativo “Que tan gran reclamación debe ser establecida y se requieren pruebas claras” apunta, antes de que Gondor considere la petición de Aragorn. Desde tanto tiempo antes, hasta que despierta de su enfermedad, por Aragorn, Faramir no tiene oportunidad de encontrarse y valorar al hombre que quiere ser rey. Aunque Faramir reconoce a Aragorn inmediatamente cuando despierta. Ha tenido ciertamente mucho tiempo para considerar la historia de Frodo. De hecho, Faramir conoce la historia de Gondor mejor que Boromir. Mientras que Boromir casualmente transmite lo que la gente común conoce o cree sobre el pasado de sus compañeros, Faramir da a Sam y Frodo una lectura concisa de la historia de Gondor. Puede ser que Faramir haya tenido tiempo de pensar sobre Toronjil, el misterioso guerrero Dúnadan que sirvió a su abuelo Ecthelion, durante unos años.

Cuando Aragorn llega a Minas Tirith, parece que todos, excepto Denethor están listos y desean conocer las peticiones de Aragorn. El príncipe Imrahil, cuyo poder yace bajo la custodia de los Senescales, se declara abiertamente por Aragorn. Faramir hace lo mismo. Éomer, rey de Rohan, también apoya la reclamación de Aragorn, aunque los Rohirrim no tienen poder o autoridad para intervenir en los asuntos de Gondor. Su reconocimiento engrandece la reputación de Aragorn. Pero la única prueba clara que Aragorn pude mostrar es su espada, que es la espada que Elendil ha forjado y que se rompió debajo de él. Todas las otras pruebas se han perdido, retenido o escapado.

Esto requiere el reconocimiento del Senescal para que Aragorn sea rey de Gondor. El Senescal debe juzgarle y proclamar su valía a la gente de Gondor. Esto debió haber sido tarea de Boromir y Boromir conoció a Aragorn mucho mejor que Faramir. Pero ¿qué hubiera hecho Boromir? La cuestión no puede ser respondida. Boromir estaba turbado y solo encontró paz sacrificando su vida por los otros. Estaba dirigido por su ambición y extendiendo esto, sus antepasados estaban guiados por las mismas ambiciones. Cuando Gandalf le pregunta a Denethor sobre cómo ordena las cosas, si tiene su propio camino, Denethor replica “Tendría las cosas como fueron todos los días de mi vida y como han sido en los días de mis antepasados, antes de mí, ser señor de esta ciudad en paz y dejar mi silla a un hijo después de mí, que sería su propio maestro y no el pupilo de un mago”.

Los Senescales no se veían a sí mismos como cuidadores. Ellos eran señores y príncipes. Aun Faramir sintió este camino, cuando se encontró con Frodo y Sam en Ithilien. Cuando Frodo dijo que sólo Aragorn estaba posibilitado para reclamar el Daño de Isildur para sí mismo, si alguien tenía ese derecho, Faramir preguntó: “¿Por qué así, y no Boromir, príncipe de la ciudad que fundaron los hijos de Elendil?” Pronto, seguidamente cuando Sam, enfadado se enfrenta a Faramir acerca de las preguntas de Frodo, Faramir apunta “Me han ordenado que mate a quien encuentre en esta tierra sin el permiso del señor de Gondor”.

Durante miles de años los Senescales han sido los señores de Gondor. De improviso aprendieron que el de un pretendiente al trono es un camino un poco aturdido. Quizás ha habido falsos pretendientes al trono en el pasado. Su estilo de vida debe ser cambiado absoluta e irrevocablemente cuando un nuevo rey se siente en el trono. Y cuál va a ser su destino después de esto. Cuando Faramir da la bienvenida a Aragorn en una procesión final antes de la ciudad de Minas Tirith, deja a un lado su oficio de Senescal. Técnicamente, no hay ninguna ley que requiera que Aragorn restaure el oficio de Faramir. De hecho, no hay ninguna ley que requiera a Faramir reconocer a Aragorn como rey. Justo como Aragorn sutilmente arropa su petición nombrándose a sí mismo Heredero de Elendil mejor que Heredero de Isildur (porque la reclamación de Isildur había sido rechazada), así Faramir evita nombrar a Aragorn como heredero de Isildur. Nombra a Isildur en el linaje de Aragorn pero deja el nombre de Isildur para el final.

Faramir pudo haber dicho fácilmente: “Bien, la línea de Isildur ya ha sido considerada y rechazada. Gondor no revisará este caso”. En cambio, acepta la aseveración de que sólo un heredero de Elendil sería aceptable para Gondor. Por implicación, la reclamación de Aragorn reuniría Gondor con Arnor. Así, la decisión de Faramir asegura que el poder de Gondor se extenderá hacia el norte.

Si los Senescales son de hecho, descendientes de Anarion, el reconocimiento de Aragorn por Faramir fue la acción final de la familia de Anarion. Aragorn fue, de hecho, descendiente de Anarion por medio de la esposa de Arverdui, Fíriel, pero los últimos vestigios de la línea de Anarion dejaron de existir bajo la ley. Todas las peticiones fueron colocadas de parte de la Casa de Elendil. En efecto, Faramir colocó al resto de los conflictos antiguos, los cuales, como los Hombres Muertos de Dunharrow, tuvieron que esperar a lo largo de los siglos por el heredero de Isildur para darles libertad. Cerró la antigua duda de la sucesión e hizo descargar las obligaciones finales de su oficio. El papel peculiar de los Senescales en la historia de Gondor finalizó de mejor manera que como había comenzado.

¿Tolkien modeló verdaderamente a sus Senescales en los históricos Pipinos? Faramir pudo haber rechazado la petición de Aragorn y haber tomado el trono para sí mismo. Pero, eventualmente, Gondor se hubiera dividido entre sus descendientes y el antiguo reino hubiera dejado de existir. Esto, por supuesto, fue lo que sucedió en Arnor. La alta realeza se hizo a un lado y el reino del norte fue dividido en tres reinos más pequeños. El comentario a su hijo sobre “otros lugares de menos realeza” fue, así, un astuto reproche a los reyes del norte que hicieron a un lado a su descendencia. Pero esto enfatiza el hecho de que a pesar de todas las tribulaciones, Gondor ha sobrevivido. Se ha probado su valía bajo el control de los Senescales. Ellos orgullosamente han permanecido humildes, refrenando sus ambiciones. Y ellos lo hicieron porque eran Senescales y no hombres que serían reyes.

Traducido por @Krasnaya.