¿Quién está riñendo con los peores puristas?

Aunque, la mejor actuación viene por parte de Sir Ian McKellen. No sé por qué si no ha estado nominado al Óscar teniendo un material de gran calidad, esta vez lo está y tan sólo para un premio menor. No es porque sea Gandalf, o porque nadie piense que debiera serlo. Es porque cuando Sir Ian McKellen se entrega a un papel que le gusta, lo hace sonar real y convincente. No importa que el personaje del que hablemos sea Gandalf. Lo que pasa es que no sonaría igual otro personaje en una película hablando como él.

Gandalf absorbe algunas líneas de otros personajes para ayudar a la comprensión. Pero las frases están incluidas fuera de Tolkien. Lo que me sorprende, aún así, es el modo en el que quedé agradado con la elocuencia de algunas de las líneas fuera de contexto. Y quiero decir, con respeto al “propio contexto de Tolkien”, algunos de los diálogos están profundamente cambiados del lugar que ocupan en la historia literaria, cosa en la que los puristas no pueden ayudar, pero la notifican.

Pero yo no digo que esté desplazado. Una de las alteraciones más efectivas en la historia ocurre en la escena en la que Gandalf profiere la famosa frase a Frodo sobre no ser rápido al dispensar la muerte en el juicio. Es una escena increíble. Toda la emoción y la fuerza moral está dibujada en Gandalf, cuando advierte a Frodo sobre juzgar a Gollum (en el libro), está genial en la escena. Y no es porque Peter Jackson y los demás guionistas encontraran un camino claro para usar el material en una parte diferente de la historia. Es porque Sir Ian McKellen entiende lo trascendente de lo que está diciendo. Lo comprende claramente y se siente, obviamente cómodo al decirlo.

Una de las voces más frecuentes concierne al paso de cuatro años (en mi experiencia) en proporción para una comprensión necesaria. Y muchos otros puristas se han preguntado si los 17 años de brecha entre la partida de Bilbo de la Comarca y la conversación premonitoria de Frodo con Gandalf ha sido cortada hasta dejarla en unos pocos meses.

Para ser sinceros, no podría decirlo. La historia sucede tan rápidamente que parece que el tiempo ha pasado, pero cuando veo a Bilbo en Rivendel, pienso que los 17 años completos han pasado. No necesitamos unos subtítulos que nos digan “17 años después”. Peter quizá o quizá no ha pretendido en ningún momento decir “Algunos meses después”, pero al fin ha optado por dejar a la audiencia decidir cuánto tiempo ha transcurrido.

No en vano, cuando Frodo despierta en Rivendel, Gandalf le dice que es el día 24 de octubre. Mirad vuestros libros, puristas. Esta es la fecha en la que Frodo despierta en Rivendel. Por otra parte, un montón de la historia ha sido alterado y no sé por qué. De hecho, un número específico de aspectos del personaje de Sauron han sido cambiados radicalmente. No podría decir por qué.

¿Está esto bien? No tengo ni idea. No quiero decir que sea malo. Pero es una desviación de Tolkien. Aunque ellos intentaron dejar a Sauron en último término, que es lo que un montón de fans quería. Pienso que le mantuvieron en último término demasiado. Bien, esto está sujeto a una de estas afirmaciones, “Condenado si lo haces, condenado si no lo haces”. El papel de Sauron en la película no rompe la historia, y viene a ser (en mi humilde opinión) como algo mejor que un típico señor oscuro con su espada y sus hechizos, un villano.

Por otra parte, algo de la grandeza de los Dúnadan de Tolkien ha sido perdida. Pero ha sido argüido por mucha gente, que si se hubieran parado a pensar en la historia y su lección cultural en cada punto en el que lo hizo Tolkien, la película nunca hubiera pasado de Bree (Bombadil es grande en la historia, por ejemplo)

Pero pienso que Aragorn ha sido cambiado levemente. Viggo Mortensen hace un bonito trabajo interpretando al personaje, pero, necesita más tiempo en pantalla. Trancos llega débil y además vacío y temprano en la historia, y, gradualmente, se gana el respeto de los lectores (y el de los hobbits) La película le lanza en la situación y ¡abracadabra, abracadabra! Trancos es Aragorn, el heredero de Isildur. Por supuesto, es por lo corto de la película, de tres horas, pero no estoy seguro de si podían haber hecho más larga la transición de Trancos a Aragorn sin cortar el resto de la película. Pero de nuevo los escritores eran claros y alteraron la historia de Aragorn, desplazando algunos momentos clave para la segunda o la tercera película, probablemente. Los más duros puristas gritarían, pero si el resto les ignora, se convertirán, rápidamente en irrelevantes.

Por otra parte, hemos sido convidados a un mayor espectáculo sobre los Espectros del Anillo que el que Tolkien nos muestra en el libro. No puedo pensar en algo malo con las escenas por sí mismas, y no hay valía en criticar el diseño de vestuarios, puesto que no hay dos personas vestidas con la misma ropa. Pero el énfasis con los Jinetes Negros en la primera media hora de película y el tratamiento más corto a Aragorn en la segunda media hora me deja con la sensación de que ese balance no está del todo bien.

La Compañía del Anillo nos cuenta dos historias. Una es sobre un hobbit llamado Frodo que se encuentra a sí mismo portando una gran responsabilidad. La otra historia es sobre un hombre misterioso que se ofrece a ayudar a Frodo y que toma su propio camino cuando Frodo se acerca a Mordor.

El Aragorn de Tolkien no necesita ser calzado en la sociedad de nadie. Tiene su propia y clara situación en el mundo y al lector le está dando lentamente sólo las suficientes insinuaciones sobre el lugar de Aragorn para entender que, cuando Gandalf se sacrifica, Aragorn está capacitado para asumir el liderazgo de la compañía aunque ese liderazgo no ofrezca garantías.