¿Queréis saber qué sucedió en el universo fantástico creado por John Ronald Reuel Tolkien el 30 de Septiembre? ¡Os lo contamos a continuación!
Proseguimos con la sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con una jornada en la que la paz y tranquilidad de una aldea Hobbit se vio sobresaltada por el ataque de unos temibles siervos del Enemigo, en la que los Hobbits reanudaron su viaje y en la que un mago llegó a una célebre posada. Una vez más os recordamos que todas estas fechas se corresponden con el Calendario de la Comarca o con el Cómputo del Rey (ver nota), y que todas ellas están extraídas de El Hobbit, El Señor de los Anillos (y sus Apéndices), los Cuentos Inconclusos y el Atlas de la Tierra Media de Karen Wynn Fonstad.
Y como ya es costumbre acompañamos estos sucesos con citas de los libros de J.R.R. Tolkien e ilustraciones de distintos artistas (aunque no siempre encontramos una que represente el momento al que nos referimos).
Esto fue lo que pasó en la Tierra Media el 30 de Septiembre.
Año 3018 de la Tercera Edad del Sol:
* Los Nazgûl atacan Cricava y Bree a primeras horas de la mañana.
* Frodo compra a Bill y los Hobbits se marchan de Bree.
* Gandalf se dirige a Cricava y llega a Bree por la noche. Cebadilla le cuenta a Gandalf que los Hobbits se han ido con Trancos.
(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)
(Los Nazgûl huyen de Cricava, según la artista británica Toni-Marie Hudson)
“Hubo una leve agitación en las hojas y a la distancia cantó un gallo. Era la hora fría que precede al alba. La figura que estaba junto a la puerta se movió de pronto y en la oscuridad sin luna y sin estrellas brilló una hoja de metal, como si hubiesen desenvainado una luz helada. Se oyó un golpe, sordo pero pesado, y la puerta se estremeció.
—¡Abre, en nombre de Mordor! —dijo una voz atiplada y amenazadora.
Otro golpe y las maderas estallaron y la cerradura saltó en pedazos y la puerta cedió y cayó hacia atrás. Las formas negras entraron precipitadamente. En ese momento, entre los árboles cercanos, sonó un cuerno. Desgarró la noche como un fuego en lo alto de una loma.
¡DESPERTAD! ¡FUEGO! ¡PELIGRO! ¡ENEMIGOS! ¡DESPERTAD!
Gordo Bolger no había estado inactivo. Tan pronto como vio que las formas oscuras venían arrastrándose por el jardín, supo que tenía que correr, o morir. Y corrió, saliendo por la puerta de atrás, a través del jardín y por los campos. Cuando llegó a la casa más cercana, a más de una milla, se derrumbó en el umbral, gritando:
—¡No, no, no! ¡No, no yo! ¡No lo tengo! —Pasó un tiempo antes que alguien pudiera entender los balbuceos de Bolger. Al fin llegaron a la conclusión de que había enemigos en Los Gamos, una extraña invasión que venía del Bosque Viejo. Y no perdieron más tiempo.
¡PELIGRO! ¡FUEGO! ¡ENEMIGOS!”
(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Primero, capítulo 11: Un cuchillo en la oscuridad).
(Los Nazgûl en Bree, según los hermanos Greg y Tim Hildebrandt)
“Frodo no tardó en dormirse de nuevo y esta vez creyó oír un ruido de viento y de cascos que galopaban en la noche. El viento parecía rodear la casa y sacudirla y a lo lejos sonó un cuerno, que tocaba furiosamente. Abrió los ojos y oyó el canto vigoroso de un gallo en el corral. Trancos había descorrido las cortinas y ahora empujaba ruidosamente los postigos. Las primeras luces grises del alba iluminaban el cuarto y un viento frío entraba por la ventana abierta.
Luego de haberlos despertado a todos, Trancos los llevó a la alcoba. Cuando la vieron, se alegraron de haberle hecho caso; habían forzado los postigos, que batían al viento; las cortinas ondeaban; las camas estaban todas revueltas, las almohadas abiertas de arriba abajo y tiradas en el suelo y habían hecho pedazos el felpudo.”
(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Primero, capítulo 11: Un cuchillo en la oscuridad).
(Bill el poni, según el gran John Howe)
“Al fin fueron más de tres horas de atraso. Bob volvió informando que no había ningún caballo o poney disponible en la vecindad, ni por dinero ni como regalo: excepto uno que Bill Helechal estaría quizá dispuesto a vender.
—Una pobre criatura vieja y famélica —dijo Bob—, pero no quiere separarse de ella por menos de tres veces su valor, teniendo en cuenta la situación en que se encuentran ustedes, lo que no me sorprende en Bill Helechal.
—¿Bill Helechal? —dijo Frodo—. ¿No habrá algún engaño? ¿No volverá el animal a él con todas nuestras cosas, o no ayudará a que nos persigan, o algo?
—Quizá —dijo Trancos—. Pero me cuesta imaginar que un animal vuelva a él, una vez que se ha ido. Pienso que es sólo una ocurrencia de último momento del amable señor Helechal, un modo de sacar más beneficio de este asunto. El peligro principal es que la pobre bestia esté a las puertas de la muerte. Pero no parece haber alternativa. ¿Qué nos pide?”
(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Primero, capítulo 11: Un cuchillo en la oscuridad).
(Bree por la mañana, según el artista polaco Darek Zabrocki)
“Por último dejaron atrás la aldea. La escolta de niños y vagabundos que venía siguiéndolos se cansó y dio media vuelta en la Puerta del Sur. Ellos continuaron por la calzada durante algunas millas. El camino torcía ahora a la izquierda, volviéndose hacia el Este mientras rodeaba la Colina de Bree y descendiendo luego rápidamente hacia una zona boscosa. Alcanzaban a ver a la izquierda algunos agujeros de Hobbits y casas de la villa de Entibo en las faldas más suaves del sudeste de la loma. Allá abajo, en lo profundo de un valle, al Norte del camino, se elevaban unas cintas de humo; era la aldea de Combe. Archet se ocultaba entre los árboles, más lejos.
Camino abajo, luego de haber dejado atrás la Colina de Bree, alta y parda, llegaron a un sendero estrecho que llevaba al Norte.”
(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Primero, capítulo 11: Un cuchillo en la oscuridad).
(Gandalf llega a Bree, según el artista finés Harri Honkala)
“Fui a Cricava y la casa estaba abierta y vacía, pero en el umbral encontré una capa que había sido de Frodo. Entonces y por un tiempo perdí toda esperanza; no me quedé a recoger noticias, que me hubiesen aliviado, y corrí tras las huellas de los Jinetes. Eran difíciles de seguir, pues se separaban en muchas direcciones, y al fin me desorienté. Me pareció que uno o dos habían ido hacia Bree y allá fui yo también, pues se me habían ocurrido unas palabras que quería decirle al posadero.
‘Mantecona lo llaman’, pensé. ‘Si es culpable de esta demora, le derretiré toda la manteca, asándolo a fuego lento a ese viejo tonto.’
El no esperaba menos, pues cuando me vio cayó redondo al suelo y comenzó a derretirse allí mismo.”
(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Segundo, capítulo 2: El Concilio de Elrond).
(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de Marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de Marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de Marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de Septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

