Hoy en la Tierra Media: 13 de enero

Hoy en la Tierra Media: 13 de enero

¿Qué es lo que pasó en el universo fantástico creado por J.R.R. Tolkien el 13 de enero? ¡Lo podéis leer a continuación!

Seguimos con nuestra sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con una jornada en la que una Compañía inició una nueva y peligrosa etapa en su viaje. Como siempre queremos dejar claro que todos los días de esta sección se corresponden con el Calendario de la Comarca o con el Cómputo del Rey (ver nota), y que todos ellos proceden de ‘El Hobbit‘, ‘El Señor de los Anillos‘ (incluidos los Apéndices) y los ‘Cuentos Inconclusos‘ de J.R.R. Tolkien, además del ‘Atlas de la Tierra Media‘ de Karen Wynn Fonstad y ‘The History of The Hobbit‘ de John D. Rateliff.

Unos sucesos que acompañamos con citas de los libros del Profesor e ilustraciones de distintos artistas.

Esto fue lo que ocurrió en la Tierra Media el 13 de enero.

 

Año 3019 de la Tercera Edad del Sol:

* Los lobos atacan a la Compañía del Anillo al amanecer.

* La Compañía llega a la Puerta Oeste de Moria al caer la noche donde son atacados por el Guardián del Agua.

* Gollum empieza a rastrear al Portador del Anillo.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

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(La Compañía del Anillo se defiende de los lobos, según los hermanos Greg y Tim Hildebrandt)

“A la luz oscilante del fuego pareció que Gandalf crecía de súbito: una gran forma amenazadora que se elevaba como el monumento de piedra de algún rey antiguo en la cima de una colina. Inclinándose como una nube, tomó una rama y fue al encuentro de los lobos. Las bestias retrocedieron. Gandalf arrojó al aire la tea llameante. La madera se inflamó con un resplandor blanco, como un relámpago en la noche, y la voz del mago rodó como el trueno:

—Naur an edraith ammen! Naur dan i ngaurhoth!

Hubo un estruendo y un crujido y el árbol que se alzaba sobre él estalló en una floración de llamas enceguecedoras. El fuego saltó de una copa a otra. Una luz resplandeciente coronó toda la colina. Las espadas y cuchillos de los defensores brillaron y refulgieron. La última flecha de Legolas se inflamó en pleno vuelo, y ardiendo se clavó en el corazón de un gran jefe lobo. Todos los otros escaparon.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 4: Un viaje en la oscuridad).

 

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(La Compañía del Anillo llega a Moria, según el artista inglés Joe Gilronan)

“Detrás de ellos el sol poniente inundaba el fresco cielo occidental con una débil luz dorada. Ante ellos se extendía un lago oscuro y tranquilo. Ni el cielo ni el crepúsculo se reflejaban en la sombría superficie. El Sirannon había sido embalsado y las aguas cubrían el valle. Más allá de esas aguas ominosas se elevaba una cadena de riscos, finales e infranqueables, de paredes torvas y pálidas a la luz evanescente. No había signos de puerta o entrada, ni una fisura o grieta que Frodo pudiera ver en aquella piedra hostil.

—He ahí las Murallas de Moria —dijo Gandalf apuntando a través del agua—. Y allí hace un tiempo estuvo la Puerta, la Puerta de los Elfos en el extremo del camino de Acebeda, por donde hemos venido. Pero esta vía está cerrada. Nadie en la Compañía, me parece, querría nadar en estas aguas tenebrosas a la caída de la noche. Tienen un aspecto malsano.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 4: Un viaje en la oscuridad).

 

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(La Compañía del Anillo llega a las Puertas de Durin, según el artista inglés Alan Lee)

“—¡Bueno, aquí estamos al fin! — dijo Gandalf—. Aquí concluye el Camino de los Elfos que viene de Acebeda. El acebo era el signo de las gentes de este país y los plantaron aquí para señalar los límites del dominio, pues la Puerta del Oeste era utilizada para traficar con los Señores de Moria. Eran aquellos días más felices, cuando había a veces una estrecha amistad entre gentes de distintas razas, aun entre Enanos y Elfos.

—El debilitamiento de esa amistad no fue culpa de los Enanos —dijo Gimli.

—Nunca oí decir que la culpa fuera de los Elfos —dijo Legolas.

—Yo oí las dos cosas —dijo Gandalf—, y no tomaré partido ahora. Pero os ruego a los dos, Legolas y Gimli, que al menos seáis amigos y que me ayudéis. Las puertas están cerradas y ocultas y cuanto más pronto las encontremos mejor. ¡La noche se acerca!”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 4: Un viaje en la oscuridad).

 

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(Bill el poni, según el artista canadiense John Howe)

“—Lo lamento, Sam —dijo el mago—. Pero cuando la puerta se abra, no creo que seas capaz de arrastrar a tu Bill al interior, a la larga y tenebrosa Moria. Tendrás que elegir entre Bill y tu amo.

—Bill seguiría al señor Frodo a un antro de dragones, si yo lo llevara —protestó Sam—. Sería casi un asesinato dejarlo aquí solo con todos esos lobos alrededor.

—Espero que sea casi un asesinato y nada más —dijo Gandalf. Puso la mano sobre la cabeza del poney y habló en voz baja—. Ve con palabras de protección y cuidado. Eres una bestia inteligente y has aprendido mucho en Rivendel. Busca los caminos donde haya pasto y llega a casa de Elrond, o a donde quieras ir.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 4: Un viaje en la oscuridad).

 

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(La Puerta Oeste de Moria, según el artista estadounidense Phil Dragash)

“La luna brillaba en ese momento sobre la superficie de roca gris; pero durante un rato no vieron nada nuevo. Luego lentamente, en el sitio donde el mago había puesto las manos, aparecieron unas líneas débiles, como delgadas vetas de plata que corrían por la piedra. Al principio no eran más que hilos pálidos, como unos centelleos a la luz plena de la luna, pero poco a poco se hicieron más anchos y claros, hasta que al fin se pudo distinguir un dibujo.

Arriba, donde Gandalf ya apenas podía alcanzar, había un arco de letras entrelazadas en caracteres élficos. Abajo, aunque los trazos estaban en muchos sitios borrados o rotos, podían verse los contornos de un yunque y un martillo y sobre ellos una corona con siete estrellas. Más abajo había dos árboles y cada uno tenía una luna creciente. Más clara que todo el resto una estrella de muchos rayos brillaba en medio de la puerta.

—¡Son emblemas de Durin! —exclamó Gimli.

—¡Y ese es el árbol de los Altos Elfos! —dijo Legolas.

—Y la estrella de la Casa de Fëanor —dijo Gandalf—. Están labrados en ithildin que sólo refleja la luz de las estrellas y la luna y que duerme hasta el momento en que alguien lo toca pronunciando ciertas palabras que en la Tierra Media se olvidaron tiempo atrás. Las oí hace ya muchos años y tuve que concentrarme para recordarlas.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 4: Un viaje en la oscuridad).

 

 

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(El Guardián del Agua ataca a la Compañía, según la artista finesa Ulla Thynell)

“Un largo y sinuoso tentáculo se había arrastrado fuera del agua; era de color verde pálido, fosforescente y húmedo. La extremidad provista de dedos había aferrado a Frodo y estaba llevándolo hacia el agua. Sam, de rodillas, lo atacaba a cuchilladas.

El brazo soltó a Frodo y Sam arrastró a su amo alejándolo de la orilla y pidiendo auxilio. Aparecieron otros veinte tentáculos extendiéndose como ondas. El agua oscura hirvió y el hedor era espantoso.

—¡Por la puerta! ¡Subid las escaleras! ¡Rápido! —gritó Gandalf saltando hacia atrás.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 4: Un viaje en la oscuridad).

 

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(La Compañía del Anillo en Moria, según la artista rusa Julia Alekseeva)

“—¡Bueno, bueno! —dijo el mago—. Ahora el pasadizo está bloqueado a nuestras espaldas y hay una sola salida… del otro lado de la montaña. Temo que estos ruidos últimos vengan de unos peñascos que han caído ¡arrancando árboles y apiñándolos frente a la puerta!. Lo lamento, pues los árboles eran hermosos y habían resistido tantos años.

—Sentí que había algo horrible cerca desde el momento en que mi pie tocó el agua —dijo Frodo—. ¿Qué era eso, o había muchos?

—No lo sé —respondió Gandalf—, pero todos los brazos tenían un solo propósito. Algo ha venido arrastrándose o ha sido sacado de las aguas oscuras bajo las montañas. Hay criaturas más antiguas y horribles que los orcos en las profundidades del mundo.

No dijo lo que pensaba: cualquiera que fuese la naturaleza de aquello que habitaba en la laguna, había atacado a Frodo antes que a los demás.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 4: Un viaje en la oscuridad).

 

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(Gollum en Moria, según una artista británica conocida como Echoladyuk)

“—Ah —dijo Sam—, sí y recuerdo otra cosa. No me gusta lo que tengo en la cabeza, pero pensando esto y aquello, en las historias del señor Bilbo y lo demás, me parece que yo podría darle un nombre a esta criatura. Un nombre desagradable. ¿Gollum, quizá?

—Sí —dijo Frodo—, he venido temiéndolo desde hace un tiempo. Desde la noche de la plataforma. Supongo que estaba escondido en Moria y que a partir de ahí empezó a seguirnos, pero se me ocurrió que nuestra estancia en Lórien le haría perder el rastro.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 9: El Río Grande).

 

(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de Marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de Marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de Marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de Septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

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