Artículo sobre J.R.R. Tolkien

Autor de culto entre varias generaciones, trabajó por décadas en la creación de una mitología propia que ahora llega al cine. Aquí recogemos lo que él mismo dijo sobre el tema, para descubrir el origen de su mundo habitado por hobbits, elfos y enanos.
Este artículo lo he encontrado en Quepasa y si quieres leer las declaraciones “inéditas” de JRR Tolkien pulsa en “Leer mas..”“Que Dios te bendiga, querido John Ronald, y que digas las cosas que yo intentaba decir cuando yo no esté para decirlas, si ésa es mi suerte”.
Así se despedía G.B. Smith en la última carta que escribió a su amigo J.R.R. Tolkien (1892-1973) antes de morir en la Primera Guerra Mundial.

Fue una gran pérdida para el joven Tolkien, pero también el impulso para que comenzara a crear una mitología completa, el gran proyecto que tenía en mente desde sus años escolares. A través de esta obra, el erudito profesor de filología de Oxford canalizaría sus tres grandes intereses: las lenguas muertas (y las de su propia invención, que necesitaban de una historia para crecer), la poesía que había ensayado varias veces y el deseo de dar a Inglaterra sus propios mitos, con una visión católica.

Si bien tardó doce años en completar los tres tomos de El señor de los anillos, no es exagerado afirmar que Tolkien dedicó su vida a completar su mitología, descrita también en El hobbit, El Silmarillion y una infinidad de cuentos y dibujos referidos a ella. Sus biógrafos
-entre ellos Humphrey Carpenter- recogieron los testimonios del autor sobre cómo creó su mundo, el origen de sus personajes y las aspiraciones de su literatura:

– “Deseaba a los dragones profundamente. Por supuesto, con mi tímido cuerpo, no los deseaba en las cercanías. Pero el mundo que encerraba la imaginación del dragón Fafnir era rico y hermoso, independiente del riesgo”, escribió Tolkien al recordar su cuento favorito de niño, que relata la lucha de un hombre contra un dragón.

– “Uno de los alumnos dejó piadosamente una hoja en blanco (lo mejor que puede esperar el que corrige), y en ella escribí: “En un agujero en el suelo vivía un hobbit”. Los nombres siempre generan relatos en mi mente.

Pensé más tarde que haría bien en descubrir cómo eran los hobbits. Y eso fue sólo el principio”.

– “En un tiempo tuve la idea de crear un cuerpo de leyendas más o menos conexas, desde las más grandes, cosmogónicas, hasta los cuentos románticos de hadas que pudiera dedicar sencillamente a Inglaterra, mi país. Deberían poseer el tono y calidad que yo deseaba, más bien claro y fresco, oler a nuestro “aire”. Y aunque poseyeran la elusiva belleza que algunos llaman céltica, deberían ser “elevadas”, limpias de vulgaridad y aptas para las mentes más adultas de una tierra largamente embebida en la poesía”.

– “(Los elfos) están hechos por el hombre a su imagen y semejanza, pero son libres de las limitaciones que el hombre siente más opresivas. Son inmortales y su voluntad les basta para el cumplimiento de los deseos y la imaginación”.

– “Los hobbits son simples campesinos ingleses, pequeños de tamaño,porque esto refleja el alcance generalmente escaso de su imaginación,aunque de ningún modo de poco valor o energía latente”.

– “Mi Sam Gamyi (hobbit que acompaña a Frodo en su aventura a destruir el anillo) es en realidad un reflejo del soldado inglés, de los asistentes y soldados rasos que conocí en la guerra de 1914 y que me parecieron tan superiores a mí mismo”.

– “Historias semejantes no nacen de la observación de las hojas de los árboles ni de la botánica o la ciencia del suelo; crecen como semillas en la oscuridad, alimentándose del humus de la mente: todo lo que se ha visto, pensado o leído y que fue olvidado hace tiempo… La materia de mi humus es, principal y evidentemente, materia lingüística”, decía de la creación de El señor de los anillos.

– “En verdad soy un hobbit, excepto por el tamaño. Me gustan los árboles,los jardines y las granjas sin máquinas; fumo mi pipa, me gusta la comida sencilla (no refrigerada) y detesto la cocina francesa; me agradan, y hasta me atrevo a usar en estos días oscuros, los chalecos adornados.

Tengo predilección por las setas del campo; tengo un sentido del humor muy elemental (que incluso mis críticos favorables hallan fastidioso); me acuesto y me levanto tarde (cuando puedo), y no viajo mucho”.

– “Cualquier rincón de la Comarca (de los hobbits), bello o sórdido, es para mí, de modo indefinible, “mi casa”, en un sentido en que no lo es ningún otro lugar del mundo”.

– “Así como el lenguaje es invención de objetos e ideas, el mito es invención de la verdad. Venimos de Dios e inevitablemente los mitos que tejemos, aunque contienen errores, reflejan también un fragmento de la luz verdadera, la eterna verdad de Dios. Sólo elaborando mitos, sólo convirtiéndose en un “subcreador” e inventando historias, puede aspirar el hombre al estado de perfección que conoció antes de la Caída. Nuestros mitos pueden equivocarse, pero se dirigen, aunque vacilen, hacia el puerto verdadero, en tanto que el progreso “materialista” conduce sólo a un abismo devorador y a la Corona de Hierro de las fuerzas del Mal”. Con estas palabras defendió Tolkien la verdad que yace en el mito, en una discusión con su amigo C.S. Lewis.

– “El cristiano llega a comprender que todas sus inclinaciones y facultades tienen un propósito, que se puede redimir. Tan grande es la generosidad que ha recibido que tal vez pueda atreverse a suponer que,en la Fantasía, quizá logre ayudar de verdad a la prosperidad y al enriquecimiento múltiple de la creación”.

– “He querido que la gente penetre en mi narración y la tome (en cierto sentido) como una historia real”. Tolkien tardó 12 años en terminar El señor… en parte por su perfeccionismo. Su hijo Christopher le ayudó a calcular tiempos y distancias, tablas con los hechos de la historia,fechas, días de la semana y hasta la dirección del viento y las fases de la luna y un mapa detallado del territorio donde se desarrollaba la historia. “Si vas a escribir una historia complicada debes hacer un mapa; de otro modo, jamás lo podrás hacer después”.

– “La obra ha escapado de mi control y he producido un monstruo: una novela inmensamente larga, compleja, bastante amarga y atemorizante, muy poco apropiada para niños (o para cualquiera). En verdad no es una continuación de El hobbit, sino de El Silmarillion. Por fastidioso y ridículo que usted me considere, quiero publicar los dos, El Silmarillion y El señor de los anillos. Eso es lo que realmente deseo”, escribió a su editorial Allen & Unwin en 1950. En 1954 y 1955 se publica la trilogía del anillo, pero Tolkien no vería en vida publicado El Silmarillion.

– “(El señor de los anillos) está escrita con la sangre de mi vida,gruesa o delgada, como sea, y no puedo hacer otra cosa”, dijo a su editor al entregarle la primera copia.

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