Mejor Historia de Personaje 2007
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Cudesas.
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AuthorMensajes
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24/12/2007 at 0:03 #269608

CudesasParticipantCita: Aquí tenéis la clasificación final de este concurso:
1º – Mafy13
2º – Anarwenltila
3º – Arweneressea
4º – Peregrinoscuro
5º – Galath Undome
6º – Shaolinista
7º – Jack Sparrow
8º – Chispa03
9º – Oso99
10º – Ilirea
11º – Galadriel la Blanca
12º – Gimli88
Ya es el momento de entrar en la segunda fase del concurso.
Todo usuario de EAU podrá valorar las historias participantes, la fecha límite para tal valoración es el domingo 13 de Enero, antes de esa fecha debereis enviarme un mensaje privado con vuestras valoraciones.
Sólo se admitirá un mensaje privado por usuario
La valoración final será la media aritmética de las valoraciones de los usuarios por un lado y las valoraciones del Jurado del Equipo por otro.
El premio será el reconocimiento de ser el escritor de la "Mejor Historia de Personaje de EAU en el 2007"
Si es posible, enviad una votación justificada, es decir, añadid a la valoración por qué creeis que una historia es mejor que las otras.
La semana del 14 de Enero se publicará en este mensaje la clasificación final y podréis saber el nombre del ganador
Suerte a <a href="mailto:tod@s" target="_new">tod@s</a> y esperamos las valoraciones de los usuarios
A continuación podreis leer las historias que entran en concurso, cualquier duda podéis enviarla por mensaje privado. [ Este mensaje fue editado por: Cudesas on 14-01-2008 00:07 ]
24/12/2007 at 0:05 #309523
CudesasParticipantNombre: jack-sparrow
Sobrenombre o apellido: han-solo
Raza: elfo
Lugar: rohan
Descripción: alto, flaco, barbado
HISTORIA
Nacio en Rohan, toda su juventud se la paso ensallando con el arco y la flecha, junto con su lobo Showner. Varios años despues, Theoden llamo a todos a la Batalla del Abismo de Helm, peleo a lado de Gimli, él estaba muy enojado con los uruk hais, mato aprox. a 23, despues Gimli le salvo la vida de un ataque de flechas Uruk Hai.
Despues de la batalla, celebro al igual que todos. cuando fueron reunidos para ayudar a Gondor, él accedio ir y mato a un olifante, este casi le cae a Merry, pero él le salvo, tomaron otro olphante y con él mataron a los demas, peleo contra los orcos y cuando iba a caer, Pippin le salvo la vida por haber salvado a Merry, lloro la caida de su rey, pero propuso que Eowyn o Eomer tomaran su lugar.
Pasando una vez la victoria, se unio a los pocos sobrevientes y se dirigio a pelear a Mordor, donde peleo con Aragorn Y Gandalf con gran destreza,mataban orcos, Boca deSauron estaba a punto de enterrarle una espada a Legolas, entonces él demostro su habilidad con el arco, entonces el anillo fue destruido, mato al Troll que intentaba escapar, le corto los pues y lo degollo,-eso es por mis amigos.- dijo él, luego de la destruccion del unico y las aguilas, celebro la victoria de Frodo y Sam.
Vario tiempo despues, él junto con algunos amigos como Fronjil, que era su hermano, creo el Reino de Bombel, ubicado entre Fangorn y la montaña solitaria, se convirtio en un buen Rey, que no era tacaño y cada vez que Rohan o Gondor necesitaban ayuda el acudio con toda su legion de 2000 guerreros, se alio con Galadriel, cuando supo que ella se hiria, le despidio a ella y a Celeborn, junto con Elrond.
Mucho tiempo despues, a sus 80 años, un grupo de hombres barbaros del este atacaron su reino, él peleo para defenderlo, durante dias y noches pelearon, cuando paracecia que ya no habria salvacion, Rohan y Gondor le ayudaron, esto incluyo a Aragorn, Eomer Arwen y 2 viejos amigos, Gimli y Legolas, que llevo a todo un ejercito de elfos, siguieron peleando lo habian logrado, pero un hobre barbaro ataco a Arwen, entonces Jack la quito de ahí y él fue quien recibio 5 flechazos por la espalda, en ves de Arwen, al ver eso, Aragorn mato al hombre barbaro, Jack estaba moribundo, pero entonces llego Galadriel, con glorfindel y se lo llevaron, lo habian curado, pero si seguia en la tierra de los hombres, moririra, asi que le dejaron que fuera a los puertos grises, él rechazo, pues queria estar con su gente, pero le dijeron que tambien irian Legolas y Gimli dentro de un año, entonces acepto que tenia que ir, le dejo el reino a su hijo Sperrow, el cual goberno por vario tiempo, en la tranquilidad.
24/12/2007 at 0:07 #309524
CudesasParticipantNombre: oso99
Sobrenombre o apellido: panda
Raza: elfo
Lugar: mirkwood
Descripción: alto, delgado, pelo rubio, sus ojos eran como un gran lago
HISTORIA
Nacio en rvendel, pero decidio ir hacia Mirkwood, en busca de Galadriel…. fue a la guerra de la ultima alianza de hombres y elfos, se enfrento a Sauron, parecia que iba ganado, pero de pronto, sauron lo atraveso con una espada… cayo, y le dio su arco a Gil-garad
24/12/2007 at 0:08 #309525
CudesasParticipantNombre: Galath Undome
Sobrenombre o apellido: Elda lisse
Raza: descendiente de los Eldar.
Lugar: Viajando hacia Lothlórien.
Descripción: Galath Undome es una humana, media elfa, que guarda los rasgos de una antigua Eldar. Tiene el pelo largo y oscuro como un anochecer que se extiende hasta su cintura. Los ojos grandes y oscuros y la piel suave como las aguas de Lothlorien. Es su amor por sus raíces y por su tierra lo que la lleva a cabalgar junto a hombres de Rohan, a levantar su espada y desatar su ira. SIn embargo, deambula solitaria buscando compañia en los arboles de Imladris, acariciando la brisa temprana de Lórien, y combatiendo a todo aquel que ose hacerle daño en su amada tierra: Rohan. Su coraje es su arma, el amor su regalo, la amistad su deseo. . es la luz del crepusculo que muere en el oeste, donde los días vuelven a brillar.
HISTORIA
Mi nombre por fin se me ha aportado, y es hermoso, más de lo que mi memoria había recordado en otros tiempos, tiempos ya olvidados. Hasta ahora había vivido en un mundo gris, oscuro para mi mente, alejado de mi ser… pero ahora por fin he encontrado mi lugar, Rohan e Imladris, mis amados parajes. Fué mi deseo lo que me llevó a encontrar mis raíces, ese deseo que siempre había ardido en mi interior pero que jamás había intentado realizar. Vivía triste en mis dias, el mundo era demasiado extraño, frío, amargo, como si a un crepusculo del atardecer le quitaras el color… y esa tristeza se extendiera sobre toda vida en la tierra, oprimiendote el corazón, extrayendote tu alma, y lentamente se fuese apagando la tenue luz que brilla en el interior de cada ser. Pero un día, cuándo la luz casi había desvanecido para mi y me había quedado encadenada a un mundo en el que no encajaba, alguien estiro su mano y me cogió la mia. Atravesé una luz, y aparecí de pie, vestida y peinada como los antiguos Eldar, sobre una hermosa colina donde la luz crepuscular de un asombroso atardecer descendia sobre el mundo. Mi luz brillo en mi interior, y entonces supe, que se había vuelto a encender, dando sentido a mi vida, liberándome del mundo al que estaba encadenada, y en una de las colinas del bosque de Lothlorien, supe que había encontrado mi verdadera identidad.
Los elfos de Lorien me explicaron que había sido devuelta a la tierra media, cuando siendo un bebe me envolvieron en un mundo del futuro, que sólo yo conocería. Me enseñaron la lengua de los Eldar, pero tras tanto tiempo solo guardo algunos fragmentos en mi memoria. LLevo sobre esta tierra 2 edades desde la cuarta edad de la tierra media. y ahora que había empezado a olvidar, los recuerdos me atormentan. Lucho en la tierra de Rohan para que la paz reine en esas tierras, y tras recibir mi nombre elfico, me dispongo a volver a Imladris, y descansar bajo los mortecinos arboles. Solo deseo conocer a un ser que haya vivido lo que yo, porque la amistad en la tierra media, perdura con el amanecer. Me llamo Galath Undome, y soy la luz del crepusculo que ilumina el camino de aquellos que caminen en las sombras. Deseo que el mundo, perviva en las memorias de los que me habeis escuchado.
Galath Undome.
Eala erya, Ea firya.
24/12/2007 at 0:10 #309526
CudesasParticipantNombre: mafy13
Sobrenombre o apellido: Malfuin Dagnorion de Dorwinion
Raza: Espectro
Lugar: Un poblado al oeste de Dorwinion.
Descripción: Siempre envuelto en una tunica gris, con los bordes dorados, un libro runico y una espada elfica (Daerûth) lleva siempre con él. Aunque se transparenta levemente, sobre todo con una fuerte luz, y no envejece, es bastante parecido a un humano.
HISTORIA
Capítulo 1: Infancia.
El niño miraba la enorme montaña que esperaba al otro lado del Valle. Su altura era imponente, y su aspecto sombrío. Se quedó mirándola un buen rato, hasta que la figura que había tras él le empujó sin miramientos.
–Piensas quedarte el día entero hay plantado –dijo el enano cogiéndole por el cuello–. Tenemos que coger una de esas malditas barcas.
El niño asintió distraídamente y miró al enano. Era la única compañía que había tenido durante días, pero aún no se había acostumbrado a su presencia. Tenía la sensación de que, tal como todos los demás, el enano tenía reticencia a estar con un chico tan extraño y callado. En cualquier caso, le cogió de la mano y le arrastró hasta uno de los barqueros que había en el muelle.
–¿Van hasta la ciudad de Valle? –preguntó el viejo barquero–. Supongo que se dirigen a la montaña.
–Por supuesto –dijo el enano soltando unas monedas en la arrugada mano. Algunas otras personas de Esgaroth hacían cola tras el enano, así que saltó a la balsa arrastrando al niño.
–Oye –dijo éste tras unos momentos, tirándole de la barba.
–¡Estate quieto! –dijo el enano, molesto–. ¿Qué pasa, acaso has vuelto a olvidar mi nombre?
El niño lo miró unos segundos con expresión indescifrable y luego desvió de nuevo la vista a la Montaña. El enano rió entre dientes.
–Maldita sea, niño, no sé que voy a hacer contigo –comentó el enano–. Me llamó Nailin, y esa montaña es Erebor.
–Ya sé el nombre de la montaña –replicó el niño, herido–. Me aprendí todos los mapas que tenía enÂ… –volvió a sumirse en silencio.
–Escucha, muchacho –dijo Nailin–. Si tus padres te han mandado a estudiar con enanos, es por tu bien. En Valle muchas familias lo hacen; no habrá ninguna diferencia sólo porque vengas de algo más lejos.
–¿Cuándo volveré a casa? –preguntó el niño, y ésta era la pregunta que llevaba haciéndose todo el día, la pregunta por la que había tirado de la barba al viejo enano.
–Tendrás que esperar unos años –replicó el enano–. Así son las cosas, Mafÿ.
Mafÿ era un niño humano que siempre había vivido en Dorwinion. Su padre había vivido allí gran parte de su vida, pero su madre descendía del pueblo de Arnor. Estando en la ruina total, se había obligado a casarse con un hombre menor y olvidar el lejano oeste. Sin, embargo, y a diferencia de sus hermanos, Mafÿ nunca había sentido que aquél lugar fuese su hogar. En realidad, no tenía nada que ver con el sitio, pues vivían en las montañas del lado suroeste del país, en un pequeño pero encantador valleÂ… Pero no sentía que la gente tuviese ningún respeto por él, ni niños ni adultos. Mafÿ no había visto jamás a los orcos, pero tenía la sensación de que le trataban cómo a uno. Y tras seis años de continuos problemas con todo el mundo debidos a la extraña actitud del chiquillo, su padre se cansó y le envió a estudiar con los enanos de Erebor, el reino que había sido liberado de Smaug hacía ya algunos años.
Cuando llegaron a Erebor, ni siquiera Mafÿ, tan silencioso habitualmente, pudo contener una exclamación de asombro. Había muchas personas por todas partes, trabajando en diversas cosas. Eran asombrosas las baldosas, pasarelas, y grabados que había en el lugar; a cada segundo el niño se sentía incapaz de seguir andando, demasiado distraido por las maravillas que veía. Nailin no pudo evitar una sonrisa de orgullo.
–El rey Dain está haciendo un gran trabajo con este lugar, ¿eh?
Mafÿ sonrió y asintió vigorosamente.
No le fue fácil habituarse al estilo de vida enano. Nailin le enseñaba a leer y a utilizar los diferentes tipos de runas de los enanos, poco a poco, pero también le obligaba a trabajar en las mamposterías y a cazar, entre otras cosas. Había varios niños allí, pero la mayoría parecían más hoscos incluso que los de Dorwinion. Al verle se reían de él y le perseguían, por lo qué se acostumbró a permanecer en la oscuridad. Sólo hizo un amigo.
Era un chico curioso, rubio y de rostro afilado, llamado Indred. Su padre al parecer era pariente del Señor de Valle, lo cual a veces parecía hacerle sentir muy orgulloso, pero en otras ocasiones daba la sensación de que lo odiaba. El chico era inteligente, aunque Mafÿ sospechaba que muchas veces sólo repetía cosas que otros decían. A menudo escuchaba atentamente las largas cavilaciones de Mafÿ sobre el funcionamiento del mundo, y las antiguas historias que había escuchado de labios de su madre. Cuando Mafÿ decía en voz baja alguna cosa referente a las lecciones de Nailin, Indred las repetía y se llevaba el merito (cuando Mafÿ acertaba) o la vergüenza (cuando fallaba, y eran menos las veces).
Pero lo más apasionante eran las visitas a las forjas, cuando Indred y Mafÿ se escabullían por los recovecos de las fabricas y los talleres de los enanos, fuese o no peligroso. Si algo compartían los chicos era la afición por los lugares ocultos. Por otro lado, Indred robaba cosas de los talleres, lo cual hacía sentir culpable a Mafÿ, pero nunca le delató… Era los más parecido a un amigo que tenía. Pese a que a menudo lo traicionaba.
El tiempo pasaba. Nailin estaba en cierto modo orgulloso de Mafÿ, a pesar de haber sido un completo fracaso en la mayoría de los trabajos manuales y en los cálculos, el chico era un genio en la utilización de las runas, lo cual era también la especialidad del enano. A lo largo que pasaban los años, le había contemplado progresar en aquel arte (él no se dejaba engañar por Indred) y le había eximido de sus otras obligaciones para adiestrarlo más de lo que se suele adiestrar a los humanos. En realidad, en cuestión de runas, Mafÿ estaba aprendiendo en poco tiempo trucos que los maestros enanos tardaban en dominar. Al final de su adiestramiento ya sabía como usar las runas para fortalecer una estructura o (según las circunstancias) incluso encantarla. Y el día que el niño llevaba siete años allí (él ya tenía trece) el enano le llamó.
Le encontró en el taller donde le había enseñado tantas cosas, pero su posición era extraña. Estaba en un rincón, recostado, y tapado por una gruesa manta. Mafÿ se acercó con cautela.
–¿Está bien? –preguntó.
–Sí, muchacho, tan bien como puedo estarlo según las circunstancias.
En el rostro del niño se dibujo una expresión de comprensión. Bajó el rostro y se quedó allí.
–¡Por las barbas de Durin, muchacho! –exclamó el enano–. Podrías preguntar “¿Qué te sucede, maestro?” o tal vez “¿De qué circunstancias estás hablando?”…
–Te estás muriendo –acusó Mafÿ, y se le llenaron los ojos de lagrimas.
–Sí, pero desde que nos conocemos no te he oído decir más de dos frases seguidas –comentó Nailin–. Ya sé que te crees condenadamente listo y no hace falta que te diga que me mueroÂ… Pero en general a los muertos se les dicen palabras de despedida y esas cosasÂ…
–No sé que decirÂ…
–Acércate, anda.
Mafÿ se acercó y preguntó:
–¿No debería llamar a alguien? Debería llamar a su familia oÂ…
–No tengo a nadie de quién despedirme –replicó Nailin–. De hecho, ahora voy a ver a mi familia, porque yo soy el último de los míos. Pero antes, quería dejarte algo.
El enano levantó una temblorosa mano y araño la pared de piedra musitando unas palabras. Unas runas centellearon un momento y después una especie de armario con la puerta de piedra se abrió. En su interior había un objeto alargado envuelto con un paño. Nailin lo cogió y lo puso en las manos de Mafÿ, quien lo desenvolvió.
–¡Una espada élfica! –dijo impresionado.
–Más o menos –dijo el enano–. Es una hoja forjada en Gondolin, pero está recubierta de algo que jamás fue hecho por un elfo.
–¡Runas enanas! –Mafÿ observó asombrada la genial perfección de aquellas runas–. Pero, ¿cómoÂ…? –nunca había oído de un arma forjada entre elfos y enanos.
–Esa espada tiene una larga historia –dijo el enano en voz baja–, pero ya no me queda aliento para contarla. Tu sabrás apreciar su valor. El nombre de las espada es DaerûthÂ… Sí, DaerûthÂ…
–Gracias, maestro –dijo Mafÿ sin apartar la vista de la espada, fascinado. Siguió un largo silencio–. ¿Maestro?
Pero Nailin ya se había marchado.
Semanas después, Mafÿ abandonó sus estudios y se fue de la Montaña. En cualquier caso, ya sabía probablemente más que cualquier otro hombre sobre las runas, y aunque sabía que quedaba mucho por aprender, estaba cansado del lugar. Con una pequeña bolsa de oro y la espada, Daerûth, a la espalda, volvió a Dorwinion, viajando siempre de noche; sus ojos estaban demasiado acostumbrados a la oscuridad bajo la montaña.
Al llegar a Dorwinion, las cosas no habían cambiado demasiado. Su madre le había echado de menos, pero su padre no parecía haberse percatado de su regreso. Fue inmediatamente puesto a trabajar en una herrería, y Mafÿ comprendió que eso era lo que pretendían que aprendiese en la montaña. En seguida su reputación de persona extraña se extendió por todo Dorwinion, sobre todo debido a que únicamente trabajaba de noche y a que jamás probaba el vino (en Dorwinion, donde todos tenían una extraordinaria resistencia al alcohol, el no podía aguantar un par de jarras sin caer al suelo). La única persona que se puso de su parte fue un amigo que también trabajaba en la forja, llamado Ortil. Entre las bromas que mantenían durante las largas jornadas de trabajo y el hecho de que aprovechaba para grabar runas invisibles en todas las cosas que hacía, Mafÿ no se sentía desdichado, tal como se podría haber pensado en un principio. Únicamente se preguntaba cuanto duraría aquello.
Unas semanas después de su regreso, un emisario encapuchado llegó del sur, en plena noche. Llamaron al dirigente de Dorwinion y todos los que estaban despiertos en la zona se acercaron con curiosidad.
–Soy un emisario de Mordor, un reino del sur –dijo el encapuchado, y todos se estremecieron y murmuraron–. Originalmente estas tierras que pisamos también pertenecían a Mordor, pero nuestro gran y bondadoso señor tuvo que descuidarlas hace muchos años, y al parecer en ese tiempo os habéis apoderado de ellas. Pero nuestro señor es bondadoso, y si aceptáis su autoridad y pagáis un tributo, se os perdonará vuestra osadía.
–Jamás en nuestra larga historia hemos pagado tributo alguno ni pertenecido a nadie, eso son mentiras –replicó el dirigente–. No sé quién eres ni qué pretendes, pero Mordor fue derrotado hace incontables años, no nos asustas con tus cuentos.
El encapuchado rió.
–Ya veremos si son cuentos o no. Sauron toma lo que es suyo, por la fuerza si hace falta.
Se subió a un caballo negro y partió con rapidez.
–¿Quién demonios sería ese hombre? –se preguntó Mafÿ, de vuelta al trabajo.
–Verás, no estoy seguro de que fuese un hombre –replicó Ortil, estremecido–. ¿No notaste un frío sobrenatural al estar junto a él?
–Yo no noté nadaÂ…
Ortil le lanzó una mirada sombría.
–A veces tampoco estoy seguro de que seas humano –dijo.
–No digas tonterías –replicó Mafÿ–. ¿Qué crees que voy a hacer? ¿Convertirme en un espectro?
Ambos rieron.
No imaginaban que les quedaba tan poco tiempo.
Capítulo 2: Sombra.
Apenas tuvieron tiempo para organizar la defensa. Hacía un par de horas, un campesino había informado asustado que una gran multitud era visible desde el sur. Se dio la alarma y todos los hombres capaces de luchar acudieron, mientras el resto se escondíaÂ… Pero sólo en el tiempo que tardaron en preparar una modesta resistencia los primeros orcos ya aparecieron entre las últimas casas de la aldea.
Por supuesto, Mafÿ era uno de los considerados “aptos para el combate”. Había recibido poco entrenamiento, como la mayoría allíÂ… No sabía muy bien como usar la espada que tenía entre las manos, a pesar de que él mismo había estado martilleando sobre la hoja aquella tarde. Ortil estaba junto a él; no parecía tener miedo, aunque su forma de coger la espada era incluso menos experta que la de Mafÿ.
Los orcos se acercaron sin ningún tipo de preámbulos, corriendo y chillando. No parecían tener un líder, ni más estrategia que avasallarlos mediante la superioridad numérica. Cuando varios de ellos estaban a pocos metros de distancia, una lluvia de flechas sobrevoló las cabezas de los hombres y fueron a dar en las armaduras de los orcos. Varios cayeron al barro, pero en la noche era difícil apuntar, y los orcos soportaban bien las heridas. Ortil saltó hacia delante y blandió la espada. Golpeó en la armadura de un orco, pero el golpe llevaba tal fuerza que la quebró y penetró la carne. El orco se sacudió y cayó al suelo, haciendo que un compañero que iba detrás tropezase; Ortil le pisó el cráneo y hubo un estallido. Mafÿ no pudo evitar desviar la mirada.
Tras haberse enfrentado a un par de oponentes, el chico sabía que llevaban las de perder. Estaban retrocediendo para evitar las embestidas orcas, pero eso implicaba dejar algunas casas a merced de los orcos, casas en las que había personas aún, en algunos caso. Más de un hombre se quedó ante la puerta de su morada y se negó a retroceder, sabiendo que su familia estaba dentro. Así, el número de defensores decrecía por momentos. Mafÿ sintió un cosquilleo de temor, al imaginarse repitiendo la escena ante su propia casa.
– ¡Mafÿ! – exclamó Ortil– . ¡Mira! – y señaló la cima de la montaña. No había necesidad de imaginar más, los orcos habían llegado hasta su casa.
– ¡Tengo que ir! – exclamó, y se dio la vuelta.
– ¡Pero no puedes hacer nada! – replicó Ortil; luego pareció darse cuenta de que aquello era irónico: Mafÿ tampoco estaba siendo de ayuda ahora, y en cualquier caso la batalla llevaba mucho rato perdida– . Te acompaño.
– No, tu casa está cerca de aquí – dijo Mafÿ– . Quédate con los tuyosÂ… Nos vemos.
– SíÂ…
Mafÿ corrió por entre los cuerpos caídos de hombres y orcos; oía insultos a sus espaldas de los demás hombres, que le llamaban cobarde y le acusaban de abandonar. Pero aquellas cosas ya no tenían importancia. Gritó cuando un par de orcos se le aparecieron y los degolló de un golpe de espada, furioso, sin darse cuenta apenas de que su brazo se rajaba con una de las cimitarras. Siguió corriendo.
Al llegar a su casa, vio que estaba en llamas. Su padre y sus hermanos no estaban allí, tal vez seguían en la batalla aunque él no los había visto. A pesar del sofocante calor del incendio, abrió la puerta y corrió por la casa.
– […]
– ¿Qué? – Mafÿ se volvió. Tras él, aplastada por una viga en llamas, estaba su madre. Se arrodilló junto a ella y trató de levantar el enorme trozo de madera; pero fue inútil. Miró a su madre con culpabilidad– . No puedoÂ…
– MalÂ… Malfuin – fue cuando dijo ella, y sonrió. El muchacho comprendió que era su nombre completo, a pesar de que no lo había oído nunca. Y entonces, con sus últimas fuerzas, ella le empujó y le arrojó al otro lado de la habitación. Un segundo después el tejado, que se derrumbaba, la aplastó.
Parecían haber pasado siglos. Seguía sobre el suelo, y las llamas que empezaban a lamerle le hicieron reaccionar. Estaba conmocionado y no se había dado cuenta de que todas las salidas estaban en llamas, y el rodeado. La única opción era subir por las escaleras y tratar de saltar a la calle. Subió los escalones, y al llegar arriba vio un grupo de orcos que, por algún motivo, también habían quedado atrapados mientras saqueaban. De repente Mafÿ se dio cuenta de que no llevaba la espada, debía haberla dejado en el suelo al tratar de levantar la viga. Estaba indefenso ante aquellos orcos, a menos quéÂ…
– ¡Daerûth! – gritó, y corrió por el pasillo. Los orcos gritaron y se le echaron encima, pero el saltó a su habitación y rodó sobre la cama. Cayó al suelo al otro lado y sacó de debajo la espada que le había regalado su mentor enano. Pero la espada había cambiado.
Las runas que cubrían la espada parecían generar una especie de neblina que envolvía la hoja, haciéndola prácticamente invisible en la oscuridad. Sin pensarlo dos veces, la empuñó y atacó a los orcos, que ya le atacaban. La espada se movió como un murciélago y destrozó los cuerpos de los orcos. De algún modo, parecía que la propia arma tuviese deseos de derramar la sangre de aquellos seres. Acabó con todos en pocos segundos.
Entonces una sombra negra apareció en la puerta. Mafÿ supo que era el individuo que había dado el ultimátum a Dorwinion hacía unos días; el hombre que, según Ortil, hacía que sintiera una sensación helada. Sin lugar a dudas, ahora la sentía. Sólo que ya sabía que no era un hombre.
Las prendas del encapuchado estaban quemadas, lo cual parecía amedrentarle mucho; a través de las quemaduras que había en ellas se podía verÂ… Nada. Era como sí las ropas estuviesen vacías; como si aquello fueraÂ… Un espectro. Un espectro furioso que quería salir de allí. Y miraba a través de Mafÿ, quien repentinamente se percató de que había una ventana tras él, posiblemente la única salida de aquella casa. Se había interpuesto en la huida de un espectro.
Rápidamente aquel se abalanzó sobre Mafÿ y le lanzó una estocada, que el muchacho detuvo a duras penas y trató de devolver débilmente. El espectro golpeó a Daerûth con fuerza y la hoja escapó de las manos de Mafÿ. Su enemigo la cogió en el aire y se la clavó en el hombro izquierdo, atravesando la pared que había detrás. El chico trató de desclavarse la espada con sus últimas fuerzas, pero el espectro le clavó su propia espada en el otro hombro, rompiéndole muchas costillas con la larga hoja. Mafÿ gritó, chilló, pero en su dolor agarró la negra capa del espectro. Al menos, si él moría, quería que aquello también acabase entre las llamas; no le dejaría ir.
Rebuscando entre sus negros ropajes, el espectro sacó la última arma que le quedaba, un puñal largo y pálido; se lo clavó profundamente en el corazón. Las fuerzas abandonaron a Mafÿ. Sintió que unos cristales le cortaban la cara, su enemigo debía haber saltado por la ventana. Poco importaba yaÂ…
Sentía un calor horrible, cómo si su carne fuese cera hirviendo, pero también sentía un frío aterrador que invadía su alma. Estaba seguro de que no podía sobrevivir, notaba que la vida se le iba, peroÂ… ¿por qué no se apagaba la conciencia también? Era como si tuviese que sentir la forma en que su cuerpo ardía después de la muerte, con una conciencia fría que no soportaba el calor. Su espíritu estaba siendo abrasado y no podía huir. Empezaba a entenderlo, aquel puñal le mantenía en el cuerpo, a pesar de todo. ¿Quién sabía si no estaría ya muerto?
Notó un enorme estrépito y sintió que caía. Supuso que al fin la casa se había derrumbado, y sus suposiciones se vieron confirmadas al sentir que un enorme peso le cubría.
“Muerto y enterrado, pero consciente”, pensó Mafÿ, con algo de fastidio. Entonces notó que podía pensar con claridad. Aquello no tenía sentido, porque para entonces no estaba seguro siquiera de tener cuerpo, debía ser un puñado de cenizas. Pero había algo en lo que podía apoyarse, una inagotable fuerza sombría pero pura. Se preguntó de dónde provenía, y entonces lo notó. “¡Daerûth!”, exclamó mentalmente. Sí, era la espada la que le proporcionaba aquella energía. Decidió aprovecharla todo lo posible. Empezó a removerse y desenterrarse. Pronto vio la luz de las estrellas, pero no como las había visto siempre, sino como señales muy claras e inteligentes, casi amenazadoras. Todo se tornaba confuso y cambiante, y a lo lejos oyó el sonido de los orcos. Sí, había orcos allí, pero no vio a nadie combatiéndolos. Simplemente reían y celebraban su victoria. La furia se encendió. No sabía si tenía mano, pero podía empuñar la espada y eso le bastaba. Se arrojó contra los orcos, tal vez como forma humana o tal vez como forma en llamas, nunca se supo. Los orcos huían aterrorizados y morían. Y cuando el último de ellos cayó aterrorizado, preguntó:
– ¿Qué eres?
Una última voz resonó en el silencio.
– Malfuin.
24/12/2007 at 0:12 #309527
CudesasParticipantNombre: Ilirea
Sobrenombre o apellido: Elemmírë
Raza: Medio Elfa
Lugar: Imladris
Descripción:Ains, la cambiaré de nuevo, pero ahora por la de los clanes, ando sin tiempo, pero ya voy

HISTORIA
Esa descripción es la que estoy usando en un Rol, pero como la historia la tendré que cambiar, pues otro día la pongo
xD.24/12/2007 at 0:13 #309528
CudesasParticipantNombre: gimli88
Sobrenombre o apellido: aragorn
Raza: enano
Lugar: rohan
Descripción: delgado, barbado de 22 años
HISTORIA
despues de la guerra del anillo fue el mejor guerrero de gondor
24/12/2007 at 0:14 #309529
CudesasParticipantNombre: chispa03
Sobrenombre o apellido: lorienth
Raza: elfa
Lugar: rivendel
Descripción: delgada, joven, guerrera
HISTORIA
Nacio en Rivendel, convivio con Arwen durante su juventud, años despues participo en la batalla del anillo, evit varias veces la muerte y salvo la vida de FAramir, cuando todo acabo, le regalo una capa blaca a Frodo, pues esta siempre lo protegeria. Despues fue a lo Puertos gries, donde vivio su eternidad.
24/12/2007 at 0:16 #309530
CudesasParticipantNombre: Shaolinista
Sobrenombre o apellido: Aryaro
Raza: Elfo, Noldor
Lugar: Dorthonion
Descripción: -Aryaro
-Elfo Noldor
-Amigo cercano y seguidor de los hermanos Angrod y Aegnor, hijos de Finarfin
-Esposa: Aranel
-Hermano: Analton
-Padre: Eruanno
-Madre: Lanyare
-Altura: 185 cm
-Ojoz Verdes
-Cabello Negro
HISTORIA
Aryaro era uno de los seguidores de Finarfin que partio al exilio, mas precisamente de sus hijos, Angrod y Aegnor.
Habito en las altas tierras de Dorthonion y era uno de los capitanes de ese ejercito. Familia no tenia, su esposa Aranel habia fallecido en el cruce del Helcarexe, su hermano Analton muerio en batalla durante la Dagor Aglareb y sus padres, Eruanno y Lanyare, no partieron al exilio y se quedaron junto a Finarfin en Valinor.
Habia paz en la Tierra Media, pero no en Dorthonion, porque desde alli se veian las tierras de Morgoth, saliendo fuego de volcanes y humo desde sus pozos, se podia suponer que no tardaria en atacar nuevamente.
El tiempo paso y Morgoth finalmente ataco, la batalla fue llamada Dagor Bragollach, esta fue la primer derrota importante de los Elfos. Mucho fue el daño que sufrio Dorthonion y los campos de Ard-Galen cayeron bajo rios de llamas y una gran cantidad de Elfos fallecieron alli. Afortunadamente Aryaro, con sus amigos Angrod y Aegnor se encontraban en las colinas de Dorthonion donde el fuego no los alcanzo.
Pronto llego el ataque sobre los sobrevivientes, Aegnor murio al mismo tiempo que su enemigo, Gothmog el capitan de los balrogs. Mientras tanto Angrod intentaba defender una colina junto a un grupo de arqueros, pero una flecha es suficiente para matar a un Elfo y a el lo atravezaron varias.
Tras la muerte de sus amigos Aryaro ordeno replegar las tropas mediante un tunel construido por Angrod en el Castillo de Dorthonion, era un tunel estrecho el cual servia para huir hacia las tierras de Himring en caso de necesidad. Los orcos aun los perseguian asi fue como 4 elfos se quedaron en la entrada del tunel permitiendo a los sobrevivientes huir, solo uno de ellos sobrevivio: Gelmir, hermano de Gwindor.
Ya en las cercanias de Himring los soldados decidieron no huir mas, Aryaro ordeno a un joven Elfo llamado Arminas que clave el estandarte de Dorthonion y que formen un circulo alrededor de el. De los ojoz de Aryaro parecia salir fuego y los orcos llegaron a odiar su espada casi tanto como la luz del sol.
Con la batalla terminada Maedhros le pidio a Aryaro que se quedara con el en Himring pero con la muerte de sus amigos ya nada tenia que hacer en la tierra media. Aryaro fue a vivir con Cirdan hasta que se produjo la ultima batalla, y Finarfin y los Noldors de Valinor junto a Eonwe se enfrentaron a Morgoth, esta fue la ultima batalla de Aryaro en la tierra media y junto a Eonwe estuvo él cuando este derroto a Morgoth.
Luego regreso al oeste, a la ciudad de Tirion, para unirse a su familia. Al llegar a las puertas de la ciudad se llevo una gran sorpresa, Aranel, su prometida estaba ahi. De pie, con su cabello oscuro resplandeciendo a la luz de la luna y con una energia que solo tienen aquellos que regresan de las Estancias de Mandos.
En la ciudad de Tirion vive Aryaro desde entonces, feliz, pero recordando con nostalgia la Tierra Media y a sus grandes amigos: Angrod y Aegnor.
24/12/2007 at 0:18 #309531
CudesasParticipantNombre: peregrinoscuro
Sobrenombre o apellido: Eset
Raza: Espíritu guardián
Lugar: Siguiendo la dueña del broche
Descripción: Una capa blanca y bajo esta unas ropas de color carmín. Pelo oscuro sujeto por una venda bordada de color rojo también. Ojos eran oscuros al igual que su pelo, contrastando con su piel clara. Cara apenas cubierta por una cuidada barba y rostro que muestra un temperamento sabio a la par que amigable.
HISTORIA
Toda persona tiene su espíritu guardián o el inicio de la aventura de Arhem.
La chica.
Qué pasaría por la cabeza de esa familia élfica para adoptar a un joven bebé humano. La muchacha descendía de la familia Inglorion, pero solo por adopción. No poseía la tranquilidad de los elfos ni tampoco los rasgos de esta raza además, con diecisiete primaveras, ¿cómo puede cualquier hombre o mujer ser tranquilo?. Y parecía que su futuro fuera a estar en el comercio de telas y plantas… un águila con una correa atada a la pata, no era natural. Su padre lo sabía bien, y por ello siempre le encargaba cosas que le gustaban, ir a por unos tejidos al otro lado de la ciudad, recoger plantas en el bosque, o incluso recoger conchas y maderas que traían la corriente marítima en la costa.
El último encargo que le habían encomendado era ir a la playa y traer algo que pudiera ser interesante para comerciar con él. Y allí estaba ella, con un fardo en el que guardaba habitualmente los futuros productos de su tienda conteniendo sus sandalias, algunas conchas y flores. Mientras andaba fijó su vista a varios metros frente a ella. Rozada por el agua había un trozo de madera que destelleaba con el roce del sol. Y cuando estuvo más cerca de ella pudo contemplar parte del frontal de un barco. Pero más que eso, lo que le llamó la atención fue un medallón que estaba enlazado a una figura que tenía la madera fijada. El medallón contenía en su centro una gema de un color ambarino. Acercó su mano a ella y la rozó. Era preciosa. Por un momento el sol se reflejó en la gema y la cegó no pudiendo ver una luz que dio forma a una figura a su espalda. Volvió a mirarla y sonrió era…
– Fascinante, ¿verdad? –la voz la sorprendió y giró su rostro.
El hombre que se hallaba frente a ella sonreía y hacía un gesto de saludo. Dedujo que era un guerrero por la espada que portaba en su cinto, sobre la cadera izquierda. Y también dedujo que tendría que ser un noble o al menos alguien con rango por sus ropajes bien cuidados. Una capa blanca y bajo esta unas ropas de color carmín. Su pelo oscuro estaba sujeto por una venda bordada de color roja también. Y sus ojos eran oscuros al igual que su pelo, contrastando con su piel clara. Su cara estaba apenas cubierta por una cuidada barba y su rostro, pese a no tener muchas arrugas mostraban un temperamento sabio a la par que amigable. Entonces fue cuando ella contempló su capa, en la que también había un broche…
El espíritu.
El hombre despertó en la playa… bueno, en realidad no sabía si era un despertar, pues sencillamente apareció allí. Y frente a él la vio. Estaba centrada en contemplar el broche. No recordaba que era, pero sabía que ese broche era importante y de algún modo sabía que era para ella.
– Fascinante, ¿verdad? – dijo llamando su atención. La joven se giró y pudo contemplarla en su totalidad.
Una hermosa joven de cabellos dorados con los ojos pardos. Su piel era ligeramente clara y sus ropas eran de unos tonos morados En ese momento ella no mostró miedo, sencillamente curiosidad. Acentuando unas bellas facciones que le habrían hecho ruborizar de haber sido otra ocasión. Su voz sonó suave y dulce como la miel cuando cae sobre una fina rebanada de pan y sus palabras lo sorprendieron:
– Me llamo Arhem, hija adoptada de la casa Inglorion. ¿Quién sois y qué hacéis aquí? –dijo esto mientras tomaba entre sus manos el broche. Sus manos eran finas y tan claras que parecían hechas de nieve.
El hombre centró la vista en la joven e intentó recordar… y recordó. Un barco, un golpe en la espalda, frío, dolor y un gran estruendo… pero nada más. No podía recordar nada más. La jóven cruzó su mirada con la suya y pareció atisbar en su rostro la sorpresa y asintió.
– En realidad poco me importa, ya que en estas tierras, todo agresor tiene su castigo, y todo perseguido es encontrado. Saludos caballero, y… Adiós –mientras decía esto guardó el broche en el zurrón que llevaba y esta vez el miedo si la invadió, cuando vio como el hombre que se hallaba frente a ella comenzó a desvanecerse lentamente emitiendo gritos de terror.
La prisión.
El miedo lo invadió cuando comenzó a ver como se borraba su sombra… y todo lo que le rodeaba tomaba un aspecto brumoso. La joven que se hallaba frente a él se estaba convirtiendo en una pequeña luz entre tinieblas, de hecho, solo podía observarla a ella, pues al fijar la vista en el trozo de madera pudo ver un verdadero barco aparecer, semitranslúcido, y de color grisáceo. Aterrado emitió un grito y la chica movió sus labios, pero no le llegó ningún sonido. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Quién era esa joven? ¿Por qué tenía la idea de que debía darle el broche?
Arhem retrocedió unos pasos. Lo que quedaba del hombre solo expresaba pánico, u miedo casi inhumano. ¿Acaso era un espíritu quien se le había presentado y había hablado de tú a tú con ella? Por unos momentos el hombre desvío la vista y volvió a fijarla en ella. Acercándose un poco preguntó que ocurría pero el hombre había desaparecido. Miró su zurrón y observó la gema. ¿Habría tenido algo que ver con esa situación? Desde luego, requería el consejo de alguien más sabio. Pero era difícil que un Ayamân fuera a prestar atención porque sí a una joven Makar… pero tenía que intentarlo. Porque de un modo u otro. Ese broche había llegado a ella.
24/12/2007 at 0:19 #309532
CudesasParticipantNombre: Galadriel-La-Blanca
Sobrenombre o apellido:
Raza: Elfa Noldor
Lugar: Lorien
Descripción:
HISTORIA
24/12/2007 at 0:20 #309533
CudesasParticipantNombre: arweneressea
Sobrenombre o apellido: Mírglîn
Raza: Elfa
Lugar: Lothlórien
Descripción: Una elfa sinda de cabellos castaños. Sus ojos brillan como esmeraldas bajo cualquier luz. Viste de verde para cualquier ocasión. Odia los zapatos más que un hobbit podría hacerlo. Le gusta reirse a montones y conocer a personas nuevas.
HISTORIA
La luz de la mañana se filtraba por las hojas amarillentas de los mallorn estrechándose contra las ramas de corteza gris brillante. Un bosque de aquellos maravillosos árboles se extendía al norte y al este. El viento susurraba entre las copas más elevadas, su sonido iba acompañado por el del Nimrodel y el correr de sus aguas. Desde lo alto, el suelo estaba alfombrado por hojas amarillas mientras el techo lucía pequeñas flores doradas. Un aroma dulzón flotaba en el aire, recuerdo de primavera.
En aquella aparente quietud, un halcón surcó los cielos hasta refugiarse en la copa de un árbol particularmente alto. El ave se posó en un brazo escondido entre el follaje. Es costumbre de los elfos de Lórien construir plataformas de madera en los árboles, mejor conocidas como flets. Un elfo de cabellos rubios y ojos penetrantes de color café oscuro, un rostro joven aún para los elfos, de estatura media, delgado y de contextura ágil, vestía de tonos verdosos y marrones; portaba un carjac con flechas asegurado a su espalda. Su mano libre acarició el brillante plumaje del ave. El pájaro volvió a abrir las alas y emprendió el vuelo. El joven observó en silencio como se alejaba por los cielos hasta convertirse en un punto lejano.
Sentado al filo del flet, el elfo vigilaba el camino cansinamente. Esa era su tarea en compensación a que no le permitieran partir a la guerra, “Algún día comprenderás el mal que te evitamos.” Le habían dicho. Él no veía las cosas de igual forma, deseaba probar cuanto valía su vida y deseaba jamás escapar del peligro. “Enfrentar a tu enemigo, no huir de él” pensó sombriamente.
Sin embargo en ese instante algo lo sacó de sus pensamientos, una doncella caminaba adentrándose en el bosque. Durante una fracción de segundo el elfo la contempló, sobrecogido por su belleza. No obstante recordó, en seguida, que no podía dejarla pasar. Como no estaba armada, no era necesario pedir ayuda. Bajó una escalerilla plateada y descendió rápidamente por ella, con un salto al final. Aterrizó ágilmente frente a la doncella.
Era una elfa, vestida de negro, su semblante denotaba tristeza aunque sus rasgos demostraban que no era su estado común; su tez morena, sus ojos verdes y sus cabellos castaños le otorgaban una hermosura poco común. Ella se detuvo al ver como el elfo caía del árbol, regresó a ver arriba pensando lacónicamente “¿Un árbol de elfos?”, sin embargo no estaba de ánimo para reír de sus propias bromas.
– ¿Quién sois y a dónde vais? -preguntó el elfo, de manera cortante. No se sentía cómodo tratándola así, pero era su deber.
– Mi nombre es Mírglîn, hija de Ornil –respondió ella, haciendo una ligera reverencia, su dulce voz tenía un tono melancólico-. Buscó el Bosque de Oro.
El elfo se compadeció de su tristeza. Sin embargo debía continuar con las preguntas de rutina para cualquier viajero.
– Estáis en él –dijo el elfo-. ¿Qué os trae aquí?
– Thorion, hijo de Vinyalin. Mi tío –aclaró-. Hace años que partió hacia el Bosque de Oro.
El elfo se extrañó al oír ese nombre y la invitó a subir explicándole que allí estarían más cómodos y podrían conversar tranquilamente. Mírglîn aceptó, no tenía ganas de discutir.
El flet era pequeño pues sólo era apto para un explorador. Pero la elfa lo halló bastante agradable por la vista que tenía del bosque. No había duda porque era llamado el Bosque de Oro.
El elfo se presentó como Sûlendil. Había nacido y crecido en Lórien, aunque a Mírglîn le sonó como si lamentara nunca haber cruzado las fronteras. Ella lo escuchó atentamente, como solía hacerlo, hasta que él le preguntó sobre Thorion.
– ¿Por qué lo buscáis? –dijo.
Mírglîn lo miró largamente. En su vida se le había ocurrido buscar a su tío que prácticamente había escapado de Eregion como un proscrito.
– Es el único que queda de la casa de la Estrella Roja –dijo-. Bueno, a parte de mí.
Sûlendil no supo que decir. ¿Qué iba a decir si él deseaba más que nada ir a la guerra? Y era muy probable que Mírglîn hubiera perdido a los suyos en medio de una batalla. Pero ella seguía viva y aunque cargaba un gran dolor la luz de sus ojos brillaba intensamente. Ella había sido valiente para llegar hasta acá, quizá podría preguntarle lo que había pasado…
Mírglîn suspiró – Yo nací en Eregion –dijo, adivinando los pensamientos de Sûlendil-, mucho antes de que el mal llegara. Fue un buen lugar para vivir, recuerdo que las mañanas hacían que la ciudad resplandeciera como una estrella… Pero luego vino la guerra, muchos murieron y la ciudad se redujo a escombros. Escapamos cuando ya todo estaba perdido. Mi madre regresó para recuperar el anillo con el emblema de nuestra casa, un tesoro hecho por mi abuelo en Gondolin, pero murió por una flecha envenenada –la elfa bajó la mirada, calló por un momento.
– Mi padre nos condujo a mí y a unos pocos sobrevivientes a Khazad-dûm –continuó-. Él era un gran herrero y tenía buenos tratos con los enanos, lo cual nos dejaron pasar. Las mansiones de los enanos son sin duda un lugar maravilloso… Y gigantesco, tardamos cinco días en atravesarlas. Como agradecimiento por pasar, mi padre les había dado un par de joyas que llevaba consigo pero había conservado el anillo que había salvado mi madre de la destrucción de Eregion. Y cuando cruzamos la puerta del este los enanos le exigieron que dejara también el anillo, pues pensaron que no era lo único que conservaba. Mi padre se negó y luchó contra los enanos. Allí mismo murió, frente a las puertas –Mírglîn suspiró-. Todo por un simple anillo…
Mírglîn sacó de uno de sus bolsillos un anillo con el emblema de la Estrella Roja –una serpiente mordiéndose su propia cola alrededor de un ojo- engrasado en él.
– ¿Este es el anillo? –preguntó Sûlendil asombrado- ¿Cómo lo conservasteis?
– Los enanos decidieron dármelo por haber matado a mi padre y escuchar la historia de porqué quería conservarlo.
– Quizá la Dama sepa de Thorion –dijo Sûlendil después de un buen rato.
– ¿La Dama?
– Sí, os puedo llevar a ella cuando anochezca.
– Bueno, pero con una condición.
¡Ella le ponía condiciones!
– ¿Cuál? –preguntó por curiosidad.
– No me trates tan formalmente –respondió ella con una sonrisa.
Sûlendil se rió de buena gana.
– Bueno.
24/12/2007 at 0:21 #309534
CudesasParticipantNombre: AnarwenItila
Sobrenombre o apellido: Doncella del Sol
Raza: Elfica
Lugar: El Bosque Negro
Descripción: Sobreviviente de la ruina de Doriath luego que Dior y su esposa fueran muertos por los hijos de Fëanor. Alta y de cabellos oscuros, la llamaron Aredhel en recuerdo de la hermana de Turgon, por su carácter recio y su voluntad férrea, hasta que, por una serie de acontecimientos extraños, pudo recordar su verdadero nombre. Hábil con el arco, destaca entre las doncellas por acompañar a los arqueros elfos en sus muchas correrías, cazando orcos y otras criaturas malignas. Habita en el palacio del rey Thranduil,de donde partirá en busca de aventuras…
HISTORIA
Luego del ataque de los hijos de Fëanor a Dior y su pueblo, un grupo logró escapar hacia los puertos, pero otro grupo,más pequeño, tomó el camino hacia Ossiriand, huyendo de la ruina de Doriath.Aquí iba la que más tarde llamaran Aredhel, quien todavía era una niña, con sus padres y otros elfos fugitivos. Sin embargo, la huida no fue exitosa, pues fueron atacados por orcos fuertemente armados en medio de la noche. La niña elfa logró escapar, pero fue tal el horror de lo que vio que enloqueció de dolor y cayó sobre ella un negro olvido,perdiendo la memoria de quien era y como se llamaba. Vivió vagando por las llanuras y los bosques, hasta que unos elfos de Ossiriand la encontraron. La cuidaron y llevaron a su tierra.
Allí creció y superó lentamente el terror que la perseguía en sus sueños. Pronto mostró un carácter fuerte y firme determinación de aprender. Por ello la bautizaron Aredhel, y le enseñaron a usar el arco y la flecha, convirtiéndose en una arquera renombrada. Pasados los años y después de la transformación y ruina de muchas tierras, pasó con los elfos hacia otros territorios y allí vio nacer el Reino Élfico del Bosque Verde.
Hermosa era la vida de Aredhel,hasta que llegó una época de oscuridad y miedo para la Tierra Media. Los orcos se multiplicaban en todas partes, y los elfos tenían que salir con frecuencia a defender las fronteras del reino para evitar invasiones. En una de estas salidas, particularmente peligrosa, el rey Thranduil le recomendó a Aredhel que permaneciera en el palacio,ya que la misión sería especialmente arriesgada.
-Siempre habrá un riesgo, Señor, en cada cacería, pero me sentiría realmente inútil si no pudiese ayudar a destruir a nuestros enemigos los orcos. Por esto es que he sobrevivido y luchado en largos años- respondió Aredhel.
-Tienes razón -le dijo el rey- pero si cada guerrero elfo me es caro al corazón, aún mas las doncellas de mi reino, aunque sean arqueras y puedan defenderse del peligro.
– Insisto, Señor, y perdone mi atrevimiento. Le prometo que no seré estorbo, sino ayuda- rogó la doncella.
– Está bien, accederé por esta vez. Pero cuídate, pues no me perdonaría si te ocurriese algo- declaró el rey.
Salieron, pues, los arqueros, y cazaron muchos orcos, pero en esta oportunidad eran tan numerosos y tan violentos que a duras penas lograron acabarlos. Aredhel se encontraba luchando junto con otro elfo, y antes de abatir al último orco, la hoja de la espada enemiga le rozó una pierna.
-Nada grave- pensó Aredhel – Si esto es todo, no tendré que arrepentirme de haber venido.
Comenzaron a buscar al resto de sus compañeros, y Aredhel notó un ardor extraño en la herida y sintió que la vista se le nublaba. -La herida debe estar envenenada- pensó- afortunadamente estamos cerca del palacio.
Al fin se unieron al resto de los cazadores, y el Capitán preguntó por el estado de cada uno.
-Sanos y salvos- respondieron todos.
Se dirigieron al palacio, mientras Aredhel notaba el veneno recorriendo sus venas. Apretó el paso y respiró profundo, pero ya a las puertas del palacio, sufrió un desmayo y luego no supo más.
Al despertar,saltó de la cama, se vistió y observó que su herida, ya vendada, no le dolía. Entró una doncella y la verla levantada le dijo que el rey deseba hablarle lo más pronto posible.
-Un gran susto nos has dado, Aredhel,y haber ocultado esa herida pudo ser fatal.¿Por qué lo has hecho?-le preguntó el rey.
-Pido perdón, Señor, pero no creí que fuera tan grave.
-La imprudencia es peligrosa, Aredhel, y otro error como ese te puede costar la vida. Lamento decirte que no volverás a salir con los arqueros a cazar enemigos-declaró el rey.
Aredhel bajó la cabeza, pero su espíritu recio y voluntarioso no le permitió quedarse callada.- Señor, cualquiera de los guardias puede recibir una herida, y no por ello lo encierran en el palacio. ¿por qué he de ser tratada diferente?
El rey abrió la boca para responderle, pero el elfo que estaba con ella cuando recibió la herida se le adelantó:
-Algo tengo que decir, señor, para apoyar su decisión. Cuando peleábamos contra los orcos, la mayoría atacaba primero a Aredhel. Está en clara desventaja y por eso corre mayor peligro…
-¡Lo hacen porque creen que soy una doncella indefensa! Pero luego caen en la cuenta de su grave error, y lo pagan muy caro…
-¡Suficiente!-dijo el rey – No toleraré discusiones por este asusto. Te ordeno, Aredhel, que permanezcas en el palacio. Los guardias se encargarán de mantener a los orcos alejados. Quizás te convenga dedicarte a otras actividades más adecuadas a tu estado…Y le pidió que se retirara.
De esta manera, se inició un periodo triste y extraño para la doncella. La inesperada inactividad hicieron rápida mella en su espíritu.Comenzó a tener sueños extraños, donde se le aparecían grandes señores y altivas damas que no recordaba haber conocido, pero que hablaban con ella.Una que otra noche la asaltaban visiones de orcos sanguinarios y cadáveres en medio de un bosque nocturno. Desesperada por no poder entender esas imágenes, empezó a pintarlas. Su mano parecía guiada por otra voluntad, pues cada rostro y expresión terminada se veía tan realista que casi podían moverse.
En una ocasión, el rey descubrió varias de esas pinturas, y quedó anonadado ante los rostros, algunos severos y otros tristes, que lo miraban desde los lienzos.
-¿Por qué los has pintado?- preguntó a la doncella.
– No lo sé, Señor, pero sueño a menudo con estas imágenes.
El rey observó cuidadosamente a un hermoso hombre, de rostro radiante, que llevaba al cuello un magnífico collar.
-Si la memoria y mis conocimientos no me engañan, has pintado al heredero de Thingol, Dior Eluchil, con el Silmaril engarzado en el collar Nauglamir.
Siguió recorriendo cada lienzo, encontrando personajes hermosos y graves, todos habitantes de la perdida Doriath. Al fin, declaró:
-Creo que tus sueños están revelándote tu origen, Aredhel. Sólo alguien que ha vivido en Doriath y ha visto a sus grandes señores podría pintarlos con tanto realismo. Te ha hecho bien descansar de la cacería y las correrías por las fronteras. Quizás pronto puedas recordar quien eres y cuál fue tu nombre.
Y se alejó de allí, dejando a la doncella sumida en un torbellino de pensamientos y sentimientos encontrados…
Esa misma noche, escuchó en sueños unas voces que, angustiadas, la llamaban, pero el nombre era extraño, pronunciado en la lengua de los Elfos de más allá del Mar: "¡Anarwën, Anarwën Itila!"…
Anarwën, doncella del Sol Centelleante, supo entonces que su destino no estaba entre las hermosas y delicadas damas del palacio sino en los bosques, caminos y montañas lejanos,enfrentando el peligro y combatiendo enemigos. De esta manera, una noche, huyó de las moradas del rey Thranduil, en busca de lo desconocido…
24/12/2007 at 0:23 #309535
CudesasParticipantNota informativa
Sé que concursan historias muy cortas e incluso una inexistente, en las bases no pusimos un límite mínimo ni máximo para concursar (lo tendremos en cuenta en próximas ediciones), el mero hecho de apuntarse ya te convertía en concursante, así que lo único que he hecho ha sido un copia-pega de las historias de los personajes a este foro, no se han corregido faltas, incongruencias ni eliminado smileys.
Suerte a los participantes y felices fiestas a todos ^^
El resultado la semana del 14 de Enero
28/12/2007 at 13:43 #309536
NeumeModeratorHola a todos,
Es importante que aquellos que votéis las historias de otros usuarios lo hagáis como cudesas especificó. El sistema de votación es muy sencillo, tenéis que dar una nota a la historia entre 0 y 10, siendo obviamente 0 una nota muy mala y 10 la mejor.
No vale que digáis que Menganito hizo la mejor historia, hay que concretar dando un número, porque el resultado final se hará de una media numérica.
Gracias!.
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AuthorMensajes
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