Perfil de Montag_f451

Perfil Básico

Registro en la web 07/04/2005
Nombre

Montag_f451

Ficha de Personaje

Nombre del Personaje

Valmanion

Raza

humano-druedáin

Lugar de la Tierra Media

Bosques de Druadan

Descripción del Personaje

Físico:Ojos: Verdes
Estatura: 1, 75 m.
Peso: 72 kg.
Complexión: Ancho de espaldas y fuerte.
Musculatura: Desarrollada, pero ligera.
Edad: 21 años humanos.
Armas: Espada numenoreana, forjada en Andunië, vara de cedro bendecida por el chaman de su aldea, daga corta y hacha pequeña.
Armadura: (En combate) Cota de escamas de Mithril, jubón de cuero, yelmo de hierro y grebas de bronce.
Vestimenta: Capa de viaje verde, botas reforzadas y pantalones de cuero.
Habilidades: Posee el conocimiento, heredado de su pueblo, del idioma de los árboles y las plantas. Se orienta a la perfección en los bosques y es capaz de trepar sin dificultad a los árboles. Imita el sonido de más de cien especies distintas de animales y pájaros y conoce la mayoría de plantas curativas del sudeste de la Tierra Media. Es capaz de cazar animales salvajes con la ayuda de una daga.

Historia del Personaje

Valmanion nació en la aldea de Orgiman-vargién (Arbol torcido) en los bosques de Druadan. Desde que su madre dio a luz, su padre se desentendió de él ante el consejo del cacique, por no encontrársele parecido alguno, y su madre fue humillada en público tras ser juzgada por el comité de ancianos y ser encontrada culpable de adulterio. Valmanion nunca pudo saber quien era su verdadero padre, pero estaba claro que no era de un Druedain, dados sus rasgos, que desde una corta edad se diferenciaban claramente del resto de los niños. Su madre murió cuando tenía once años, y se fue a vivir con su abuelo, el cual era chamán de la aldea. Con él, aprendió las técnicas curativas descubiertas por sus ancestros, y transmitidas de generación en generación. También aprendió a distinguir cada una de las especies de pájaros que anidaban en el bosque, y a saber entender a los árboles cuando estos susurraban y agitaban sus ramas, mecidos por el viento. A los catorce años, hico su prueba de Adulto, y consiguió cazar a un jabalí salvaje con ayuda de una piedra con filo. Pero, a esa edad, ya no cavía duda de que se trataba de un bosquimano de sangre impura, dada su estatura y las dimensiones de sus extremidades, y sobre todo el intenso azul de sus ojos, aunque esto se atenuaba bajo su ancho rostro ancho, de marcados pómulos y pronunciada mandíbula, propios de su pueblo, y también de su musculatura desarrollada y ligera a un tiempo, que le permitían ascender con facilidad a las copas de los árboles. Cuando contaba con dieseis años, durante una cacería en solitario, se encontró con un extraño individuo cerca de la linde meridional del bosque. Este, un norteño alto y fuerte, presentaba varias heridas, y en la espalda, llevaba clavada una oscura flecha. Sin duda había sido atacado por orcos. Casi sin conocimiento, fue llevado por el muchacho hasta la presencia de su abuelo, el cual curó sus heridas y consultó a los espíritus para comprobar la naturaleza del corazón del extranjero. Satisfecho, concluyó que era de corazón puro, y tras sacrificar un conejo para honrar a los espíritus, intentó comunicarse con el extraño. Pero el anciano desistió, ya que aquél parecía hablar un idioma totalmente distinto a lo que habían oído nunca sus viejos oídos. Mas, por alguna extraña razón, Valmanion consiguió descifrar alguna de las palabras, basándose en los gestos que hacía el extraño individuo. En poco tiempo, con la ayuda del extranjero, ambos consiguieron entenderse lo suficiente como para que él pudiese explicar su intromisión en aquél bosque vetado a los extraños. Pudo explicar que venía de un lejano país, llamado Númeror, la tierra de los bienes, al otro lado del mar, en el norte. Después, aseguró que era un guerrero, que había ido a luchar contra El Señor Oscuro. Valmanion se estremeció al comprender que era aquél terrorífico ser del que hablaban las antiguas leyendas (aunque años más tarde descubrió que no era el mismo). Su ejército fue vencido por los orcos, y él, como único superviviente, huyó y se internó en aquél bosque, para poder salvar su vida. El extranjero, que dijo llamarse Thelidor, expresó su deseo de permanecer allí, en la aldea, hasta que se recuperase plenamente de la fractura que había sufrido en una de sus piernas, y tras una discusión entre el chamán y el cacique, aceptaron que se quedase el tiempo que deseara, pues así lo dictaban los espíritus. Durante cuatro años permaneció en la aldea, y mientras tanto, sintiéndose identificado con el joven Valmanion, lo tomó bajo su tutela, con la autorización de su abuelo, y le enseñó todo lo que había aprendido en su lejano hogar. Valmanion devoró con avidez todo aquél conocimiento, y aprendió a leer y a escribir, y a hablar el idioma de los elfos, y a manejar la espada. A su vez, el muchacho instruyó aThelidor sobre las propiedades de las plantas y sobre los animales y el bosque. ambos forjaron, de este modo, un vínculo fortísimo, de tal modo que ,el joven Valmanion parecía tener un padre, y el anciano Thelidor, un hijo. Cuando Valmanion contaba con veinte años, él y Thelidor decidieron dejar el bosque para embarcarse en un viaje sin un final aparente, para explorar y aprender cosas del mundo, y descubrir las lejanas tierras del sur. Su marcha los llevó a una lejana aldea, donde tuvieron noticias de una floreciente cuidad, habitada por sabios, que se preguntaban sobre cuestiones imposibles de resolver, y estaban dispuestos a instruir a los aptos. Esa ciudad se enclavaba en un lejano valle, al otro lado de un mar, en un territorio desconocido situado en unas tierras, Haldanóri o también llamadas Las tierras ocultas, de las que poco o nada se sabía en la Tierra Media. Pero, durante el viaje, Thelidor calló víctima de una emboscada, y Valmanion, enfurecido, no paró hasta acabar con cada uno de los asesinos de su preciado maestro. Pero eso no reparó la pérdida: sólo e inseguro, perdió toda esperanza, hasta que dio con un extraño anciano que le aconsejó que siguiera su camino, siempre al sur y hacia el este, y que no parase hasta dar con la enorme torre de cristal que asomaba sobre un lago, dominando una gran ciudad. Valmanion nunca supo quién era aquél anciano, pero continuó si camino, y tras innumerables jornadas llegó a las costas buscadas, y al valle, al Valle del Ingenio, y en la Ciudad del Dragón buscó a alguien que le indicase lo que debería hacer para ser instruido, y en una de las calles se encontró con un aguerrido enano, llamado Nülk.