Pero los Nazgul, respondiendo a la súbita llamada de un grito terrible en la Torre Oscura, dieron
media vuelta, y huyeron, desvaneciéndose en las tinieblas de Mordor; y en el mismo instante todos los
ejércitos de Mordor se estremecieron, la duda oprimió los corazones; enmudecieron las risas, las manos
temblaron, los miembros flaquearon. El Poder que los conducía, que los alimentaba de odio y de furia,
vacilaba; ya su voluntad no estaba con ellos; y al mirar a los ojos a los enemigos, vieron allí una luz de
muerte, y tuvieron miedo.
El Retorno del Rey