Carta 235
Resumen
Pauline Baynes estaba dispuesta a crear ilustraciones para Las aventuras de Tom Bombadil y había estado leyendo los manuscritos de los poemas. Tolkien comentó que los poemas que le había enviado (excepto «La Campana del Mar», que calificó como el más flojo y el que no deseaba incluir) estaban concebidos como imágenes definidas, claras y precisas, no oníricas. Esto le había llevado a pensar en ella, ya que era capaz de crear ilustraciones maravillosas, impregnadas de «Fantasie», pero ante todo visiones claras de cosas que uno podría ver. Tanto Baynes como Tolkien coincidían en el valor (o la falta del mismo) de las ilustraciones para los cuentos de hadas, pero Tolkien dijo que había motivos para aplicar la ilustración a cosas pequeñas como los versos.
Tolkien supuso que «El tesoro» tampoco era una obra alegre, pero que las desgracias de los sucesivos herederos Sin Nombre no eran más que imágenes y no despertaban una compasión profunda en el lector. Le pareció interesante que fuera el favorito de Baynes. Era el menos fluido, escrito para parecerse a la poesía inglesa más antigua. Se había inspirado en el verso iúmonna gold galdre bewunden, «el oro de los hombres de antaño enredado en un encantamiento» (de Beowulf).
Tolkien era consciente de que ilustrar los poemas sería una tarea complicada y esperaba que ella lo intentara. Señaló que ella había identificado la principal dificultad: que los poemas no formaban un todo coherente desde ningún punto de vista.
Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.