Carta 228
Resumen
Tolkien se mostraba comprensivo con cualquier editorial extranjera que intentara traducir su obra. Su interés por una traducción era de carácter económico, siempre y cuando se respetara el texto original. Normalmente, prefería no perjudicar el negocio de la publicación en otros países, pero los Apéndices tenían un aspecto económico.
Tolkien no estaba de acuerdo con que los Apéndices dieran a la obra un aire «académico», ya que creía que desempeñaban un papel fundamental a la hora de crear la sensación general de realidad histórica. De entre cientos de cartas se desprende que los Apéndices contribuían en gran medida al disfrute del lector y animaban a los lectores de bibliotecas a comprar la obra.
A Tolkien le interesaba saber cuáles eran las ventas de su libro en inglés en los países donde se había publicado una traducción. Consideraba que el original era su única protección frente a los traductores, ya que no podía ejercer ningún control sobre su trabajo. Los traductores cometían errores muy extraños, tal y como le habría pasado a él en su situación, al trabajar bajo la presión de plazos ajustados.
A modo de ejemplo, Tolkien señaló la traducción errónea del Dr. Ohlmarks de «sus pies tenían suelas de cuero resistente y estaban cubiertos de un pelo grueso y rizado» como «sus pies tenían suelas resistentes y plumosas, y estaban cubiertos de un pelo grueso en proceso de curado». Esto creaba una imagen de hobbits vestidos con pelo enmarañado y con suelas acolchadas de plumas, lo cual resultaba aún más absurdo dado que Ohlmarks sugirió que los hobbits se inspiraban en los habitantes de Headington.
Aunque no se oponía a la inclusión de información biográfica, señaló que debía ser correcta y pertinente. En el futuro, quería ver cualquier contenido de esta naturaleza con antelación o proporcionar a Allen and Unwin una breve declaración para su inclusión si así se le solicitaba.
«Who’s Who» no era una fuente fiable para los extranjeros que no conocían Inglaterra. Ohlmarks lo utilizó para crear una Fantasie ridícula. Tolkien calificó a Ohlmarks de hombre muy vanidoso (según se desprende de su correspondencia), que prefería su propia imaginación a los hechos y fingía tener conocimientos que no poseía. Ohlmarks atribuyó a Tolkien sentimientos y creencias que este rechazaba, como afirmar que a Tolkien no le gustaba la Universidad de Leeds. Esto era impertinente y falso, y si llegara a conocimiento de Leeds, obligaría a Ohlmarks a disculparse.
Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.