Carta 208
Resumen
Tolkien afirmó que El Señor de los Anillos no tenía ningún «mensaje»: ni sermones, ni la transmisión de una visión personal de la verdad. Escribió una historia apasionante con una atmósfera y un trasfondo que le resultaban personalmente atractivos, aunque, inevitablemente, sus propios gustos, ideas y creencias se incorporaron a la obra. Solo al leer la obra él mismo con espíritu crítico se percató Tolkien del tema de la muerte (algo que, según él, difícilmente podía considerarse un «mensaje» original). Había un «mensaje»: que era peligroso confundir la verdadera «inmortalidad» con una longevidad ilimitada y repetitiva, ya que la primera es la liberación del Tiempo, mientras que la segunda supone aferrarse a él. La confusión es obra del Enemigo; compárese la muerte de Aragorn con la de un Espectro del Anillo. Los Elfos se vieron tentados a caer en una melancolía ociosa, agobiados por la carga de los recuerdos y por los intentos de detener el Tiempo.
Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.