Carta 115
Resumen
Tolkien se sintió conmovido y emocionado por una amable carta que le había enviado la señora Farrer. Aunque llevaba trabajando en «estas cosas» desde 1914, solo C. S. Lewis y su hijo Christopher habían querido leerlas y nadie había querido publicarlas. Tras recibir su carta, Tolkien recopiló lo que estaba más o menos terminado (y legible) para que ella lo leyera. Dijo que la «historia concisa» o El Silmarillion era aceptable, pero que solo estaba revisada a medias.
Tolkien enumeró tres relatos largos que estaban incompletos o desactualizados: «La Caída de Gondolin», «La balada de Beren y Lúthien» (en verso) y «Los hijos de Húrin». Le angustiaba no poder encontrar los «Anillos de Poder». Esto, junto con «La caída de Númenor», vinculaba el Silmarillion con el mundo de El hobbit. Le prometió que le traería algunos manuscritos únicos.
Respuesta
En El Anillo de Morgoth, Christopher Tolkien analiza los borradores de esta carta, en la que su padre explica la «versión del mundo plano» élfica de las leyendas y la «versión del mundo redondo» humana del *Ainulindale*. Farrer le respondió (en octubre de 1948) que le gustaba más la versión del «mundo plano», ya que «la esperanza del Cielo es lo único que hace tolerable la astronomía moderna». Christopher supone que su respuesta influyó en que su padre abandonara el texto del «mundo redondo» en el que estaba trabajando.
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Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.