Historia privada
Opele Elena (Ciudad de las Estrellas)
Mi mente se encontraba fuera de si, mis vista se dirigia a un lugar sin siquiera observarlo, lo unico que sabia era que tomaba la mano de mi amado.
No podia hablar, sentia un nudo en la garganta.
Por un minuto regrese mi mirada hacia el, su rostro mostraba preocupacion, pero las palabras no salian; pare la marcha, tome su cabeza entre mis manos y lo mire fijamente y lo bese.
En esos momentos necesitaba de un abrazo, de una pequeña muestra de cariño, que solo el podia ofrecer, solo eso, una luz que me sacara de aquella oscuridad.
El viaje continuaba y mi curiosidad ne hacia pensar en quienes eran los elfos que tan bien conocian a mi mujer, intente localizar a mi esposa para calmar mi curiosidad pero no la encontraba, la busque en el grupo de soldados que aun seguían en pie y la logre divisar al final del camino montada en su caballo y con la cabeza gacha, llegué a todo trote junto a ella y mirándome a los ojos me besó, en ese beso noté que era un beso melancolico, durante mucho tiempo me habia extrañado mi ausencia y no le habia regalado ninguna muestra de amor.
La cogi de su caballo y la monte en el mío, lleve su caballo junto a la caravana de soldados y les ordene que siguiesen avanzando hasta que llegasen hasta la ciudad, yo me adelantaría a galope para observar el estado de la ciudad, me dirigi a todo galope a la ciudad con mi esposa entre mis brazos, apenas a la hora llegamos a la ciudad y me dirigí a los jardines que durante tanto tiempo habia estado cuidando, alli me baje del caballo y ayude a cale a bajarse de el.
Estuvimos andando en los jardines durante largo tiempo como si fuesemos dos jovenes que recien se acabasen de enamorar y tanto amor irradian a su paso, esta ciudad hacía que todos los seres que en ella vivian se sintiesen vivos y en paz.
Mire nuevamente a mi esposa y en sus ojos contemple la añoranza de muestras de cariño, la agarre por la cintura y la bese esos labios carnosos que saben a miel, la bese con toda la pasion y amor que en mi habia, la bese y nos fundimos en un beso que no importaba cuanto durase pero que queriamos que fuese eterno, la bese y nuestros cuerpos se convirtieron en uno oyendo las dudas e inquietudes del otro y calmandonos y relajandonos porque ese beso unio para siempre nuestras mentes y nuestros pensamientos,.
La ciudad era maravillosa, desde el momento en que pisabas su tierra notabas el sentimiento de paz que irradiaba, la que rejuvenvecía hasta el alma más cansada de vivir.
Me sentía como aquella primera vez que nos vimos, cuando, por azar del destino, nuestras miradas se encontraron y nuestros corazones latieron a un minsmo ritmo.
La magia que por si misma manifestaba la ciudad se fundia con una noche llena de estrellas, que brillaban más que otras ocaciones o, almenos, era lo que me parecia.
Andresel, me tomó entre sus brazos y nos besamos, fue un beso lleno de pasión, lleno de ternura. Nos dejamos llevar por lo que nuestros corazones decian. Esa noche fue maravillosa.
El alba llegó, esplendorosa como siempre, y dejo paso a una marvillosa vista, en el jardín se econtraba un lago, lleno de lirios, hermosos, cuidados con tanto cariño, todo en ese jardin era armonia, simplemente todo era hermoso.
El resto de la compañía de elfos había llegado, entre ellos Sefora y Ega, nos reunimos con ellas y comenzamos las labores de acondicionamiento de la ciudad para nuestra estancia en este lugar.
[Editado por Im_Cale el 17-04-2005 22:38]
Nada mas levantarme ya me estaban esperando en la entrada de mis aposentos, era mi servicial amigo Berdil:
-Mi señor han llegado ya la compañía de mercenarios junto a sus hijas, todos se encuentran bien y en este momento estan descansando.
-Gracias Berdil, ahora necesito que me pongas al día,¿como va la restauración de la ciudad?¿cuanta gente hay trabajando?
-Mi señor, los trabajos se han dividido en 5 partes, la primera es la restauración de la torre de elena junto al castillo y la biblioteca, las cuales ya están casi terminadas; la segunda parte es la que rodea todo el centro de la ciudad y donde se encuentran los edificios mas grandes, en ella hemos reconstruidos solo 3 edificios que sirven de alojamiento a los obreros y a las compañías que vienen por aqui dado que son edificios con muchas plantas y con multitud de habitaciones; las partes 3 y 4 que son todo el resto de la ciudad todavía no hemos empezado a reconstruirlas porque son las que están en peor estado y la que mas tiempo llevan, en cambio hemos empezado, como usted dijo, la excavación de una franja alrededor de la ciudad por donde se guiará el rio snitha, la franja es la quinta parte y es donde hemos mandado a la mayoría de obreros.
-Muy bien Brendil, como veo seguistes mis órdenes al pie de la letra, muchas gracias por tu servicio.
-Siempre a su servicio mi señor,¿manda usted una cosa mas o me retiro ya?
-Espera un momento, los jardineros que tenían que empezar a plantar por la zona 1, ¿han llegado ya?
-Mi señor de esos jardineros no tenemos ninguna noticia de que hagan llegado, el último mensaje que mandaron fué que estaban siendo atacados por una compañía de orcos, mandamos a un grupo de elfos para que inspeccionasen la zona pero no se encontraron huellas de lucha en el último lugar do nde hallaron sus huellas.
-Malas noticias son esas que me das,¿ me podrías traer al responsable de la expedición?.
-Claro mi señor, enseguida se los traigo,¿desea alguna otra cosa?
-No, nada mas, le espero en la puerta de la biblioteca al mediodía.
-Entendido mi señor, tenna rato- haciendo una reverencia se fue a continuar con sus asuntos.
-Namarië meldo-devolviéndole la reverencia entré a mis aposentos donde me esperaba mi amada.
Entre en la habitación y la vi mirando por la ventana, estaba hermosa, con su bata beige callendole por la espalda y mecida por la brisa del viento, sus cabellos negros le caian en una despinada cabellera parecida a un enredadera que trepase por una pared blanca, me acerque a ella y la abraze diciendole.
-Buenos dias cariño, ¿descansastes bien en nuestros nuevos aposentos?, nuestras hijas ya llegaron y se encuentran en sus estancias descansando, el desayuno ya esta servido en la sala del comedor, te puedes ir arreglando y alli te espero.
-Buenos dias mi amor, si, descanse muy bien, me encanto el cuarto, me recuerda mucho a mi hogar, con la naturaleza alrededor
-Creo que todo saldra como lo esperamos, nuestras hijas se acoplaran facilmente a este lugar, estoy segura de ello.
Andresel abandono la habitacion y se dirigio a seguir supervisando las obras de reconstruccion del lugar, mientras yo cambiaba mi bata por algo mas comodo para la situacion.
Me dirigi hacia la sala del comedor donde mis hijas se encontraban terminando sus alimentos. Les salude con una sonrie y me sente cerca de ellas.
-Madre, ¿has visto lo hermoso que está quedando este lugar?-Dijo Sefora- se ve que mi padre esta contento con todo.
-Si, cariño. Aunque aun quedan cosas por hacer todo aqui tiene armonia y un gran esplendor.
Al terminar de desayunar, las tres nos dirigimos hacia el recibidor y comenzamos la tarea de volverlo confortable, calido y con un toque de hogar que todo mundo pudiera sentir.
En poco tiempo la sala de estar se convirtio en taller de remodelación, lleno de telas, objetos ornamentales, y cosas sencillas pero que alegraban a todo mundo en ese instante.
Telas hermosas tapisaban el piso, todas diferentes y tan parecidas que no podiamos decidir cual utulizar y en que lugar. Yo solo reia al ver a mis hijas intentando decidir, por desgracia, sin avance alguno.
-¿Qué te parece el azul para las cortinas de la estancia?-preguntó Ega.-¿Madre?, ¿todo está bien?, ¿Madre?...
Sus voces se escuchaban tan distantes, como si de pronto un gran desierto nos separara...