Historia pública

El Daño de Isildur

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Fragmento 8 por atram

Aunque solo llegaran Isildur y los dos soldados a la ciudad, la población festejaba la victoria contra Sauron y el final de la oscuridad. Isildur presidió los festejos y mostró orgulloso a sus súbditos el preciado botín que había conseguido arrebatar de las manos del mismísimo Sauron: el anillo único.

Su inscripción prácticamente era ìmperceptible pero Isildur descubrió que si acercaba el anillo al fuego, esta volvía aparecer.

Cada vez el anillo parecía atraerlo más. Se pasaba horas mirándolo y cada vez dejaba menos que la gente lo viera. Antes, gozaba enseñandolo y recordando su victoria. Ahora lo mantenia siempre oculto bajo sus ropajes y cada vez más amenudo se lo ponia y merodeaba por el palacio sin ser visto.

El anillo lo estaba poseyendo...

Fragmento 9 por BlackAstaroth

Tras los festejos en Minas Tirith, Isildur fue a Minas Anor. Pasó allí una temporada. Unos soldados le llevaron el cuerpo de su hermano Anárion, el cual creía desaparecido. Mandó que le hicieran honras fúnebres y así lo hicieron. Quemaron su cuerpo junto con sus armas y algunas de sus riquezas. Más tarde, Isildur plantó el árbol blanco en su memoria.

Allí se quedó una temporada con su sobrino Melendil. Éste último notaba que Isildur se comportaba de una manera muy extraña. Y notaba bien pues cada vez el anillo corrompía más y más a Isildur.

Isildur solía pasarse horas mirando el anillo. Solía acercarlo al fuego para ver la inscripción. Trataba de averiguar lo que ponía y para ello solía recurrir a libros y demás. A veces se pasaba las tardes enteras buscando en los libros de la biblioteca pero no encontraba nada. Pero un día encontró un libro sobre la lengua de Mordor y tradució la inscipción:

Un anillo para gobernarlos a todos.

Un anillo para encontrarlos,

un anillo para atraerlos a todos

y atarlos en las tinieblas

en la tierra de Mordor

donde se extienden las Sombras.

Cuando Isildur tradució ésto se quedó perplejo. Era el último fragmento del poema de los anillos. Pero no se preocupó, pues creía que Sauron no regresaría. Cuan equivocado estaba...

Fragmento 10 por BlackAstaroth

Isildur cada vez estaba más raro. Elendur, el mayor de sus hijos y Melendil su sobrino notaron que la rareza de Isildur.

-Hemos de hacer algo,-decía Elendur-cada vez pasa más tiempo solo y muchas veces le he visto observando el anillo como un poseso. Creo que deberíamos recurrir a alguien.

-Si, ¿pero a quien?

-Alguien sabio. Creo que Elrond el medio elfo nos podría ayudar.

-Puede que si.

-Iré en busca de él. Diré que he ido de viaje. No quiero preocupar a nadie.

-Vale,¿cuándo partirás?

-No sé, lo antes posible. Iré preparando el equipaje.

Elendur fue a sus aposentos a prepararse para el largo viaje. ¿Conseguiría hacer algo por Isildur?

Nota:(En el anterior fragmento tuve un fallo. Minas Tirith y Minas Anor es lo mismo, así que no hizo ningún viaje)

Fragmento 11 por atram

El viaje de Elendur lo llevó hasta Rivendel donde Elrond se recuperaba de la batalla. Allí hablaron los dos largo y tendido y Elrond explicó, debido a la preocupación de Elendur y a la gravedad de la situación, la verdadera historia del anillo. Explicó como Isildur se había negado a destruirlo en las Grietas del Destino y que si no conseguían arrebatarle el anillo y destruirlo, lo acabaría cautivando y convirtiendolo en su siervo.

Ante esta historia Elendur sintió miedo por su padre y decidió recoger la enorme responsabilidad de destruir el anillo antes de que destruyera a su padre. Lo que no sabía era que quizá ya era demasiado tarde

Fragmento 12 por atram

Elendur emprendió el camino de regreso hacia Minas Tirith. Debía arrebatarle el anillo a su padre y finalizar aquello que éll no pudo: destruir el anillo, arrojarlo a los fuegos del Monte del Destino. El pensar en volver a esas tierras, después de las batalla que allí había tenido lugar por la libertad de la Tierra Media, le daba escalofríos. Pero el amor por su padre le daba fuerzas para superar todos sus miedos.

El anillo era muy poderoso. Si su padre no había conseguido resistir la fuerza de su atracción, ¿sería Elendur capaz de resistirlo?

Ya de vuelta el el palacio de Minas Tirith, Elendur pidió audiencia con su padre. Este se negó a recibirlo, de hecho ya nunca recibía a nadie. Su caracter todavía era más cerrado y tosco que cuando Elendur se marchó. Isildur se había autoconvertido en un prisionero en su propio palacio. El anillo lo habia convertido en prisionero. Vivía en permanente pánico, tenía miedo de que le arrebataran el anillo. Era suyo, solo suyo. su tesoro.

Elendur sintió la punzada del dolor al ver en lo que se había convertido su padre. Un ser pequeño, muy pequeño que había entregado su existencia a ese anillo de poder. Su voluntad estaba ligada a ese anillo. Y el anillo le ordenó matar a su hijo. Las voz del anillo se lo ordenaba MATALO, MATALO

Eldur fue encontrado en los aposentos de su padre, asfixiado, marcas de manos en su cuello.

- No estoy seguro en este palacio debo marcharme. Si huir. A un lugar donde nadie sepa que lo tengo. Nadie lo puede ver. Nadie nos puede ver.

Salió cabalgando de madrugada para perderse en los predos y las espesuras de los bosques. Cabalgó. Cabalgó muy lejos. Hacia su ansiada libertad. Pero el anillo lo traicionó. Cayó en una emboscada y su cuerpo inerte quedó flotando en el rio. El anillo se deslizó suavemente de la cadena qeu lo ataba al cuello de Isildur y reposó en el lecho del rio a esperar que su amo, el señor oscuro, lo recuperar.

Y los hechos que jamas debieron ser olvidados se perdieron en le tiempo...