Historia privada

Las aventuras de la hobbit más alta de las crónicas (hobbits)

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Fragmento 1 por Ancalime

Hoy les quiero contar una de esas historias, poco conocidas en sus detalles, y sin embargo presentes y muy importantes en la historia de la Comarca. Afortunadamente, heredé la biblioteca de mi familia Brandigamo, donde se consignan variados libros, fruto de nuestra pasión hobbit de recoger nuestra proia historia. Abramos al azar uno de estos tomos...

\"Hace ya unos cuantos años, no tantos como se supone a veces, porque en aquellos tiempos mi tío bisabuelo segundo Hendo ya había llegado a la mayoría de edad.. pero no debería extenderme en estos temas. Prosigamos. En aquel tiempo, la Comarca vivía en la paz y normalidad que siempre nos ha caracterizado, y que por muchos años sea. Entonces era herrero en Tejonera Boldo Piegrande, hombre afable, poco dado a las excentricidades por la escasez de noticias que nos han llegado de él, y con una afición menos que moderada a su trabajo. Este hombre y su esposa, Adelfa Tallabuena, emparentada por parte materna con los Cavada de Cavada Grande (por tanto emparentada con mi familia por una línea colateral en tercer grado, como todo hobbit sabe.. en fin, no me detendré en más asuntos de estos, lo prometo) estaban casados hacía ya diez años, y no habían sido todavía bendecidos con ningún hijo. Fue entonces cuando tuvieron una niña, a la que llamaron Prímula.

Si era evidente que el rubicundo bebé había heredado la constitución ósea de su papá, que manejaba los martillos de la herrería como si fueran plumas, no nos queda constancia. Sólo he podido averiguar un diálogo que se ha hecho proverbial desde entonces en la Cuaderna del Este, y que es muy significativo:

\'Querida\' le decía a su esposa el herrero, \'la niña se ha escapado de la cuna y ha roto la cuchara de madera mientras estabas fuera.\'

\'¿Pero cómo?\'

\'En la cabeza del gato. Por cierto, el ratón se lo ha quedado ella y no he logrado quitárselo\'.\"

[Editado por Ancalime el 02-11-2004 22:05]

Fragmento 2 por Ancalime

No parece que la afición, poco común en nuestro pueblo, por la violencia hubiera disminuido un tanto al crecer la criatura. Durante la infancia se hizo célebre en toda Tejonera y alrededores por la tendencia a arrebatar por la fuerza a los chiquillos, mayores que ella, las manzanas que previamente habían robado al viejo Madriguera, por otra parte las mejores manzanas de toda la Comarca, digan lo que digan esos de Aforzaburgo.

Entonces les sacaba más o menos un palmo a los zagales, pero la diferencia no hizo más que aumentar con el paso de los años. Subsiste incluso la leyenda de que Prímula era una niña de la Gente Grande criada por Piegrande y su mujer, pero no son más que exageraciones, a mi modo de ver. De todas formas, con el paso del tiempo, a la vez que crecía más y más, sus extravagancias aumentaron en proporción. La jovencita se convirtió en el terror de los pagos, molía las costillas a todos los jóvenes hobbits con una gruesa vara de avellano que sólo ella podía mover, aterrorizaba desde lo alto de un árbol junto al camino a los viandantes, imitando el aullido de un lobo, y sus risotadas se oían con fuerza por toda Tejonera. Su madre era incapaz de detenerla, y su padre, al que hacía el trabajo mientras que él se dedicaba a fumar a la puerta de la fragua, decía que era una \'delicada florecilla su Prímula.\' Un joven de los Bolger, de nombre Ted y con mucha tendencia a fantasear, se acercó a darle unas flores y como respuesta recibió un garrotazo, cosa que, además de hacer huir definitivamente a todos los jóvenes hobbits de 20 millas a la redonda, le sirvió para quitarle las fantasías y ponerlo a trabajar por fin para su padre en el molino.

Pero la gota que colmó el vaso fue la irrespetuosa postura en la quedó el buen guardia Ribera, con los pies en el aire y la cabeza hundida en una mata de ortigas que le tuvo tres meses vendado. Las protestas del vecindario, antes con sordina, se hicieron oír con mayor fuerza hasta que, el buen Piegrande, aconsejado por su mujer, resolvió pedirle a su florecilla que se moderara o tendría que marcharse de la vecindad. Dado que Prímula no tenía miedo a nada, o al menos eso decía, y no quería otra cosa más que hacer su voluntad, decidió hacer un hatillo con sus cosas y tomar rumbo fuera de la Comarca, ya que su fama había corrido como un perro perseguido por las avispas por las cuatro cuadernas. Ese acontecimiento aún se celebra todos los años en Tejonera con una sonada feria.\'

Siento hacer una interrupción, pero creo haber oído el pitido de la tetera. ¿Queréis un tentempié, ya sabéis, un pastel, unos bocadillos, un buen pedazo de pollo?

[Editado por Ancalime el 22-11-2004 21:59]