Historia privada

Un Reencuentro de Hermanos

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Fragmento 1 por Thralor

En un principio cuando Mahal nos creó a mis seis hermanos y a mí (de los cuales Durin era el mayor y el de mayor poder) nos puso en casas separadas, y a mí me tocó compartir las Ered Luin junto con Azaghâl y él residió en Gabilgathol y yo en Tumunzahar. Y aunque hasta el despertar de los elfos tuvimos que dormir, soñábamos ya con nuestras riquezas y con un pueblo próspero, esto sólo lo consiguemos Durin y yo, que aunque el linaje de Durin tuvo un futuro difícil, logró salir adelante y seguir persistiendo aún en el exilio.

[Editado por thralor el 18-09-2004 16:35]

[Editado por Thralor el 25-10-2004 20:47]

Fragmento 2 por Thralor

Antes de la llegada de los exiliados no había quien se enfrentara a los orcos excepto unos pocos elfos de los bosques y los enanos, y en Eriador campaban a sus anchas. Principalmente se asentaban en Eriador ya que no había por esa zona mucha resistencia y esperaban el regreso de su amo, y deseaban conseguir nuevos territorios para que su amo se sintiera complacido; y habían oido el rumor de que los elfos emigraban al oeste, y deseaban conquistar dichas tierras. Nosotros solíamos salir en grupos de nueve a cazar orcos por Eriador y nos ausentabamos dos semanas ya que eramos práctyicamente los únicos que podíamos evitar una invasión orca desde ese lado. En una ocasión nos llegaron noticias de un campamento orco en el lago Nenuial y salimos de caza, pero esta vez sólo éramos siete compañeros debido a la rapidez con la que partimos de nuestras moradas ya que temíamos que aumentaran en número y fueran excesivos para nosotros. Este grupo lo componíamos: Tres enanos espadachines de Belegost y a su cabeza el mismísimo Azaghâl y dos enanos lanzadores de hachas de Nogrod y yo a la cabeza. Estos orcos pretendían entrar en Beleriand atravesando las montañas por el paso del Naucirya (desfiladero de los enanos) unas 20 millas al norte de Belegost, ya que sabían que por Ossiriand encontrarían la resistencia de los enanos y la de los elfos de los bosques. A demás en dicho desfiladero, había una pequeña cueva u oquedad desde la cual podrían abrir tuneles para cavar así su propia morada en nuestras narices si enterarnos.

Fragmento 3 por Thralor

Partimos un día nublado y recorrimos cuarenta millas buscando refugio de la lluvia en la vasta pradera, hasta que llegamos a un lugar en el que se erguían tres robles de tronco ancho en los cuales nos refugiamos ahuecandolos, esa noche durmimos dentro de los robles. A la mañana siguiente partimos en dirección a las Emyn Uialy cuando estuvimos en las faldas de dichas colinas, decidimos dividir nuestras fuerzas para atacar unos de un lado y los otros atacar por sorpresa y en emboscada, ya que así nuestras posibilidades serían mayores que atacando todos a la vez, y los de Nogrod nos dirgimos por el norte y los de Belegost se dirigieron hacia el sur. Azaghâl tuvo unos días de descanso mientras rodeabamos las colinas, lo que nos llevo tres días. Al tercer día de la separación llegamos al norte del Nenuial y el campamento orco se encontraba en el lugar donde más tarde se edificó la ciudad de Annúminas. Decidimos atacar al anochecer, todos estaban durmiendo pero había dos guardias, que parecían discutir cuando de repente dos flechas que disparé se les clavaron en la garganta. Pero cuando entramos descubrimos que no habia nadie durmiendo, estaban todos muertos. La alegría no duró mucho ya que el hacha de Azaghâl estaba en el suelo y por más que buscamos, no encontramos su cuerpo, por lo que decidimos recoger el hacha y llevarlo a su ciudad para rendirle honores, cuando escuchamos un grito de orco y corrimos a vengar su muerte. Al llegar al lugar del origen del chillido vimos que dos de los enanos de Belegost estaban rodeados y entre ellos se encontraba Azaghâl, al cual defendían, y un orco salto al ataque pero en pleno salto uno de los enanos le rebanó la cabeza. En ese momento le pasé el hacha a su dueño y los orcos asombrados al vernos, atacaron sin piedad. La sangre de orco corría a ríos por el suelo y todos fueron aniquilados excepto dos que corrieron pero les dejamos marchar ya que pretendiamos recuperar fuerzas y realizar un nuevo ataque (porque suponiamos que esos orcos habían corrido a avisar a los soldados más cercanos, cosa que hicieron), grave error.

Fragmento 4 por Thralor

Una vez recuperados, curados y enterrados los dos enanos que cayeron, corrimos en busca de los supervivientes pero no lo logramos hasta pasados dos días recorriendo el cauce del Brandivino. Pero tuvimos que detenernos en la desembocadura de este río dado que en los lindes de Eryn Vorn había un asentamiento orco muy superior y bien defendido. Por ello decidí que había que pedir ayuda a Durin, y fui yo personalmente para demostrar que el mensaje era urgente y de importancia suprema. Para ello recorrí el cauce del Baranduin hasta el vado de Sarn, allí seguí el vejo camino del Sur hasta Tharbad, desde donde fui hasta la puerta oeste de Khazad-dûm recorriendo el Sirannon (dicho viaje me llevó cinco días).

Fragmento 5 por Thralor

Durin como mayor y más poderoso de los 7 hermanos, residió en Khazad-dûm, la mayor mansión enana de la historia y la de mayor riqueza del mundo, dado que el mithril ahí hallado es único en el mundo. Sin embargo, según se cuenta, no despertó dentro de la mina, sino que despertó en las laderas del Barazinbar y cuando decidió ponerse en camino, siguió el río que estaba cerca de su despertar (el Cauce de plata o como decimos los enanos Kibil-nala), hasta que se encontró una laguna (Kheled-zaram) en la que al mirar en ella, se vio reflejado a si mismo con lo que parecía una corona de estrellas en la cabeza. Fue a meter la mano en el agua como si fuera a recoger la corona pero nada más tocar el agua, retiró la mano dado que el agua estaba demasiado fría, pero con un ansia aún mayor de coger la corona, la volvió a meter y noto que en el fondo había una gran piedra que parecía estar tallada la sacó y parecía un cofre pero sin tapa ni cerradura. Nada más sacarla del agua parecía brillar con una luz casi apagada; entonces decidió abrirla para averiguar de donde procedía el brillo, y al golpearla con su martillo un resplandor iluminó todo el lugar. Entre los trozos de piedra descubrió dos joyas del tamaño de una nuez que le enamoraron y decidió crear una corona con los restos del cofre y engarzar ahí las joyas para así poder iluminar la cueva que había al otro lado de la laguna y en ese lugar se encuentra ahora La Piedra de Durin; ahora estaba decidido a entrar en esa cueva ya que podía entrar sin temor a la oscuridad que vencería con esa corona. Así es como Durin llego a Khazad-dûm.

[Editado por Thralor el 12-11-2004 20:58]