Historia pública
Aglar Y Elendur
Aglar y Elendur viven en Nargothrond desde su fundación. Se acaban de recibir las noticias de que Glaurung y su hueste se dirigen hacia allí.
Aglar está a las ordenes directas de Mormegil, y le sigue ciegamente. Elendur no cree en la estrategia del hombre, cree que deben seguir enfrentando al enemigo como hasta entonces, con pequeñas emboscadas, sin delatar el emplazamiento de Nargothrond.
Aglar espera a su hermano. Su rostro está sereno, pero su espíritu arde de impaciencia, y le cuesta refrenar su ira. Quizá él no sepa mucho de letras, pero al menos no se mete en el dominio de Elendur, como él ha hecho con el suyo. ¿Qué sabe de estrategia? ¿Lo que ha leído en viejas crónicas de los Valar? Tiene que hablar con él y decirle que deje de envenenar los oídos de los demás guerreros. Y lo hará. Por las buenas o por las malas. Un leve sonido le sobresalta. Elendur ha entrado en la habitación, pero su hermano es siempre tan silencioso... se miran a los ojos sin hablarse. Siempre ha sido así, desde que los dos compartían el seno de su madre, tan parecidos y tan diferentes, capaces de entrar uno en la mente del otro. Pero ahora es distinto. Elendur no le deja penetrar ciertos sitios, le guarda secretos. Y él no sabe cómo ha podido hacerlo. Desearía tener ese don, pero su mente es cristal limpio para su gemelo, y éste percibe su miedo.
- Nunca lo haría.- La voz de Elendur se ha vuelto más profunda, su tono más denso, parece realmente preocupado, pero, ¿puede confiar aún en él?.- Por supuesto que puedes. sigo siendo el mismo, aunque sientas el cambio. No sé por qué, puedo ver cosas que tú no ves. Sé que no soy un guerrero, sé que no confías en los libros. Pero la historia se escribe para aprender de ella. Escúchame sin prejuicios, hermano, confía en mí como siempre has hecho.
-Eres mi hermano, siempre he confiado en ti.- Le respondio Aglar apesadumbrado.- De los dos siempre has sido el más sensato, el más sabio. Siempre meditas y sopesas todas tus decisiones y por eso tus consejos son también siempre acertados, por eso has contado siempre con mi apoyo, pero en estos momentos aciagos que se aproximan no hay tiempo para pensar solo para actuar y ahora soy yo el que solicita tu respaldo.
Elendur miro a su hermano como al alumno que no ha comprendido la lección.
-Allá en la lejana Hildórien los hombres juegan ha un extraño juego de batallas llamado ajedrez. En el un ejercito blanco se enfreta a otro negro sobre un tablero y cada jugador estudia hasta el último detalle todas las consecuencias de sus movimientos con el único fin de acorralar a su adversario y en un último movimiento darle el golpe de gracia. Si alguno de los movimientos anteriores no a sido acertado el resultado final se puede volver en tu contra aunque las fichas del rival esten diezmadas.
-Otra vez vuelves a hablarme con acertijos y alegorias.- Respondio Aglar visiblemente molesto.- Lo único que te pido es que salgas de estas cavernas para acompañarnos en la lucha, y aunque tu brazo sea debil tu mente es poderosa y toda ayuda es necesaria para la batalla que se avecina.
-Está bien - respondió Elendur - Participaré en la batalla, pero que sepas que será la primera y última vez que haga esto. Pero Elendur escondía un oscuro proposito.
Aglar miró a su hermano muy agradecido y dijo:
-Dame un abrazo, hermano. Y agarró a su hermano. Elendur intentó separarse de él y le dijo:
-Bien, tendremos que prepararnos para la batalla, ¿no?
Y fueron a preparar las vestiduras y armas que usarían en esta gran batalla.
En ese preciso intante hubo revuelo en Nargothrond, dos extranjeros acababan de venir del Sur, de los dominios de Cirdan, el carpintero de barcos. Los dos hermanos se acercaron a las grandes estancias para oir el mensaje que tenían que decir al rey Orodreth.
-Venimos de tierras lejanas, al sur, en al desembocadura del Sirion para traeros un mensaje del mismisimo Ulmo, señor de las aguas y de las fuentes.
-Nuestros nombres son Gelmir el suyo y Arminas el mío, es posible que no le sea desconocido mi nombre, ya que soy un noldo y fui seguidor de Angrod hasta la Dagor Bragolach que fui a vivir a las Falas. Un día, mientras Cirdan y yo cortábamos madera en las desembocaduras del Sirión cuando un torbellino apareció en el agua y de él surgió Ulmo, que habló con una voz que retumbó entre los árboles: \"El Mal del Norte ha manchado las aguas del Sirion y mi poder se retira de los dedos de las aguas que fluyen. Pero algo peor ha de suceder todavía. Decid, por lo tanto, al señor de Nargothrond: Cerrad las puertas de la fortaleza y no salgais. Arrojad las piedras de vuestro orgullo en el río sonoro, que el mal reptante no encuentre las puertas\" y entonces desapareció en el mar.
Entonces se hizo un gran silencio en la sala hasta que fue interrumpido por Mormegil:
-¡¡¡Por favor!!! Rey Orodreth, no irá a creer a los dos primeros charlatanes que vengan a decirnos que tiremos el puente, ninguna prueba tienen de que vengan de parte de Cirdan, y aun viniendo de parte del Carpintero, quien nos puede asegurar que esas son palabras del gran Ulmo y no son meras alucinaciones provocadas por la vigilia, aun más puedes ser elfos comerciantes a los que hemos arruinado al levantar el puente y ampliar nuestro comercio. incluso si fuese verdad lo que dice, de qué nos serviría una vez más escondernos, yo digo anga i anganen, ondo i ondonen , hierro al hierro y roca a la roca, si se dirige hacia aqui un mal reptante, antes de llegar aqui dejará de reptar, los que em quieran que me sigan a preparar las armas.
A lo que una gran multitud de efos (incluido Aglar) se aproximaron a él pero cuando Mormegil se disponía a abandonar a estancia, el rey Orodreth, que hasta ahora había estado pensativo, llamo a Mormegil y le dijo:
[Editado por saelbeth el 08-09-2003 00:31]
Largo tiempo hace que temo este momento.
Años atras tuve un sueño y en ese sueño aparecia el mismisimo ULMO,y me pedia que cuando llegase el momento actuase rapidamente fuera lo que fuese...en ese momento no lo entendi,pero ahora lo veo todo claro.El destino a querido que ocurra asi,y asi ocurrirá..desobedecer al que hace llover siempre a traido malos augurios..y yo TuRIN capitan del ejercito de Nargothrond,aquel que empuña \" la espada negra\",defendere a mi reino sea como sea...¡ y si encerrado tiene que ser !...!!que asi sea¡¡...en ese momento salto Aglar y dijo:-pero señor si destruimos el puente moriremos lentamente y sin honor,nos encerraremos nosotros mismos, y Mormegil contesto:eres mi mejor guerrero Aglad,tu espada se ha hecho muy fuerte estos años,pero ¡tu ira y tu venganza te ciegan!!..en ese momento apareció Elendur y se postro junto a Mormegil,y este le dijo:elendur ha llegado tu momento,parte de inmediato.Despues de estas palabras se marcho a meditar y llamo a Aglar...estaban debajo del sauce sagrado y le dijo que planearon la educacion de el y su hermano desde jóvenes...y comenzo a hablar.....
- Hermano- Dijo Elendur- Mormegil tiene razon, tu ira te ciega y no piensas en aceptar las ideas de otros. Esos dos hombres puede que tengan razon, hagamos...
- Hablas sabiamente hermano, pero en estos momentos no sirven las filosofias, nuestra ciudad puede morir lentamente, o defenderse militarmente, no se lo que tu prefieras, pero yo y los que esten conmigo defenderemod la ciudad. No obedeceremos a un par de charlatanes!.
- No se puede hablar contigo, pero como te dije, te ayudare.
- Esperemos las ordenes del rey Orodreth
- Eso es lo mas sabio que he escuchado de tu voz en esta conversacion
Los dos hermanos continuaron hablando cosas sin importancias, recordando viejos tiempos, cuando no tenian que preocuparse de la guerra, ni de las defensas de la ciudad. Asi se quedaron hasta el anochecer.