Historia privada

Las Crónicas de los Guerreros Olvidados

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Fragmento 1 por Tar-Atoq

Tiempo ha que hubo en las extintas regiones de Beleriand una Orden de guerreros que lucharon contra las fuerzas de la oscuridad y las bestias del Señor del Mal Morgoth Bauglir. Ésta es la crónica de sus hazañas y valerosos hechos, que no han de ser olvidados mientras duren las edades de Arda...

[Editado por Tar-Atoq el 25-02-2009 18:32]

Fragmento 2 por Tar-Atoq

PRÓLOGO

. El elfo estaba nervioso y no podía acomodarse entre las ramas de espinos... sombras del pasado lo perseguían aún en aquella poco conveniente situación. "Tal vez si no estuviera tan incómodo" pensó, "...tal vez no tendría estas horribles visiones". Aquel paraje encerraba para él abominables recuerdos...

. Nada podía hacerse, agazapado en la oscuridad, escuchando, pronto a correr a dar la alarma si veía el rojo resplandor de los balrogs en el negro horizonte...

[Editado por Tar-Atoq el 21-03-2009 19:44]

Fragmento 3 por Feanen_maiar

I. EL ESCAPE

Ya había pasado un buen tiempo desde la puesta del Sol. Vornen la miró por última vez antes de que se perdiera en el horizonte, lejos en el oeste, pues hacia allí se dirijía.

Sólo quedaba él y dos soldados más del reino... los demás habían sido destruidos y torturados por el enemigo.

Vornen no perdía las esperanzas, sabía que podían vovler, conocía la región, aun después de semejante aniquilación y destrucción salidas de Angband.

Los dos soldados aun no comprendían cómo habían logrado escapar, y hasta pensaban que tal vez habían sido liberados a propósito por algún ruin y macabro pensamiento del Enemigo que ellos no llegaban a comprender. Pero Vornen sabía muy bien que no era así, pues él había logrado escapar primero y recuperar sus armas, no sin antes luchar con guardias orcos. Él había desbaratado la pequeña guardia que traía a los otros dos Elfos como prisioneros.

De cualquier manera, ahora estaban fuera, y debían huir y regresar al reino, cruzar las montañas. Mientras caminaba, volvían a la mente de Vornen los dolores, gritos, llantos, lamentos y gemidos del interior de la fortaleza de Angband, y le perturbaba en gran manera el juicio. No podía olvidar el horror que había vivido, su deseo de morir en ese mismo momento con tal de no tolerarlo más. Pero continuó, continuó su marcha, guiando a los dos Elfos, rastreando el camino de vuelta, y buscando sobrevivientes... si es que había alguno...

Caminaron un poco más y luego de unos minutos, Vornen se detuvo y parecía escuchar, atentamente, como si el aire estuviera susurrándole algo al oído. Giró rápidamente hacia atras al tiempo que gritaba "¡Cuidado, agáchense!". Pero uno de los Elfos reaccionó demasiado tarde, y pocos segundos después tuvo una flecha negra atravezada en la garganta. El otro Elfo y Vornen se lanzaron al piso a tiempo y lograron resguardarse, Vornen detras de un cadáver (parecía un orco) y el soldado detrás de una piedra.

El atacante era sólo un orco, tal vez un espía o avanzada que estaba recorriendo la zona, Vornen lo había visto antes que atacara. Con una seña indicó al otro Elfo que permaneciera en el suelo, pues ellos sólo tenían sus espadas y no podían atacar a distancia. Por lo tanto, Vornen, con un gran esfuerzo, levantó e cadáver que lo cubría y lo sostuvo delante de él, de manera que lo cubría en la cabeza, los brazos y el cuerpo, como un escudo. Sólo las piernas estaban descubiertas. De esta manera comenzó a correr velozmente hacia su atacante, el cual reaccionó disparando rápidamente la flecha que tenía tensada en el arco, sin ver exactamente a qué le disparaba. La flecha impcactó en el cuerpo, pero Vornen siguió su carrera. El orco no tuvo tiempo de cargar una segunda flecha, pues Vornen ya estaba encima de él. Lanzando el cuerpo a un lado, desenvainó su espada Maikatelpë con un ágil movimiento, y como un destello de luz, la hoja cortó el cuello del orco. La cabeza, con la cara en una expresión de total sorpresa, cayó a un lado y el cuerpo se desplomó en el suelo. Vornen corrió hacia donde estaba el Elfo herido, el otro ya venía a su encuentro. Yacía boca arriba, con la flecha asomando por debajo del mentón. Había sangre en su boca y en el suelo, a su alrededor. Al llegar, Vornen se arrodilló apretando fuertemente la mano del Elfo. Éste, con un último suspiro miró a Vornen con unos ojos brillantes bañados en lágrimas.

-No se preocupen por mí -dijo- pronto me iré. ¡Sólo prométanme que no se rendirán, y que seguirán luchando contra esta maldita Oscuridad!

-¡Así lo haré, por Elbereth lo juro!- respondió Vornen con lágrimas en los ojos.

El Elfo hizo un intento de sonreír, pero su rostro se torció en una mueca de dolor, y suspiró por ultima vez...

Vornen se levantó súbitamente, tomó una lanza que encontró entre unos cadáveres y la clavó firme en el suelo. Tomó la cabeza del orco que acababa de matar y la empaló allí, mirando al noroeste, hacia Angband.

-Para que no se olviden de nosotros- dijo entre dientes, y en ese momento su mirada irradiaba un odio que jamás había sentido.

Luego él y el otro soldado Elfo, después de cubrir el cuerpo de su compañero caído con un túmulo de piedras, continuaron su marcha hacia el oeste...

[Editado por Feanen_maiar el 30-03-2009 06:37]