Historia privada
El Príncipe de Gondor
Capítulo cinco
219 de la CE
Parte 1
-Igual que todos los hombres....-murmuró una voz a su espalda. Saetrus se dió vuelta y desfundó su espada, pero el misterioso personaje de un golpe seco en la mano le hizo soltar el arma.
-Igual que todos los hombres...-volvió a decir. El Principe pudo admirar entonces el aspecto del misterioso personaje. Tenía el pelo muy largo, hasta la cintura. Unas ropas de un color bordo y lucía un anillo en uno de sus largos dedos. Por un momento pensó que era un elfo, pero no se trataba de uno de los Primeros Nacidos...Era algo extraño...ni hombre ni elfo...
-¿A qué has venido?-preguntó ante la mirada confusa del capitan.
-Ehh...-vacilo un momento-Yo vine...-pero antes de que pudiera concluir su frase pudo ver eso que Gellian le había descrito...Una construcción de piedra gris, y una estatua...De un hombre joven, de musculos poderosos y barba...De aspecto guerrero, pero no llevaba arma alguna en sus brazos
[Editado por Theodoros el 03-02-2009 18:38]
[Editado por Theodoros el 15-11-2009 21:03]
Capítulo cinco
219 de la CE
Parte 2
Estaba en el lugar correcto. Gellian le había descrito la estatua tal cual ahora la podía ver...Se trataba de Tulkas Astald, el Vala.
-¿A que has venido?-volvió a preguntar el que suponía Sirius, debía ser una especie de sacerdote del templo.
-Yo...Necesito el consejo de Tulkas-. El sacerdote rió burlonamente.
-Tulkas no te hablara...A lo sumo lo hará por medio de mi, pero descarta la posibilidad de que te aconseje, el se encuentra en Aman, y por ninguna razón puede venir hacia Arda
-Bien...-dijo Sirius algo molesto...Pero en fin...Sabía que era imposible que Tulkas le hablase.
El sacerdote reaunudó la caminata hacia el templo, seguido por el príncipe.
-Y...¿Cuál es el motivo por el que necesitas el consejo justamente de Tulkas?
-Es mi pueblo...Esta siendo atacado continuamente por orcos y mi padre esta reudicendo mis fuerzas mandándolas a cualquier parte y si esto no mejora mi nación estará en cenizas-. El sacerdote asintió con la cabeza, dando a entender que comprendía el motivo.
Llegaron a la entrada del templo. No tenia puerta, sino que una especie de arco, justo detrás de la estatua de Tulkas. El templo tenía aspecto antiguo...milenios...Quizá eras enteras. En su interior había una gran silla de piedra, y arriba de esta, otra estatua del Vala.
-Descalzo-le orden´antes de que pueda poner un pie del otro lado del arco. Sirius se despojó de sus andrajosas sandalias y cruzó la entrada.
Levantó la vista y pudo admirar un techo muy alto y una pequeña ventana cirular, del un ancho de medio metro. La altura del techo lo confundía, dese afura se veía pequeño. Debía de ser una especie de encantamiento para no llamar tanto la atención.
El sacerdote le ordenó que lo mirara solo a él y nada más que a él. Sirius no comprendió el porque, pero obedeció. El todavía misterioso personaje, se sentó en la silla y empezó a murmurar palabras en una lengua desonocida.
Sirius había aprendido muchas lenguas, además del oestron, dominaba el sindarin y el quenya y reconocía las otras lenguas como el Audanico o el éntico. Pero esta era difernete, irreconocible para sus oídos.
Mientras intentaba decifrar esa desconocida pero hermosa lengua oyó como el sacerdote comenzaba a decirlas cada vez más alto, hasta comenzar a gritar, para el desconcierto de Sirius.
Entonces el sacerdote quedo callado, y una luz de un dorado itenso lo bañó de pies a cabeza. Los ojos de este,antes de un azul celeste, se volvieron blancos, sin pupilas. Sirius tuvo la tentación de mirar hacia arriba, a la estatua o la ventana, pero recordo las palabras del sacerdote. Este volvi´a hablar en la lengua extarña.
[Editado por Theodoros el 03-02-2009 18:40]
Capítulo seis
219 de la CE
Tan de pronto como el sacerdote había comenzado a entrar en trance, igual de sorpresivamente acabò.
Sus ojos volvieron a tener sus pupilas color cielo, y volvía a tener ese aire armonioso, ausente durante la trancisión.
Se levanto de la silla y se dirigió a paso tranquilo hacia Sirius, que permanecía en la misma pose desde unos minutos.
-Puedes moverte ya, al igual que dejar de mirarme siempre-le dijo. Sirius notó que la voz del individuo había cambiado, en esta se notaba un desconcierto, lo que no sabía si era favorable o lo contrario.
-¿Que aconseja Tulkas?-le preguntó mientras salían del templo. El sacerdote no le contesto inmediatamente, sino que espero unos instantes, como reflexionando.
-Ha pasado algo que no esperaba que pasaría jamas...-informó. Sirius fruncio el ceño desentendido. ¿Porque no hablaba bien y sin enigmas ni pausas?
-Todavía nose como va a ser posible...Pero Tulkas Astaldo quiere verte
-¿Verme? Pero..¿No es que el se encuentra en Aman y no puede...?
-Así también lo creía yo...Hasta hace unos momentos. Nunca lo creí posible...Tulkas Astaldo vendrá a verte gondoriano, para ayudarte
Capítulo seis
219 de la CE
Parte 2
-¿Cómo?-preguntó torpemente Sirius-¿Cómo es posible..?
-Yo estoy al igual de desconcertado que tu-dijo interrumpiendo el sacerdote-Asi que lamentablemente y por primera vez, no podré contestar una pregunta de un Hombre.
A Sirius no le agradó este modo de rebajar a los hombres, que generalmente se lo escuchaba a los elfos, pero nuevamente volvió a interrogar al su extraño confidente.
-¿Donde vendra a verme?¿Aquí?
-No...Parece que siente que estas tierras ya no son seguras...Te encontraras con el más al norte...Más allá de Endewaith y Minhiriath, penetrando en Eriador, en las Cuatro Cuadernas, más conocida como La Comarca.
-¿La Comarca?¿El hogar de los hobbits?
-Asi es-corroboró-Allí es donde te encontraras con Tulkas.
-Entre todos los antiguos hogares de elfos, hombres y todos los lugares de la Tierra Media...¿Porqué ha elegido la Comarca?
-Eso debes preguntarselo a él, yo no soy Tulkas. Pero creo que si...puedo acercarte una respuesta...Como bien dices...Tiene muchos lugares maginificos y bien protegidos a los que podría asistir, lugares donde tus enemigos esperan que vayas...Jamas sospecharía de la morada de los hobbits, ¿Comprendes?
-Si...¿Cuánto tiempo hay de aqui hacia la Comarca?
-Es un largo viaje...Y sera aun mas largo ya que no tienes caballo...-. A Sirius se le hizo un nudo en la garganta. Había olvidado a su queridisimo caballo...Era, después de su gran amigo y siriventr Gellian, lo que mas estimaba. Ahora debía ser carne para orcos, o una montura para el jefe de estos.
-Bueno...No puedo demorarme más, ¿Podrías orientarme hacia donde me dirijo?
-Lo haré...Pero no ahora. Has tenido ya de por sí un día agitado, descansaras y pasarás aquí la noche.
El Principe miró a su alrededor. La noche empezaba a asomar vagamente. Las estrellas poco a poco hiban poblando el firmamento y esperaban al astro nocturno.
-Esta bien..No puedo negar que estoy cansado...
-Bien, entonces ven conmigo, te llevare a un lugar para que puedas dormir-
Dieron un rodeo, pasando detras del templo hacía una llanura de pastos blandos. Unos grandes eucaliptus bordeaban un lado, ofreciendo un paisaje notable.
Hacia el sitio donde se encontraban los eucaliptus se dirijieron y el sacerdote le dijo
-Aquí esta bien. El viento sopla provocando aire fresco y los pastos son comodos para un hombre.
Sirius quedó desconcertado. Pese a que había pasdo noches en condiciones mucho peores, creía que al estar en algun lugar como refugio al menos tendrái un buen lugar de descanso. Igualemnte se recosto sobre el suelo para confirmar la comodidad antes contada. Y asi era. Verdaderamente aquellas eran hierbas comodas.
Se rceostó sobre los eucaliptus un momento. Cuando quiso preguntarle algo al sacerdote, se percato de la ausencia de este...No tuvo tiempo de quedarse pensando en el, porque medio segundo después, quedó dormido