Historia privada
Sólo las flores amarillas se cierran antes del amanecer
Allison entró y el silencio se apoderó de la habitación.
Aneres, una humana y hija del último cápitan de la Familia de las Aguilas, le miró con dulzura. Como sí fuese una niña que esperaba en silencio y , al haber aparecido esa hermana mayor, su rostro se llenara de luz.
Los dos hombres que la acompañaban le miraron ,sonriendo entre dientes, en silencio y se retiraron en cuanto lo pidiera la capitana
En cuanto se retiraron la elfa se acercó a la cama dónde estaba sentada Aneres y tocó suavemente la tela.
- ¿Cómo te sientes?- dijo volteandose
- La bebida que me diste me ayudó bastante, más de lo que le gustaría al curandero
La elfa rió y acarició aquél rostro oscuro. Luego se sentó a su lado y le abrazó
- Tu sabes que eso lo sé, linda... cuentame lo que me interesa- le susurró en el oído
- Ya he sabido las bajas, sé que son terribles... pero cuando ví los nombres...
Allison apretó suavemente y en silencio dejó que llorara hasta que se tranquilizara.
- No sé que hubieran hecho sí no hubieras estado salvando a tantos- le dijo acercando su rostro sabiendo que se sonriería. Pero la capucha no dejaría ver eso.
- Sólo soy una emisaria, Aneres. Un peón en tu ajedrez, linda... yo estuve porque tenía
La humana besó suavemente los labios de la elfa
- Extrañaba esto, linda- dijo riendo
- ¿Quieres saber lo que yo extrañé?
Aneres se sonrió. Allison la tomó por la espalda y ,le atrajo para sí, la besó. Apenas desatandose al bajar suavemente con sus manos aunque sólo lo hiciera para tapar aquella hermosa silueta con aquella sábana
- Recuerda que tienes que descansar, Aneres. Aunque el curandero sea patetico tiene razón al exigirte que descanses y nada de ejericio físico.- dijo y le acarició-.. ya tendremos tiempo para algo más
La elfa salió de la habitación y se puso bien la capa antes de acariciar a su felino.
- Esta noche descansamos en una posada, Raven. Nos falta algo de metal.. y los chicos habrán de traernos algo esta vez.- le susurró
Tras esto Allison siguió por el corredor y se encontró tres puertas. Abrió una de ellas y bajó por la escalera hasta el final de esta. Allí quedaba un pequeño bote ,dónde se subió con el felino, y sin decir palabra dejó caer un par de monedas de plata. El hombre tomó las monedas y comenzó a remar hacia la otra orilla.
Aquéllas aguas le eran desconocidas y nunca podría haber intentado averiguar sobre ellas porque la oscuridad que le rodeaba parecía consumir aquellas aguas. Pronto el hombre dejó de remar y la elfa desembarcó para mirar las tres puertas iluminadas por una vela. La elfa tomó la segunda puerta, que estaba más a oscuras. Y siguió el camino hasta que una vela iluminara su rostro. Fue entonces cuando cualquier humano podría ver dónde estaba caminando. Era un pasillo largo y bastante estrecho. Dónde las paredes se cubrían de rocas haciendo sentir a cualquiera bajo la superficie de la tierra cuando, del otro lado, las paredes eran de madera.
Era de esta manera como aparecían los ataques de la lider del grupo rebelde, Aneres, y desaparecían en la nada. Todo en la ciudad estaba conectado a sus túneles, todo lo importante para las estrategias de aquél grupo que ya llevaba un año
Allison se arrodilló y pronunció unas palabras en quenya. De aquellas paredes de roca se escuchó una campana, la elfa se sonrió y siguió caminando hasta llegar a otra escalera, mas esta daba a una trampilla. Subió la escalera y tocó la trampilla.
Minutos después la elfa estaba en la posada sirviendo a los parroquianos.
[Editado por ELeanor_Ronaele el 29-04-2007 03:04]
Órevorn!!! Órevorn!!!!
Gritaban mi nombre a lo lejos pero no podia dejar de correr, la vegetacion era densa aun en ese lugar y los orcos se acercaban cada vez mas, estaba demasiado cansado, mis pasos eran cada vez mas lentos y pesados... Me detuve como si alguna extraña fuerza se hubiera apoderado de mi cuerpo y en ese momento decidi hacerles frente en ese pequeño claro en medio del bosque en el que me encontraba, aunque de ello dependiera mi vida.
Derrepente a mi lado llegaron dos de mis compañeros, lo cual me alivio pues pense que era el unico que quedaba despues de aquella masacre. Amartmallen y Súlgirith, el primero un mortal y el segundo un vanyar que me habia acompañado desde la gran marcha hacia valinor y decidio partir con las guestes de fingolfin y a mi lado hacia estas tierras otra vez.
Ya era hora, la hueste orca se acerco lentamente y nos rodeo, esa noche el unico testigo de tal enfrentamiento fue el cielo, fue el quien nos dio la luz para ver cada movimiento enemigo y poder reducirlos en numero... Aun no me explico como pudimos salir vivos, luchamos hasta el ultimo aliento y alli mismo, en ese verde y suave escampado perdio la vida mi buen amigo Súlgirith. Siempre me arrepenti de haberle convencido a acompañarme en esta aventura, y este es el momento en que no dejo de pensar en su muerte, no me recia morir bajo esas sucias manos orcas, aunque perecio luchando, por honor, por amistad y por la libertad...
La desesperacion empezaba a colmarnos al no ver ninguna salida, creimos que ese seria nuestro fin, luchamos horas contra aquellas bestias aberrantes solo con la fuerza que nos daba la voluntad, horas eternas hasta para mi vida inmortal, ironico no???, fue entonces que escuchamos el sonido de un gran cuerno, era la primera vez que escuchaba ese tono, sin embargo estaba seguro que no pertenecia a un llamado orco. Lamentablemente es lo ultimo que recuerdo de esa noche.
Sono el cuerno, comenzo a llover y cai al suelo, solo senti por un momento las gotas deslizandose por mi rostro y logre ver el cielo, ya no habian estrellas iluminandonos.
Luego desperte en una recamara de una pequeña cabaña que tenia en la puerta el estandarte de las aguilas.
[Editado por Arsioth el 05-05-2007 02:34]
[Editado por Arsioth el 05-05-2007 04:41]
- ¿Quién diría que la más bonitas damas de la ciudad sean las que más limpian? ¡Y como limpian..!
Allison rió y miró a aquél hombre
- ¿No se cansa de mirar niñas bonitas y decir cosas de las que una se ríe por educación? ¿O es que no tiene el valor de hacer lo debido?
El hombre se sonrió y se acercó dando un paso en falso
- ¿Y qué es lo debido, señorita?
- No me dedico a enseñar a hombres, mi trabajo aquí consiste en tomar notas y ayudar con la limpieza de este lugar.
Él se acercó a ella y la tomó por la cintura. Luego apoyó su cabeza sobre el hombro de Allison.
- Dudo que sólo hagas eso...¿Sabes...? Deberías cobrar por esto
- No seas asqueroso- dijo la elfa sacandose a aquél humano de encima-.. ¿No tienes nada que hacer?
- Pues sí, hay muchas mujeres que sí saben lo que es bueno... Me mandaron a decirte que vas a tener que hacer uso de esos mejunjes raros porque en la cabaña del tío encontraron a alguien y necesita algo de tu atención
- Pues sí, hay muchos hombres que son afortunados... -dijo la elfa riendose- luego del amanecer me pasaré.
El humano se retiró algo molesto mientras Allison terminaba de secar aquellos platos.
(..)
La noche por fin pasó de la madrugada y la taberna ya estaba limpia y lista para cuando bajaran los hospedados en aquella taberna.
La elfa dejó aquél mantel que cubría parte de aquél vestido que usaba para la taberna. No era nada de lo que usaran las otras mozas y tal vez debiera serlo pero Allison no podía dejar atrás el modelo de vestido que tantas veces hubiere hecho en su niñez y era lo único que había podido hacer.
Quién la viera podría notarlo.
El torso tenía un corsé cubierto por unas telas blancas que tapaban todo el corsé y ,del frente, dos tiras largas llegaban hasta el cuello y se ataban átras de este dando la ilusión de sostenerse desde allí el vestido. La falda era de media campana y llegaba hasta tres centimentros antes del tobillo. Esta tenía algunos dibujos que apenas se descifraban con los colores que atrás se veían, que era la misma piel de la elfa.
En sus pies unas sandalias blancas continuaban el juego de blancos.
Todo esto con una cola de caballo alta, era su apariencia
Con el tiempo este uniforme lo usaron todas las del bar para reconocerse entre sí y para dar sensación de ser el uniforme oficial aunque sólo era para cubrir a aquella rebelde. Este mensaje apenas descrifrable decía "Aguilas" en un idioma apenas reconocido.. el idioma nandor.
Para quién no sepa, el idioma nandor es un idioma de una lengua muerta que sólo conocían los elfos de esta raza que ya se cree extinta. Mas los rebeldes usaban esta lengua dentro de las guaridas y en sus escritos.
Tal vez sea una pregunta coherente el preguntar .. ¿Cómo sabrían ellos este idioma sí casi todos los mencionados son humanos?
Pues, sencillamente, Allison era hija de una elfa nandor y una de las pocas que en su pureza se había mantenido.
Siguiendo con nuestra historia, la elfa se desató el cabello y guardó aquél liston negro en un bolsillo de su capa.
Luego se pusó la capa y tapó su rostro antes de salir de la posada.
(...)
Al llegar Allison tocó la puerta y poco tiempo después un hombre, ya portando sus sesenta años, le dejó entrar.
La elfa entró y el humano cerró la puerta. Tras eso la elfa y el humano se abrazaron con fuerza.
- ¿Cómo va, Cuevas? -preguntó la elfa tomando con fuerza las manos del hombre
- Bien, querida, muy bien gracias... estas helada... -dijo sorprendiendose por el frío de las manos de aquella elfa
Allison rió
- Soy helada, Cuevas- dijo ella tras sacarse la capa y tomando el listón.
Se ató el cabello y miró la cabaña hasta que encontró a otro hombre, pero este estaba acostado y algo malherido.
- ¿Es él? ¿Cierto..?- preguntó mirando a Cuevas.
Este asintió y ella se acercó al hombre besando su frente.
- No tiene fiebre.. ¿Ya ha hablado algo?
La nandor tomó el pulso del hombre tocando con cierta fuerza el cuello del hombre
- No, excepto por alguna que otra palabra que dira por malos sueños
- Tiene pulso normal... ¿Ya has desinfectado las heridas?- preguntó mirando al otro humano
-Sï, ya he desinfectado las heridas y puesto algun que otro vendaje. Ya depende de su cuerpo el avance rápido o lento de su evolución
- ¿Y desde cuando sabes de curación?- dijo ella sonriendose
- Pues... de verte.. ¿De qué otra manera sería?- dijo con cierta mirada irónica
La elfa rió
- Muy bien... ¿Ha tenido fiebre?
- Sí, cuando vino... pero al terminar la tarde ya se había ido
Allison miró pensativa al hombre
- ¿Dónde lo encontraron?
- No muy lejos de aquí... ¿Crees que se haya enfermado de algo?
- No, además es muy pronto para saberlo. Aunque sea común que los nuevos se enfermen aquí rápido, parece ser fuerte. Recuerda que la fiebre pudo haber sido una defensa o un acto reflejo. Aunque... sí consigue hablar o sí recupera el sentido... me visas... ¿Sí?
Cuevas asintió...
- ¿Algun viejo amante que le miras con tanto detenimiento?
La nandor rió con ganas
- No, gracias. Los hombres son para las que desean aventura o alguna locura.-dijo mirando al viejo hombre- Sí tu sabrás... yo tengo ya demasiados problemas y siempre estuve demasiado ocupada para estar con alguno. ¿No crees?
Tal vez nunca supiera Allison que, en esa conversación, estaba su padre hablandole. Tenía los mismos ojos que él y aunque la audacia de su abuela comenzaba a cobrar significado en aquella rebelión y brillarán como los de ella. Aún así, Cuevas nunca olvidó a su mujer o la niña que hubiese engendrado con ella aunque nunca la conociera en esa edad y la viera como mujer... una maravillosa mujer identica a su madre, cosa que, al principio, le rompiera el corazón.
Y es en ese amor paterno en el que actuó con la elfa nandor aunque ella nunca fuese mortal.
- Querida he tenido amores con mujeres más ocupadas, incluso que tu madre según me has comentado... y creeme, ellas nos causan problemas. Nosotros somos más simples y más trasnocheros tambien- dijo sonriendose. Luego continuó- ¿Te quedas a comer?
-Hoy no, he quedado con Aneres. Otra ocasión, tal vez.- respondió dulcemente y besó la frente de Cuevas- Mejor me voy, que descanses bien cuando te toque
Tras esto Allison se puso su capa y salió de la cabaña dirigiendose a la vieja fábrica para volver a aquél refugio dónde la Capitana General y los fugitivos pudieran dormir y descansar tranquilos. Siempre a cambio de ciertos trabajos que le dieran su pan cotidiano, como la crianza de animales y cultivo de algunas hierbas que necesitara la elfa para sus pociones y elixires.
Tocó tres veces y una voz le invitó a pasar.
Antes de que aquella voz femenina terminara de decir algo la puerta se abrió y aquél encapuchado entró.
Aquella cabeza morena se volteó dejando que esas hermosas mechas blancas se vieran en su esplendor. Estaba molesta, en sus ojos pardos se veía aquél enfado.
Estaba parada con un hermoso vestido anaranjado y blanco, hecho por la misma Allison.
Era notable, aquella espalda oscura apenas tapada por su cabello y recién desde la mitad de la espalda hasta poco abajo de las rodillas tapado por el vestido. Aquellas cintas y el leve escote al frente...
Aneres se sentó en la cama y miró fijamente al encapuchado
- Llegas tarde
- Tuvimos un recién llegado enfermo y el Tío le recogió. Me estuve ocupando en eso
- ¿Ahora mi tío tiene más influencia en ti que yo?
- Sus ordenes son prioridad después de mi trabajo, Señora. Sí fuese al contrario.. faltaría a mi juramento como tambien haría que La Serpiente dudará sobre mi fidelidad. Usted me dijo que debiamos ser cautos
-Quitate la capucha, quiero ver tu rostro
Se sonrió y se sacó la capucha.
- Cierto es que tus capas pueden hacer creer a cualquiera que eres un hombre, Alli... pero tus ojos verdes nunca me han mentido y dudo de que lo hicieran alguna vez.
Allison sonrió y se sacó la capa dejando ver aquél vestido blanco
- Hay algo de lo que me enteré en la casa del tío y quisiera hablarlo.. ¿Sabes?-dijo sentandose al lado de ella
Aneres se puso detrás de la elfa nandor y le soltó su cabello
- Cuentame..- le susurró al oído
- Ese hombre que encontró Cuevas estaba lastimado por orcos y de no haberlo encontrado se hubiera muerto. Por la zona que me comentó el Tío es dónde esta nuestro grupo. Supuse que al ver los orcos un pequeño grupo habrá salido al rescate pero , por como me lo comentó él, no era un pequeño grupo,linda.-dijo dandose vuelta para mirar a la capitana
- Sí, tuvimos una pelea con ellos y de los encontrados se creyeron todos muertos por eso el tío sólo encontró a ese. No te comenté porque cuando sucedió no me pareció oportuno
Allison se levantó de la cama y la miró furiosa. No dijo nada, simplemente la miró con ira en sus venas.
- ¿Cómo voy a trabajar sin saber eso, Aneres? Dime... ¡¿Cómo crees que lo haré?!
- Baja la voz
- No,gracias.. como vine me voy, que disfrutes la velada
La nandor tomó su abrigo e hizo un ademán de querer irse pero la humana le detuvo
- Tienes razón, Alli... y lo siento pero habían avistado a los orcos, no podía decirles que les dejaran avanzar. Te hubiera informado pero estaban cerca de los campos y se suponía que pronto vendrías, no tuve tiempo de pensarlo bien,amor.- dijo tomando con sus manos el rostro de la elfa y besandola fogosamente- de.. poder haberlo hecho de otra manera lo haría... Ya lo he hecho y lo sabes... ¿Cierto?
Allison ya había soltado su abrigo, estaba contra la pared y sosteniendo con fuerza la espalda de aquella amante suya.
La elfa sólo le besó mientras dejaba caer su boca sobre el cuello de ella, saboreando cada beso hasta llegar al escote. Tras eso se detuvo y subió lentamente dejando que su nariz marcara el camino hacia la boca de Aneres.
- Nunca más, querida
- Nunca, Alli.. Nunca
La elfa se sonrió y la besó descaramente para luego excusarse y desearle buenas noches.
Mientras Allison iba a la cabaña del Tío por haber dislumbrado algo en esa extraña marca de sable que no había comentado a Cuevas en aquél hombre, ese humano en cuestión estaba abriendo los ojos y recuperando el sentido
Abrí mis ojos lentamente y pude ver dos figuras borrosas que al pasar los segundos se hacían mas claras; había una mujer, ¡No!, una elfa, estaba sentada a mi lado preguntando sin cesar mi nombre, aunque poco caso le hice en ese momento. La otra figura pertenecía a un anciano que muy despacio se acerco a mí, dijo unas palabras a aquella dama y se dispuso a quitarme la venda que llevaba en mi frente.
Reconocí inmediatamente su idioma, era Nandor, y la verdad me sorprendió bastante que alguien hablara esa lengua en estos días oscuros.
¿Silgun nada saë?, ¿Situar yiarmi saë mer?
Pregunte mientras aquella elfa se levantaba sorprendida al ver mi rostro y más aun por haberme escuchado hablar en esa antigua lengua elfica.
Inmersa en sus pensamientos, no me contesto, fue el anciano quien procedió a responder mis inquietudes hasta que le interrumpí al no ver por ningún lado a Amartmallen; algo me decía que seguía con vida, sin embargo no habían ninguna respuesta que me diera pistas de el.
Me levante entonces. Quería saber si se encontraba cerca, era necesario que llegara con vida a sus tierras. Tome mis ropas mientras aquel hombre seguía hablando, pero algo me inquietaba: La dama elfica no pronunciaba palabra alguna, en cambio miraba directo a mis ojos, como si quisiera decirme algo, como si hubiera visto algo fuera de lo común en mi, mas era fuerte mi impaciencia y me dispuse a salir sin que cualquiera de los dos se resistiera a que abandonara la habitación.
Valla sorpresa! Ya decía que no era casualidad ver el águila en el marco de la puerta, aunque habían pasado varias vidas mortales el pueblo no había cambiado mucho, bueno… eso creía en ese momento.
Antes de encaminarme salio la elfa, -bastante hermosa por cierto; no había visto nunca tales rasgos en una dama de raza elfica- Toco mi hombre y…
Suë alnid Allison valirdo do Nandordone, “Valirdo losil”, Disculpa mi silencio hace un momento, pero es raro ver a un Eldar en estas tierras y aun cuando llegan, pocos son bienvenidos; el tío a de haber visto algo interesante en ti.
¿Saë alnid fiore i sur kalorne mionariene? Mil saëti alnid en telau korë. Pregunte con un tono un tanto grosero.
Eso lo decidiré después, dijo Allison mientras le daba la espalda y me alejaba hacia las afueras para buscar a mi compañero por los alrededores del poblado.
Pasaba el tiempo y me adentraba más y más en la espesura del bosque que lindaba con la ciudad pero no había rastro de hombre alguno; seguí caminando hasta llegar al claro donde caí hace unas noches, aunque esta vez estaba iluminado por la luz solar.
Me senté a pensar por un momento, era hora de aclarar las ideas acerca de lo sucedido pero estos pensamientos aun no eran muy claros, se encontraban como ideas vagas, difusas, como simples imágenes de sueños que apenas se pueden recordar.
Fue en ese momento que vi de reflejo aquel destello, era el medallón que llevaba mi amigo extraviado, el signo de su familia, cosa que me hizo perder en gran parte mis esperanzas de encontrarlo, y así mi misión no se llevaría a cabo.
Ya empezaba a oscurecer así que decidí volver a la ciudad lo más rápido posible, a lo mejor podría encontrar alguna noticia que fuera de mi interés…
Camine un par de horas siempre atento a los extraños sonidos que se acercaban cada vez mas a mi presencia, acelere el paso pero ellos hicieron lo mismo. Sabía que no eran orcos, no tan cerca del pueblo. De pronto una flecha rozo mi mejilla y salieron a la vista aquellos hombres, casi imposibles de reconocer por las mascaras y las ropas que traían. No eran siervos del señor oscuro, sin embargo pretendían atacarme y yo a hacerles frente.
No entendía muy bien el por que de la agresión; pero no dude en desenvainar mi espada para defenderme, igual sabia que la joven Allison no permanecería oculta mucho tiempo sin hacer nada, me venia siguiendo desde hace horas y estaba seguro que esos hombres no estaban a sus ordenes y era su deber defender los limites de esta región.
Nuevamente el acero de mi espada seria manchado con sangre en aquel bosque…
La elfa rió y levantó el brazo dejando ver tras su puño una botella que iluminó un segundo todo el bosque. Las flechas bajaron al instante e iban a retirarse sí no fuera porque Allison dijo a dos de los arqueros que esperaran a sus proximas ordenes. Mientras el resto desaparecia tras la oscuridad que reinara entonces en las cercanías del pueblo
-¿Acaso te crees tanto? Esas flechas te hubieran matado antes que se enterara alguien que alguna vez pasaste por aquí, eso claro sí tienes algo de suerte. La reina no acostumbra dejar a alguien pasear por sus dominios con tanta libertad, sí así fuera los orcos que os atacaron estarían aquí y nosotros ya hubieramos muerto...-dijo acercandose a él y al estar más cerca continuó en voz más baja- Sí quieres encontrar a tu amigo, te podemos ayudar... siempre y cuando antes te cures
Jajajaja, no puedo creer que alguien como tu subestime tanto la habilidad de los de su propia raza; le dije como burlándome de su ingenuidad. Por largo tiempo he residido en este mundo y la misma luz de los árboles me cobijo. No soy un elfo cualquiera, mucho he aprendido de los hombres. Si... también de los hombres de estas tierras, no es la primera vez que visito esta ciudad y en aquel tiempo se trataba con respeto a los invitados y a los refugiados…
Que muestren mas respeto tus hombres hacia un superior, por que en crueles batallas luche guiando a mis propios hermanos y un capitán es capitan en cualquier lugar donde aun llegue la luz.
Ahora bien, habla!, ¿Dónde se encuentra aquel a quien llamas mi amigo?, no puedo perder tiempo en este lugar hay cosas mas importantes que debemos hacer que defendernos de tus hombres.
Allison me miro con ojos amenazantes. Tal vez su juventud y su vida al lado de mortales no le permitio ver en ese instante la trascendencia que tienen algunos sucesos en estos días.
Sígueme entonces! Dijo desafiante mientras guardaba sus flechas y daba órdenes a sus arqueros. La seguí como dijo, hasta llegar a la entrada de las cloacas de la ciudad; eran estrechos túneles que conectaban a toda la ciudad, un laberinto para quien no haya entrado nunca a ellos… caminamos por algunos minutos en silencio hasta que entramos a un pequeño cuarto cerca del subterráneo de la muralla.
¿A quien tres ahora? Pregunto un hombre que estaba sentado en un pequeño escritorio lleno de papeles. No le di tiempo de responder a la elfa. Soy Órevorn del pueblo de los Noldor…
¿Con que Órevorn?.... ya había escuchado ese nombre antes, o mas bien leído. ¿Y que trae a un personaje como usted a estas tierras? No es frecuente que los suyos se adentren en esta región.
Lo que vengo a hacer no es asunto suyo ni de nadie aquí presente, es algo que va más allá de su alcance, por lo menos ahora. Lo único que necesito es encontrar a la persona que busco y que según esta bella dama podría hacerlo si terminaban de sanar mis heridas, pero esta misión no me da tiempo para sanar.
Debo continuar con lo que se me ha encomendado antes de que sea tarde para quienes hemos de ayudar.
Allison, ve a la frontera norte, ahora te necesitan mas de ese lado, el conoce muy bien estos pasajes y llegara a donde deba llegar sin necesidad que le ayudes, por ahora. Dijo el hombre mientras la elfa se alejaba sin entender muy bien lo que pasaba entre los dos.