Hubo una vez
un Rey Elfo
cuya lanza
se quebró.
Ereinion
era su nombre
Y Gil-Galad
su avatar.
El destino le
puso a salvo
pero él
quiso luchar.
Aeglos en
buen combate
a Mordor
paso le abrió.
Contra Sauron
en mil trozos
sin embargo
se quebró.
Y en las puertas
del Gran Mordor
hubo él
de fracasar.
Mas su cuerpo no
fue encantado
en las nieblas
del lugar.
Con honores fue
transportado
a la hermosa
Valimar.