Gustos refinados, nombre élfico… ¿acaso fue Bladorthin, como ya sugirió Robert Foster en su Guía, un Rey Elfo? La hipótesis es ciertamente atractiva; pero por desgracia no se sostiene. La relación entre Elfos y Enanos era inexistente (incluso podría hablarse de rivalidad manifiesta) desde finales de la Primera Edad;[3] de hecho, y hasta los últimos años de la Tercera Edad y principios de la Cuarta, sólo ha quedado constancia de una relación amistosa (si bien básicamente comercial) entre ambos pueblos: la habida entre los Enanos de Moria y los Herreros Elfos de Eregion.
Más adelante algunos de los Noldor se instalaron en Eregion, al oeste de las Montañas Nubladas y cerca de las Puertas Occidentales de Moria, pues supieron que habían descubierto mithril en Moria. Los Noldor fueron grandes artesanos y se mostraron más amistosos con los Enanos que los Sindar; pero la amistad entre el pueblo de Durin y los herreros Elfos de Eregion fue la más estrecha que hubo entre las dos razas …
El Retorno del Rey, «Apéndice B», p. 419
No cabe esperar por tanto que ningún hipotético rey Elfo hiciese semejante encargo a los artesanos Enanos, y menos aún que éstos lo hubiesen aceptado en caso de haber sido hecho. Por si esto fuera poco, conocemos el nombre de los reyes y grandes señores de los Eldar de la Tierra Media (y más cuando a Bladorthin, como se verá, hay que situarlo en algún momento bien entrada la Tercera Edad); pero ninguno de ellos responde a ese nombre. Se podría pensar entonces que se trataba de uno de los Avari, uno de aquellos Elfos que rehusaron emprender el Gran Viaje tras su despertar; pero esto es igualmente improbable. En primer lugar, no hay que descartar el que los Avari tuviesen noticias de la rivalidad existente entre sus «parientes» y los Enanos; y, en segundo lugar, no hay constancia de que los Elfos Oscuros usasen nombres en Quenya o Sindarin (o Gnómico en este caso).
¿Qué queda entonces? Podemos descartar, por razones obvias, que Bladorthin fuese un Hobbit; y también, claro está, que fuese un Enano, pues ninguno habría usado un nombre élfico. Pero restan los Hombres: precisamente los Dúnedain de Arnor y Gondor usaban las lenguas élficas en sus nombres (y también, ocasionalmente, algunos otros pueblos bajo su influencia). Además, hay varias referencias escritas que hablan de las relaciones comerciales mantenidas entre Hombres y Enanos.
Thrór llevó a la Gran Estancia de Thráin la Piedra del Arca, y él y su pueblo prosperaron y se enriquecieron y tuvieron la amistad de todos los Hombres de las cercanías. Porque no sólo hacían cosas asombrosas y bellas, sino también armas y armaduras de gran valor; y había un gran tráfico de minerales entre ellos y sus parientes de las Montañas de Hierro. De este modo los Hombres del Norte que vivían entre el Celduin (Río Rápido) y el Carnen (Aguas Rojas) se hicieron fuertes y rechazaron a todos los enemigos del Este …
El Retorno del Rey, «Apéndice A», p. 408
La conclusión parece incontestable: Bladorthin era un Hombre. El problema ahora es situar su reino en el mapa de la Tierra Media.
Primero hay que ubicarlo en el tiempo, saber quiénes fueron sus coetáneos. Se debe recordar aquí que esas lanzas que nunca fueron entregadas se fabricaron[4] en Erebor, el reino «bajo la Montaña» fundado en 1999 T.E. por Thráin I. Este primer asentamiento en Erebor duró hasta 2210 T.E., cuando Thorin I, hijo de Thráin, marchó hacia las Montañas Grises para reunirse allí con la mayoría del pueblo de Durin. No hay constancia de que hubiese contactos entre Hombres y Enanos durante los más de doscientos años que éstos permanecieron en Erebor; pero en 2590 T.E. Thrór, cinco generaciones después de Thorin I, regresó a Erebor. Los casi dos siglos siguientes fueron los del esplendor de Erebor, y fue en ese tiempo cuando se entablaron las relaciones comerciales a las que se refiere la cita anterior. Pero todo acabó en 2770 T.E., cuando Smaug el Dorado, el mayor de los dragones de aquel tiempo, invadió la Montaña y asoló las tierras adyacentes.
Podemos afirmar entonces, casi con total seguridad, que Bladorthin fue contemporáneo de Thrór II. Hay quien supone(como Foster)[5] que las lanzas no fueron entregadas porque Bladorthin murió antes de que el encargo estuviese acabado, otros (y quizá con más razón) afirman que fue la llegada de Smaug lo que impidió efectuar la entrega; pero realmente el porqué no fueron entregadas no tiene mayor importancia. La conclusión final, la que realmente importa, es que Bladorthin vivió en el último tercio del tercer milenio de la Tercera Edad, en algún momento entre finales del siglo XXVII y principios del XIX.
Pero ¿dónde estaba su reino? El primer lugar en el que poner la vista es Valle, y más si hacemos caso de las palabras de Thorin:
De cualquier modo, se hicieron inmensamente ricos, y mi abuelo fue de nuevo Rey bajo la Montaña y tratado con gran respeto por los mortales, que vivían al Sur y poco a poco se extendieron río arriba hasta el valle al pie de la Montaña. Allá, en aquellos días, levantaron la alegre ciudad de Valle. Los reyes mandaban buscar a nuestros herreros y recompensar con largueza aun a los menos hábiles. Los padres nos rogaban que tomásemos a sus hijos como aprendices y nos pagaban bien, sobre todo con provisiones, pues nosotros nunca sembrábamos, ni buscábamos comida. Aquellos días sí que eran buenos, y aun el más pobre tenía dinero para gastar y prestar, y ocio para fabricar objetos hermosos sólo por diversión, para no mencionar los más maravillosos juguetes mágicos, que hoy ya no se encuentran en el mundo. Así los salones de mi abuelo se llenaron de armaduras, joyas, grabados y copas, y el mercado de juguetes de Valle fue el asombro de todo el Norte.
El Hobbit, «Una tertulia inesperada», p. 31