Si entonces el hröa es destruido, o herido y pierde la salud, tarde o temprano «muere». Es decir, se hace doloroso para el fëa vivir en el hröa, […] así que el fëa lo abandona, y al ver terminada su función la unión se rompe y él regresa a la orma [materia, sustancia] general de Arda. El fëa se queda entonces sin hogar, y se hace invisible para los ojos del cuerpo (aunque otros fëar pueden percibirlo con claridad)».
El Anillo de Morgoth. Leyes y costumbres de los Eldar. p. 254
«Porque los Eldar envejecen de hecho, aunque lentamente: el límite de sus vidas es la vida de Arda […] Además su cuerpo y espíritu no están separados sino unidos. Según el paso de los años, con los cambios de deseo y pensamiento, se acumula en el espíritu de los Eldar, así cambian los impulsos y el temperamento del cuerpo. Esto es a lo que se refieren los Eldar cuando dicen que el espíritu los consume; y dicen que antes de que Arda acabe todos los Eldalië de la tierra se habrán convertido en espíritus invisibles para los ojos mortales».
El Anillo de Morgoth. Leyes y costumbres de los Eldar. p. 247
«Con el paso de las edades, el dominio de los fëar aumentaba, «consumiendo» los cuerpos (tal como se ha observado). El final de este proceso es el marchitamiento [‘fading’, desvanecimiento] como lo han llamado los Hombres; porque al final el cuerpo se convierte en un mero recuerdo sostenido por el fëa».
El Anillo de Morgoth. Leyes y costumbres de los Eldar. p. 254
Un fëa sin hogar, sin un hröa, era convocado a las Estancias de la Espera, Mandos, donde tras un período indeterminado podría reencarnarse en un cuerpo igual al que tenía. No obstante, este llamamiento podía ser rechazado; en ese caso el fëa vagaría sin hogar por el mundo, incorpóreo.
En cuanto al proceso de desvanecimiento, también podríamos preguntarnos cuándo se produce. Tolkien escribió sobre el crecimiento de los Elfos en Leyes y costumbres de los Eldar, pero estas ideas iniciales fueron cambiando a lo largo de los años. Un texto de 1965 distingue en la vida de un Elfo dos etapas: años de crecimiento y años de vida, con cuatro períodos en total: crecimiento, juventud, madurez y desvanecimiento. Sobre este último:
«Después de esto comenzaba el «tiempo de desvanecimiento», de una duración desconocida (muy lenta), en que (como ellos dicen) el fëa iba poco a poco consumiendo el hröa, hasta que se convirtiese en un mero «recuerdo»».
La Naturaleza de la Tierra Media. Edades élficas y númenóreanas. p.155
Según este escrito el desvanecimiento comenzaba a la edad de 120 años élficos. El concepto de año élfico o yén ya aparecía en el apéndice D de El Señor de los Anillos, donde cada uno de estos años equivalía a 144 años de los Hombres o Solares. Pero habría que matizar que esta ratio se cumplía en los años de vida (juventud, madurez y desvanecimiento); la etapa de crecimiento (hasta los 24 años) sufrió numerosos cambios de equivalencia a lo largo del tiempo, siendo en este texto de 1965 de 1:3, esto es, un año élfico equivalía a 3 Años Solares (AS). De esta forma, el desvanecimiento comenzaba a la edad de 13.896 AS.
En una nota posterior, de 1968, del conjunto de textos titulado Manos, dedos y números de los Eldar, Tolkien escribió que «el crecimiento de los niños élficos tras el nacimiento no era más lento que el de los niños de los Hombres» (La Naturaleza de la Tierra Media, p.193), lo que parece suponer un nuevo cambio en la ratio de etapa de crecimiento, en este caso 1:1.
Pero poco después Tolkien introduce un nuevo concepto, los ciclos de vida élficos y las renovaciones. En una nota relacionada con el ensayo llamado La marca de Fëanor (1968) escribió: «Los Elfos no tenían barba antes de entrar en su tercer ciclo de vida. El padre de Nerdanel era excepcional, ya que aún se encontraba en su segundo ciclo» (La Naturaleza de la Tierra Media, p.162). Y un texto de 1969 desarrollaba esta idea:
«Las vidas élficas deben estructurarse en ciclos. Conseguían su longevidad mediante una serie de renovaciones. Tras el nacimiento, con la llegada de la madurez y los primeros síntomas de envejecimiento, comenzaban un período de tranquilidad en el que se «retiraban» por un tiempo, si era posible, y emergían del mismo físicamente renovados a un estado de salud parecido al de su primera madurez.
Esto aún no había sucedido en los períodos tratados (o solo había comenzado a manifestarse al final de la Tercera Edad).
El «Menguar» [“Fading”, «Desvanecimiento»] se manifestaba de la siguiente manera:
1) Los períodos de actividad y pleno vigor se acortaban progresivamente, y
2) La renovación ya no era tan completa: estaban un poco más viejos tras cada nueva renovación con respecto a la anterior».
La Naturaleza de la Tierra Media. Ciclos de vida élficos. p.162-163
Lo extraño de este texto es que «no había sucedido […] o solo había comenzado a manifestarse al final de la Tercera Edad». No se corresponde con el segundo ciclo del padre de Nerdanel, o con la barba de Círdan, que debía estar en el tercero. No obstante, escribió otro en esa época que era coherente con lo indicado. En cualquier caso, debido a los ciclos no parece posible determinar una edad a la que se producía ese «desvanecimiento».
«¿Los Elfos estaban dominados por ciclos de vida? sc. nacimiento, infancia hasta la madurez corporal y mental (tan rápida como la de los Hombres) y de ahí a un período de paternidad (matrimonio, etc.) que podía retrasarse mucho tiempo tras la madurez. Este «ciclo» duraba hasta que todos los hijos del «primer período de paternidad» se hubiesen hecho mayores. Después había una renovación de la juventud.