Es fácil identificar este y otros patrones medievales en las armas con nombre de Tolkien. Armas que son consideradas tesoros, de origen ancestral, y que transfieren su viejo poder al nuevo héroe que la posea, como Anduril, Orcrist y Glamdring. Estas armas causan un efecto psicológico en el enemigo muy poderoso, que incluso se refiere a ellas con sus propias formas de llamarlas, como hacen los orcos con los nombres “Mordedora” y “Golpeadora” con Orcrist y Glamdring. Muchas son las similitudes que todas estas armas con nombre del legendarium de Tolkien guardan con sus homólogas históricas incluso en sus nombres, que irremediablemente nos evocan a ellas, como Dragyandill y Fotbirt, “Rebanadora” y “Muerdepiernas”, de los mitos nórdicos.

Podemos encontrar el mayor de los paralelismos en la espada del héroe principal de El Señor de los Anillos, Andúril, con la espada más famosa del mundo: Excálibur. Anduril es la espada a la que más letras dedica Tolkien en sus textos, y cuanto más se conoce de ella más la asemeja a las armas más legendarias de nuestra historia o nuestros mitos, y si tenemos en cuenta que el profesor encuadró los suyos en un contexto similar al de la baja edad media, podemos aventurarnos a afirmar que, a falta de descripciones al detalle, las espadas que se describen como grandes no llegan a lo que hoy se conoce como mandobles, montantes o claymores, sino que eran hojas de mano o mano y media que se usaban con escudo. Los arcos, por su parte, eran simples, no compuestos. Pero al margen de su composición o de sus formas, que para Tolkien no parecen ser demasiado relevantes, todas las armas con nombre de la Tierra Media tienen su historia…
-Anglachel/Gurthand:
Su nombre significa, en síndarin: Hierro de la Estrella Llameante, y fue forjada con el hierro de un meteorito negro por Eöl, el Elfo Oscuro, que se la entregó a Thingol, rey de Doriath, como regalo por el permiso concedido para vivir en Nan Elmoth. Era capaz de quebrar todo el hierro que esconde la tierra en sus adentros y fue utilizada después por Beleg Arcofirme y Túrin Turambar. Más tarde, Anglachel fue renombrada como Gurthang, que en síndarin viene a significar “Hierro de la Muerte”, y fue empleada por Túrin para matar a Glaurung, padre de dragones. Después, Túrin se quitó su vida con ella, como modo de compensar las muertes de Beleg y Brandir. La espada tenía voz y personalidad propia. Melian, la Maia, pudo percibir su maldad cuando fue entregada a Beleg Cúthalion, y el elfo Gwindor pudo apreciar cómo la espada parecía llorar la muerte de su portador, Beleg, a manos de su amigo Túrin. Entonces Túrin le preguntó a la espada si acabaría con su vida si se arrojaba sobre su punta, y la hoja habló con graves palabras… Esta espada bebe de manera clara de la hoja de Kullervo, el personaje finlandés del Kalevala.

Historia:
La historia de Anglachel es una de las más tristes de cuantas escribió el profesor, así como la de su último dueño, Túrin. Capaz de penetrar el hierro excavado en la tierra. “La Llama de Hierro”, aunque literalmente significa “Hierro de Llama de Estrella”. Cuando Beleg decide ir en busca de Túrin le pide a Thingol un arma, pues considera que su arco no iba a ser suficiente. Y así fue como le entregó Anglachel, fuerte y pesada, con su hoja negra sin igual, a pesar de las advertencias de Melian, esposa de Thingol, pues el oscuro corazón del elfo Eöl residía en ella.
Tal como profetizó Melian, esposa de Thingol: “Hay maldad en esta espada. El oscuro corazón del herrero aún mora en ella. No amará la mano a la que sirve, ni permanecerá mucho tiempo contigo”. Así, Thingol entregó la espada a su súbdito, Beleg, que cada vez que sacaba la hoja de su vaina, se cuenta que la hoja cantaba con alegría. En un momento dado, cuando Beleg libraba de sus ataduras a un inconsciente Túrin, que estaba cautivo, la espada se cayó y propinó un corte a Túrin en uno de sus pies. Entonces Túrin cometería el peor error de su vida: al despertar, acabó con la vida de Beleg sin saber quién era. Después, Gwindor le entregó la espada a Túrin, y éste viajó hasta Nargothrond con ella.

…y allí fue reforjada por sus maestros herreros, y su nuevo dueño la renombró como Gurthang (“Hierro de la Muerte”). Elfos y orcos se referían a él como “Mormegil”, que significa “Espada Negra”, y Túrin Turambar la empleó para acabar con la vida del poderoso dragón Glaurung. Pero Túrin, al intentar recuperar su hoja, vio cómo la sangre de Glaurung se derramaba sobre su mano, haciendo que se desmayara. Al despertar, Túrin descubrió que su esposa era en realidad su hermana, y que había decidido quitarse la vida. Entonces Túrin hizo lo mismo, después de dirigirse a su propia espada con las siguientes palabras:
“Salve, Gurthang. No conoces señor ni lealtad salvo la mano que te empuña. De ninguna sangre te encogerás. ¿Tomarás, entonces a Túrin Turambar, me matarás rápidamente?”. Y entonces la espada habló a su portador, pues el arma tenía personalidad propia: “Sí. Beberé su sangre de buena gana para poder olvidar la sangre de Beleg, mi amo, y la sangre de Brandir, asesinado injustamente. Te mataré rápidamente”. Y así fue. Y al hacerlo, la espada se quebró. Y después, Túrin fue enterrada con ella.