Pepe Mediavilla
José Fernández Mediavilla, conocido profesionalmente como Pepe Mediavilla, nació en Barcelona el 27 de abril de 1940 y dedicó más de medio siglo al doblaje. Su nombre quedó unido para siempre a Gandalf, personaje al que prestó su voz en las versiones castellana y catalana de las dos trilogías cinematográficas dirigidas por Peter Jackson. Para varias generaciones de espectadores españoles, la voz del mago de Ian McKellen fue la suya.
Mediavilla se formó en el Institut del Teatre de Barcelona. En 1963 trabajaba en una emisora de radio cuando el actor Luis Posada Mendoza lo acompañó a realizar una prueba en los estudios Voz de España. Nunca había entrado en una sala de doblaje. José Luis Sansalvador aceptó probarlo y, una semana después, lo llamaron para grabar ambientes y pequeños papeles. Su primer trabajo de cierta entidad llegó con Doce del patíbulo en 1967, donde dobló a Jim Brown. Aquellos comienzos modestos dieron paso a una carrera de miles de intervenciones en cine, televisión, animación, publicidad y videojuegos.
Antes de convertirse en Gandalf, ya había pasado por la Tierra Media. Mediavilla puso voz a Boromir en el doblaje de la película de animación de El Señor de los Anillos dirigida por Ralph Bakshi y estrenada en 1978. Fue un encuentro temprano con la obra de Tolkien, aunque su identificación con ella llegaría muchos años después, cuando Peter Jackson preparaba la adaptación cinematográfica de El Señor de los Anillos.
La elección de su voz para Gandalf surgió de un proceso de pruebas. Según contó el propio Mediavilla en una entrevista concedida a El Anillo Único en 2013, Peter Jackson pidió escuchar varias propuestas para el doblaje español del personaje y escogió la suya. La noticia le produjo alegría, pero también cierto temor. Gandalf tenía un peso enorme dentro de la historia y Mediavilla sabía que no bastaba con recurrir a su conocido registro grave. Tenía que seguir la interpretación de Ian McKellen, su respiración, el ritmo de cada frase y esa mezcla tan particular de autoridad, cansancio, humor y afecto que sostiene al personaje. Miguel Ángel Jenner dirigió su trabajo durante la trilogía de El Señor de los Anillos.
Mediavilla recordó que había leído la novela de Tolkien siendo joven, aunque los años habían borrado buena parte de aquella lectura. Para preparar a Gandalf volvió al libro y buscó cuanto material pudo encontrar sobre él. Después se dejó guiar por McKellen y por la dirección de doblaje. Así entendía su oficio: el actor que aparece en pantalla marca el camino y la voz española debe acompañar su interpretación, no sustituirla por otra.
Su Gandalf no vivía únicamente del timbre. Había firmeza en el puente de Khazad-dûm, cercanía en las conversaciones con Bilbo y Frodo, y una serenidad casi dolorosa durante la despedida en los Puertos Grises. Mediavilla evitó convertir al mago en una figura solemne a todas horas. Conservó sus cambios de humor, sus silencios y su ironía. Por eso el personaje podía pasar de una reprimenda a una sonrisa sin dejar de resultar reconocible.
Regresó al papel en las tres películas de El Hobbit. El trabajo llegó más de una década después del primer doblaje de La Comunidad del Anillo, y el actor admitió que necesitó recuperar un registro que durante años había quedado desplazado por su asociación habitual con Morgan Freeman. Quim Roca dirigió el doblaje de la nueva trilogía. Mediavilla también grabó las escenas incorporadas a las versiones extendidas y defendió la continuidad de las voces de los personajes que volvían desde las películas anteriores.
La relación familiar con la Tierra Media tuvo otro nombre propio. Su hija Núria Mediavilla dobló a Cate Blanchett como Galadriel en El Señor de los Anillos y El Hobbit. Padre e hija llegaron a participar juntos en lecturas relacionadas con Tolkien, un encuentro poco común entre dos voces que el público ya asociaba a Gandalf y a la Dama de Lórien.
Fuera de la obra de Tolkien, Pepe Mediavilla fue la voz española más habitual de Morgan Freeman, al que dobló en decenas de películas, entre ellas Sin perdón, Cadena perpetua, Seven, Million Dollar Baby e Invictus. También trabajó con las interpretaciones de James Earl Jones, George Kennedy, Philip Baker Hall e Ian McKellen en otros papeles. En animación dio voz al Doctor Gang de El inspector Gadget y al emperador Zurg de Toy Story 2. Su registro apareció igualmente en producciones como Star Trek, Batman, Rocky, Pulp Fiction y numerosos videojuegos.
Con el paso del tiempo, su vínculo con Tolkien salió de los estudios de doblaje. Desde 2013 publicó en YouTube recitaciones de poesía y textos literarios, algunas acompañadas por música de Joe Atlan. Allí leyó fragmentos y poemas relacionados con la Tierra Media, entre ellos la canción de Beren y Lúthien, la canción de Eärendil, la canción de Durin, La última canción de Bilbo, partes de la Balada de Leithian y pasajes de la Ainulindalë. También grabó el final de El Señor de los Anillos para la clausura de una reunión anual de la Sociedad Tolkien Española.
En 2015 asistió como invitado a la XX Mereth Aderthad celebrada en Alicante, donde conversó con los asistentes y participó en distintas actividades. Quienes lo trataron durante aquellos encuentros recordaron a un hombre cercano, dispuesto a leer un texto, responder preguntas o hablar con calma sobre doblaje y Tolkien. Su relación con los tolkiendili había dejado de depender únicamente de Gandalf. Mediavilla participaba ya como uno más.
Pepe Mediavilla falleció el 19 de abril de 2018, a los 77 años. En 2022, la Sociedad Tolkien Española aprobó concederle de manera póstuma el pseudónimo honorífico de «Istar». Su hija Núria recibió después un mathom en su memoria. El homenaje resumía bien el lugar que había ocupado: actor de doblaje, lector de Tolkien y voz de un personaje que, en España, resulta difícil escuchar de otra manera.
Cuando le preguntaron qué frase de Gandalf guardaba con más cariño, eligió la despedida de los Puertos Grises: «No diré no lloréis, pues no todas las lágrimas son amargas». Mediavilla la utilizaba incluso como firma en internet. Tras su muerte, aquellas palabras adquirieron otro peso. Gandalf partía hacia el Oeste; la voz, por suerte, quedó entre nosotros.