Carta 267
Resumen
Tolkien se hizo eco de las recientes muertes de su amigo, el Dr. C. T. Onions, a la edad de 91 años y un tercio, y de T. S. Eliot. Calificó los ocho versos que John Masefield dedicó a Eliot en The Times como un ejemplo perfecto de mala poesía, casi al nivel del «estándar cero» de Wordsworth.
Las limitaciones de la «fama» de Tolkien no le molestaban ni le sorprendían. Había ido a escuchar las últimas conferencias de Robert Graves, el catedrático de Poesía (quien había impartido lo que Tolkien calificó como la conferencia más ridículamente mala que había escuchado jamás). Después, le presentó a Tolkien a una joven muy agradable que había asistido a la conferencia y se llevaron bastante bien. Graves se rió, diciendo que era obvio que ninguno de los dos había oído hablar del otro antes. La joven era Ava Gardner, lo cual aún no le decía nada hasta que algunas personas le informaron de que era una estrella de cine bastante conocida. La multitud de periodistas y la tormenta de flashes que había afuera no iban dirigidos a Graves y, desde luego, tampoco a Tolkien.
Por otro lado, el «ego» de Tolkien recibía de vez en cuando grandes dosis de ánimo. Burke Trend, recientemente nombrado miembro honorario y secretario del Gabinete, conoció a Tolkien y se declaró «admirador» suyo, al igual que la mayoría de los miembros de la Cámara, tanto del partido de la mayoría como de la oposición. Cuatro días antes había recibido una cálida carta de admiradora de Iris Murdoch (a quien le dijo a Michael que, si ese nombre no le decía nada más que «Ava Gardner», no se podía hacer nada al respecto).
Tolkien recordaba la muerte de su madre: era joven, agotada por la persecución, la pobreza y la enfermedad, pero había transmitido su fe a sus hijos pequeños. Le resultaba muy doloroso que sus hijos se hubieran alejado de la Iglesia. Tolkien se había encontrado con muchos sacerdotes malos, pero un tal padre Francis los superaba a todos. Había sido un conservador galés-español de clase alta al que algunos consideraban un viejo snob holgazán y chismoso, algo de lo que Tolkien decía que era y que no era. De él había aprendido la caridad y el perdón.
Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.