Carta 261
Resumen
En desacuerdo con George Bailey, Tolkien le dijo a Anne Barrett que C. S. Lewis tenía algunas excentricidades y que podía resultar irritante (al fin y al cabo, era un irlandés del Ulster). Sin embargo, no era un payaso profesional, sino un payaso nato, si es que se le podía llamar así. Tolkien lo describió como una persona de mente generosa y, salvo por algunos prejuicios demasiado arraigados como para que él pudiera percibirlos, libre de prejuicios y en guardia contra ellos. Sus opiniones literarias no estaban motivadas por la envidia.
Tolkien deseaba que, tras la muerte de un gran hombre, se pudiera prohibir a los hombres insignificantes que garabatearan sobre él, a aquellos cuyos conocimientos eran insuficientes para ofrecerles alguna clave de la verdad. A Lewis no le había «herido en lo más profundo» el hecho de no haber sido elegido catedrático de poesía. Posteriormente, en la taberna, se sintió bastante a gusto, solo le preocupaba que sus amigos parecieran tan abatidos. No había «aceptado de buen grado» la cátedra en Cambridge. No había presentado su candidatura cuando se convocó la vacante, y Cambridge tuvo que recurrir a mucha diplomacia para conseguir finalmente que aceptara. Había sido una buena decisión que le había proporcionado mucha felicidad.
Referencias
1. Esta ficha se ha importado inicialmente de TolkienGateway.net el día 27/05/2026.