Oda a un Noble

Vos noble heredero de reyes,
con la sabiduría de muchos inviernos,
envuelto en tu andrajosa capa gris,
tal vez hayas desaparecido de un vista.

Partiste dejándome atrás sin piedad,
sé que no ha sido tu intención
el dejarme agobiada de un dolor súbito,
ahora más no puedo que morir.

He sucumbido ante tu rechazo,
te supliqué, pero no aceptaste mi amor.
No temo al sufrimiento ni a la muerte:
llevaré a cabo una gran hazaña digna de vos.

Estoy al borde de un terrible precipicio,
y en el abismo que se abre a mis pies,
la oscuridad es profunda
y no sé si a mis espaldas hay alguna luz.

Porque aún no puedo volverme.
Espero un golpe del Destino.
Quería el amor de otro hombre.
Más no quiero la piedad de ninguno.

Deseaba el amor del Señor Aragorn,
pues era noble y poderoso,
y quería fama y gloria,
elevarme por encima de las cosas.

Gran Capitán, joven soldado,
me pareció admirable.
Porque lo es, un Señor entre los Hombres,
y el más grande de lo que hoy existen.